Archive for November, 2007

Nuevas fotos de Indy


30 Nov

La web Ain´t It Cool News unas interesantes fotografías de la nueva película de Indiana Jones: Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull (2008) de Steven Spielberg. Fotos que, por cierto, ya no están, pero que gracias a blogs como Uruloki podemos seguir disfrutando.

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Harrison Ford parece (más bien es) un poco mayor para seguir con esta clase de aventuras, pero tampoco sale muy perjudicado (eso sí, hay photoshop a tope). Esperemos que no decepcione.

Estrenos 30 de noviembre


30 Nov

¡Ya están aquí los estrenos del fin de semana! ¡Una nueva hornada de películas maravillosas que nos arrastrarán hipnotizados, en masa, a las salas de cine, sin importarnos que en taquilla nos saquen hasta el último céntimo, el hígado y parte del colon! ¡Ay! (Suspiro) ¡Quién pudiera creerse tamaña milonga! Por desgracia, el mes se cierra como empezó, como ha transcurrido todo el año: con cintas mediocres, que no quedarán ni en nuestras retinas ni en nuestras neuronas. Con los grandes por llegar o preparando cosas nuevas (Clint Eastwood, Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, Ridley Scott, Steven Spielberg) o dilapidando su genio (Woody Allen, David Lynch), sólo nos queda tirar del DVD o recordar tiempos mejores. Porque menudo añito (salvando, por enésima vez, y me hago pesado, a Promesas del Este) este 2007…

-Hitman: Lo de las adaptaciones de videojuegos es taaaaan recurrente que ya aburre; ahora tenemos a Timothy Oliphant (que tiene un nombre de coña) pasar de proxeneta cachondo en La vecina de al lado a matarife calvo en esta cinta de acción, violencia, tiros… y escasez argumental.

-Bee Movie: Otra de dibus en 3-D; tal y como están las cosas, quizás no sea la peor opción para todos, mayores y pequeños, descontando que estos últimos gozarán como enanos, que es lo que son, por otra parte.

-Diario de una niñera: No sé, ver a Scarlett Johanson de morena ya supone un primer bajón; verla de niñera, otro golpe bajo; verla embarcada en una comedieta romántica, después de ponerse a las órdenes de tíos como Allen, Redford o De Palma… en fin, cada uno hace lo que quiere con su chequera, perdón, carrera.

-Habitación sin salida: Qué curioso que nunca falte la peliculita de terror de marras; en esta, Luke Wilson (el hermano del (casi) suicida Owen Wilson, con el que comparte parecido y poco más, es decir, tiene los mismos registros dramáticos, cero, y ni la mitad de la mitad de los cómicos, los que salvan al amigo Owen) y Kate Beckinsale (otra con un carrerón que enlaza Pearl Harbour, Van Helsing y Underworld) son la improbable pareja que, como su título indica, van a parar a una habitación con bastantes menos salidas que la de James Ivory, atención, tachán tachán… ¡en un motel con un extraño propietario que filma snuff movies con sus clientes!; ante tal derroche de inventiva, quedan dos opciones: el harakiri o la carta-bomba a los guionistas.

-Un cruce en el destino: adivinar el recorrido de esta película es complicado, porque hay buenos actores (Joaquin Phoenix, Jennifer Connely, Mark Ruffalo) pero la premisa, señores Terry George, director, y Burnham Schwartz, autor de la historia original, que un accidente de tráfico desencadene el drama, ya está un poquito vista; y no sólo eso: magistralmente abordada por González Iñárritu en Amores Perros, sin ir más lejos; en fin, una nueva muestra de tremenda originalidad.

-Lady Chatterley; Mi hermano es hijo único: racioncita de cine europeo (bostezo); la primera, un dramón histórico con pasta belga, francesa y británica; la segunda, comedia con pinceladas de drama (¡pero qué europeo!) ambientada en la Italia de los primeros 60, con trasfondo político (neo-fascismo y tal) y amoroso (el hermano pequeño que le quier echar el lazo a la novia del mayor).

