Archive for June, 2008

Pierce cambia a Bond por Blair


29 Jun

Pues sí que ha caído bajo el amigo Pierce Brosnan… De encarnar al espía más famoso del celuloide, Bond, James Bond, el agente 007, pasa ahora a ser Blair, Tony Blair… En realidad, un político inspirado en Blair, que de tan inspirado, en realidad es él… sólo que con otro nombre. También saldrá Cherie, que tampoco se llamará Cherie, claro.

La película en cuestión la dirigirá un cualquiera, vamos, Roman Polanski, y está basada en la novela homónima de Robert Harris, The Gost. Junto a Brosnan se anuncian Nicolas Cage y Tilda Swinton, la ganadora del Oscar a la mejor secundaria por Michael Clayton.

Dicho esto, lo de caer bajo era por darle un arranque sensacionalista. Obviamente, interpretar a Blair, aunque sea un Blair oficioso, es una buena oportunidad para el algo desaparecido Brosnan (que tome nota Craig para no entrar también en Barrena cuando cuelgue el traje de Bond).

Estrenos 27 de junio


29 Jun

Mal fin de semana para estrenar, con todo el país pendiente de la final de la Eurocopa en la que, quien nos lo iba a decir hace un par de semanas, España se la juega contra Alemania… Pero esto es un blog de cine, y como tal, hinquémosle el diente a las cuatro cositas que tenemos para despachar:

-Los cronocrímenes: y finalmente, Nacho Vigalondo, ese señor bastante conocido, y no sólo en el inframundo freak, consigue estrenar su primer largo en España; arrojado a la palestra con su nominación al Oscar, vía corto bizarro, aquel 7.35 de la mañana que tanto dio que hablar, ahora espera ampliar su nómina de fans con una de ciencia-ficción y saltos en el tiempo que promete no ser apta para estómagos escépticos; de sobras es conocida la intrahistoria de Los cronocrímenes, y de cómo le ha costado a Vigalondo obtener aquí el respaldo que le brindaron en USA; vivir para ver.

-Paso de ti: “de los creadores de Virgen a los 40 y Supersalidos” es una carta de presentación… y también una invitación a dejar pasar esto de largo si no se comulga con la nueva ola de comedias americanas, con su buena carga escatológica, aquí con protagonismo para el eterno pringao al que su chica deja por otro; promete, dicho sea de paso, ser bastante inferior a Supersalidos.

-Rivales: españolada.

-Náufragos…: documental sobre el accidente de aviación en Los Andes en los años 70.

¡Y viva España!

Bandas sonoras de hoy para películas de ayer


28 Jun

Hace ya unos años, el grupo Pet Shop Boys sorprendió a la comunidad cinéfinal con una banda sonora para el Acorazado Potemkin (Sergei Eisenstein, 1925). Resulta que el propio Eisenstein había dado su consentimiento para que las futuras generaciones pusieran nueva música a su película, y así evitar que cayera en el olvido. La banda sonora original fue escrita por Edmund Meisel y Vladimir Heifetz, pero ya en 1950 (Nicolai Kryukov) y en 1986 (Eric Allaman) realizaron nuevas versiones. Pero nunca un grupo de pop se había atrevido hasta los Pet Shop Boys.

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Pues lo que pareció una extravagancia puede convertirse en toda una tendencia. Los uruguayos Androoval Trío (grupo compuesto por el dj Androoval, el batería Cachi Bacchetta y el también dj Platos Violadores) han puesto música a El navengante (The navigator, 1924), una de las películas mudas del cómico Buster Keaton. En MEGAVIDEO podéis ver esta curiosa mexcla de cine mudo con sonidos electrónicos, scratching y jazz. ¿Qué os parece?

Estrenos 20 de junio


20 Jun

Paso atrás en la cartelera; remakes de películas para olvidar, saltos de la pequeña a la gran pantalla que no queríamos sufrir y el habitual reguero de peliculillas infames y mediocres que no van a ninguna parte; por desgracia, estas son las últimas incorporaciones a las salas de cine:

