Los hombres que no amaban a las mujeres

25 Jan

Si Hollywood fuera un banco, jamás debería negarle un crédito a David Fincher. Si Fincher fuera un mesías, habría que seguirle allá donde fuera. A pesar de las dudas. A pesar de que, después de su estupenda disección del creador de Facebook en La red social, nos cogiera con el pie cambiado al convertir en su siguiente proyecto la adaptación de la primera entrega de la trilogía Millennium, el fenómeno literario sueco que gozó de mayor repercusión, si cabe, por haber muerto su autor, Stieg Larsson, sin saborear el éxito.

A priori, suspicacia. Olía a la eterna y testaruda decisión de Hollywood de pasar por su filtro un producto ya convertido en celuloide. Cierto que las adaptaciones suecas a cargo de Daniel Alfredson no le hacían justicia al material literario; si acaso, la primera cinta, ganadora de un premio BAFTA y que dio a conocer a Noomi Rapace en el papel de Lisbeth Salander, tenía cierto mérito; pero todo el conjunto desprendía un cierto aroma a telefilm.

En el primer capítulo de Millennium, de largo el mejor de los tres, Fincher ha encontrado el material adecuado para volver a servir un thriller duro, sin concesiones, magnético, de ritmo intenso sin caer jamás en el atropello. No es Seven y tampoco Zodiac; ni falta que hace. Transita sobre un camino de sobras conocido, pero lo hace con un pulso y una maestría que dejan la versión sueca a la altura del betún y mejoran el original de Larsson. Entre las claves, quizás la sustancial, el guión de Steven Zaillian, ganador de un Oscar por La lista de Schindler, que acierta en esa fase tan delicada que es desplumar un libro, como si fuera un pollo, para quedarse solo con lo sustancial, y da toda una lección de cómo se narra una historia de suspense sin saltos, sin huecos, con transiciones que encajan con suave perfección.

El resto lo ponen el ojo y mano de Fincher y el buen hacer de los intérpretes, especialmente la joven Rooney Mara, vista en el excelente arranque de La red social, que se ha beneficiado de la decisión de Rapace de no reinterpretar a un personaje que es un caramelo: la hacker brillante pero arisca y asocial, de turbio pasado, a la que uno acaba cogiendo cariño por esa dureza que oculta su frágil armadura, su habilidad fuera de lo común y su entrega a la causa. Mara pone toda la carne en el asador, se somete a escenas durísimas (todas las que protagoniza con su nuevo consejero) y es acreedora de una merecida candidatura al Oscar. Una mocosa de 26 años que da perfecta réplica a un sobrio Daniel Craig, nada Bond y muy humano.

¿Más alicientes? Fincher decidió, acertadamente, rodar en Suecia y respetar todo: localizaciones, apellidos, etc. Bravo. Porque seguramente habría sido tentador trasladar la historia a Kentucky o Arkansas y mutar los Blomqvist y Salander en Bloomberg y Summers.

Veredicto: 8

Lo mejor: La capacidad para superar las expectativas.

Lo peor: Que se la desdeñe por beber de fuentes demasiado conocidas.

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Estrenos 20 de enero

24 Jan

Dejaremos a un lado las excusas por el retraso en el posteo. A vosotros os sobran y a nosotros, también. Yendo al grano:

-Los descendientes: La sorpresa de la temporada de premios. Al menos, al principio. A los Oscar ha llegado como un tiro y ha trincado unas cuantas candidaturas. Alexander Payne sorprendió con About Schmitz, se confirmó con Entre copas y parece que se consagra con esta cinta que puede darle su segundo Oscar, atención, al señor George Clooney. Tiene toda la pinta de cinta independiente, con su temática adulta, a la que se ha añadido el gancho de toda una estrella de Hollywood dispuesto a embarcarse en proyectos que huyen del habitual encefalograma plano. Con todo, no son pocos los que opinan que se ha sobredimensionado el auténtico valor de esta cinta.

