Archive for March, 2008

Estrenos 28 de marzo


28 Mar

La cartelera pega un bajón importante. Hay que ir haciéndose a la idea de que así será hasta el verano, cuando, en teoría, lleguen a las pantallas los pelotazos más palomiteros, pero pelotazos al fin y al cabo. De momento, para echarse a la boca, esto:

-La noche es nuestra: lo mejor de la nueva remesa; James Gray hace una especie de remix de sus dos anteriores (y únicas) películas, Little Odessa y The yards, para prácticamente servirnos el mismo producto, en principio revigorizado: crimen, policías, gángsters y lazos familiares; repiten con el director neoyorquino Joaquin Phoenix y Mark Wahlberg, a los que acompañan, redondeando un prometedor reparto, Eva Mendes y Robert Duvall; de largo, la elección más recomendable del fin de semana.

-Despierto: una cinta de esas que, antes de verlas, despiertan sensaciones contradictorias; hay un multimillonario, una operación a corazón abierto, una esposa con su trama paralela y un prometido giro inesperado; todo esto, así en abstracto, suena bastante sugerente; ocurre que el multimillonario es el petardo Hayden Christensen (sí, el nuevo y peor Skywalker; lo sentimos, Hayden, pero jamás te lo perdonaremos) y su mujercita la limitada actriz pero increíble mujer Jessica Alba, y ahí la cosa ya se tambalea, por más que el cirujano, el que opera, sea el solvente Terrence Howard; dirige y escribe Joby Harold, el típico newcomer que, de alguna manera, consigue vender su producto a un estudio.

-Casi 300: aquí ya no hay dudas que valgan; esto es una memez en toda regla, la inevitable y cíclica parodia de películas taquilleras recientes, aquí con 300 como obvia referencia, que no es óbice para meter en el mismo saco a Transformers, Rocky Balboa y El Motorista Fantasma; para mear y no echar gota.

-Game Plan: otra que no engaña, The Rock va de estrella del fútbol americano que, de la noche en la mañana, descubre que es padre de una mocosa; supuesta excusa para una serie de gags y situaciones pretendidamente divertidas bajo la premisa de desembocar en un final feliz y con la moraleja de “hay cosas más importantes que la fama y el dinero”.

-Love and Honor: cinta japonesa que cierra una trilogía sobre samuráis; el género no parece en su momento de mayor esplendor, disipado el éxito de Tigre y dragón y otras.

-Love sick: cinta rumana de esas con triángulo amoroso y dos amigas que se quieren mucho.

-Pingpong: drama alemán, opera prima que en Cannes se llevó un par de premios en las categorías para noveles, sobre una familia de clase media, en apariencia perfecta, que se desequilibra con la llegada de un pariente, un chico con problemas cuyo padre se acaba de suicidar.

-Oro negro; Regreso a Normandía: un par de docus para cerrar el repaso; el primero, sobre las injusticias de una industria, la del café, que como tantas otras, se lucra a base de explotar a sus trabajadores; el segundo marca el reencuentro real del director con los campesinos que, hace más de 30 años, participaron en una película en la que él intervino como ayudante de dirección.

Scarface


21 Mar

Tener la etiqueta de “artesano de Hollywood” no suele ser una buena carta de presentación para un director en los tiempos que corren. Pero antes, cuando la industria norteamericana encabezaba la producción mundial no sólo en cantidad sino en calidad, este título podía ser no sólo honroso sino todo un piropo. Qué se lo digan si no a Howard Hawks, que desde 1926 a 1970 incluyó en su amplia filmografía clásicos de todos los géneros: cine negro, western, comedia, musical…

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Mencionar alguna de sus obras es hablar de lo mejor del cine del siglo XX: Sargento York (Sergeant York, 1941), Tener y no tener (To Have and Have Not, 1944), El sueño eterno (The Big Sleep, 1946), Río Bravo (1959), Hatari! (1962)… y así hasta 47 películas para todos los gustos. Entre ellas, Scarface, el terror del hampa (Scarface, 1932), un biopic de la vida de Tony Camonte, alias “caracortada”, un ganster que gracias a sus habilidades con la pistola consigue subir rápido hasta lo alto de la jerarquía mafiosa. Un camino sólo de ida del que acabará pagando un alto peaje.

