Por una vez prima la calidad frente a la cantidad: son pocos los estrenos, sí, pero elevan el nivel, y eso, al final, es lo que cuenta a la hora de borrar esa mueca amarga de todos los viernes…
-Valkiria: Da la impresión de que llevamos toda una vida hablando de esta cinta; es lo que tienen las campañas de marketing. El resultado es una sensación como de globo desinflado, probablemente auspiciada por la nula repercusión del último trabajo de Cruise en los Globos y los Oscar. Con todo, no son los premios los baremos por los que aquí nos guiamos. Así que el poso que le guía a uno a la hora de escribir es, más bien, el que le dejan el tráiler y las primeras críticas. Diría más: el feeling, mucho más irracional, que produce una historia de conspiraciones y nazis con el injustamente denostado Cruise como estandarte y Bryan Singer a los mandos. Muy buena pinta.
-La duda: A esta, en cambio, sí la respaldan los galardones. Poco que ver con la anterior, sin embargo: aquí la tensión no surge del intento de un grupo de oficiales nazis de intentar asesinar a Hitler, sino del conflicto que desata en un estricto colegio religioso la admisión de un alumno negro (años 60, ojo); muchos quilates en el reparto: Meryl Streep y Philip Seymour Hoffman a la cabeza.
-Mal ejemplo: Comedieta de nueva hornada que fusiona dos escuelas: la de American Pie (Sean William Scott) y el Clan Apatow (Paul Rudd y el genial Christopher Mintz-Plasse de Superbad).
-El juego del ahorcado: españolada con niñatos a bordo.


