Archive for February, 2009

El curioso fracaso de Benjamin Button


24 Feb

No me apetece tirar de estadísticas y hablar de otras películas que, como El curioso caso…, llegaron a los Oscars inflados de candidaturas y se marcharon prácticamente de vacío. Tampoco marcarme una reflexión sobre el poder de la imaginación frente a los grandes presupuestos. Sólo hay una verdad palpable: las 8 estatuillas de Slumdog Millionaire frente a las 3 de El curioso caso… A partir de ahí, prácticamente sobran los comentarios. Y, aún así, cuesta no preguntarse si la ganadora es realmente tan buena, y si la otra merecía semejante humillación… Claro, siempre que escribamos desde el cinismo, desde la convicción de que esta “gala” no es otra cosa que un pasteleo muy bien manufacturado bajo falsas premisas de ecuanimidad.

Suficiente. Aburre diseccionar unos Oscars a base del binomio vencedores/vencidos. Hay cosas de por sí suficientemente llamativas. Empezando por el premio para Penélope; ella misma, en su fuero interno, debe seguir pellizcándose, y no tanto por una cuestión de méritos o deméritos, sino por haber triunfado con un papel de española racial en una película menor de Woody Allen sin mayor trascendencia en el resto de categorías. Para hacerlo mirar.

Kate Winslet también hace buenos los pronósticos, como Heath Ledger, y por eso la cuota sorpresiva le corresponde a Sean Penn, que sin hacer ruido este 08-09 tiene ya dos figuritas doradas, la anterior por Mystic River, y ambas en la categoría reina. Ni redención para Rourke ni respeto para Pitt.

Ni Oscar para Vals con Bashir. La japonesa Okuribito sólo había recibidio galardones en su país… C’est la vie!

El poso final que deja la ceremonia es de no poca intrascendencia. No parece una cosecha llamada a hacer historia, ni mucho menos. Es la tendencia de los últimos tiempos. Ya no es sólo que las cinco candidatas a mejor película no pasen, en los mejores casos, de filmes notables. Es que el resto no merecen (casi) ni la molestia de un visionado superficial.

Sobre la quiniela de este blog, con sólo 9 aciertos… pues mediocre también, para qué engañarse.

Slumdog barre a Benjamin (avance)


23 Feb

El equipo de Slumdog Millionaire acaba de subir a recoger el Oscar a mejor película a 5 minutos de las 6 de la mañana en Madrid. Son ¡8! estatuillas de 10 posibles… frente a las 3 que se ha llevado El curioso caso… de las 13 a las que optaba, y todas las que ha rascado, menores.

A la espera de un resumen más exhaustivo, algunos titulares: además de Pe, galardonados Heath Ledger, Kate Winslet, Danny Boyle, Sean Penn y Wall-E. Otra sorpresa: de vacío Vals con Bashir.

Pe se lleva el Oscar


23 Feb

Minutos antes de las tres de la madrugada, hora española, se han hecho buenas las quinielas (de acuerdo, no las de este blog, nos han fallado las ganas de optar por lo original): Oscar para Penélope Cruz como mejor actriz secundaria por Vicky Cristina Barcelona. A la segunda ha ido la vencida: Pe ya estuvo nominada, en la categoría principal, por Volver.

Tras confesar que podría ser la primera en desmayarse al recoger la estatuilla, ha dado las gracias a Woody Allen, Pedro Almodóvar, Bigas Luna y Fernando Trueba. En el turno de dedicatorias: padres, hermanos y un amigo fallecido, así como un genérico “a todos los que me han ayudado”.

Antes de terminar, un curioso alegato a favor del cine como “lenguaje universal” y “momento de unidad para el mundo”. “Crecí en un lugar llamado Alcobendas, donde eset no era un sueño muy realista; y en la noche de los Oscar, siempre me quedaba de pie para ver la ceremonia”, ha sido probablemente su confesión más íntima.

Sus últimas palabras, en español: para todos los que estuvieran compartiendo su momento de gloria (algo más de los 45 segundos que da la Academia, pero menos de los 15 de Warhol) aquí, en España.

