Los Goya, entre El Orfanato y Las 13 Rosas

by Carlos

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El Orfanato, de J.A. Bayona, y Las 13 Rosas, de Emilio Gutiérrez Lázaro, son las grandes favoritas de la próxima gala de los Goya con 14 nominaciones cada una, incluyendo mejor película. La soledad, de Jaime Rosales, es la gran sorpresa de estas nominaciones, ya que opta a mejor película, mejor director y mejor actor revelación. Siete mesas de billar francés (10 nominaciones) de Gracia Querejeta, será la cuarta película en liza para llevarse la estatuilla al mejor film de 2007.

Entre los actores, destaca la nominación de Alfredo Landa por Luz de domingo, precisamente en la misma edición en la que se le otorga un premio especial por toda su carrera, y después de sus tormentosas declaraciones sobre José Luis Garci. director del citado film. Competirá con Alberto San Juan (Bajo las estrellas), Tristán Ulloa (Mataharis) y Alvaro de Luna (El prado de las estrellas). El premio a la mejor actriz parece decantado hacia Belén Rueda por su actuación en El Orfanato.

A pesar de todo, no se puede decir que el 2007 haya sido un año brillante, ni cinematográficamente ni económicamente hablando, para el cine español.

¿Cine o marketing?

by Carlos

Que el cine es un medio ideal para trasmitir modas y valores no es descubrir nada nuevo. Tampoco el uso, cada vez más descarado, de las grandes marcas para posicionar sus productos en las películas de más éxito. La saga James Bond es un ejemplo perfecto del product placement, o exhibición de productos en la pantalla sin mencionar la marca expresamente. Por eso sabemos que Bond conduce, siempre, un Aston Martin, mira la hora en un reloj Omega (el último del mercado) y bebe Martini con vodka, seco, mezclado pero no agitado. Pero no sólo sirve para publicitar el producto de manera indirecta, sino para vincular a las marcas a una serie de valores. Audi, por ejemplo, se sirvió de la película Yo, Robot (I, Robot, 2004) para enseñar al mundo su Audi RSQ, un concept car de aspecto futurista que trasmitía deportividad, progreso y sofisticación.

El product placement, usado también en series de TV (¡quién no recuerda esos copiosos desayunos de Médico de familia!), ha evolucionado con los años hasta convertirse en el verdadero motor de una película. Por ejemplo, la película de Disney La mansión encantada (The Haunted Mansion, 2003), está basada en una atracción de su parque de atracciones de Orlando.Vease también Real, la película (2005), la saga futbolística Goal y otros experimentos parecidos. Pero si la delgada línea roja entre el marketing y el séptimo arte cada vez era más difusa, ahora desaparece completamente con estrenos como Mr. Magorium y su tienda mágica, inspirada en las tiendas Imaginarium, o La fábrica de la felicidad, un falso trailer de Coca Cola (estrenado, por cierto, en Second Life) que quién sabe si dará lugar a un verdadero largometraje de dibujos animados.

¿Será este el futuro que le depara al cine? Esperemos que los guiones sigan saliendo de escritores y no de sesudos publicistas.

Estrenos 14 de diciembre

by Pablo

Venga a hablar de Globos de Oro… y cuando coges la cartelera, no te encuentras apenas títulos que ayer salieran de labios de gente como Hayden Panettiere (suspiro) y Quentin Tarantino cuando leyeron las candidaturas. Menos mal que está Ang Lee para hacer menos duro el trago…

-Deseo, peligro: La recomendación de la semana. Ang Lee (a quien yo sólo pongo en el debe ese Hulk tan soporífero) vuelve a sus raíces para combinar esos dos ingredientes del título en casi 3 horas de metraje. Con Tony Leung, el actor fetiche de otro grande, Wong Kar-Wai, al frente de la función, las únicas críticas negativas que ha recibido van en la línea de que le cuesta un poco arrancar, pero que cuando lo hace, deslumbre. Ojo a la carga erótica, que promete ser intensa.

-1408: John Cusack, desaparecido en combate en los últimos tiempos, más Samuel L. Jackson en la enésima adaptación de una novela de Stephen King, en torno a una habitación de hotel un tanto peculiar. Por encima de la media que suele ofrecer el género de los sustos.

-Mr. Magorium y su tienda mágica: Otro que no se prodiga como antes, Dustin Hoffman (aunque en su caso, ya han pasado sus mejores años) se une a Natalie Portam en esta cinta diferente, un poco en plan Amèlie a la americana con pinceladas de Charlie y la fábrica de chocolate.