Scarface es una película en muchos aspectos precursora del cine de gansters que se desarrolló posteriormente. El argot, las consignas, las metralletas… No debió ser difícil porque la “ley seca” todavía estaba en vigor cuando se estrenó la película, y la guerra de bandas era todavía una realidad. Sólo un año antes, en 1931, Eliot Ness y sus “intocables” había conseguido procesar a Al Capone por evasión de impuestos. Al Capone era conocido por el sobrenombre de “caracortada”, por un corte en la cara similar al que luce Paul Muni, el actor protagonista. De ahí que las semejanzas entre Camonte y Capone no sean casuales, como en la escena que recrea la “matanza de San Valentín”. Pero si algo diferencia la visión de Hawks con la de películas posteriores sobre esta época es su visión desmitificadora del mundo gansteril. En Scarface se muestra la crueldad, el sadismo y la ambición de estas bandas, e incluso se advierte de ello explicitamente en un prólogo en el que se insta al gobierno a acabar con la violencia callejera.

En el apartado puramente artístico, se trata de una película en la que Hawks dirige con maestría escanas con un valor dramatico indudable. Para la historia del cine quedará la maravillosa secuencia inicial en el que, sin necesidad de cortes y sólo ayudado con un largo travelling, muestra el primer asesinato de Camonte en la película. El plantel de actores es maravilloso. El versatil Paul Muni, cuatro veces nominado a los Oscar y ganador de la estatuilla por La tragedia de Louis Pasteur (1936), realiza un trabajo excepcional en el que se observa perfectamente la evolución que sufre el personaje a lo largo del film. En un papel más pequeño pero muy importante destaca también Ann Dvorak como la hermana de Camonte.

Un consejo: si quieren ver cine negro del de verdad, Scarface es su película. No acepten vulgares imitaciones, aunque salga Al Pacino en ellas.

Ojo con… Sacha Baron Cohen


20 Mar
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Retomamos esta sección no oficial del blog, inaugurada hace ya bastante tiempo con el amigo Casey Affleck, que opositaba a star con sus papeles en El asesinato de Jesse James… y Adiós, pequeña, adiós. No se puede decir que le hayamos dado mucha suerte, porque el pequeño de los Affleck se topó en los Oscar con Bardem, pero no todo el oro que reluce en Hollywood es el de las estatuillas (aunque no sean de oro, ya). A buen seguro que el estatus de Casey en la Industria se ha disparado.

En cualquier caso, y aún a riesgo de hundir su carrera, el turno es ahora para Sacha Baron Cohen. El nombre, por sí solo, no le dirá gran cosa a muchos, y no es de extrañar, porque debe de haber muy pocos menos comerciales. Tanto es así, que a nuestro protagonista se le conoce antes por el apelativo de cualquiera de sus alter egos en la pantalla (grande y pequeña) que por el suyo propio: ya sea el rapero Ali G, el periodista kazajo Borat Sagdiyev o el peluquero austriaco y gay Brüno.

Curtido en los TV-shows británicos, este londinense ha alcanzado notoriedad hace relativamente poco, 2 años, con el salto a la gran pantalla de ese inclasificable reportero llamado Borat Sagdiyev que pone Estados Unidos patas arriba con su (pretendido) desconocimiento de los códigos de conducta más básicos, y ya se sabe cómo son los americanos con sus cosas. Borat sonó fuerte incluso para los Oscar, después de haberse llevado el Globo de Oro al mejor actor de comedia, pero su nominación en la categoría de Mejor Guión Adaptado no fraguó en estatuilla. Antes, Baron Cohen había marrado el tiro con Ali G, primer asalto a la gran pantalla, en una película burda y zafia, como lo es Borat, sin duda, con la gran diferencia de que lo que, en un caso, era pretendido, en el otro fue producto de una propuesta paupérrima.