-Oro negro: Jean-Jacques Annaud, uno que ha vivido tiempos mejores, lleva al desierto a Antonio Banderas y Freida Pinto, entre otros, en una supuestamente épica pero escasamente atractiva aventura.

-Jack y su gemela: Adam Sandler es uno esos extraños fenómenos de la Naturaleza que uno solo alcanza a comprender recordando que en USA tienen otro sentido del humor, distinto al nuestro, definitivamente, en este caso, mucho peor. Aquí Sandler, qué bien, nos regala un 2×1 con cambio de sexo, más cameos de, al loro, Al Pacino y Santiago Segura. Tremendo.

-Bunraku: Vaya cosa rara. Difícil clasificar este producto de acción poco convencional que reúne a gente como Josh Hartnett, Woody Harrelson y Demi Moore, en un combo que mezcla samurais y mafiosos.

-Silencio en la nieve: Española. Un asesino en serie en el frente ruso de la Segunda Guerra Mundial. División Azul más temática de thriller. Protagonizan Carmelo Arias y Juan Diego Botto. Admitamos que es un esfuerzo por hacer algo distinto.

-Sombras del tiempo: Alemana. Ambientada en la India. Drama romántico.

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Oscars 2012: conservadores y decepcionantes

24 Jan

A la temprana hora de las 5.30 en la costa Oeste americana, el presidente de la Academia y una teñida (adiós, cabello rubio) Jennifer Lawrence daban a conocer la lista de candidatos a los Oscar. Siguiendo el streaming, segundo a segundo se me ha ido torciendo el gesto y agriando la leche del café de esta mañana.

¿Primera impresión, a bote pronto, salida de las entrañas? Decepción y cabreo.

Aquí se puede consultar la lista de nominados o candidatos: en este enlace que conduce a la web de la Academia.

Rápidamente, unas ideas:

-Mejor película: Hollywood acentúa su apuesta por un cine conservador y tirando a ñoño, en la línea de premiar El discurso del rey frente a apuestas más arriesgadas como Cisne negro. Ha ocurrido este año con Hugo (11 candidaturas) y The artist (10). Del otro lado, Drive se lleva una pírrica opción y no hay reconocimiento para Shame o Melancholia. Lo de que sean 9 (ni 8 ni 10)… en fin.

-Intérpretes: La Academia pasa olímpicamente de la nueva y estupenda hornada de actores, los Gosling, Fassbender y Shannon. Tal vez piensan aquello de que “ya tendrán tiempo” de saborear las mieles del éxito. En el caso de los dos primeros, el exceso de papeles con opciones de premio puede haber jugado en su contra. A Di Caprio le han hecho el enésimo feo. Gary Oldman salda una deuda con su primera (increíble) candidatura. Por cierto: ¿qué pinta ahí Demián Bichir, por el amor de Dios?

-Dirección: Me van a perdonar, pero Woody Allen candidato por una película bonita y distinta, pero poco más, como Midnight in Paris… Más aún: una película del genio neoyorquino no era candidata desde hacía ¡25 años!, como podéis leer en el blog de LoQueYoTeDiga. En ese tiempo, como apunta J. P. Gaipo, ha rodado joyas como Delitos y faltas, Match Point o Misterioso asesinato en Manhattan. Tremendo.

-Palo a Tintín: La motion capture debe de provocar en los señores académicos un sarpullido que ríete tú de la pandemia de Contagio. Venía de ganar el Globo de Oro y desaparece por arte de magia de las nominaciones. Colleja al señor Spielberg que se prolonga con su ausencia en la lista de directores.

-Canciones: Dos. Dos canciones. Nueve películas y dos canciones. ¿Es una broma?

-Cuota española: Alberto Iglesias por su score para El topo y Chico y Rita en animación. Me niego, rotundamente, a considerar Midnight in Paris una película española.

*Los Oscar se entregan el 26 de febrero.

