Video inédito de Charlie Chaplin

by Carlos

Acaba de hacerse pública una filmación inédita de 1933 en la que podemos ver a la gran estrella del cine mudo imitando a diversas personalidades como Jean Harlow, Napoleón, el principe de Gales o Greta Garbo. Quien tuvo la inmensa fortuna de grabar a este Chaplin desenfadado fue el periodista Alistair Cooke, que entonces tenía 25 años. Se trata de auténticas improvisaciones, ya que están a bordo de un yate en el que el genio descansaba con la que entonces era su pareja, Paulette Goddard. Años después, Cooke se convirtió en un reputado periodista pero sólo llegó a enseñar una pequeña parte de la grabación. El resto es rescatado ahora por su hija Susan y David Robinson, director de las Jornadas de Cine Mudo de Pordenone (Italia). El video puede verse en la versión digital de un medio de comunicación nacional, pero para no quedarse mucho con las ganas, aquí va una secuencia mítica de su obra maestra Luces de ciudad (City Lights, 1931).

La noche del cazador (1955)

by Carlos

Charles Laughton contaba con una meritoria carrera interpretativa cuando decidió, por primera y última vez, ponerse tras la cámara. La novela La noche del cazador, de Davis Grubb, fue la rampa de lanzamiento de su única película. El Cine con mayúsculas recordará siempre esta decisión con una mezcla de felicidad y amargura: felicidad de contemplar una de las películas más fascinantes de su historia, amargura por no conocer qué hubiera dado Laughton al séptimo arte con una filmografía más amplia como director.

La noche del cazador (The night of the Hunter, 1955) es un cuento sobre la eterna lucha entre el bien y el mal. Una guerra que comenzó en el mismo cielo, como narra la Biblia, cuando algunos ángeles se rebelaron contra Dios. Quizás por eso la película comienza enseñándonos un cielo lleno de estrellas, donde una amable anciana enseña las sagradas escrituras a unos sonrientes niños. “Desconfiar de los falsos profetas, que se cubren con pieles de cordero, pero que en su interior son fieros como lobos”, advierte la venerable anciana, mientras desde el aire observamos cómo un grupo de niños encuentra a una mujer muerta en el sótano de su casa. “Por sus frutos los conoceréis”. Claro que toda pelea tiene dos versiones. El asesino, que paradójicamente es predicador, se defiende. “No te importa que yo mate”, le dice a Dios al pasar con el coche por un cementerio, “tú libro está lleno de muertes”. Su camino está manchado de sangre, como él mismo reconoce, pero no hay arbitrariedad moral: “hay algo que tú odias, señor. Los seres perfumados, suaves como encaje de cabellos delicados”. Las mujeres.

Con esta declaración de intenciones comienza La noche del cazador, una película con un mensaje moralista en cada uno de sus personajes esteriotipados. Podría ser un cuento de los hermanos Grimm, o una parábola del Nuevo Testamento, ambas caracterizadas por el uso de imágenes y metáforas al servicio de la moraleja final. La historia está ambientada en los años de la Gran Depresión americana. Ben Harper (Peter Graves), desesperado por su situación económica, roba diez mil dólares de un banco, para lo cual mata a dos hombres. Cuando llega a casa perseguido por la policía, decide esconder ese dinero en un lugar que sólo conocen sus dos hijos: John y Pearl, y les hace jurar que guardarán el secreto. Ben es arrestado y condenado a muerte, con tal mala suerte que en su corta estancia en prisión coincide con Harry Powell, un reverendo sin escrúpulos que decide hacer una visita a los Harper para averiguar dónde se esconde el botín. Lo que pudiera parecer un relato algo reduccionista, alcanza verdadera profundidad gracias a la elaborada construcción de los personajes que lleva a cabo el guionista James Agee, y a la acertadísima elección y dirección de actores. Robert Mitchum es Harry Powell, un predicador que lleva tatuada en la mano izquierda la palabra “Hate” (odio), y en la mano derecha “Love” (amor). Mitchum pone la cara al mal con una interpretación soberbia e histriónica. Su contrapunto es Lillian Gish, que da vida a la venerable anciana Rachel Cooper, que recoge niños abandonados para redimir su propio fracaso como madre. Cooper es el bien, nacido del arrepentimiento. Con sus consejos empieza la película, y con sus consejos se termina, en una demostración de que siempre había llevado la razón.

La noche del cazador es una película de luces y sombras, tanto por los personajes como por la espléndida fotografía de Stanley Cortez. Laughton sabía lo que quería de Cortez, y el resultado es un maravilloso juego de blancos muy intensos y grises metálicos que dan contrapunto visual a la historia. En definitiva, una obra maestra que no deja indiferente al espectador, y a la que sólo se le puede reprochar la ingenuidad de su mensaje: sólo la pureza de los niños puede vencer al mal. No deja de ser, sin embargo, un precioso mensaje, digno de un maravilloso cuento de hadas.

Angelina Jolie y John Malkovich protagonizarán la nueva película de Eastwood

by Carlos

Tal y como anuncia The Hollywood Reporter, Clint Eastwood ha elegido a John Malkovich para acompañar a Angelina Jolie en su nuevo proyecto, Changeling. Se trata de una historia real sobre una mujer cuyo hijo desaparece en la década de los veinte (dicho así no parece muy interesane, pero siempre hay que confiar en Eastwood). Para Jolie será el primer trabajo junto al ganador de 4 Oscar por películas como Sin Perdón (Unforgiven, 1992) o Million Dollar Baby (2004), mientras que Malkovich ya sostuvo un brillante duelo interpretativo con Eastwood en En la línea de fuego (In the line of fire, 1993), de Wolfgang Petersen.También participarán en la película Jeffrey Donovan y Colm Feore.