Cierto: no todos los estómagos están en condiciones de digerir Borat, con su humor escatológico y ese falso tono documental, y es innegable que hay que verla con una predisposición de ánimo a prueba de chascos. Pero es igualmente indiscutible que Borat gustó (aquí me incluyo) y, sobre todo, puso a nuestro hombre en el mapa. Y le ha permitido, hasta el momento, varias cosas. La primera, brindarnos en Sweeney Todd un papel breve pero genial, el de ese peluquero italiano vestido de torero español (!) llamado Adolfo Pirelli, al que sus chantajes le valdrán un tajo en el gaznate. Como suele ocurrir, es en la versión original donde se aprecia el estupendo trabajo de Baron Cohen, que demuestra ser capaz de jugar con los acentos a su antojo.

Pero lo mejor puede estar por llegar. Al margen de Brüno, tercera traslación al cine de sus personajes para TV, en Hollywood se rumorea que nuestro amigo formará parte del reparto de lo próximo de Steven Spielberg, post-Indy, reparto que incluye, ahí es nada, a Kevin Spacey, Will Smith y Philip Seymour Hoffman. The Trial of the Chicago 7 puede ser el pasaporte para Baron Cohen hacia el estrellato. Cualidades no le faltan.

Estrenos 19 de marzo


19 Mar

Día del Padre, día atípico de estrenos. Pocos, pero quizás con más jugo del habitual:

-Seda: parece que Keira Knightley le ha cogido el gusto a las adaptaciones de novelas históricas; después de El Rey Arturo, Orgullo y prejuicio y Expiación, y antes de que llegue La Duquesa, encabeza el cartel de la traslación a la gran pantalla de la más conocida de las obras de Alessandro Baricco; premeditado o no el camino que sigue la Knightley, no parece una mala idea; su físico se presta y las producciones en las que se enrola suelen garantizar niveles de calidad por encima de la media; aquí la acompaña el blandito Michael Pitt, bajo la batuta de François Girard.

-A ciegas: conmovedor y escalofriante documental que se aproxima a la tremenda experiencia vital de un grupo de niños ciegos que escala el Everest, como símbolo paradigmático de su lucha por superar las limitaciones físicas; más que recomendable.

-Ahlaam: primera cinta que se produce en Irak desde que comenzó una invasión, guerra o como se quiera etiquetar que justamente hoy cumple 5 años.

-Como la vida misma: Steve Carell, capaz de alternar excelentes papeles como el del depresivo tío de Pequeña Miss Sunshine con auténticas bazofias del tipo Virgen a los 40 y Sigo como Dios, se embarca con Juliette Binoche en una historia no demasiado original, la de un viudo que, en pleno fin de semana de reunión familiar, se enamora de la que es nueva novia de su hermano; la opción cómica de la cartelera.

-Llamada perdida: y ahora, la de terror de turno, nuevamente adaptación de otro de las horror movies made in Japan de última generación; extrañas muertes predecidas vía teléfono móvil para dar un toque 3G a lo de siempre; lo peor, con diferencia, leer en el reparto el nombre de Edward Burns, uno de los tipos con más pretensiones de su generación, al punto de escribir y dirigir sus películas (calidad de estas al margen); esperemos que, como hizo en su día Orson Welles, no sea más que una forma fácil de embolsarse un dinero con el que sufragar mejores proyectos… porque lo aterrador sería que siguiera los pasos de, por ejemplo, el pobre Christian Slater.

Por cierto. Desde aquí, descanse en paz Anthony Minghella, fallecido ayer.

John Rambo


16 Mar

Los excelentes resultados de Rocky Balboa (2006)  expolearon a un renacido Sylvester Stallone para  resucitar al ex-combatiente del Vietnam con el que hace 25 años reventó las taquillas de medio mundo. Con John Rambo (2008), cuarta parte de la saga que comenzó con Acorralado (First Blood, 1982), Stallone vuelve a usar la nostalgia para demostrar que los viejos rockeros nunca mueren.