-Canciones de amor en Lolita’s Club: el título de la nueva de Vicente Aranda suena tan pretencioso… que dan ganas de pasar a otra cosa, pero la novela en la que se inspira es de Juan Marsé, y entonces te detienes un momento, porque hay mafias, y corrupción, y policías violentos… pero resulta que Eduardo Noriega hace de chico con discapacidad intelectual enamorado de una prostituta… y entonces te reafirmas y sí, pasas a otra cosa.

Scorsese con burbujas


29 Nov

Quizás se escape al propósito de este blog, pero estando involucrado uno de los mejores cieneastas de los últimos 30 años, como es Martin Scorsese (al margen de pecadillos como parir ese mastodonte fallido que es Gangs of New York; o plagiar descaradamente en Ilfitrados para, por fin, llevarse el tan ansiado y negado Oscar), bien vale la pena hacerse eco.

Hablamos de su última contribución a la publicidad, que no es otra que esa MARAVILLA, así, con mayúsculas, con forma de anuncio para la marca de cavas Freixenet. Cómo se agradece que este año, en lugar de formar improbables parejas como Gabino Diego / Demi Moore, hayan apostado por servir a Scorsese la posibilidad de hacer un homenaje bello, sentido y magnífico al grande entre los grandes, al mejor director de la historia… perdón, la baba fluye a través de mis comisuras… Sir Alfred Hitchcock.

Para los puristas, podría ser un atrevimiento, aunque claro, el que se atreve no es un cualquiera, sino el padre de Taxi Driver, Malas Calles y Casino, entre otras. Pues bien, el atrevimiento es una joya que capta perfectamente el espíritu de Hitchcock, aunque sea a través de un anuncio de cava. El tamaño de la empresa lo da que Scorsese homenajee al creador de Con la muerte en los talones sólo por unos minutos. Imagínese la hazaña de parir un largometraje en el que cada minuto deba estar a la altura de ese monstruo del celuloide. Temblamos sólo de imaginarlo…

En resumen. No es noticia lo del anuncio, pero después de visionarlo, la tentación de no prestarle nuestro pequeño y modesto altavoz era demasiado poderosa. Y más, si de paso sirve para reiterar (y que sea todas las veces que haga falta) no la admiración, sino el AMOR por las películas de Alfred Hitchcock.

(Por cierto, el final es genial, pero no lo destripamos…)

Encantada. La historia de Giselle


28 Nov

En un mundo mágico y musical, la princesa Giselle encuentra por fin a su amor verdadero: el principe Edward. Sin embargo, la reina y madrastra del principe no está dispuesta a dejarse arrebatar la corona tan fácilmente. Poco antes de la boda, envía a Giselle a un sitio repugnante y oscuro: Nueva York.

Así comienza Encantada. La historia de Giselle (Enchanted, 2007) una película en la que Disney se parodia a sí misma. Cierto es que la fórmula no es nueva: la trilogía Shrek fundamentó su éxito precisamente en dar una vuelta de tuerca al vivieron felices y comieron perdices. En este caso, se aporta un elemento nuevo: la trasformación de los dibujos animados a la carne y hueso al pasar el portal interdimensional que separa el mundo de Giselle con el supuestamente real. Desde luego tiene su gracia. Pocas veces podemos ver a un príncipe de cuento luchar espada en mano contra un autobús. O ver limpiar una habitación con la ayuda de ratas, palomas e insectos (la única fauna que se puede encontrar en una gran ciudad). De acuerdo, la película es infantil, cursi, políticamente correcta y hay canciones de amor. Lo que se espera de una película Disney que, al menos, le da otro enfoque a lo mil veces visto. Eso sí, el final es algo decepcionante, no por ser esperado sino por la simpleza de su resolución.