-August Rush: Otra bastante ñoña que reúne a un trío curioso: Johnny Rhys-Meyers, el prota de Match Point; Keri Russell, la petarda de la serie Felicity; y Freddie Highmore, promesa de su generación que lo bordaba en Charlie

-Fred Claus: típico producto navideño sobre el hermano gamberro de Santa Claus, encarnado por Vince Vaughn; ya aburre que todos los años tengan que darle una vuelta de tuerca al rollo Papá Noel, ¿no?

-La batalla de Hadiza: El británico Nick Broomfield recrea con ex soldados un trágico y verídico suceso ocurrido durante la guerra de Irak; parece que se ha desatado la moda por hacer películas sobre este tema.

-All the invisible children: Historias de niños desfavorecidos y olvidados, patrocinadas por Unicef, en las que arriman el hombro directores como Ridley Scott, Spike Lee y Emir Kusturica.

-El bosque del luto: Cinta japonesa con dinero en parte francés, con su parte de road-movie, y ya se sabe que todo viaje físico conlleva uno espiritual, etc.

-El custodio: Multi-producción sobre el guardaespaldas de un ministro argentino que se va consumiendo como mera sombra de su protegido (perezaaa).

-Irina Palm: Y con este drama también multi-producido cerramos el chiringuito; sobre una mujer que acaba currando en el gremio carnal para pagar el tratamiento de su nieto.

¡Y no hay que sufrir ninguna españolada!

Resaca de los Globos de Oro

by Pablo

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Volvamos al tema Golden Globe Awards. Vaya por delante que a mí, todo este rollo de los premios me parece una milonga. Me explico: en el caso de los Oscar, es la mismísima industria la que premia… a la industria, es decir, una cosa endógama, donde todo se cuece entre hermanos, primos y como mucho, cuñados. Es cierto que los Globos de Oro tienen la salvedad de que los concede la Hollywood Foreign Press Association, vamos, los plumillas extranjeros, a los que se supone una mayor independencia. Pues eso: se les supone. Que por algo existe el manidísimo cliché de que son la “antesala de los Oscar”. Aunque últimamente difieran un rato. Dicho esto, y con el cuerpo a gusto tras la rajada, uno no puede evitar sentirse atraído por toda la parafernalia que rodea a estos tinglados: que si estos son los nominados, que si yo creo que ganará fulanito y menganita, que si menuda injusticia, que si tal película ha batido el récord y un largo etcétera de datos, números, cifras y estadísticas… para llenar el rato.

En cuanto a los Globos de Oro, ayer me limité a dejar los datos, asépticamente, haciendo hincapié, claro, en los dos españoles candidatos, Bardem y Alberto Iglesias. Pero el tema merece algún comentario más. Yendo al grano, porque hay 25 categorías (casi ná), ante todo hay que recordar que aquí se diferencian dramas de comedias. Entre las primeras, apuntar que no está Leones por corderos, y que de las demás sólo se ha estrenado aquí Promesas del Este; por citar alguna, American Gangster, la nueva de Ridley Scott, y No country for old men, de los Coen. En cuanto a comedias, pocas sorpresas: Hairspray, Juno (escrito por una ex stripper) y Sweeney Todd, la nueva y esperada de Tim Burton.

Actores y actrices: todo bastante esperable, con la salvedad de que los señores Cruise y Pitt no aparecen por ninguna parte, ellos que esperaban que su senador y su Jesse James les pusieran finalmente el Oscar a tiro. De nuevo, muchas referencias a películas que no nos han llegado, como There will be blood, de Paul T. Anderson con el sobreactuado Daniel Day Lewis, Atonement con Kiera Knightly o La guerra de Charlie Wilson, que junta a Tom Hanks y Julia Roberts (ambos nominados).

Mejores películas extranjeras, no está El Orfanato; sí Deseo, peligro de Ang Lee y la rumana 4 meses, 3 semanas y 2 días. Todo normal en animación (Bee Movie, Ratatouille, Los Simpson). Y los directores, estos son: Tim Burton, los Coen, Julian Schnabel (sorpresa), Ridley Scott y Joe Wright (Atonement).

Capítulo aparte para la tele: ni rastro de Héroes, Prison Break, 24… series que gustan por estas tierras. De las que nos suenan, House y Anatomía de Grey apenas rascan 2 candidaturas, que encabezan series como Damages, Longford, 30 Rock y Bury my heart at Wounded Knee, ante las que reconozco mi más absoluta ignorancia.