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Como en películas anteriores, Rambo no busca problemas, los problemas le buscan a él. Unos misioneros le encuentran en Tailandia, donde se dedica a cazar serpientes y pescar, para que les infiltre, a través del río, en Myanmar (la antigua Birmania). Myanmar es actualmente uno de los países más inaccesibles y con una de las dictaduras militares más represivas del mundo. El escenario perfecto para que Rambo comience su guerra particular, ya que los misioneros son secuestrados y alguien debe liberarlos.

Stallone, que además de actuar es el guionista y director de la película, elabora una historia sencilla, sin trampas para el espectador, que no profundiza mucho en la personalidad de Rambo (al contrario de lo que hizo con Rocky). Realmente, se trata de una nueva aventura del ex-militar sin que importe mucho el tiempo que ha transcurrido desde Rambo III (1988). De acuerdo, Rambo está más gordo, más viejo, más hormonado, más operado e igual de violento… no ha evolucinado mucho pero quizás en eso esté su atractivo. La única diferencia la encontramos en el hiperrealismo que trasmite la película: cabezas decapitadas, mutilaciones… A falta de guión, la violencia extrema es la característica principal de John Rambo. Una violencia bien distribuida en los poco más de 90 minutos que dura el film.

Si en algo ha mejorado Stallone a lo largo de los años es en la dirección. John Rambo tiene secuencias de acción trepidantes, planos muy atractivos y un montaje con mucho sentido. Falta sustancia, pero a estas alturas de la saga no se le puede pedir más.

Expediente X: la verdad está ahí dentro


15 Mar
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“La verdad está ahí fuera”, rezaba un póster en el despacho, sótano en realidad, del agente del FBI Fox Mulder. Se equivocaba: la verdad está “ahí dentro”, dentro de Expediente X, una serie de culto, mítica ya, que no sólo atrajo a la inevitable legión de fans próximos al sectarismo, sino que revolucionó para siempre el concepto de las series de TV, imprimiéndole ese sello de calidad que, hoy en día, nos lleva a muchos a sospechar que es la gran pantalla la hermana pobre de la pequeña.

La premisa no podía ser más básica y, al mismo tiempo, más cautivadora: dos agentes del FBI; uno, Fox Mulder, interpretado por David Duchovny, obsesionado con la posibilidad (certeza, según él) de que exista vida fuera de nuestro planeta y que el mismo gobierno para el que trabaja se dedique a eliminar las pruebas; una obsesión que data de la traumática desaparición de su hermana pequeña, ocurrida durante su infancia, y que le ha granjeado las burlas de sus compañeros y el cartel de bicho raro, hasta el punto de que sus jefes le han plantado en el sótano, como a un trasto inutil; la otra, Dana Scully, con los rasgos de Gillian Anderson, cerebral, científica, fría, escéptica, siempre recelosa y desconfiada ante las fantásticas conjeturas de Mulder, empeñada en buscar el ángulo racional de los increíbles casos a los que se enfrentan, por más que parezcan escaparse a la lógica.

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A partir de ahí, un desarrollo clásico: presentación del caso, investigación y resolución, o no, pero apoyado en dos interpretaciones potentes y en unos guiones sólidos, estimulantes y absorbentes. Las 5 primeras temporadas son una maravilla, no sólo por la galería de freaks a los que echan el lazo, sino por la latente tensión sexual entre ambos y por los cada vez más claros manejos del gobierno y hasta el propio FBI para torpedear el trabajo de la pareja y evitar que la verdad salga a la luz. Aquí, merece capítulo especial el ya legendario Fumador, encarnado por William B. Davis.

A partir de la 5º temporada la serie pega un bajón que coincide con el lanzamiento de la película que sirve de puente hacia la 6º temporada. Cinta fallida, abunda en la retirada de Mulder y Scully de los Expedientes X, los casos extraños que habían venido investigando.