-El increíble Hulk: los que renegamos de la versión de Ang Lee no podemos evitar el echarnos las manos a la cabeza al ser acosados con una revisión a la que mete mano el francés Louis Leterrier para reconducir la ¿franquicia? hacia terrenos más familiares, menos “de autor” y más de palomitas&refresco; algo que choca con la presencia de dos tíos a los que, hasta ahora, no podía profesar otra cosa que respeto y admiración, como son Edward Norton y Timothy Roth; el primero ya se ha desmarcado por completo de la promoción del asunto para mostrar su total desacuerdo con el resultado final; y yo me pregunto: ¿qué se esperaba este señor que fuera a salir de una producción como esta, en la que su nombre iba a ser un mero reclamo, poco más que barniz de pretendida calidad con el que maquillar la realidad, es decir, que lo que importan son las secuencias digitales, con Hulk y sus enemigos en su versión 3-D?; a mí es ver el trailer, con la carrerita de marras entre La Masa y Abominación, yendo el uno a por el otro, más el saltito final en plan “nos damos la yoya en el aire, a lo Bola de Dragón” y me entra un sudor tan frío…

-Sexo en Nueva York: no he visto la serie y no debería opinar, pero opinaré, y opinaré que no me acercaría a ver “esto” ni atado de pies y manos; las cuatro “protagonistas” de esta oda a la frivolité dan el salto al cine, más petardas y más viejas, para deleite de sus fans y sarpullido de los demás, entre los que me cuento.

-Margot y la boda: Nicole Kidman, otra que puede hacer una tesis del “síndrome del Oscar” (ganar la estatuilla y decir adiós a una carrera, hasta entonces, bastante potable), con la colaboración de Halle Berry y Angelina Jolie, por si la chica necesitara ayuda, se nos mete en una de líos en torno a una boda, hilo argumental que ya empieza a aburrir.

-The princess of Nebraska: definitivamente, este fin de semana hay cosas muy, muy raras en cartelera; esto viene siendo la historia de una chica china en USA que ha decidido abortar (?).

-La leyenda del DJ Frankie Wilde: biopic sobre un DJ que, por culpa de una enfermedad degenerativa, se termina quedando sin oído, algo complicado en su profesión.

-Caos calmo: el estomagante Nani Moretti reaparece dirigido por el tal Antonio Luigi Grimaldi; muy prescindible.

-Wonderful Town: drama tailandés; sí, tailandés…

-El patito feo y yo: una de dibujos con dinero franco-danés.

-3:19: españolada con el ahora famoso Miguel Ángel Silvestre gracias a Sin tetas no hay paraíso.

El incidente


19 Jun

“¿Un tema que suscite un gran interés y, al mismo tiempo, de pie a una interpretación más o menos interesada? Mmm, el cambio climático. ¿Un enfoque tremendista y que pueda llevar a mi terreno? A ver qué veo por Internet… sí, plantas que desarrollan mecanismos de defensa a lo bestia, esta página puede estar bien… Creo que ya tengo el guión para mi próxima película…”

El anterior monólogo interior es figurado, pero algo así debió de pasarle por la cabeza al amigo M. Night Shyamalan antes de ponerse manos a la faena y parir esa… ejem, cosa que ha dado en llamar El incidente (The Happening, 2008). La carrera de este señor ha pegado tal bajón que asusta pensar que siga recabando el dinero suficiente para estrenar películas (que se empeña en dirigir, escribir y producir en plan hombre-orquesta). Desde el pelotazo de El sexto sentido en 1999, su “obra” no ha dejado de desinflarse. Cierto: El protegido, de 2000, fue una buena “siguiente película”, una atractiva reflexión sobre el bien y el mal, reversos de la misma moneda, en la que volvía a brillar Bruce Willis. Pero ya Señales (2002), por mucho Mel Gibson y mucho Joaquim Phoenix que aparecieran en pantalla, dejó bastante que desear, con una trama plomiza a la que asomaban unos diálogos preocupantemente flojos. El bosque (2004) ofrecía cosas, y en realidad, si se pegó la castaña, fue por venderla como un El sexto sentido ambientado en una comunidad de rollo amish; pero era una cinta digna. El pálpito definitivo vino de la mano de ese bodrio llamado La joven del agua (2006), en el que definitivamente el director indio ponía las cartas boca arriba y, sin cortarse un pelo, lanzaba al mundo algo así como “hago las pelis que me da la gana y cada vez me lo curro menos, pero me lo puedo permitir porque he reinventado el suspense y ahora soy el Hitchcock indio”.

