Archive for November, 2008

Jesús Franco recibirá el Goya de Honor 2008


18 Nov

La Academia de Cine de España ha decidido hoy otorgar al prolífico director español Jesús Franco (1936) el Goya de Honor 2008 por toda su trayectoria. Franco lo recogerá durante la gana de entrega de los XXIII Premios Goya. En un comunicado, la Academia ha valorado “su larga, rica y variada filmografía, así como por la absoluta entrega a la profesión”. Un razonamiento que nadie puede poner en duda al contemplar las 189 películas que engrosan su filmografía, la más reciente de este mismo año, La cripta de las mujeres maditas, si bien es verdad que la calidad de las mismas daría para un debate más profundo.

Jesús Franco, director de culto para muchos y abonado sin remedio al género del horror con toques gore, eróticos o las dos cosas en según que etapas, ya llevaba unas cuantas películas encima cuando, en los años 60, rodó Fu-Manchú y el beso de la muerte (1968) y El castillo de Fu-Manchú (1969), dos de sus mejores films ambos con un joven Christopher Lee. Quizás una de sus mayores virtudes fue atreverse a salir al extranjero para rodar películas. Sin embargo, la censura se cebó con sus películas en España, y él respondió rodando a un ritmo de unas cuatro películas por año y saltándose a la torera cualquier convenionalismo. Algunos lo llamaran genio y otros todo lo contrario, pero lo cierto es que llegó a dirigir títulos de marcado caracter pornográfico como La chicas del tanga, Phollastía o Falo Crest, todas de 1987 junto a su actriz fetiche Lina Romay.
El debate está servido. ¿Has visto alguna película de jesús Franco? ¿Se merece el Goya de Honor de la Academia? Esperamos vuestros comentarios.

The Wire / The Shield: un salto cualitativo


14 Nov

Da igual que se lo monten con un laboratorio último modelo y encuentren rastros de sangre en pelos de cobayas pasando una lucecita azul; o que rastreen casos arrinconados en el último sótano; o que utilicen a una señorita experta en huesos para resolver los crímenes. CSI (todavía salvable), Caso abierto, Bones… series todas ellas con el policíaco como género matriz y que no van más allá de ofrecer 40-45 minutos de entretenimiento, a partir de casos que intentan no caer en la reiteración y aportar algo original, al tiempo que se intercalan pinceladas de la vida “propia” de los personajes principales. Más logrado, insisto, en el caso de Grissom y compañía, el resultado es un producto válido para “soltar” un martes/miércoles/jueves, a eso de las 22 horas, en una cadena nacional o regional cualquiera.

Lo que hoy se propone desde este blog es algo más. Dos productos de calidad. El primero, pata negra. El segundo, más que recomendable. En todo caso, un salto diferencial. Series que arriesgan y ganan. Pero vayamos por partes.

-The Wire: cuando el New York Times la define como “una de las mejores series de todos los tiempos”, es que algo debe de tener, más allá de que los Emmy la hayan prácticamente ninguneado a lo largo de sus cinco temporadas. Y vaya si tiene algo. Y mucho más, de hecho. The Wire no es una serie sobre polis y cacos: es casi (el casi, para que no se me tache de exagerado) un documental sobre el crimen organizado en Baltimore y la respuesta policial. Aquí tiene mucho que ver que, tras la máquina de escribir, se hayan sentado un tal David Simon y otro tal Ed Burns; el primero, antiguo periodista que se empapó de la crónica más negra de esta ciudad del este de los States; el segundo, ex inspector de policía; sobra abundar en el currículum de ambos para dejar claro que saben de lo que hablan, manejan información de primera mano y se nota, porque el suyo es un retrato fidedigno, afilado como una navaja, sin tapujos, destilando veracidad en cada línea de diálogo, huyendo de adornos y florituras. De ahí lo del calificativo de “casi documental”.

thewire

Mostrar ambas caras, el bien y el mal, es un acierto enorme y la piedra angular del éxito de The Wire. Habrá quien opine que este no posicionarse roza la ambigüedad moral; El Padrino ya fue acusado en su día de ensalzar a la mafia. Aquí, como en la película de Coppola, no se ensalza, e incluso menos, habida cuenta de que el reparto de fuerzas/minutos es bastante equilibrado. Todos tienen cabida. Por supuesto, Jimmy McNulty por parte de los polis y la familia Barksdale por parte de los criminales son los engranajes sobre los que se encaja la trama, pero a su alrededor pulula toda una galería de secundarios que tampoco tienen desperdicio, cada uno perfectamente dibujado, con sus propias sub-tramas y mucho que aportar al desarrollo del argumento central: esto es, los esfuerzos, sistema mediante, de un grupo de policías, cada uno de su padre y su madre, por derribar una red de tráfico de drogas (y, claro, la réplica de los delincuentes, que defienden con uñas y diente su negocio).