La serie entra en un notorio declive. Aparecen nuevos agentes, entre ellos John Doggett, a quien da vida Robert Patrick, más conocido por ser el malo malísimo de Terminator 2. La presencia de Mulder, con Duchovny peleado con los productores (también con Anderson, con quien se deterioró tremendamente la relación), se hace más esporádica, hasta el final de la serie, que abarca 9 temporadas.

Al margen de la pérdida de nivel, inevitable en casi cualquier ficción de larga duración, el recuerdo que deja la criatura de Chris Carter, padre genial, es imborrable. Pocas series, como hace Expediente X, consiguen crear ese clima de tensión, desasosiego y hasta miedo ante unos casos, los que investiga el tándem Mulder-Scully, que ponen los pelos de punta, ya sean hombrecillos verdes o vampiros a los que siguen el rastro.

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De la trascendencia de la serie habla, por ejemplo, que se haya incorporado al lenguaje cotidiano para definir como “Expediente X” algo que no parece permitir una explicación racional o lógica. En el plano meramente ficcional, la pareja de agentes apareció en un capítulo de Los Simpson. Además, como suele ocurrir, ni Duchovny ni Anderson, ella especialmente, han conseguido triunfar más allá de la serie. A él, hasta que llegue la nueva secuela para la gran pantalla, podemos verlo hoy en la polémica Californication (que recuerda, cómo es la vida, a Kalifornia, una de sus pocas películas potables).

Estrenos 14 de marzo


14 Mar

Si esto se midiera al peso, tendríamos por delante un estupendo fin de semana cinematográfico; la realidad, en cambio, es que la calidad brilla por su ausencia en la nueva tanda de estrenos:

-Talk to me: quizás por deformación profesional, mi recomendación de la semana es esta cinta, biopic sobre el locutor radiofónico negro “Petey” Greene Jr, interpretado por el siempre eficaz Don Cheadle, al que secundan otros buenos actores como Chiwetel Ejiofor y el ya veterano Martin Sheen; los años 60, las ondas, las reformas sociales en USA… material de calidad para un producto diferente.

-Los falsificadores: tal vez, la demostración de que todavía hay ángulos nuevos para abordar el tremendo crimen que fue el régimen nazi, con los campos de concentración como terrible sumum de su crueldad; aquí es la falsificación de millones de libras esterlinas el subterfigio para volver a abordar la misma historia de siempre, o no; producción germano-austríaca que ganó el Oscar a la Mejor Película Extranjera en edición de este año.

-Las crónicas de Spiderwick: cambio absoluto de registro; cine familiar; al frente, Freddie Highmore, el estupendo crío de Charlie y la fábrica de chocolate; en la estela del fenómeno Potter, otra serie de libros que llega a la gran pantalla con su promesa de fantasías, acción, efectos especiales, y esperemos que algo de contenido.

-The eye: Jessica Alba como reclamo para el enésimo remake de una industria, la americana, que, agotadas las ideas, se dedica a plagiar a diestro y siniestro; aquí toca copiar uno de los recientes éxitos del terror japonés; muy prescindible.

-Nuestro pan de cada día: interesante documental que aborda la producción industral de los alimentos; el tráiler pone los pelos de punta y quita las ganas de comerse un chuletón en un mes, por lo menos; así que el documental, íntegro, parece poco recomendable para estómagos sensibles.

-Horton: una más de animales de dibujos animados; aquí, el protagonista, un elefante, con la voz original del histriónico Jim Carrey; igual soy demasiado quisquilloso, pero ya aburren los cartoons ambientados en la jungla, ¿no?

-Vaya para de productorex: una memez con la única excusa de sacar en pantalla a la recauchutada Carmen Electra; basura infumable.

-Al otro lado: cinta germano-turca con varias historias entretejidas; tendrá su público, sin duda.

