Archive for March, 2009

Muere Maurice Jarre


30 Mar

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El compositor estadounidense de origen francés Maurice Jarre ha fallecido en Los Ángeles a los 84 años a causa de un cáncer. Su larga trayectoria, con más de 160 bandas sonoras, se vio recompensada con tres Oscar, por sus scores para las películas Doctor Zhivago, Lawrence de Arabia y Pasaje a la India. Además, estuvo nominado en otras seis ocasiones, entre otras, por Ghost y Gorilas en la niebla. Sin duda, fueron sus partituras para las míticas cintas de David Lean las que le brindaron fama mundial.

Descanse en paz.

"Internet te ofrece la posibilidad de ser auténticamente libre y no ceñirte a ningún tipo de censura"


28 Mar

Víctor Blázquez, director de Pigmalión.

A través del boca a boca hemos oído hablar de un proyecto que, a priori, suena muy interesante. Se trata de una serie rodada exclusivamente para Internet que se podrá disfrutar de manera gratuita. Una serie en español, sin anuncios, sin registros y realizada por un grupo de jovenes y prometedores creadores que pretenden salir del, a menudo, difícil y reducido mundo del cortometraje. La serie se llama Pigmalión, y ya está disponible un trailer aquí. Como tiene pinta, al menos, de mostrarnos algo diferente a lo que se ha hecho en el mundo de la ficción en la red de redes, hemos contactado con Víctor Blázquez (Sevilla, 1981), coguionista y director de los dos primeros episodios, para que nos cuente algo más sobre este proyecto. Blazquez ha trabajado durante dos temporadas como auxiliar de dirección en la serie Herederos, y dirigido infinidad de cortometrajes.

Pregunta. ¿Cómo surgió la idea de crear una serie con formato televisivo directamente para Internet?

Respuesta. Supongo que en parte es culpa de Eugenio Gómez (uno de los actores) y en parte es culpa mía. Desde que tengo 18 años he rodado unos cuantos cortos, más de veinte, y siempre me quedo con la misma idea rondándome la cabeza, que tengo verborrea y no sé ceñirme al formato corto. No me gustan las historias cortas. Me encantan las series, las novelas largas, los comics continuados, las películas… Eugenio me dijo en diciembre que teníamos que rodar algo, porque nos encanta rodar y rodar, y volvió a meterme el gusanillo en el cuerpo. Pero esta vez me planté y me dije a mí mismo que nada de cortos, que iba a hacer una serie donde pudiera desarrollar la historia todo lo que me apeteciera. Cristina, otra de las directoras, fue la primera que apoyó y empujó este proyecto para que saliera adelante. Si me juntara con gente razonable me hubieran dicho que estoy loco y me hubieran parado los pies, pero no es el caso.

P. ¿Qué puede aportar la Red con respecto a la televisión tradicional?

R. La pregunta debería ser al revés, ¿Qué le puede aportar la televisión a la red? No podemos negar las cifras. Cualquier capítulo de Lost, 24, Héroes o demás series americanas tienen cifras de descargas impresionantes en Internet, hasta el punto en que han dejado de ser rentables para la televisión española. Internet ofrece un público masivo y global, además de la posibilidad de ser auténticamente libre y no ceñirte a ningún tipo de censura. En la televisión hay cosas que no se pueden mostrar, y nosotros queremos mostrarlas.

P. ¿Con qué medios partíais y con qué apoyo contáis?

R. Partíamos con una buena cámara, un buen equipo de sonido y gente que sabe, pero imagino que el mayor empujón ha sido la entrada de Artemisa Studio en el proyecto, con todo lo referente al diseño web y de logotipos, y posiblemente algún que otro efecto digital que ellos están más preparados para hacer que nosotros.

P. Pigmalión se vende como un thriller… cuéntanos de qué va la serie y cuál son sus influencias.

R. La serie va sobre gente normal metida en circunstancias extraordinarias. Y sobre cómo diferentes tipos de personas se enfrentan a la obligación de matar a otros, cada cual a su manera, ya sea haciéndolo o intentando escapar de Pigmalión. Nos parecía interesante hacer un thriller, ya que la mayoría de series que hay en Internet son de humor. Esto es diferente. En cuanto a las influencias, hay demasiadas, algunas más palpables que otras, desde Blanco humano (Hard Target, 1993) a Los jueces de la noche (Judgment Night, 1993) pasando por Battle Royale, Tag, la serie 24, el comic The walking dead (no por los zombies, sino por su forma de estructurar las historias), libros como El fugitivo, de Stephen King…

P. ¿Qué nos puedes decir de los actores?

R. La primera palabra que me viene a la cabeza es gratitud. Todos ellos se han tomado la serie como algo propio y participan en ella con ganas, ilusión y dedicación, y no paro de darles las gracias. Hemos creado una pequeña gran familia y hay mucha unión. Para mí era fundamental crear buen rollo entre todos los que estamos metidos en Pigmalión, y creo que eso se ha conseguido con creces. Son todos maravillosos. Es una serie donde los personajes mueren, y es una pena cada vez que tenemos que despedirnos de alguien. Y tendremos caras conocidas, no sólo en forma de cameos. Alguno vendrá a hacer un papel más grande.

