by Pablo
¡Ya están aquí los estrenos del fin de semana! ¡Una nueva hornada de películas maravillosas que nos arrastrarán hipnotizados, en masa, a las salas de cine, sin importarnos que en taquilla nos saquen hasta el último céntimo, el hígado y parte del colon! ¡Ay! (Suspiro) ¡Quién pudiera creerse tamaña milonga! Por desgracia, el mes se cierra como empezó, como ha transcurrido todo el año: con cintas mediocres, que no quedarán ni en nuestras retinas ni en nuestras neuronas. Con los grandes por llegar o preparando cosas nuevas (Clint Eastwood, Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, Ridley Scott, Steven Spielberg) o dilapidando su genio (Woody Allen, David Lynch), sólo nos queda tirar del DVD o recordar tiempos mejores. Porque menudo añito (salvando, por enésima vez, y me hago pesado, a Promesas del Este) este 2007…
-Hitman: Lo de las adaptaciones de videojuegos es taaaaan recurrente que ya aburre; ahora tenemos a Timothy Oliphant (que tiene un nombre de coña) pasar de proxeneta cachondo en La vecina de al lado a matarife calvo en esta cinta de acción, violencia, tiros… y escasez argumental.
-Bee Movie: Otra de dibus en 3-D; tal y como están las cosas, quizás no sea la peor opción para todos, mayores y pequeños, descontando que estos últimos gozarán como enanos, que es lo que son, por otra parte.
-Diario de una niñera: No sé, ver a Scarlett Johanson de morena ya supone un primer bajón; verla de niñera, otro golpe bajo; verla embarcada en una comedieta romántica, después de ponerse a las órdenes de tíos como Allen, Redford o De Palma… en fin, cada uno hace lo que quiere con su chequera, perdón, carrera.
-Habitación sin salida: Qué curioso que nunca falte la peliculita de terror de marras; en esta, Luke Wilson (el hermano del (casi) suicida Owen Wilson, con el que comparte parecido y poco más, es decir, tiene los mismos registros dramáticos, cero, y ni la mitad de la mitad de los cómicos, los que salvan al amigo Owen) y Kate Beckinsale (otra con un carrerón que enlaza Pearl Harbour, Van Helsing y Underworld) son la improbable pareja que, como su título indica, van a parar a una habitación con bastantes menos salidas que la de James Ivory, atención, tachán tachán… ¡en un motel con un extraño propietario que filma snuff movies con sus clientes!; ante tal derroche de inventiva, quedan dos opciones: el harakiri o la carta-bomba a los guionistas.
-Un cruce en el destino: adivinar el recorrido de esta película es complicado, porque hay buenos actores (Joaquin Phoenix, Jennifer Connely, Mark Ruffalo) pero la premisa, señores Terry George, director, y Burnham Schwartz, autor de la historia original, que un accidente de tráfico desencadene el drama, ya está un poquito vista; y no sólo eso: magistralmente abordada por González Iñárritu en Amores Perros, sin ir más lejos; en fin, una nueva muestra de tremenda originalidad.
-Lady Chatterley; Mi hermano es hijo único: racioncita de cine europeo (bostezo); la primera, un dramón histórico con pasta belga, francesa y británica; la segunda, comedia con pinceladas de drama (¡pero qué europeo!) ambientada en la Italia de los primeros 60, con trasfondo político (neo-fascismo y tal) y amoroso (el hermano pequeño que le quier echar el lazo a la novia del mayor).
-Canciones de amor en Lolita’s Club: el título de la nueva de Vicente Aranda suena tan pretencioso… que dan ganas de pasar a otra cosa, pero la novela en la que se inspira es de Juan Marsé, y entonces te detienes un momento, porque hay mafias, y corrupción, y policías violentos… pero resulta que Eduardo Noriega hace de chico con discapacidad intelectual enamorado de una prostituta… y entonces te reafirmas y sí, pasas a otra cosa.