-Cerrando el círculo: el otrora gran Richard Attenborough (el hombre va ya mayor) se inspira en una historia real ambientada en los 40, con Pearl Harbour de por medio; lástima que el protagonismo femenino sea para la insulsa Mischa Barton, un tiempo ñoña cabeza de cartel de la serie para adolescente The O. C.

-La zona de Tarkovsky: una especie de making off de Solaris, del citado Tarkovsky.

-El menor de los males: nos lo disfrazan como una especie de Lolita con tintes políticos, pero no es más que la enésima españolada con Carmen Maura, Roberto Álvarez (Ana y los 7) y la ex Juani Verónica Echegui.

*Por cierto: es este, y no el anterior, el fin de semana previo a las vacaciones, cuando la cartelera sufrirá el clásico adelanto; nuestras disculpas.

Cuidado con enfadarle… vuelve Hulk


14 Mar

Ya podemos ver el primer trailer de la nueva película de Hulk (La Masa, para los hispanohablantes): The Incredible Hulk (de Louis Leterrier, 2008). Quede por anticipado que la primera versión cinematográfica realizada por el oscarizado Ang Lee, y titulada simplemete Hulk (2003), fue del gusto de quien escribe, y describía muy bien el espíritu del personaje y sus conexiones con el cómic sin renunciar a al personal estilo del director taiwanés. Sin embargo, la película no acabó de triunfar entre los incondicionales y por eso se veía con mucho excepticismo esta nueva película, que supongo no será una segunda parte al uso. Las dudas se incrementaron cuando se confirmó que Eric Bana no repetiría en dual papel como Bruce Banner/Hulk. Pero al final el reparto que se ha reunido no está nada mal. La Masa será ahora Edward Norton, un excelente actor que ya demostró que podía con dos personalidades en Las dos caras de la verdad (Primal Fear, 1996). Al parecer Norton se ha implicado mucho en el proyecto, hasta tal punto de que es coautor del guión. Por otro lado tenemos a Liv Tyler como Betty Ross, una actriz sin mucho talento pero que aporta caché a la película. Y como villano está el siempre estrambótico Tim Roth. también aparecen William Hurt como el general Ross y ¡atención! Robert Downey Jr. como Tony Stark. Sin duda un cameo que encantará a los marvel zombies ya que Stark es, ni más ni menos, que Iron Man, del que pronto veremos una película de la mano del mismo actor. El trailer promete acción a raudales. Veremos si, además, se sostiene con algún argumento.

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Buda explotó por vergüenza


11 Mar
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Es recurrente denunciar las atrocidades que ha ejecutado Estados Unidos bajo la excusa de librar una cruzada a favor de la libertad y en contra de los regímenes represores. Es menos habitual que se denuncien las barbaridades que esos regímenes, véase los talibanes en Afganistán y Sadam Hussein en Irak, han llevado a cabo en nombre de la religión, los valores nacionales, etcétera. Buda explotó por vergüenza apunta a los primeros.

Dicen que una imagen vale por mil palabras. No siempre es cierto, pero sí en ocasiones: la majestuosa estatua de Buda esculpida en piedra, que los talibanes, en un ataque de integrismo furioso, se llevaron por delante con dinamita, simboliza la demolición que han aplicado a todo lo que se les ha puesto por delante.

Sirva esto para situar la acción de una de esas películas que deciden correr el riesgo de poner el peso de la función en los hombros de un niño, niña en este caso, la que encarna a la pequeña y rebelde Baktay. Lo del riesgo no es banal. Confiar en un intérprete tan tierno puede ser un tiro en el pie. Aquí sale bien gracias a una mocosa, Nikbakht Noruz, que está para comérsela y que consigue que hasta el más insensible se enternezca con sus peripecias, minúsculas en la forma (conseguir un cuaderno para ir a la escuela, venta de huevos y pan mediante, y pelear después por un aula y un pupitre, además de eludir a una pandilla de críos de lo más cargantes) pero tremendas en el fondo (la discriminación sexual, el integrismo, la falta de respeto por lo diferente, incluidas cosas tan nimias como un pintalabios). Ahí es donde reside la carga voltaica de esta cinta que acierta, y de qué manera, al recurrir a lo aparentemente pueril, a un supuesto juego de niños, para lanzar una carga directa a la línea de flotación del despotismo talibán.