Desde Celuloides en su jugo: felicidades, Penélope.

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Quiniela Oscars 2009


23 Feb

Sobre la bocina, con los primeros premios a punto de caer, aquí va la tradicional quiniela. ¿Aporta? Poco o nada. ¿Para qué sirve? Para echar el rato. Y si sale bien, para presumir un poco.

-Mejor película: Slumdog Millionaire.

-Mejor actor: Mickey Rourke.

-Mejor actriz: Kate Winslet.

-Mejor actor secundario: Heath Ledger.

-Mejor actriz secundaria: Amy Adams.

-Mejor director: David Fincher.

-Mejor guión original: Wall-E.

-Mejor guión adaptado: The reader.

-Mejor fotografía: El curioso caso de Benjamin Button.

-Mejor montaje: El caballero oscuro.

-Mejor dirección artística: El curioso caso…

-Mejor vestuario: Australia.

-Mejor maquillaje: El curioso caso…

-Mejor banda sonora: Slumdog Millionaire.

-Mejor canción: Wall-E.

-Mejor sonido, mejor montaje de sonido, mejores efectos visuales: El caballero oscuro.

-Mejor película animada: Wall-E.

-Mejor película extranjera: Vals con Bashir.

-Mejor documental: Man on wire.

-Mejor corto documental: The final inch.

-Mejor corto animado: Oktapodi.

-Mejor corto ficción: New Boy.

Estrenos 13 y 20 de febrero


21 Feb

Se aproximan los Oscar y se acumula el trabajo. La demora obliga a compilar en un sólo resumen los estrenos de dos viernes. Se nota que las estatuillas doradas están a punto de caer: por fin auténticas películas, y no bodrios o sucedáneos, adornan la cartelera.

13 de febrero:

-Slumdog Millionaire: la sorpresa de esta edición de los Oscar; una barbaridad de candidaturas que, finalmente, podrían esfumarse… o consagrar a Danny Boyle, antes conocido por dirigir Trainspotting; aquí adapta otra novela, también de éxito, que toma como referencia, quién lo hubiera dicho, el archiconocido concurso ¿Quiéres ser millionario?

-The reader: y otra novela adaptada, este con el nazismo como telón de fondo; Kate Winslet se llevará el Oscar a mejor actriz; le acompaña Ralph Fiennes; otra buena opción en cartelera.

-La teta asustada: buen paso por la Berlinale.

-La historia completa de mis fracasos sexuales: auto-documental, de lo más bizarro que se ha visto en mucho tiempo.

-Nick y Nora: sale Michael Cera, uno de los supersalidos; ñoña.

-Roman Polanski. Wanted and desired: documental sobre el director de El pianista.

-Viernes 13: tiene la gracia de que la estrenen el día de marras; punto.

20 de febrero:

-El luchador: dos raritos, Aronofsky y Rourke, se ponen tras y frente a las cámaras para brindar la enésima historia de superación personal, aquí con el aderezo de que el protagonista ostente la bizarra ocupación de estrella de la lucha libre venida a menos; la propia existencia de Rourke (que dejó el cine para dedicarse profesionalmente al boxeo) daría y dará (al tiempo) para una gran cinta; de momento, vaya por delante esta otra que le dará, ahí va la apuesta, el Oscar a mejor intérprete.

-Vals con Bashir: premiadísima cinta de animación israelí sobre la primera guerra con el Líbano; superada sólo en apariencia la última crisis con los palestinos, se antoja una de esas películas de obligada visión para entender un poquito mejor de qué va el interminable conflicto entre los hebreos y sus vecinos.

-Push: la crecidita Dakota Fanning, antes estrella infantil, se embarca en una de superhéroes un pelín diferentes, sin capas ni mallas; puede ser entretenida.

-Cadillac Records: se siente, Adrien Brody, pero Beyoncé es el auténtico reclamo de esta cinta histórica que se sumerge en la música estadounidense de los 50.

-S21. La máquina de matar: precisamente cuando se juzga a uno de sus verdugos, llega este documental sobre los Jemeres Rojos; otra cita con la historia del siglo XX; otra opción más allá del mero entretenimiento.