Y llegamos a 2008 y a este incidente que es El incidente, un incidente no triste, sino lamentable, a olvidar, a borrar de la mente si tuviéramos el artilugio de Olvídate de mí. Van pasando los minutos, llegamos a la hora de película, el reloj nos recuerda que aún nos queda nuestra bonita media hora de agonía, y no vemos el momento de que se enciendan las luces del cine y podamos huir de la calle. Incluso, con un sabor de boca criminal, recuerdas el trailer previo donde te conminan a no piratear y se te ocurre la maldad de que tamaña bazofia no se merecería otro trato…

Porque al principio, todavía estás haciéndote a la película, cogiendo postura en la butaca, intentando descubrir quién es quién, esperando que Marky Wahlberg recuerde que una vez supo actuar (Infiltrados), preguntándote si la cara de pasmo de Zoey Deschanel es intencionada o es que la pobre es así de mala, poniéndote nervioso porque hasta un tío como John Leguizamo parece estar todo el tiempo buscando la salida de emergencia… Esto dura los primeros quince-veinte minutos, ese margen de seguridad o tiempo de gracia que le concedes a la película. A partir de ahí, te sumerges en un estado que oscila entre el estupor y el sopor, según te agreda un diálogo de parvulario o sobrevenga una fase de la trama particularmente insulsa.

Lo de los diálogos es tan de traca que emerge incluso en medio de la mediocridad general. Los hay para todos los gustos: infantiles, absurdos, sin sentido, anodinos… La sensación, en frío, es la de que M. N. S. se escribió el guión en un par de tardes especialmente desganadas, después de sendas siestas no muy satisfactorias, mientras se hacía un sudoku y discutía con la parienta. Porque si no, si realmente ha puesto toda la carne en el asador…

Hay que insistir en que los diálogos, flojos diálogos, son sólo la guinda del pastel. Tampoco la trama tiene mucho que salvar, por más que te consueles pensando que acierta al llevar la historia de lo global a lo particular, de los miles que palman en Central Park a la pareja con la cría, de lo grande a lo pequeño, estrechando cada vez más el círculo; pero eso es el “abc”, es demasiado poco para pedirle a un señor con unas cuantas películas a sus espaldas, y una muy, muy buena, porque al final se imponen los momentos ridículos a los poco más que dignos, como el viento agitando la hierba en plan “marea verde” que se echa encima de los protagonistas, o el columpio meciéndose solo, que echan abajo la secuencia de los tiros en la sien o de la muñeca en la cama. Los personajes van y vienen, y en el caso de algunos, canta que M. N. S. se los ha sacado de la manga para dar continuidad a la historia, como el del pavo del invernadero obsesionado con los hot-dogs que, ¡mira por dónde!, se marca en primicia la teoría de las plantas asesinas.

Volviendo sobre mis pasos, no ayuda tampoco demasiado ese reparto mediocre, en el mejor de los casos, al que, por supuesto, no allana el camino el tener que recitar diálogos cada vez peor redactados. Insisto: cuando todo es tan malo, ¿para qué echar la culpa a algo en concreto? Malo + malo + malo tiene que ser = malo por fuerza.

Pocas veces me ha ocurrido eso de reír en el cine ante la tesitura de echarme a llorar, reír porque lo que ves rebasa lo ridículo para adentrarse en un territorio nuevo, el de este señor que nos han vendido como el Hitchcock indio, que hizo una buena película, otras dos pasables, y se dedica ahora a vivir del cuento.

Indy echa el lazo en taquilla


17 Jun

Habrá gustado más o menos, será una continuación más o menos digna de la saga. El caso es que Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal está dando el callo donde querían los señores Lucas, Spielberg y Ford: en la taquilla (después vendrán el DVD y el Blue-Ray y los muñequitos, pero esa es otra historia).

Si echamos un vistazo a los últimos números que computa IMDB, encontramos a Indy 4 ocupando un honroso puesto nº 33 en el histórico de todos los tiempos a nivel mundial, con más de 634 millones de dólares recaudados hasta la fecha, que en euros se queda en algo menos. Por debajo de la barrera de los 700 que marca Transformers, tiene a tiro Star Wars II, Piratas del Caribe II, El sexto sentido y Forrest Gump.

Estos datos son de la taquilla de todo el mundo; siempre es curioso observar las diferencias entre la taquilla USA y la del resto del globo. En cuanto a la segunda, repite puesto 33, mientras que en casa baja un poco hasta el 36; en todo caso, baremos muy parecidos que hablan de una recaudación muy uniforme, a diferencia de lo que ocurre con otras cintas. Por ejemplo, Iron Man está en el escalón número 27 en la taquilla americana… y hay que bajar hasta el 77 para encontrarla en la del resto del mundo, con lo cual, hecha la media, se queda en el 47.