La precocidad de la función sorprende menos en la parte interpretativa, básicamente a cargo de niños, que en la dirección: otra “mocosa”, de 19 años, Hana Makhmalbaf, miembro, eso sí, de una estirpe vinculada al cine, es quien mueve los hilos, con una precocidad que sorprende menos al repasar su historial y descubrir que con 9 años acudió al Festival de Locarno, con 14 dirigió su primer documental y con 15 publicó su primer libro de poesía. Hablando de premios, 2 se llevó esta Buda explotó por vergüenza en la Berlinale.

Una cinta de envoltorio pequeño pero valioso y valiente contenido.

Estrenos 7 de marzo


07 Mar

La próxima remesa se verá afectada por las vacaciones de Semana Santa; de momento, por lo que a este fin de semana se refiere, normalidad, con todos los estrenos en viernes; una normalidad que, por desgracia, salpica también el nivel de las nuevas películas a visionar:

-Enfrentados: se empeñan (no sabemos quiénes, pero tiene que ser cierta gente, en abstracto) en sepultar el western, pero el género, uno de los más antiguos y más USA de todos (aquella El nacimiento de una nación, visión racista al margen), parece querer resistir, aunque lo haga con más Silverados que Unforgivens; a Enfrentados no le pediremos que emule la magna obra de Clint Eastwood, pero esperamos que nos depare un buen duelo Pierce Brosnan – Liam Neeson, eso si a Neeson no le da por recordar su rol como Oskar Schindler y opta por merendarse al ex 007; dirige el desconocido David Von Ancken (que suena a conde transilvano); la pinta es buena.

-10.000: ¿una suerte de 300 pero en plan Prehistoria?; no parece que vayan por ahí los tiros; más bien, uno sospecha que el amigo Roland Emmerich se marca un espectáculo à la Independence Day pero con aparataje prehistórico; en el 66, una cinta como Hace un millón de años podía tener su gracia, y para el espectador (varón) de la época no debía de ser moco de pavo ver danzar a Raquel Welch en el Pleistoceno (es un decir) cubierta con un escueto atavío de pieles; pero en 2008…

-Antes que el diablo sepa que has muerto: Philip Seymour Hoffman, Ethan Hawke, Marisa Tomei y Albert Finney suenan bien como reparto para una cinta con un argumento, el de dos hermanos cortos de pasta y largos de moral, que recuerda a El sueño de Cassandra, pero sin pasar por el filtro de Allen.

-Los perros dormidos mienten: comedia USA, pero ojo, no de la cuerda escatológica, sino más bien de la indie; producto sorpresa que quizás funcione bien, en plan sleeper.

-Los reyes del Ártico: si el western sigue vivo, otro tanto puede decirse del género documental; aquí, los protagonistas son los osos polares y las morsas; claro, se entiende que uno se lo piense dos veces antes de fundirse 7 euros por ver un producto que recuerda a eso que pasan en la 2 después de comer y que es perfecto para quedarse frito en el sofá, pero lo que se ha podido ver de esta propuesta parece justificar el desembolso; aquí narra Belén Rueda, por cierto (en USA, Queen Latifah).

-Mi monstruo y yo: fantasía, un niño y un bicho sospechosamente parecido a Nessie… en fin, un producto para el segmento infantil.

-Cometas en el cielo: sí, la de la partitura de Alberto Iglesias; dirige Marc Forster en una historia a caballo entre USA y Afganistán; para los que gustan del cine más exótico.

-Japón, Lo mejor de mí: cine español (¿para qué decir más?)

Celuloides en su jugo

Recetas sencillas para degustar buen cine, sabroso y bajo en calorías.