En cuanto a los actores, todos cumplen con eficiencia. Los que más fácil lo tenían son los que empiezan siendo dibujo animado, ya que sólo tienen que exagerar alegría o pena inmensa. Amy Adams hace de una Giselle pija, como deben de ser las princesas de ahora. James Marsden es el príncipe Edward, y desde aquí ya anunciamos nuestra preocupación por su cada vez más evidente encasillamiento. Como Cíclope, en los X-Men, no evita que Lobezno le levante a la novia. De nuevo le vuelve a pasar en El diario de Noa. Lo de Superman Returns fue aún más escandaloso: quién le manda casarse con Lois Lane. Y ahora su prometida acaba en brazos de Patrick Dempsey, que da vida a un padre divorciado que se encuentra de casualidad a Giselle. Marsden, un día de estos los cuernos no te van a caber por la pantalla. Por último, la gran Susan Sarandon hace de mala malísima. Puro entretenimiento.

Adeu, Woody Allen


27 Nov

Woody Allen no rodará más en Cataluña ni en ningún otro punto de España. Lo ha dicho Jaume Roures, el mandamás de Mediapro, la productora catalana con la que el director de Match Point ha firmado un acuerdo por tres películas.

La única rodada hasta el momento, Vicky Cristina Barcelona, tiene la culpa. En realidad, las presiones “mezquinas” que según Roures rodearon a la producción. Más concretamente, un asuntillo de ayudas económicas al film. Roures se ha defendido de estas acusaciones y ha dicho eso: que nada de más películas de Woody en España. La segunda se rodará en San Francisco, y la siguiente, Dios dirá.

Por cierto, que este señor Roures es el mismo que encabeza todo el embrollo del fútbol en la tele con Audiovisual Sport… pero eso es otro asunto. En lo que al cine se refiere, perderemos la oportunidad de tener por más tiempo al gran Woody en nuestras tierras; al menos, rodando.

Regreso al Futuro


26 Nov

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Estos días, Rober Zemeckis es actualidad por su versión de Beowulf. En los 90 parió su película más aclamada, Forrest Gump. Pero si por un trabajo merece ser recordado por el auténtico fan (al margen de la maravillosa ¿Quién engañó a Roger Rabbit?) es por las dos primeras películas de la trilogía de Regreso al futuro (Back to the future, 1985; Back to the future Part II, 1989), y bastante menos por la última (Back to the future Part III, 1990).

Desde aquí nos permitiremos omitir la existencia de esa tercera entrega que, sin comerlo ni beberlo, trasladaba toda la historia, con poco acierto, a un Salvaje Oeste en el que poco o nada pintaban los protagonistas, desvirtuando por completo la esencia de la historia y transmitiendo la sensación de que como fue el Oeste, bien podía haber sido la Prehistoria, o el Imperio Romano o cualquier período histórico caprichosamente elegido. El clásico productor ambicioso segregaría litros de saliva ante la mera posibilidad de estirar el chicle hasta el infinito, pero esta tercera parte demostró ser la tumba de la saga.

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Hecha esta salvedad, la primera entrega comienza en el año de la propia película, en 1985, y nos muestra a un chico, Marty McFly (un Michael J. Fox en el mejor papel de su época dorada), más preocupado por las guitarras y las chicas que por estudiar o hacer caso a su disfuncional familia. De vez en cuando echa una mano al doctor Emmett Brown (Christopher Lloyd), exponente de la mejor tradición de científicos chiflados, quien ha creado una máquina del tiempo improbable, a partir de un coche (el mítico DeLorean). El día en que Doc Brown se dispone a viajar al futuro se tuercen las cosas y es Marty quien ocupa su lugar… para acabar viajando a 1955 y estar a punto de frustrar el inicio de la relación entre sus padres, y de paso, su futuro y el de sus hermanos. Se suceden los equívocos con un Marty no sólo fuera de lugar, sino de tiempo: se hace colega de su padre adolescente, George McFly (Crispin Glover), se ve sometido al acoso de su también joven madre, Lorraine (Lea Thompson) y se enfrenta al villano de la función, Biff Tannen (Thomas F. Wilson). El ritmo narrativo es ejemplar y no concede un minuto de tregua hasta que, aparentemente, Marty consigue deshacer el entuerto tras mil y un avatares; pero siempre nos quedará Doc Brown…