De todas formas, el arqueólogo aventurero aún tiene tiempo de seguir llenándose los bolsillos de oro en sucesivas semanas (en el último fin de semana, allí en los USA, todavía consiguió recaudar 14,7 millones, muy dignos frente a los 55 de Hulk recién salida del horno).

La hija de Drácula


17 Jun

Drácula, el personaje surgido de la pluma de Bram Stoker, ha sido objeto de mil y una adaptaciones a la gran pantalla. Sin duda, la mejor, la de Francis Ford Coppola. Pero este es un apartado dedicado al bizarrismo, y como tal, debemos detenernos en aquellas otras adaptaciones que, a diferencia de la aproximación al legendario vampiro que hizo el director de El Padrino, en lugar de enriquecer la saga… bien, digamos que le hicieron un flaco favor, por no cargar las tintas.

La hija de Drácula (Dracula’s Daughter, 1936) no es, probablemente, la peor de cuantas películas se han hecho sobre el conde; tampoco la más bizarra, porque no recurre a extremos como el pastiche de monstruos (juntar al noble transilvano con el Hombre Lobo o La Momia o la criatura del dr. Frankenstein), pero es un buen/mal ejemplo de cómo echar a perder un buen material y un buen personaje. Y es que, a la vista del resultado final, no deja de sorprender que fuera una de las inversiones más importantes de la Universal en toda la década de los 30. A esto contribuyeron, sin duda, los múltiples retrasos, con un reguero de guionistas contratados y el producto terminando en las manos de un tal Lambert Hillyer que, hasta entonces, sólo había dirigido westerns de serie B…

Visto el panorama, poco se podía hacer con un guión que situaba la acción justo después del final de Drácula, con el profesor Van Helsing detenido por clavar una estaca en el corazón del conde, y un psicólogo, el doctor Garth (Otto Kruger) encargado de ayudar en su defensa en el inminente juicio. De otro lado, la condesa Marya Zaleska (Gloria Holden), aquejada de una curiosa apetencia por la sangre que, cómo es la vida, probablemente proceda de su condición de hija de Drácula. La condesa, harta de raptar jovencitas para beberse su sangre, decide desligarse de tan macabra herencia… recurriendo precisamente al doctor Garth, por aquello de sus habilidades hipnóticas. Como quiera que el galeno se muestra reticente, la condesa opta por atacar su punto más débil: Janet, su asistente y novieta.

Un argumento, en fin, bastante abigarrado, pero al que tampoco se le puede achacar, en realidad, el resultado final: actores mediocres, un director aún más mediocre trabajando sobre un guión inconsistente, sin ritmo, generoso, eso sí, en clichés vampíricos… reunido todo en la coctelera y agitado a conciencia se convierten en una película a no conservar, pero sí a ver, lógicamente con un espíritu bizarro, siempre con el ánimo abierto a una experiencia entre ridícula y patética, con ribetes de improvisación y poco buen hacer. ¿Qué más, perdón, menos se puede pedir?

Estrenos 13 de junio


16 Jun

Entra un poco, tampoco mucho, de aire fresco en esto de los estrenos y parece que renueva el viciado ambiente de todas estas semanas de paro, de cine estancado, de esporádicas, muy esporádicas alegrías; como siempre, sin volvernos locos, agradecemos la novedad que aportan un par de cintas que se elevan sobre la media:

-El incidente: a M. N. Shyamalan le han dado en llamar el “Hitchcock indio”; una etiqueta exagerada, desde luego, pero que sugiere algo incontestable: que el autor de El sexto sentido es un señor dispuesto a ofrecer cosas diferentes, a arriesgarse, y a hacerlo por medio del suspense, esa cualidad tan perdida si no denostada en los últimos… años, por ser generoso; aquí carga la función sobre los hombros del irregular Mark Wahlberg, que esperemos salga bien parado en esta cinta apocalíptica con, a buen seguro, giro final inesperado; la recomendación de la semana, sin duda.

-An american crime: ocasión para ver de nuevo en acción a Ellen Page, esa veinteañera con cara de niña y portentosas dotes dramáticas, conocida por su papel en Juno, pero mil veces más deslumbrante en Hard Candy; ahora se nos embarca en una turbia historia (chica de la que abusa un grupo de chavales con la connivencia de su cuidadora) en la que está acompañada del también prometedor James Franco (Harry Osborne en la saga de Spidey) y la veterana Catherine Keener.