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Top ten 2011 (by Carlos)

23 Jan

Ya adentrados en el apocalíptico 2012, es hora de que presente mi habitual, y siempre tan criticada, lista de lo mejor que he visto durante el pasado año. Un año que me ha parecido bastante bueno para lo que andábamos acostumbrados últimamente. Como siempre, una única regla: sólo entran en la lista películas estrenadas entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2011 en España.

Aquí va mi Top 10:

1.- The Artist: No ha sido difícil aupar a esta lista al primer puesto. Hazanavicius deja a la platea muda con semejante genialidad, una obra maestra no por lo excepcional de su planteamiento formal, sino por devolver el cine a sus orígenes haciendo de ver su película una experiencia única.

2.- 127 horas: Ya nos queda un poco lejos, pero la agonizante historia de Aron Ralston, contada a través del trepidante montaje de Danny Boyle, resulta ser un tremenda introspección del ser humano, llena de vitalidad y resignación a partes iguales, como nunca se ha visto en el cine. Siempre será recordada por un minuto de su metraje, pero los restantes son una verdadera joya.

3.- Drive: El sorpresón del año es una mezcla entre película de acción de los 80, cine polar francés, spaghetti western, un videojuego beat’em up  y un capítulo de Los Soprano. Y el resultado es fascinante, no hay duda, tanto por su factura artesanal como por el magnetismo de Ryan Gosling. Típica película que marcará a una generación.

4.- Beginners: Mike Mills tiene un modo de contar las cosas que te hace creer que estás en la cocina de su casa comiendo ganchitos mientras os ponéis al día al tiempo que él hace la cena. Beginners es una historia muy personal de esas que parece que no llegan a nada pero tienen que ver con todo, y da gusto que Mills cuente contigo y no, simplemente te secuestre para darte la chapa. Fantástico Christopher Plummer.

5.- Las aventuras de Tintín: el Secreto del Unicornio: Para los que somos fans del personaje de Hergé desde nuestra más tierna infancia, Spielberg nos regaló una maravilla en 3D con tanto amor y respeto por el universo Tintín como dedicación para crear una aventura de sobresaliente desde los créditos hasta el final. Y con gafas tridimensionales, para quedarse con la boca abierta, ¡por mil millones de rayos y centellas!

6.- 48: Me cuesta recordar un documental que me haya causado tanta impresión con tan poco, porque el film de la portuguesa Susana Sousa Dias recorre los terribles momentos de represión en la dictadura de Antonio de Oliveira Salazar simplemente mostrando, en sucesión, las fotografías carcelarias de los reprimidos con los comentarios, en off, de las víctimas. Un ejercicio de paciencia que vale la pena.

7.- Senna: Otro documental en el top ten. Senna es un trabajo muy bien hecho, aunque algo complaciente, sobre la vida deportiva del piloto brasileño. Y da igual que te guste o no la Formula 1, te engancha desde el principio con material tan cercano al protagonista como magnético al espectador.

8.- El Topo: No hace falta ser un experto en el mundo de John le Carré para adivinar el mimo con que Tomas Alfredson ha levantado esta película personaje a personaje. Y por eso, quizás, es la película con mejores interpretaciones individuales del año.

9.- Valor de ley: Será porque me gusta el cine de los hermanos Coen, porque echo de menos a John Wayne, o quizás porque la original me parece magistral. O simplemente porque, en tiempos bajos para el género, me parece tan romántico meter en el Top Ten a un western como a los Coen resucitar a ese viejo sheriff cascarrabias llamado Rooster Cogburn.

10.- X-Men: Primera Generación: Y como siempre dejo para el final alguna concesión personal, esta vez a los mutantes, que resurgieron con fuerza en 2011 después de algunas sonrojantes secuelas (véase Lobezno) y que vuelven a ofrecernos la ilusión de un nuevo comienzo con un guión tan elaborado como lleno de sorpresas. Diversión asegurada.