-Hoy no se fía, mañana sí: otra, vaya pereza, sobre la Guerra Civil Española.

TeleWatchmen


18 Feb

Atención al plugin que nos pasan los amigos de Rubber Republic. Se trata de una tele antigua desde donde podréis conocer en primicia todos los videos que aparezcan sobre la adaptación al cine de Watchmen. Con pulsar en la parte inferior de la tele os saldrá un menú con los videos y un enlace a “material clasificado”. El código que debéis poner en vuestro blog es este:

Porque… ¿quién vigila a los vigilantes?

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=49kQzs4VifU&e]

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RocknRolla


12 Feb

rocknrolla

Que nadie se preocupe: RocknRolla no es ni Snatch ni Lock and Stock… No: sencillamente, es peor. Y mira que Guy Ritchie, superados los petardazos de Barridos por la marea y Revólver, se deja la piel en el intento de volver por sus fueros. En serio: es encomiable el esfuerzo del hombre por recuperar el espíritu gamberro, sazonado con el más negro humor británico, con el que aireó el género gangsteril. Sólo por aquellas dos cintas merece nuestro eterno agradecimiento… pero sería un detalle que dejara de echar porquería a su legado, no vaya a ser que se le recuerde más por sus pifias que por sus (innegable) aciertos.

A la espera de su revisión de Sherlock Holmes, esta RocknRolla camina sin asomo de vergüenza por la senda de aquellos trabajos iniciales. Ya no es sólo que calque el punto de partida: es decir, los pringaos que se atreven a meter su hocico en los asuntos de los  “más malos”, desencadenando una serie de sucesos (violentos/irrisorios/surrealistas) de imprevisibles consecuencias, siempre con un rastro de sangre, golpes y bromas. Hasta aquí, con Ritchie necesitado de recuperar el crédito perdido, se le disculpa que pase de innovar.

Ahora bien: lo que ya no es de recibo es que se copien personajes y situaciones. Sin ánimo de destripar la película, chirría que el grupito de pringaos arrastre una deuda con el malo; que repita como el susodicho malo un viejo cascarrabias y violento; que a los rusos no haya quienes los quite de en medio como no sea con un obús… Y así, podríamos citar más ejemplos. Cierto: aparecen aquí argumentos nuevos, como la especulación inmobiliaria, los concejales untados, los magnates extranjeros (claro remedo de Abramovich) interesados en comprar campos de fútbol… pero no dejan de ser collares diferentes para un mismo perro.

Y sin embargo, no. RocknRolla no es el mismo perro. Le sobra metraje (casi 2 horas) y le faltan nervio, brío, agilidad, chispa… exactamente lo que hacía tan rompedoras a Lock and Stock y Snatch. Demasiado tiempo perdido en buscar al puñetero roquero y el cuadro de marras. El mismo tiempo (de nuevo, no quiero destripar) que se ahorra Ritchie en dejar un cabo suelto al final que atañe a la chica de la función. Trabajar con muchas subtramas requiere un guión sólido como una roca y un gran control del tempo, que no tiempo, para que todo confluya y, más importante, fluya, de una forma armónica, como un puzzle. No ocurre aquí; por algún motivo la trama, en lugar de deslizarse, avanza a golpe de riñón, cual ciclista en un puerto de montaña, con esfuerzo y no pocos sudores, alternando fases tediosas con los esperados y agradecidos brotes de mala baba.

No es el guión (obra de Ritchie) el único culpable. También se merece un capón el reparto. A los amantes de The Wire no nos pasa desapercibido el mayúsculo error que supone dar tanto metraje a Gerald Butler, eficaz, sin más, en 300, pero con una facha de rústico aquí que no arreglan los trajes caros; en cambio, el sublime Idris Elba, Stringer Bell en la serie de HBO, se ve confinado a un puñado de líneas de diálogo tirando a marginales. En cuanto a Tom Wilkinson, gran actor por otra parte, harta ya un poquito verle sofocándose a base de agarrarse mosqueos monumentales. Inquieta mil veces más Mark Strong (Archie) sin alzar la voz. Aunque más allá de los actores, el problema de fondo está en los personajes: es posible que Ritchie se viera arrinconado por la imposibilidad de construir arquetipos verdaderamente originales y optara por las repeticiones y variantes. Se salvan, en este sentido, tanto Archie como el roquerillo Johnny Quid, que deja alguna frase anteológica (como la que suelta a su padre al verle en silla de ruedas: “¡Menudo carro!”)