-La vida sin Grace: la guerra de Irak como telón muy de fondo para un dramilla vehiculado en torno al cada vez más loser John Cusack, a este paso candidato a socio del Club de Perdedores que, como sabéis, preside Christian Slater (con Keanu Reeves de secretario/vocal).

-12: habrá quien considere una blasfemia gorda hacer un remake de Doce hombres sin piedad… y yo soy uno de esos; producción rusa que fue candidata al Oscar a mejor cinta extranjera, animo a verla a aquellos que no tengan reparos ni escrupulos; de lo contrario, abstenerse.

-Naturaleza a lo bestia: comedieta que sigue a dos fans de los documentales en su busca del Bigfoot.

-Ritmos del barrio: música y baile; lo de la chica que vuelve al barrio chungo dejando el cole pijo no es más una excusa argumental.

-Andalucía: francesa, sobre una chica magrebí que sueña con viajar, claro, a Andalucía.

-Pretextos: españolada.

El bueno, el malo y el extraño


13 Jun

Hace 44 años el western, género típicamente americano, renació en Almeria gracias a un director italiano, Sergio Leone, que adaptó al far west una película china, Yojimbo (de Akira Kurosawa) sobre samurais, película basada a su vez en una novela policiaca de Dashiell Hammett, Cosecha roja. ¿Queda entendida la amalgama de la que surgió el spaghetti western? Pues para darle otra vuelta de tuerca, el cine oriental parece dispuesto a resucitar tan gloriosos género, eso sí, adaptándolo a su propia historia y peculiaridades. Si el año pasado fue el director japonés Takashi Miike el que resicitó al héroe spaghettiano Django, muy a su manera, para crear Sukiyaki Western Django (con la colaboración de Quentin Tarantino, fan de este tipo de películas), ahora es el surcoreano Ji-woom Kim el que coge el testigo con The Good, the Bad and the Weird (Joheunnom nabbeunnom isanghannom, 2008), la historia de tres forajidos en la Manchuria de los años 30. Como vais a poder ver en el trailer, el espíritu de Leone está muy presente, demostrando que el western es ya un concepto que puede ser aplicado en casi cualquier época o lugar. ¿Será la resurrección del spaghetti, en versión asiática? Nos conformaríamos con que se estrenase en nuestro país.

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John Wayne vive en Internet


11 Jun

Era el más duro, el más valiente, el más americano. Su estilo de andar era inconfundible. Su pose marcó una época. Su voz era inconfundible. Hoy, 11 de junio, hace exactamente 19 años que John Wayne nos dejó, donando para siempre un legado irrepetible de 170 películas. Por si fuera poco, en la red tenemos un blog que, seguro, interesará a muchos de sus fans. Se trata de Recuncho Wayne, y es obra de Zitor, uno de los incansables foreros de Forajidos de Leyenda, web española por excelencia sobre el género western. Recuncho Wayne llama la atención, además de por su constante actualización y por la detallada narración de curiosidades sobre el Duke, por las imágenes de coleccionista de sus películas. Un gustazo para cualquier cinéfilo.

Y ya que hablo de Wayne, voy a recomendar cinco películas suyas en las que considero que está sublime. Todas son western porque es el género en el que más me gustaba verle.

1. Río Bravo (1959), de Howard Hawks. Qué seria del borracho Dean Martin y del anciano Walter Brennan si el duro e implacable sheriff Wayne no estuviera.

2. Valor de ley (True Grit, 1969). El cascarrabias Rooster Coghburn supuso el único oscar al mejor actor para Wayne, ya en las postrimerías de su carrera. ¡Y encima cargando con una niña toda la película!

3. El último pistolero (The Shootist, 1976). Qué queréis que os diga, me gusta el wayne anciano. No es su mejor película, pero si su despedida. Cuando el western ya se manejaba en la violencia de spaghetti, Wayne volvió al heroismo de antaño para dejar su testamento cinematográfico. Hay que verla con un pañuelo.

4. Centauros del desierto (The Searchers, 1956), de John Ford. El papelón por excelencia de Wayne. Un ex militar sudista que acumula odio y racismo mientras busca de su sobrina, raptada por los indios. Un clásico.

5. El hombre que mató a Liberty Valance (The Man Who Shot Liberty Valance, 1962). Otro clásico de Ford. Nadie mejor que Wayne hubiera dado répilica al esforzado y sufridor James Stewart.

Celuloides en su jugo

Recetas sencillas para degustar buen cine, sabroso y bajo en calorías.