Esta es la resaca que dejan las nominaciones de los Globos de Oro. Cada uno que juzgue como le parezca (para mi gusto, Leones por corderos es la grandísima derrotada/olvidada).

Bardem, ¿globo de oro?

by Pablo

De momento sólo es candidato por su papel de asesino en No country for old men, de los Coen, todavía sin estrenar aquí, pero ya está Javier Bardem en la carrera por los Globos de Oro. Como “nadie” ha dicho todavía, estos premios son la antesala de los Oscar y miden la temperatura de Hollywood. Vamos, que para él es una buena noticia de cara a darse un paseo por la alfombra roja el día gordo, cuando se reparten las estatuillas calvas. Compite con tíos como Casey Affleck (Jesse James), Philip Seymour Hoffman (La guerra de Charlie Wilson), John Travolta (Hairspray) y Tom Wikinson (Michael Clayton). Todos grandes actores. Lo tendrá difícil, sin duda.

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También tenemos nominado a otro español, el compositor Alberto Iglesias, por su partitura para The kite runner. Se enfrentará a gente del calibre de Clint Eastwood (como suena), Dario Marianelli y Howard Shore (El Señor de los Anillos entre muchísimas y buenísimas más).

A los dos enhorabuena y que tengan suerte. Los nominados son un buen puñado, así que mejor verlos a todos juntitos aquí. Os pasará como a mí: que la mayoría de las películas ni os sonarán, sencillamente porque aquí todavía no las han pasado.

Así funciona esto…

Jodie Foster es lesbiana

by Pablo

No querría abordar esta noticia desde el morbo y sí tratarla con todo el respeto que se merece: Jodie Foster ha reconocido en público lo que algunos ya sabían, que desde hace 15 años mantiene una relación sentimental con otra mujer, la productora Cydney Bernard.

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La confesión se produjo durante una gala organizada por la revista Hollwood Reporter, durante el discurso de agradecimiento por un galardón. En fin, la enhorabuena para Jodie porque ha sido un trago difícil, como ella misma ha reconocido. Sabido es que en USA, y por extensión en la Meca del Cine, reconocer ciertas cosas puede pasar factura. Lo que no deja de sorprender es que Jodie tenga 2 niños, de 9 y 6 años, y que se haya relacionado con otros hombres.

En lo estrictamente cinematográfico, ya no será lo mismo revisar, por ejemplo, El silencio de los corderos y percibir esa tensión sexual entre Hannibal Lecter y Clarice Starling. Pero vaya, que también Rock Hudson se las llevaba de calle y después resultó que, en la vida real, lo que le gustaban eran los hombres…

Un 2007 decepcionante

by Pablo

Se acaba un año decepcionante para el cine. 2007 ha sido pobre, pobre, pobre. La mejor muestra, que desde hace un tiempo no hacemos otra cosa que mirar a 2008 y cruzar los dedos para que depare un mejor bagaje.

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Después de febrero, después de los Oscar, vino el vacío, la negrura. Enfilamos el verano y lo único que nos llegaron fueron secuelas y más secuelas: la tercera de Spiderman, la tercera también y cierre de saga de Piratas del Caribe (más tarde llegó la de Shrek), la quinta de Harry Potter… La imaginación al poder. Qué triste. A falta de ideas, más remakes: Transformers nos hizo sentir nostálgicos y avanzó la avalancha de remembers ochenteros que nos acechan (El coche fantástico, entre ellos). Esperamos con ansia títulos potentes y lo que nos cayó fueron más adaptaciones, como Los Simpson. Y claro, la cercanía de la Navidad no ha hecho más que desinflar las expectativas: es tiempo de Bee Movie y propuestas de igual calibre.