P. Una de las claves del éxito de una serie es su continuidad… ¿Cuántos capítulos podéis garantizar?

R. Tenemos rodados los primeros seis capítulos, planificados para rodar los tres siguientes y escritos hasta el 12. Pero no pensamos parar hasta el 20 mínimo. Si hablamos de parar, claro. ¿Garantizar? Garantizo que le daremos un final a la serie.

P. Tal y como esta la situación de la industria cinematográfica en nuestro país, ¿cuál son los principales escollos con los que os encontráis los jóvenes directores para rodar un largo?

R. Demasiados. Partimos de la base de que el cine no es el negocio que podía ser antes y la inversión ha bajado. Seguimos con la crisis del cine, más acentuada en el caso del cine español, y terminamos con la falta de valor de quien respalda los proyectos. Proyectos arriesgados en este país hay pocos. El año pasado pudimos ver Los cronocrímenes, 3 días… y poco más. Hablo de cine de género, claro.

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JFK


27 Mar

(Nota: es injusto ubicar en esta sección una película para nada palomitera; pero hay dos razones: se deja ver como si lo fuera y no hay otro apartado en el blog en el que chirríe menos).


Pocos sucesos del siglo XX han cautivado tanto a la Humanidad como el asesinato de John Fitzgerald Kennedy. Primero, por lo obvio: no todos los días se comete un magnicidio en Estados Unidos. Segundo, por lo extraño: un asesino solitario, Harvey Lee Oswald, brotado de la nada, al que atribuyen tres disparos casi prodigiosos y al que tirotean antes de que pueda ir a la cárcel siquiera. Tercero, por lo maquiavélico: el gobierno, sistemáticamente, elimina pruebas y entorpece investigaciones al tiempo que los testigos van cayendo misteriosamente.

Oliver Stone pisaba un terreno abonado al éxito cuando se embarcó en el (magno) proyecto de llevar la historia a la gran pantalla. Pero concedámosle al hombre el beneficio de haber fabricado un producto redondo. JFK es ejemplar como film político, thriller, película-denuncia e historia de vidas casi destruidas en pos de un ideal. En todos esos niveles funciona, y en todos consigue eso tan complicado de lograr que la trama fluya y las piezas se ensamblen con suavidad, sin estridencias. Stone sabe dar pausa con la misma precisión con la que acelera el relato. Utiliza con maestría las imágenes de archivo, no se arruga si toca despachar un larguísimo (que no aburrido) alegato y consigue imprimir ritmo en los trances más adrenalínicos.

No descubrimos la pólvora si constatamos que ayuda enormemente el disponer de un cast con el empaque de JFK. A la cabeza, Kevin Costner, de menos a más hasta culminar pletórico con ese despliegue, en el tribunal, donde desmonta la metira urdida en torno al asesinato de Kennedy. Corrían buenos tiempos para Costner, cuando, como aquí, se ponía solvente al frente de una función de altura. Le dan réplica secundarios de lujo. Gary Oldman es perfecto como el inclasificable Oswald, y sus apariciones, salpicadas a lo largo de la cinta, tienen algo de inquietante. Donald Sutherland brilla cuando irrumpe como el misterioso X. Joe Pesci aprovecha que el papel de David Ferrie le viene como anillo al dedo para componer uno de sus clásicos esquizoides/desquiciados/salidos de madre hombrecillos furiosos (aquí, con impagablés bisoñé y cejas imposibles). Tommy Lee Jones toca un registro distinto gracias al ambiguo Clay Shaw. Kevin Bacon compone un excelente Willie O’Keefe. Y, en fin, qué decir de observar a monstruos como Jack Lemmon y Walter Mathau, aunque sea en pequeños papeles. Un lunar: John Candy, sencillamente, no encaja.

El resto, es decir, lo que no es achacable al estupendo guión, pasa por una fotografía y un montaje ganadores de Oscar y un score, el de John Williams, en la perfecta línea del laureado compositor. Magníficos ropajes para redondear un material que, de por sí, difícilmente puede dejar a alguien indiferente. Saber cómo y por qué murió John Fitzgerald Kennedy es casi obligado y, al tiempo, como decíamos, fascinante, tanto por “el durante” como por “el después”. Pero al César lo que es del César, y a Stone lo que es de Stone. Otros han estropeado materiales igualmente buenos; Stone no sólo no estropea: eleva JFK al altar de los thrillers políticos.

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Estrenos 27 de marzo


27 Mar

De repente, aluvión de estrenos (que, esta vez sí, consignamos en el propio día). Lástima que la cantidad no vaya acompañada de calidad. Mucho pero flojo, por decirlo en tres palabras. Sin más:

-Traidor: Don Cheadle y Guy Pearce suenan bien como tándem para este thriller por el que también se deja caer Jeff Daniels (no hay película perfecta, vaya); dirige un desconocido, Jeffrey Nachmanoff. No tiene mala pinta, en términos de hora y media con refresco y palomitas a mano… pero quién sabe.