Y aquí arranca la segunda parte. Esta vez haciendo honor al título, Marty, su novia y el loco científico viajan finalmente al futuro. Si en la primera parte Doc mencionaba los riesgos que suponen los viajes temporales, aquí se hacen patentes cuando Marty se enfrenta a su familia del futuro, incluido el mismo. En esta ocasión es Biff quien desencadena el desastre al apropiarse de la máquina y crear un futuro paralelo en el que él es el amo. Marty debe devolver las cosas en su sitio en una revisitación del tramo final de la primera parte (esa magnífica fiesta de “Encantamiento bajo el mar”) que llega a marear cuando uno trata de poner en orden el pasado, el presente y el futuro.

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Perfecta resulta la recreación histórica, como memorable es la galería de personajes; sin duda Marty es el más normal de todos, aunque Michael J. Fox le imprime ese conveniente punto de despiste. Pero los demás no tienen desperdicio: desde el pardillo George hasta la golfa recatada de Lorraine, pasando por el bruto Biff y el ya mencionado Doc Brown, sin olvidar al calvo e insidioso director.

Ante todo, la magia de Regreso al Futuro reside en su habilidad para combinar ciencia ficción y comedia a partir de situaciones límite, propiciadas por la compleja tarea de enfrentarse al pasado y al futuro y desenredar los inevitables líos a los que conduce la más inocente -en apariencia- de las elecciones, como bien recuerda Doc Brown. Se puede ver una y otra vez sin fatiga y descubrir, en cada visión, nuevos detalles que sirven para constatar que es mucho más que puro entretenimiento.

En un terreno más anecdótico, Crispin Glover, auténtico friki de Hollywood (al que se pudo ver como “El Flaco” en Los Ángeles de Charlie), acabó fatal con Zemeckis, al que reclamó dinero por sus escenas de la segunda parte, que procedían de la primera. Y otro apunte: casualidad o no, ninguno de los miembros del reparto logró una carrera demasiado brillante; en el caso de J. Fox, condicionado por la enfermedad.

Casablanca, la más pastelera


26 Nov

Lo dice la AFI (American Film Institute), es decir, un puñado de señores que se arrogan la potestad de sentenciar lo que mola y lo que no en lo tocante a cine: Casablanca es la mejor película de amor de la historia del cine. Como me pasa a mí, podrás pensar que te da igual lo que digan los mencionados señores, los cuales, por cierto, ya habían designado en otra de sus listas (sí, son muy aficionados) a Casablanca como la mejor de la historia a secas, con o sin amor.

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Pero la elección en este apartado del pasteleo y el cuore tiene su miga, porque Casablanca no fue en principio concebida como love story, sino más bien como propaganda. Eso sí, entreverada con la complicada relación de Rick e Ilsa en el Marruecos de la Segunda Guerra Mundial, que da cuerpo a la película. Me ocurre (esto a título personal) que Casablanca me parece una gran película, enorme, pero le falta un poco para tocarme esa fibra y conseguir que se me pongan los pelos de punta como consiguen, por ejemplo, El Padrino o Blade Runner.

El mérito (si atribuimos valor a la lista) es mayor si tenemos en cuenta que Casablanca ha batido a tótems del amorío en la silver screen como, su título lo dice todo, Love Story, Tú y yo (la pastelada de Cary Grant), West Side Story, Vacaciones en Roma, Doctor Zhivago… y una larga lista en la que no faltan títulos del calibre amoroso de Titanic y Memorias de África. Sorprendentes otros como Vértigo (de acuerdo, hay historia de amor, pero de hay a etiquetarlo de filme romántico; a estos señores deberían quitarles  la licencia…) y King Kong (!).