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Estrenos 13 de enero

17 Jan

Llevan ya unos días en la nevera y amenazan con empezar a oler… así que va siendo hora de sacarlos. Sí, hablo de los últimos estrenos, esos que se nos quedaron en el tintero desde el pasado viernes…

Por el medio, además, se entregaron los Globos de Oro. No hubo ni media sorpresa, ergo tampoco aquí os contamos nada sobre la antes… ea, sobre los segundos premios en importancia en USA, por detrás de los Oscar. Aquí, si habéis estado despistados, podéis consultar la lista de afortunados.

Pero hablábamos de la última remesa de la cartelera. Cinco opciones, alguna recomendable, la mayoría no tanto:

-Los hombres que no amaban a las mujeres: Siempre cabe esperar lo mejor de Fincher. Personalmente no necesito que Hollywood haga ahora su versión de la saga Millennium. Y no veo a Daniel Craig en el rol protagonista. Pero, insisto, Fincher es Fincher.

-La chispa de la vida: Aquí podríamos decir casi otro tanto de lo mismo. Que José Mota y Salma Hayek juntos… toneladas de pereza garantizadas. Pero dirige Álex De la Iglesia. Eso sí: tanto crédito como Fincher no tiene, que no nos hemos vuelto locos.

-La hora más oscura: Un grupo de guiris pasando mucho miedito en Moscú.

-The Collector: Otro tanto para el género de terror, infatigable máquina de producir películas como churros. Aquí, con psycho-killer.

-Las olas: Española.

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Submarine

10 Jan

Una marcianadita melancólica que se ve con agrado. Son ocho palabras, como cualesquiera otras, para resumir rápida y superficialmente Submarine, una cinta pequeña, galesa, que hizo cierto ruido en los premios del indie británico. Se llevó el galardón a mejor guión y consiguió candidaturas para su joven director y su aún más joven reparto.

Todo es bisoño en Submarine. Sí, estamos ante una de esas películas sobre adolescentes. Toda una bomba de relojería. Empleando una narrativa inadecuada pueden convertirse en armas de destrucción masiva que arrojan por doquier sus esquirlas de topicazos sobre la puñetera edad del pavo y sus complicaciones. En buenas manos, sin embargo, sus posibilidades son inmensas; especialmente si la aproximación se hace no desde una posición tradicional y con arquetipos tradicionales, sino manejando personajes raritos en lo que es toda una carga de profundidad: ¿acaso no somos todos, de una u otra manera, raros?

En honor a la verdad, hay que reconocer que el protagonista de Submarine se aleja con creces de la media. Se llama Oliver Tate, tiene nombre de protagonista de novela de antaño y parece empeñado en no llevar una existencia anodina. Seguramente porque en su casa se respira un ambiente de todo menos normal, con dos progenitores marcianos, especialmente el padre, cuyos modos callados y suaves, su afán por pasar desapercibido, su incapacidad para manejar su matrimonio, dan precisamente título a la cinta: una forma de vida siempre bajo la superficie, sin asomar la cabeza por temor a ser golpeado por la mismísima realidad. Oliver lidia sus batallas en forma de chica que le gusta y a la que quiere gustar, con la que después busca intimar y que más tarde trata de retener a su lado. Mientras, el matrimonio de sus padres se desintegra con la espoleta de un vecino estrafalario y no del todo desconocido en el pasado de su madre.

El encanto de Submarine, no obstante, no reside tanto en su trama como en su óptica, en el acierto, heredado de la novela de Joe Dunthorne, de relatar los hechos desde el personalísimo punto de vista de Oliver, con sus miedos y traumas adolescentes. Después, Submarine está llena de pequeños detalles, como el eccema de la chica que le gusta, y otras minucias. Todos están muy bien. Desde el prometedor director, Richard Ayoade, debutante, y los actores, muy bien los chavales, Craig Roberts y Yasmin Paige, y no menos los padres, Noah Taylor y Sally Hawkins.

Una película pequeña, diferente y especial. De las que conviene ver de tanto en tanto, para recordar que el cine también son estos proyectos más íntimos, sin artificios ni artefactos.

