01st Oct2008

Sangre de mayo

by Pablo

Sería una pena, puestos a hablar de esta Sangre de mayo (el título, pues en fin…), ponerse a hacerlo de que si es un encargo de Esperanza Aguirre en el año del bicentenario o de que si Garci, cómo lo hará, se las ha vuelto a apañar para colarla entre las tres pre-seleccionadas por la Academia (?) de Cine (?!) Español para competir con los Oscar (finalmente desechada en favor de Los girasoles ciegos)… Sería una pena… pero casi dan ganas. Más que nada, porque daría más juego. Porque atenerse a la película en sí supone despacharla en tres o cuatro líneas, más con ánimo funcionarial que con auténtico interés.

Gusta en este país hacer, aunque sea de vez en cuando, cine histórico, y me pregunto por qué, cuando requiere, entre otras cosas, abundantes medios para no caer en el ridículo, para que, por ejemplo, en una batalla franceses-españoles no arqueemos una o las dos cejas al presenciar cómo de un lado hay veinte personas y, del otro, pongamos, otros tantos o menos… Y sin embargo, no es esto lo más grave. Lo más grave es lo tediosas que resultan las dos horas y media de película, que tarda en arrancar, se demora en su desarrollo y, como suele ocurrir, termina pronto y mal, con prisas. Lo que de regodeo ha tenido la ascensión y marcha atrás del protagonista, seguida de su reconquista de la novia, con nueva pérdida de por medio, se vuelve premura cuando hay que dar cuenta del 2 de mayo, faltan los euros y se resuelve la coyuntura con planos de los cascos de los caballos (bonito paneo…), de los 20 caballos, se entiende, pequeñas escaramuzas, algún tiro, un par de cámaras lentas, y patéticas escenas de “acción” en las que uno no sabe de dónde quitar la vista, por aquello de la vergüenza ajena, porque los intérpretes acuchillan peor que apalean y mueren peor que matan.

Con un libreto más preocupado de tocar muchos palos, intentar ser fiel a la historia, hacer muchos guiños, soltar bonitas frases y alternar las guindas cómicas con las sentencias lacrimógenas, esperar a que el guionista le meta ritmo equivale a suicidarse, porque supondría quedarse en la sala hasta el final de los tiempos. Así que lo que tenemos es una bonita colección de postales. Sí, bonita, y muy lograda de hecho, gracias a la estupenda fotografía de Félix Monti y el cuidado diseño de producción de Gil Parrondo (para algo tiene 2 Oscar), que consiguen lo que se proponen: que la cinta sea una especie de galería de Goya en movimiento.

De los actores, algunas intervenciones salvables. Bien Quim Gutiérrez, descubierto en Azuloscurocasinegro, soportando el peso de la función (por cierto, un barcelonés haciendo de madrileño castizo) con soltura; y como suele ocurrir, impagables dos secundarios: Miguel Rellán, soberbio como el huraño e irascible Mauro Requejo, y Jorge Roelas, el locuaz Lopito, dos actores curtidos en la tele que dan lecciones, aquí, en la gran pantalla. El resto, en fin, corramos un tupido velo, y que sea cortina, de las gordas, en el caso de Paula Echevarría, sí, la mujer de Bustamente, que no da la talla, pero ni la XS, como “chica protagonista”.

Y Garci. Casi lo mejor que hace Garci es ocuparse de la voz en off inicial, introducción que tiene poco valor argumental pero bastante gracia documental… anticipando que eso, un documental, será lo que termine pareciendo la película. Que sea un encargo no es disculpa. Que fuera pre-seleccionada a los Oscar, una pequeña broma, no diremos si de mal gusto, que para eso nos han invitado al preestreno.

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No Responses to “Sangre de mayo”

  • Ane

    De 1808 era también la sala de cine, en la que, durante casi 3 horas de tostón, daba tiempo a inventarse posturas nuevas para que nuestras piernas (y, de paso, nuestra paciencia) no tuvieran que ser amputadas

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