En fin, una lista como otro cualquiera, que podrá contar con la opinión de actores, directores, productores y críticos, pero que tampoco debe quitarnos el sueño.

Estrenos 23 de noviembre


23 Nov

Prescindible: así se presenta el fin de semana en las salas de cine. Estrenos que aportarán poco o nada a nuestro acervo fílmico. Como buenos amanuenses, no obstante, cumpliremos con nuestro obligado compromiso de diseccionar, por adelantado, la nueva remesa de supuestas películas en cartel.

-REC: sí, aunque parezca mentira, una cinta española es lo más sugerente de esta hornada; Balagueró y Plaza vuelven a unir fuerzas en un experimento que debemos aplaudir por arriesgado y diferente, el de crear un falso reality al estilo La bruja de Blair, pero más currado. Viene con fama de dar auténtico canguelo.

-Encantada, Beowulf, The Horror Bus: tres propuestas muy diferentes, pero todas bajo el paraguas de la fantasía; la primera más ñoña, en clave de comedieta romántica; la segunda, con el aliciente (para quien guste) de la digitalización de personajes de carne y hueso tipo Anthony Hopkins, John Malkovich y Angelina Jolie, entre otros (¡ah, y Crispin Glover, el McFly padre de Regreso al Futuro, un auténtico frikazo en la vida real!); Beowulf ya contó con una pésima adaptación en el 99 encabezada por el infumable Christopher Lambert; en cuanto a la tercera, es una cinta holandesa (?) sobre un niño con demasiada fantasía… que se acaba convirtiendo en terrorífica realidad (impresionante).

-La sombra del reino: Jaime Foxx, magnífico actor (Collateral, Ray), en un vehículo de acción bélica sobre un equipo de élite que debe llevar a cabo una arriesgada misión; pues que bien…

-The Ungodly: la inevitable ración de terror, con un Wes Bentley que se ha ido desinflando tras su prometedor debú como rarito en American Beauty y ahora se involucra en esta rareza… por no llamarle de otra manera más peyorativa, sobre un asesino en serie y un friqui que le graba las fechorías.

-La camarera: tampoco puede faltar la comedia, sobre una camarera, sus postres y su embarazo no deseado.

-Juntos nada más: pésimo título para esta cinta francesa, con Audrey Taotou, la de Amelie, en una de amores trágicos, bla bla.

-Arritmia, Fados, Escuchando a Gabriel, Buscando a Emma Vol. 1: el pack nacional (al margen de REC); quizás lo más salvable sea Fados, por aquello de ser un docu, que tal vez pueda interesar a los amantes de ese género; lo demás, tiene pinta de previsible, como es habitual, mucho lagrimeo, su ración de cama… lo clásico.

Muere Fernando Fernán Gómez


21 Nov

El actor y director Fernando Fernán Gómez (Lima, 1921-Madrid , 2007) , de 86 años, nos deja tras casi 200 películas y más de un desabrupto. En su filmografía destacan El destino se disculpa (1945), La vida por delante (1958), La venganza de don Mendo (1971), El espíritu de la colmena (1971), El amor del capitán Brando (1974), Mamá cumple cien años (1979), Luces de bohemia (1985), Mambrú se fue a la guerra (1986), Belle epoque (1992) y La lengua de las mariposas (1999). De esta última, y en homenaje, dejamos un fragmento.

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Prison Break: de fugas, tatuajes y conspiraciones


20 Nov

El carcelario, en el cine, es todo un subgénero en el que, a su vez, encontramos un leit motiv argumental recurrente: el de la fuga. Ocurre, como indica su título, en Fuga de Alcatraz, con Clint Eastwood, y en títulos más recientes como la no menos estupenda Cadena Perpetua, con Tim Robbins. Pero hasta Prison Break, ninguna serie se había atrevido a situar la acción, mayoritariamente, entre los muros de una cárcel.