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Estrenos 5 de enero

05 Jan

Los primeros del año, todavía bajo el influjo de las Navidades. Si quisiéramos tirar de tópico, diríamos que los Reyes Magos nos dejan nuevas películas a modo de regalo por adelantado. Vaya, al final lo hemos dicho…

-La dama de hierro: Solo por ver a Meryl Streep bordando un papel que huele a Oscar, ya merece la pena. La secunda otro magnífico intérprete, Jim Broadbent. La cinta, que se aproxima a la titánica figura de Margaret Thatcher, protagonista indiscutible de la política mundial en la segunda mitad del siglo XX, no ha recibido tantos elogios como su protagonista. Pero, insisto, la Streep lo vale.

-Sherlock Holmes: Juego de sombras: Me defraudó la primera entrega porque esperaba algo más de esta revisión gamberra del personaje mítico de Arthur Conan Doyle… O tal vez no, tal vez no esperaba gran cosa del señor Ritchie, de capa caída tras sus dos primeras y magníficas cintas. El caso es que esta secuela no despierta en mí un gran interés. Además, la comparación con Sherlock, la serie de la BBC, es tan odiosa…

-Una boda de muerte: Stephan Elliott, director y guionista de Priscilla, reina del desierto, despacha una comedia ambientada en Australia pero con alma británica. El título puede llevar a confusión. No, no está relacionada con Un funeral de muerte. Sale Olivia Newton-John (!).

-Atraco por duplicado: Comedia de bajo perfil protagonizada por Ashley Judd y Patrick Dempsey (Anatomía de Grey).

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Top ten 2011 (by Pablo)

31 Dec

Fieles a la tradición, y en un alarde de falta de originalidad, procedemos a compartir con vosotros nuestras películas del año, todas ellas estrenadas entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2011 en España. Diez, sí, para hacerlo aún más manido.

En mi caso, vaya por delante que se trata de una lista tremendamente subjetiva, no tanto una cosa canónica, de pretender condensar lo mejor de 2011, sino un decálogo con lo que más me ha gustado de todo lo que he visto. Aquí, otro aviso: no he visionado todo lo estrenado este año, de ahí que podáis encontrar ausencias que consideréis, incluso, groseras.

Agotados los preámbulos, este sería mi Top 10:

1.- Drive: Creo que no me ciega mi devoción por Ryan Gosling, el mejor actor de su generación, cuando la elijo como mi favorita del año. Estrenada hace apenas unos días, los que no la hayáis visto todavía estáis a tiempo de saborear un filme de culto automático. Nicolas Windign Refn demuestra pulso en las escenas de acción y un ojo soberbio para mostrar un Los Ángeles nocturno como yo no había visto nunca. La BSO es soberbia. La trama del solitario con buen corazón quizás no sea muy original, pero con Gosling en el rol del héroe y una pléyade de grandes secundarios (Muligan, Brooks, Cranston), el resultado se dispara por encima de las expectativas. Romance y muerte en una película portentosa.

2.- Cisne negro: A mi juicio, la cinta que debió llevarse el Oscar en la última edición. Darren Aronofsky parió una maravilla que exprimió a Natalie Portman como un limón en su mejor trabajo hasta la fecha, y probablemente de toda su carrera. Atrevida, arriesgada, impactante y brutal. Demasiado para la Academia.

3.- The artist: Una joya. Un homenaje al cine, a la Historia del Cine y al arte. Fotografía en blanco y negro y casi absoluta ausencia de sonido son dos cartas de presentación que se pueden atragantar al espectador medio. Pero vale la pena. Es la favorita, ahora mismo, de cara a los próximos Oscar. No es mi primera opción para este top 10, pero reconozco su singularidad y exquisito buen gusto. El perro merece la estatuilla.

4.- Animal Kingdom: Imperdonable que esta cinta australiana haya pasado tan desapercibida. Dura, sin concesiones, tremendamente realista, un golpe en todo el estómago, un retrato de los bajos fondos fiel y descarnado. Familia, traición, muerte, pecado. En Sundance supieron reconocer su valía.