The Wire exige mimo y atención, no desalentarse en el arranque, cuando las cosas se van fraguando poco a poco pero sin cansar, como en las buenas historias, poniendo los cinco sentidos para no perder detalle, sobre todo, como es aconsejable, si se deja el sonido original, aunque sea con subtítulos patrios para no volverse loco con la jerga. No es The Wire una serie para ponerse a la hora de la siesta, sino para disfrutar con cabeza, advirtiendo como a cada capítulo el interés se multiplica exponencialmente, hasta llegar al número 13, el último, en el que uno casi suplica, más que pide, que llegue la segunda temporada a España. Habrá que esperar, porque la primera aterrizó en septiembre. Pero valdrá la pena.

-The Shield: Aquí no hay que esperar porque el surtido en nuestro país está mucho más al día; 7 temporadas se han estrenado ya en USA, sinónimo de que se ha ganado un hueco en la parrilla, en gran medida gracias al trabajo de su protagonista, Michael Chiklis, Emmy y Globo de Oro por componer a un cabronazo despiadado que no se diferencia ni un pelo, en su modus operandi, de los criminales a los que arresta de cualquier modo; una suerte de Harry el Sucio, sólo que calvo, más bajo y más lenguaraz. Es The Shield una buena serie, pero le faltan un par de palmos para alcanzar a The Wire: de un lado, se echa de menos esa otra parte, la de los tíos chungos, que aparecen, sí, pero no como ente propio, sino en función de su relación con los policías, que sí merecen un amplio tratamiento con la comisaría como micro-cosmos; el otro palmo es el de la veracidad: The Shield es más “ficción” que The Wire, y por eso pega menos al asiento del sofá. Así que no llega al diez… pero sí al ocho, porque tiene ritmo, diálogos pulidos y se zambulle con soltura en los bajos fondos, aquí en L. A.

theshield

Recapitulando: The Wire es un must, que dirían en el mundillo de la moda; The Shield, un buen complemento. Los creadores de la primera están ya a otra cosa, que se llama Generation Kill, habla de la guerra de Irak y también promete, y mucho. Dos series, The Wire y The Shield, y con esto acabo, que confirman que la calidad se ha ido del cine para quedarse a vivir en la televisión, a este paso, una caja cada vez menos tonta.

Estrenos 31 de octubre y 7 de noviembre


07 Nov

Sin que sirva de precedente, y debido a retrasos en la publicación, pasamos a agrupar los estrenos de este fin de semana y el anterior. Todo junto pero sin revolver:

*31 de octubre:

-Retorno a Brideshead: Emma Thompson y Michael Gambon para esta historia con aroma antiguo y aspecto correcto; una de época sobre diferencias sociales y dramones adyacentes; puede verse, que no es poco.

-Los niños de Huang Shi: Johnny Rhys-Meyers se nos va a Oriente, rollo Richard Gere; esperemos que no vuelva tan… eh, despistado como el hombre que más ha sabido vivir de rentas, digo de sus canas.

-La boda de Rachel: Anne Hathaway, que a este paso va a ser sólo ojos, orejas y nariz, en la nueva de Jonathan Demme, que desde El silencio de los corderos se ha propuesto hacer de su carrera una especie de puenting sin cuerda que ya sabemos cómo está destinada a terminar.

-Disaster movie: pues eso, un “disaster”, otro collage a base de parodias que tiene tanto que ofrecer como una pared desnuda o un folio en blanco o cualquier ejemplo similar.

-Hermanos por pelotas: sigue el clan Apatow a lo suyo, pariendo comedietas que no pasan de 2-3 chistes graciosos; vamos, los que te pasan en el trailer.

-Sólo quiero caminar: la última de Agustín Díaz-Yanes; española, sí, pero promete entretener, para variar!

*7 de noviembre:

-Red de mentiras: vuelve Ridley Scott, que a mí me dejó un poco a medias con American Gansgter, otra vez con Russell Crowe bajo el brazo (aunque mal cabe, con lo gordo que sale) más Leo Di Caprio para una cinta de espías que promete, promete, promete; la recomendación de la semana, y si me apuráis, del mes.

-Un roquero de pelotas: una tontería de pelotas.

-Una amistad inolvidable: una francesa bastante ñoña para los más pequeños.

-Nadar; Nosotros alimentamos el mundo: documentales.

-JVCD: resulta que a Van Damme lo de dar patadas y soltar líneas (una a una) de diálogo se le ha hecho cansino, así que ahora se nos quiere poner serio… y no se le ocurre otra cosa que esta especie de parodia que a ver quien tiene… esto, arrestos para ir a ver a una sala de cine. Buf.

-Misión en Mocland; El infierno vasco; Cenizas del cielo: españoladas varias.

Celuloides en su jugo

Recetas sencillas para degustar buen cine, sabroso y bajo en calorías.