Así que ni más de lo mismo ni Ritchie vuelve sobre sus pasos ni bla, bla, bla. Hay aciertos (la interminable refriega con los rusos) pero son menos que los fallos, y a excepción del final, a RocknRolla le falta ese toque de inspirada locura de sus dos predecesoras; esa inconfudible marca de la casa que motivó que tantos y tantos se desvivieran por copiar al ex marido de Madonna… a la que nunca reprocharemos lo suficiente haber contribuido a matar el nervio narrativo de Guy.

Estrenos 6 de febrero


11 Feb

Actualizamos (con cierto retraso) la cartelera, que sin que sirva de precedente, se ha puesto al rojo vivo con dos estrenos de calado:

-El curioso caso de Benjamin Button: lo de las 13 nominaciones al Oscar es, en realidad, lo de menos; lo que apetece es ver lo último de David Fincher, uno de los pocos directores que, en los últimos años, realmente vale la pena; para Brad Pitt puede ser LA oportunidad de pescar Oscar, aunque lo tendrá complicado con el resucitado Mickey Rourke de por medio; Carlos ya ha tenido algo que decir al respecto; los que no la hemos visto seguimos inocentes y con ganas de tragarnos las casi tres horas de metraje.

-El desafío. Frost contra Nixon: otra que ha suscitado no poco interés, por su buen reparto (Langella, Bacon) y por tocar uno de los capítulos más convulsos de la reciente política de Estados Unidos, la presidencia de Nixon, aquí reflejado en la entrevista que concedió al periodista David Frost; pena que dirija el cargante Ron Howard.

-En el séptimo cielo: amor alemán en la tercera edad.

-Beverly Hills Chihuahua: la chorrada de turno.

-Dieta mediterránea: española.

El curioso caso de Benjamin Button


09 Feb

El tandem formado por David Fincher y Brad Pitt parece que sigue dando buenos frutos. Después de Seven (Se7en, 1995) y El club de la lucha (Fight Club, 1999), director y actor vuelve a encontrarse en El curioso caso de Benjamin Button (The Curious Case of Benjamin Button, 2008), un drama existencial que ha conseguido 13 candidaturas a los Oscar, incluyendo mejor director, mejor actor y mejor película.

Basada en un relato de F. Scott Fitzgerald, la película cuenta la vida de Benjamin Button, un hombre que nace con los achaques de un octogenario, y que, con el paso de los años, va rejuveneciendo. Una historia contada por él mismo, a través de un diario, en la que se cruza el gran amor de su vida, Daisy, y también, de forma más solapada, los progresos producidos a lo largo del siglo XX.

El gran protagonista de esta película es el tiempo y sus extrañas consecuencias. En un mundo que camina hacia adelante somos testigos de las peripecias de un hombre que marcha hacia atrás. Un hombre criado en una residencia de ancianos, donde es abandonado y se acostumbra a convivir con la experiencia de la muerte. Benjamin es único, especial, y provoca un cambio a todo el que se cruza con él a lo largo de ocho décadas. Viéndole es irremediable pensar en otro personaje cinematográfico nacido con el don de llevar la contraria, Forrest Gump. Y no es de extrañar, porque el guionista encargado de plasmar ambas vidas en película es Eric Roth, que usa los mismos recursos que nos sorprendieron en la cinta de Zemeckis, como la primera persona, los iconos recurrentes (la pluma de Forrest, el colibrí de Benjamin), la documentación histórica y un montón de frases para la historia (del “la vida es como una caja de bombones” alla vida solo tiene sentido yendo hacia atrás, pero hay que vivirla hacia adelante“).