5.- Super 8: Para algunos, ñoña hasta decir basta. Quienes gozamos en la infancia con Los Goonies y E. T., sentimos algo parecido a un viaje en el tiempo de la mano de Abrams y Spielberg. Su amor al cine le hace subir, además, muchos puntos.

6.- No habrá paz para los malvados: Creo que nunca había incluido una película española en una lista de este tipo, pero Urbizu y Coronado lo merecen. El primero debería rodar más. El segundo se come la pantalla con su Santos Trinidad. Un filme tan bueno que uno duda de que sea realmente español.

7.- Senna: Esperaba lo justo de este documental y lo vi con los pelos de punta y un nudo en el estómago. Un trabajo a la altura del mito que retrata.

8.- Inside job: Y segundo documental en la lista; este, de visionado casi obligatorio para comprender por qué estamos como estamos y por qué seguiremos como estamos, o peor. Un análisis implacable sobre el origen de la crisis financiera con un poso demoledor.

9.- The fighter: Sin Christian Bale podría ser una cinta más con Marky Wahlberg, pero el trabajo de Bale, ganador de un Oscar, la eleva y hace merecedora de ser incluida en esta lista. El boxeo prolonga su idilio con el séptimo arte.

10.- Monsters: Y cierro con una debilidad personal, una película rodada con cuatro perras, con un director que es hombre-orquesta y se encarga también del guión y los efectos especiales. La demostración de que se puede narrar una invasión alienígena con un presupuesto bajo y un talento alto.

Esta es mi lista. Espero vuestros comentarios… y la lista de Carlos. ¡Feliz 2012!

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Drive

29 Dec

Hay que ser muy bueno para conseguir una película tan buena partiendo de una premisa, a priori, tan magreada. En otras manos, sin Ryan Gosling encarnando a Driver y sin Nicolas Winding Refn a los mandos, Drive podría haber quedado reducida, con suerte, al enésimo vehículo de acción; y aún más probablemente, a una chabacana producción de serie B sobre un malote que conduce muy rápido y no tiene piedad de nadie, salvo de la chica de turno, que nos permite ver su lado más sensible, la fisura en el bloque de hormigón.

Por suerte, Drive no la protagoniza Vin Diesel ni está dirigida por el mercenario videoclipero de turno. Desde el prólogo, esa escena inicial hasta los títulos de crédito, uno advierte sin dificultad que lidia con algo diferente, especial. Contar con Gosling ya es, en sí mismo, una garantía. A sus 31 años es el mejor actor de su generación, y me importa un bledo lo que digan los premios. No solo por sus dotes interpretativas, que no admiten discusión, sino también, y quizás más aún, por el diseño de su filmografía y la elección de sus papeles. Desde que rompió amarras con Disney, si exceptuamos su escarceo con el almíbar en El diario de Noah, este canadiense no ha dejado de arriesgar: su judío nazi de El creyente; su adolescente tarado de El mundo según Leland; su entrañable cuasi autista de Lars y una chica de verdad; su profe yonqui de Half Nelson; su conformista encantador de Blue Valentine… Hasta llegar a un 2011 en el que se ha atrevido con el drama político (Los idus de marzo), la comedia inteligente (Crayz stupid love) y la joya de la trilogía, Drive.

Arriesgado era también contar con un tipo especial como Nicolas Winding Refn, danés poco conocido para el gran público, como hombre al cargo. El resultado prueba su acierto. El ojo de NWR es excepcional para captar un Los Ángeles nocturno como pocas veces lo hemos visto, y el mejor aliado para que Gosling desarrolle su personaje, uno de esos héroes callados, un samurái, un tío que ha hecho de su código una forma de existir, que nunca se sale de los márgenes para que su vida (mecánico de día, conductor de ladrones de noche) no descarrile de forma inevitable. La horterísima cazadora con escorpión bordado a la espalda es la armadura del guerrero silencioso. Gosling apabulla y corta la respiración con esa mirada profunda y ese apretar de puños; con esa promesa hierática de que es capaz de todo llegado el momento de la verdad.

