Adios a Deborah Kerr

by Carlos

La actriz Deborah Kerr falleció el pasado 16 de octubre con 86 años de edad. Kerr se convirtió en un mito de cine gracias al apasionado beso en la playa con Burt Lancaster en De aquí a la eternidad (From here to eternity, 1953), de Fred Zinnemann. Aquella escena rozó el escándalo en su época pese a que la actriz se había caracterizado hasta entonces por papeles de más ingenuidad. Natural de la localidad escocesa de Helensburgh, debutó en la gran pantalla en 1941 en la película Mayor Bárbara (Major Barbara, 1941), de Gabriel Pascal. En poco tiempo se convirtió en una de las actrices británicas más prometedoras. El salto a Hoollywood lo dio en 1947 con The Hucksters, de Jack Conway. Los años 50 fueron los de su consagración como una figura de fama mundial. Participó, entre otras películas, en clásicos como Julio Cesar (1953), de John Mankiewicz, Vivir un gran amor (The end of the affair, 1955), de Edward Dmytryk, El rey y yo (The king and I, 1956), de Walter Lang o Sólo Dios lo sabe (Heaven Knows, Mr. Allison, 1957), de John Houston. También los años 60 son muy fructíferos para la actriz, con participaciones importantes en La noche de la iguana (The night of the Iguana, 1964), de John Houston o El compromiso (The arrangement, 1969), de Elia Kazan. Trabajó con los mejores, y fue seis veces candidata a los Oscar como mejor actriz, aunque nunca llegó a ganar el galardón. Sin embargo, al margen de su calidad interpretativa, la historia la recordará por protagonizar el beso más erótico de la historia del cine. Ahora sí que puede decir: “de aquí a la eternidad”.

Star Trek… y van 11

by Pablo

La saga de Star Trek tiene un nuevo retoño y ya puede montar un equipo de fútbol, porque hace el número 11. Los trekkies deberían de estar de enhorabuena, aunque está por ver cómo asumen la innovadora apuesta de su director J. J. Abrams (Perdidos).

Ni corto ni perezoso, Abrams se ha apuntado a la moda de las “precuelas” y quiere devolver la saga a sus inicios, a cuando los tripulantes de la Enterprise no eran más que unos mocosos en plena formación. Repite, para tranquilidad de los más fanáticos, Leonard Nimoy como Spock… pero Spock Sr., pues su hasta hoy mítico papel pasa a encarnarlo el archi-malvado Sylar de Héroes, Zachary Quinto.

Está por ver (será en las Christmas de 2008) si la legión de fans de la franquicia da su visto bueno a esta refundación de Abrams. La jugada puede salirle bien (ejemplos tiene en Batman y OO7) o estrellarse con la Enterprise

24: hoy será el día más chungo de mi vida

by Pablo

“Me llamo Jack Bauer y hoy será el día más largo de mi vida”. Así rezaba la intro de cada capítulo (con la impagable voz rasposa en off de Kiefer Sutherland) de la primera temporada de 24. Pero Bauer se quedaba corto. No iba a ser el más largo, sino el más chungo. Claro que no podía saber que a ese día le iban a seguir otros igual de malos o peores…

Tramas enrevesadas y muy densas, múltiples personajes, discusiones burocráticas, protocolos… y, por encima de todo, la razón de ser de 24: el tiempo real, cada temporada equivalente a un día en la vida del agente Jack Bauer, cada capítulo, una hora, con un reloj que nos va recordando el paso del tiempo… Ingredientes que la convertían en una apuesta arriesgada y no apta para cualquier paladar. Y, sin embargo, 24 ha funcionado. No al nivel de otras series más populares, pero sí creando una audiencia sólida y fiel (a pesar del lamentable trato de Antena 3).

Buena parte de la culpa es de unos guionistas a los que el mismísimo Spielberg no dudó en definir como “los mejores de Hollywood”. Pocas series contienen semejante carga dramática, tantos giros argumentales, en resumen, tantas cosas concentradas en tan poco espacio de tiempo. A Jack Bauer le ocurren tantas putadas (digámoslo claramente) que se le perdona que, a cambio, se haya cepillado a tanta gente.

Para gustos, colores. Los míos me inclinan a situar la primera temporada como la mejor de las 6 (se prepara la 7), seguida de la 5 y la 2. Modestamente, pienso que hubo un bajón entre la 3 y la 4, con algún personaje desacertado (corramos un tupido velo sobre Chase) y otros vitales perdiendo minutos (David Palmer, qué gran presidente encarnó Dennis Haysbert). Pero si ha habido una tónica, esa es la del buen hacer de su protagonista. Hijo de Donald Sutherland, tal vez la sombra de su padre ha sido demasiado alargada para Kiefer, que no ha llegado a despuntar en el cine, siempre metido en producciones de segunda fila. En 24 y en Jack Bauer ha encontrado su lugar. Sin grandes alardes, ha construido a un tipo aparentemente implacable, marrullero, que no duda en llevar su trabajo a las últimas consecuencias, pero que es al mismo tiempo un pobre diablo, vapuleado en lo físico y lo moral tantas veces que da grima echar la cuenta.

La sexta temporada parecía haber empezado con poco gas, pero no han tardado en llegar los fuegos artificiales. La cosa promete y la franquicia parece estar más viva que nunca.

Actualización: Kiefer Sutherland se pasará casi 2 meses en la cárcel por conducir borracho.