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¿Peco de fatalista? Cierto que ha habido películas rescatables. Para mi gusto, la mejor del año ha sido sin duda Promesas del Este, un magnífico retablo de la mafia rusa en Londres con Viggo Mortensen a la cabeza y David Cronenberg tras las cámaras. Y alguna que otra que se ha dejado ver: Leones por corderos, Adiós, pequeña, adiós, El asesinato de Jesse James, Cassandra’s Dream (que, sin ser mala, tampoco devolvió al mejor Woody Allen)… Pero cine a cuenta gotas, al fin y al cabo. Casi todos los grandes han descansado este año: no ha llegado todavía Coppola, que se ha sacudido el polvo de la inactividad con Youth without youth, y han faltado a su cita el por fin oscarizado Scorsese y otros como Clint Eastwood (quien sí estrenó en 2007, pero al principio, Cartas desde Iwo Jima), Peter Jackson, Steven Spielberg, Ridley Scott, los hermanos Coen… gente a la que esperamos con los brazos abiertos para que nos devuelvan a Indy o nos adpaten The lonely bones. ¡Ni siquiera un mal M. Night Shyamalan hemos tenido para echarnos a la boca! A todos ellos: no sigáis dejándonos huérfanos de vuestro cine.

Por lo que se refiere al cine patrio, El orfanato ha sido un estimulante oasis en medio de un desierto de mediocridad (y perdón por la pedantería).

2007 ha sido tan rácano que cuesta imaginar la quiniela de los Oscar. Queda tiempo hasta febrero-marzo, y algunos proyectos gordos se esperarán hasta el último segundo, e incluso, aquí, se estrenarán a posteriori. Pero con lo que llevamos hasta ahora, es difícil ver más allá de Promesas del Este o Leones por corderos para imaginar las candidaturas.

Con los guionistas inmersos en una huelga que tiene muy mala pinta, cuesta cambiar la cara y ponerse optimistas de cara al 2008. Eso sí: difícilmente será tan malo como este 2007. O tal vez sí… 

*Un apunte: por mi parte, espero que me levante la moral el inminente estreno de I am legend, protagonizada por Will Smith en la adaptación del conocido relato de Richard Matheson.

*Y una rectificación: me he dejado por el camino a 300, una película muy estimable.

Los secretos de Cary Grant, al descubierto

by Carlos

O eso al menos es lo que afirma el escritor Marc Eliot, que acaba de publicar una biografía del célebre actor titulada, de manera poco original, Cary Grant. La biografía (ed. Lumen). Eliot no se corta un pelo. Según él, Grant (1904-1986) vivía atormentado por su homosexualidad reprimida a base de cuatro matrimonios. Sin embargo, la prensa de entonces llegó a rumorear sobre su condición sexual y su relación con el actor Randolf Scott. Al parecer, Grant llegó a afirmar que sólo se casaba con mujeres que le hacían recordar a su madre, muerta supuestamente cuando él tenía 10 años aunque, dos décadas después, se enteró que en realidad estaba en un manicomio.

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Por si fuera poco, y según siempre el avance editorial de la biografía de Eliot, Grant era alcohólico y se administraba LSD en dosis controladas, en una época en la esta droga  no estaba ilegalizada en los Estados Unidos. Y vivió siempre con una espina clavada: nunca llegó a ganar el Oscar por alguno de sus trabajos y se tuvo que conformar con el honorífico que la Academia le entregó en 1970. Para entonces llevaba cuatro años retirado del cine.

Sea o no verdad su desordenada vida, nada puede bajarle del pedestal de las leyendas del séptimo arte. Una recomendación: Arsénico por compasión (Arsenic and old lace, 1944).

El malvado Zaroff

by Pablo

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Es difícil entrar en contacto con la historia de Zodiac ( el asesino en serie cuyos crímenes trajeron en jaque a la policía y dieron lugar, entre otras, a una muy buena película de David Fincher) y que no surja la curiosidad por descubrir cuál es esa cinta que, de una forma u otra, parecía obsesionar a aquel serial killer.

La cinta en cuestión no es otra que el clásico de la RKO El malvado Zaroff (The most dangerous game, 1932). Lo primero que se advierte es que, para variar, en nuestro país se tradujo su título de una manera bastante libre, esto es, como les dio la santísima gana. El título correlativo sería El juego más peligroso, mucho más emparentado con el espíritu de la trama que ese otro demasiado genérico que aquí se sacaron de la manga. Y es que de juegos y peligros va la historia: la de un conde maníaco, Zaroff, que atrae a incautos navegantes a la isla en la que tiene montada su fortaleza para, después de mostrarse como el más acogedor anfitrión, convertirlos en víctimas de un macabro juego para su sádico disfrute.