La diferencia la pone Fincher, claro, que impone a la película un tono sobrio, oscuro, salpicado con ciertas dosis de humor negro y cinismo. El arranque es espectacular, con Daisy (una Cate Blanchett envejecidísima) a punto de morir en un hospital de Nueva Orleans, mientras se acerca el huracán Katrina. Allí le pide a su hija (Julia Ormond) que lea en voz alta el diario de Benjamin Button. La primera mitad del film, con un Brad Pitt lleno de arrugas en plena adolescencia, es de un poderío visual y narrativo que justifica cualquier nominación al Oscar. Lastima que un relato tan concienzudo obligue a acelerar la parte final, que se convierte en una colección de instantaneas de Pitt luciendo modelitos según la época en la que estuviera. Toda la profundidad que muestra el personaje de Benjamin al principio se diluye al final justo cuando ya no es necesario el maquillaje y sí las dotes interpretativas. Al menos Blanchett mantiene su nivel toda la película, pero las mejores interpretaciones vienen de una colección de variopintos secundarios que guían hacia la madurez a Benjamin, y que, de manera inexplicable, van desapareciendo a la misma velocidad que Pitt rejuvenece y se dedica a posar ante la cámara.

Una buena película que, si bien no mantiene el rumbo hasta el final, merece más de un visionado para entender toda su complejidad.

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Valkiria


02 Feb

valkiria

“¿Por qué los hijos de Stauffenberg son tan rubios… si él y su mujer son de cabello oscuro?” Que una reflexión de este calibre emerja en pleno visionado de un thriller (así lo han vendido) no parece sugerir un gran interés… y sin embargo, el poso que deja Valkiria al cabo de dos horas es el de una película notable, que si no llega al sobresaliente es un por inicio al que le falta nervio.

Aciertan Bryan Singer y sus guionistas al “cocinar” el complot que intenta (sabemos que fallará) asesinar a Hitler. El tramo inicial debe estar trufado de encuentros clandestinos, conversaciones sotto voce, pactos, alianzas. No se derriba al tirano de la noche a la mañana. Ahora bien: el de los despachos y bambalinas es material delicado; ahí manda el guión; de las buenas líneas de diálogo depende la altura que alcance la cinta. Y aquí, en esta fase inicial, el libreto de Valkiria no es, precisamente, el de 12 hombres sin piedad, por poner un ejemplo de nula acción y extrema tensión.

No es hasta que se pone en marcha la conspiración cuando los trabajos de Cruise y Synger confluyen para dar vuelo a la trama y elevarlo por encima de la mera corrección en la que se ha movido hasta entonces. A partir de ahí, sí: a partir de ahí, por mucho que sepamos, como han insistido en remachar los más críticos, lo que ocurrirá en último término, es cuando sudamos la gota gorda con los esfuerzos de Stauffenberg por quitar de en medio al Führer. El guión se afila, ya no sobra ninguna escena, Cruise aguanta firme en el timón, y el desenlace se aproxima irremediable como una locomotora, jugando con la ventaja de que el espectador sabe, a diferencia del “traidor” coronel, cuál ha sido el resultado del complot.

El problema, para Valkiria, es que puestas ambas partes del film en la balanza, la primera desequilibra a la segunda. Nada irreparable, pero sí merecedor de figurar en primer lugar en la columna del “Debe”. Le seguirían, por acabar de hacer sangre, la escasa relevancia de un abotargado Kenneth Branagh, segundo de cartel, y el poco recorrido de ese siempre gran secundario que es Tom Wilkinson. Ambos, junto a los Nighy, Stamp y demás dejan la sensación de que recurrir a actores ingleses para dar vida a oficiales nazis va, cuando menos, en detrimento del realismo.

Claro que esto es ya hilar fino. Pero es el precio que ha de pagar un ídolo venido a menos como Cruise para recuperar el favor de público y crítica. El primero le ha servido, de momento, para poco más que recuperar el coste de la producción. La segunda no le ha tenido en sus oraciones en las listas de premios.

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Celuloides en su jugo

Recetas sencillas para degustar buen cine, sabroso y bajo en calorías.