El detonante, la palanca del cambio, lo marca la aparición de la vecina, interpretada por Carey Mulligan, una madre joven que cuida sola de su hijo mientras el padre cumple condena en prisión. Driver cuida del pequeño y se enamora de la madre, en una ceremonia con más miradas que palabras, más gestos que sonidos, que confirma, de forma definitiva, la sensibilidad tan especial de esta película. El regreso del marido y padre, y sus problemas con la gente equivocada, acaban por precipitar los acontecimientos y transformar lo que podía ser una historia de amor en un cuento de muerte implacable y sucia, sin concesiones, apoyado en un magnífico elenco de secundarios (Bryan Cranston, Albert Brooks, Christina Hendricks, Ron Perlman).

Acunada por una estupenda banda sonora, Drive puede ser tachada de pretenciosa, o de sintetizar demasiados elementos ajenos (el polar francés, Tarantino, Taxi Driver), pero resulta complicado escapar a su magnetismo y no rendirse a su propuesta. Cuando alguien, como Gosling y NWR aquí, demuestra que se puede ofrecer algo distinto, que al mismo tiempo bebe de fuentes tantas veces utilizadas, y lo hace con buen gusto, o la venda es tupida, o a uno no le queda más remedio que quitarse el sombrero y aplaudir.

Veredicto: 9

Lo mejor: Ryan Gosling

Lo peor: El menosprecio de los grandes premios.

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The artist

28 Dec

Con The Artist sobran las palabras.

Nadie queda ya que pueda decir cómo era la experiencia del cine mudo allá por los años 20. Que nos explique a los contemporáneos la fascinación de los espectadores por películas con letreros y altas dosis de gesticulación que ahora se nos antojan imposibles. O la adoración de las primeras estrellas del celuloide que paseaban sus palidísimos rostros llenos de maquillaje por pantallas rentangulares a 16 fotográmas por segundo, mientras en la vida real se exhibían como verdaderos dioses por las calles de Hollywoodland y Palm Springs. Lo cierto es que la aparición del sonido acabó no sólo con una forma de ver el cine, sino también con todos sus protagonistas, como bien reflejó el maestro Wilder en la imprescindible El crepúsculo de los dioses (Sunset Boulevard, 1950). Buster Keaton, Harold Lloyd, Gloria Swanson o Rodolfo Valentino son algunos de los nombres de esta edad de plata del cine que no sobrevivieron al nuevo modelo de industria que ha llegado hasta hoy, y al que sólo el gran Charlie Chaplin pudo saltar y salvar su legado.

The artist habla justamente de este cambio, pero homenajeando a los perdedores. Es una película muda, con ciertas licencias de sonido y una banda sonora espectacular, a semejanza de aquellas que se interpretaban en directo en los grandes teatros acompañando a las películas. El director Michel Hazanavicius demuestra un dominio apabullante de la planificación y el tempo de la película que hace innecesaria realmente la aparición de cualquier diálogo, y que, si hay justicia en este mundo, va a dejar a la altura de film casero a cualquier competidor sonoro para los Oscar.

Sobran las palabras, una vez más, para ver el amor que hay cada fotograma, en cada plano, en cada gesto y movimiento de los actores. Amor por el cine. Y amor por el amor. Porque nunca un argumento tan complejo, el de dos personas que se quieren a pesar de la distancia, de lo que les separa, de la incomunicación y del orgullo, fue tan sencillo de explicar en una gran pantalla y sin diálogos de por medio. Una amplia sonrisa, una mirada profunda, un mensaje en el espejo, un pequeño baile… así se hacía magia en la época muda y así es la magia en la vida real. Sólo cuando llegan las palabras, corremos el peligro de estropearlo todo.

Veredicto: 9,5

Lo mejor: no es una película muda, es una gran película.

Lo peor: que te obligue a reconsiderar lo que perdimos con la llegada del cine sonoro, sobre todo cuando miras la cartelera actual.

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Celuloides en su jugo

Recetas sencillas para degustar buen cine, sabroso y bajo en calorías.