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La película, cierto es, exige varios peajes. El primero, que el malo de la función tenga ascendencia rusa y se valga de sirvientes cosacos, pero debemos entender el contexto (período de entreguerras). El segundo, que ellos, los personjes masculinos lleven el pantalón como Julián Muñoz, vamos, por debajo de la nuez. Y tercero, que ella, la chica, sea tratada como un pedazo de carne (no tienen desperdicio los comentarios del conde acerca de la apetencia de las mujeres por los hombres violentos), se pase todo el metraje vestida con una especie de camisón que se va haciendo jirones y todo su cometido se reduzca a pegar gritos y entorpecer la labor del héroe…

Pero entendamos que estábamos a principios de los años 30, y esto no hará más que aumentar el mérito del conjunto. Un conjunto en el que, sin lugar a dudas, sobresale la actuación de Leslie Banks, actor británico, que encarna en el conde a un personaje fascinante; sí, es un loco y un asesino, pero también un tipo elegante, culto, que toca el piano de maravilla, un vividor que aprecia los placeres de la vida… y que desgraciadamente cuenta entre esos papeles el de las cacerías humanas. Banks eclipsa totalmente la actuación de Joel McCrea, el héroe, lo cual es una forma fina de decir que le levanta la tostada descaradamente. McCrea, un tío de 1,90 que trifunó en el western, cumple aquí el expediente. La tercera pata del banco es la canadiense Fay Wray, más conocida por ser “la chica” del King Kong original, que estrenó un año más tarde, en 1933, y a la que en el mundillo se la apodaba como “la reina del grito”, en su época, se entiende. Completa la función, en un papel algo testimonial pero bien interpretado, Robert Armstrong, como el estúpido y borrachín hermano de ella (con la que coincidió en la película sobre el mítico mono).

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El malvado Zaroff es, durante su poco más de una hora, una cinta a visionar, con el fetichismo que le concede el caso Zodiac, pero también como uno de los primeros exponentes del terror serio sin monstruos, por más que Zaroff, con su castillo y sus ayudantes, recuerde inevitablemente a otro conde más famoso: Drácula.

Más allá de esto no debe esperarse tampoco una joya del séptimo arte (eso sí, atesora grandes detalles, como aldabón con el centauro que lleva a la chica en brazos de los títulos de crédito).

El partido del viernes

by Carlos

Si hay una serie injustamente olvidada por las cadenas de televisión patrias, en pleno ataque de americanización de sus parrillas, es Friday Night Lights, la historia del equipo de fútbol americano de un remoto pueblo estadounidense. Bienvenidos a la América profunda.

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Los Panthers son el orgullo de la ciudad de Dillon (Texas). Cada viernes, el estadio se abarrota para ver al equipo de fútbol de su instituto. Los jugadores son agasajados allá donde vayan, su número luce en las puertas de sus casas, las chicas se abalanzan sobre ellos y los demás chicos se apartan a su paso. Son respetados más que cualquier otro ciudadano de Dillon pero, en el fondo, no son más que adolescentes asustados, pretenciosos o inadaptados que deben convivir con la presión de ganar cada viernes su partido de fútbol para conservar el respeto de los demás.

Friday Nights Lights es una serie sobre adolescentes dirigida a los que ya no lo son. Una serie que muestra las consecuencias de una sociedad que tan rápido aplaude como olvida. Una historia llena de coraje e hipocresía a partes iguales. Cada capítulo muestra una semana y normalmente finaliza con un partido. Las historias de los jugadores se entrecruzan, formando un puzzle de sentimientos tan bien estructurado como terrible en su conjunto. Al igual que el espectador, los ojos de dos adultos, el matrimonio formado por el entrenador del equipo y la psicóloga del colegio, intentan comprender el sentido de todo lo que les rodea, pero los acontecimientos se suceden desde el primer partido de temporada. Jason Street (Scott Porter), el quarter back estrella del equipo y chico modelo, se queda tetrapléjico. Matt Saracen (Zach Gilford), suplente de Street, debe afrontar la titularidad sin el respaldo de su padre, militar en Irak, y al cuidado de su anciana abuela. Tim Riggins (Taylor Kitsch), el mejor amigo de Street, se desliza ante un futuro de alcoholismo y soledad sin que su hermano pueda evitarlo. Y así con muchos personajes más que configuran una representativa muestra de la naturaleza humana, extrapolable no sólo a cualquier punto de los Estados Unidos, sino del mundo.

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Un drama muy real realizado sin miramientos económicos y con un planteamiento televisivo muy cinematográfico. ¿Se puede pedir algo más? Pues que estrenen la segunda temporada en España, a ser posible en un canal generalista. A ser posible.

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