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El señor que decidió arriesgarse se llama Paul T. Scheuring y es él quien parió la historia de un brillante y joven ingeniero, Michael Scofield (Wentworth Miller), que fuerza su ingreso en la prisión en que su hermano (Lincoln Burrows / Dominic Purcell) aguarda el momento de ser ejecutado por un crimen que no cometió. La idea se enriquece con sub-tramas encaminadas, fundamentalmente, a mostrar al espectador que tras la falsa culpabilidad de Burrows existe una oscura conspiración de límites aterradores. La trama central recorre los esfuerzos de Scofield por huir con su hermano de la cárcel de Fox River. Scheuring, hábilmente, va rizando el rizo, añadiendo dificultades a una empresa de por sí compleja. Y en esto se centra la primera temporada: en asistir a la ejecución del plan de fuga de Scofield. Una primera temporada modélica, preñada de tensión, con una galería de personajes interesantes, bien construidos, con tramas que se van enriqueciendo, entrelazando y espesando a medida que avanzan los capítulos.

Entonces llega el momento de tomar una decisión: ¿seguir exprimiendo el limón o dejarlo estar, después de que haya soltado todo su magnífico jugo? Scheuring, sin duda ante los cantos de sirena de los billetes verdes con las caras de los presidentes, opta por seguir explotando a la gallina de los huevos de oro. Pero hay un problema. Prison Break ya había sido concebida como una serie de mediana duración (10-12 capítulos) y sólo ante su éxito se le dio el formato habitual (22-24). De modo que la segunda temporada ya empieza lastrada. Segunda temporada que se centra, y cuidado porque aquí viene un spoiler, en la huida a través de los US del grupo de fugados, Scofield y Burrows a la cabeza (por cierto, que el actor que encarna a uno de los presos, Lane Garrison, ha acabado en prisión en la vida real, como se comentó aquí hace un tiempo). Al tiempo, la sub-trama conspiratoria, que en principio enriquecía el conjunto, va ganando peso. El resultado es irregular y bastante por debajo de la primera temporada. El colofón, una visita a Panamá.

Y en Panamá empieza la tercera temporada. Nuevo spoiler: Scofield otra vez entre rejas y ahora, sin el valioso tatuaje del que disponía en la temporada inicial (y hasta aquí puedo leer en lo tocante al tattoo, que diría el otro). Ahora debe valerse única y exclusivamente de su inteligencia en un entorno mucho más hostil. La Compañía, ente que encarna el aparato conspiratorio de la serie, se asienta como elemento imprescindible y motor de los acontecimientos. Hasta ahora, en USA se han emitido 8 episodios de esta tercera season. Hemos tenido acceso a ellos y podemos decir que la serie ha remontado el vuelo, aunque sin llegar al nivel de la primera temporada. Por el camino se han perdido estupendos personajes que han sido reemplazados por otros, siendo benévolos, menos atrayentes; o, en determinados casos, el reparto de importancia de unos y otros se ha descompensado.

Nuestro veredicto: Prison Break parece condenada a eso: a queda convertida en una modélica temporada inicial estirada después como un chicle al que ya no le quedaba ni la mitad de su sabor.

Actualización 26-09-08: La cuarta temporada ya está en marcha en Estados Unidos, donde se han estrenado los primeros 5 episodios. Hemos visionado los 4 primeros y podemos avanzar las siguientes conclusiones:

-La Compañía gana aún más peso y se convierte en motor fundamental de la trama.

-La serie ha recuperado el nervio que perdió en la segunda temporada con su temática de “take the money and run”, que resultaba cansina a lo largo de más de 20 episodios, por más que lo entreveraran con el componente conspirativo de la Compañía.

-Los cabos sueltos de la temporada anterior se han resuelto de un plumazo y en algunos casos, que no precisaremos para no destripar, de una manera entre infantil y torpe.

-El giro es interesante y hace presagiar que Prison Break tiene garantizado su futuro, al menos a corto-medio plazo.

Celuloides en su jugo

Recetas sencillas para degustar buen cine, sabroso y bajo en calorías.