-La vida secreta de las abejas: el título no se lo pondrá fácil a la hora de atraer público; una pena, porque protagoniza la precoz Dakota Fanning y sale Alicia Keys (sí, la cantante).

-Confesiones de una compradora compulsiva: el título deja poco margen a la imaginación; lo mejor, de la mano de secundarios como John Goodman, John Lithgow y Kristin Scott Thomas.

-Street Fighter. La leyenda: ¿que la saga no estaba muerta?; ¿vamos a fiarnos porque saquen otra película?; ¡por favor! (los aficionados a Smallville reconocerán a Kristin Kreuk / Lana Lang).

-Superpoli de centro comercial: pues una tontería como otra cualquiera; es el tono del fin de semana.

-Un cuento de navidad: francesa, con Chaterine Deneuve y Mathieu Amalric (último malo Bond) en primera línea de reparto.

-Ben X: curioso drama belga-holandés que mezcla los mundos real y virtual; una incógnita.

-Mentiras y gordas: lo último en yogurines de la pequeña pantalla nacional, enrolados en un productito que nos venden como lo más rompedor en cuanto a escenas subidas de tono; a estas alturas de vida y siglo XXI, ¿alguien va a escandalizarse por esta supuestamente fidelísima crónica del desenfreno juvenil?; *otras españoladas del fin de semana: Atanarjuat, Animal Channel, Retorno a Hansala.

Los Coen rodarán una nueva versión de "Valor de ley"


26 Mar

John Wayne en Valor de Ley.

Para Joel y Ethan Coen no hay terreno que no se pueda pisar. Según informó ayer la revista Variety, los hermanos y directores responsables, entre otras películas, de las elogiadas Fargo (1995), O Brother Where Art you? (2000) o la oscarizada No es país para viejos (No country for old men, 2007), tienen previsto llevar al cine la novela True Grit, de Charles Portis. La noticia no tendría mayor importancia si no fuera porque la novela ya fue adaptada al cine en 1969 (en España se estrenó como Valor de ley), y su protagonista fue el mismísimo John Wayne. Y no fue una película cualquiera del Duke, ya que con su papel de veterano sheriff que ayuda a una niña a encontrar al asesino de su padre, Wayne ganó su primer y único Oscar.

John Wayne y Barbra Streisand en los Oscar de 1970.

John Wayne y Barbra Streisand en los Oscar de 1970.

Dirigida por Henry Hathaway, y coprotagonizada, entre otros, por Robert Duvall y Dennis Hopper, Valor de ley es uno de los westerns destacados en la filmografía de Wayne, que ya es mucho decir. Por eso más de un fan del actor estará temblando ante esta revisión del clásico, que, al parecer, se centrará más en la niña que en el sheriff.

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Estrenos 13 y 18 de marzo


24 Mar

Se acumula el trabajo. Dos fines de semana por consignar; no sirven las excusas, tampoco podemos dejar a nuestros lectores en la ignorancia de las últimas películas que han aterrizado en las pantallas españolas… aunque sean aterrizajes más bien forzosos y destinados a diluirse en el olvido. Ni siquiera lo último de Almodóvar parece destinado a perdurar mucho después de que haya concluido la tourné promocional del oscarizado manchego, que aún le queda un rato, todo sea dicho.

Resumiendo, en versión totum revolotum para ganar tiempo:

-13 de marzo: Empezar por lo último de Underworld da medida del nivelón del penúltimo fin de semana; en realidad, la nueva entrega es una precuela, que los avezados guionistas se han dado cuenta de que hacia delante no podían tirar porque la (floja) aventurilla no daba más de sí… que tampoco es que la solución pase por retroceder en el tiempo, vaya. Por lo demás, The Visitor, cinta que le valió nominación a Richard Jenkins, su protagonista; A ciegas, la adaptación de la novel de Paulo Coelho Ensayo de la ceguera, con Fernando Meirelles, el brasileño, a la cabeza; y otras películas prescindibles como RAF, Los muertos van deprisa, Lejos de la tierra quemada, La ecuación del amor y de la muerte y Hotel para perros.

-18 de marzo: Y volvió Almodóvar con Los abrazos rotos, entre bombo y platillo y entrevista en TVE y debate/repetición de Volver/corto con Carmen Machi, también en TVE, y más entrevistas en la tele, y venga Almodóvar, y venga Pe, y el Oscar, y Bardem sí, Bardem no… y toda la maquinaria almodavariana puesta en marcha para que Boyero en El País le tachara de aburrido y en la taquilla no le haya tosido a Clint con su Gran Torino; lo dicho, aquí están Almodóvar+Pe back on track, ella subida al carrusel de la estatuilla por VCB y él también con ganas de subirse a ese carro, todos en fin con ganas de vender entradas y hacer dinero y sonar (quizás) en Hollywood en 2010, a ver si lo que suena es la flauta y, como están de moda, vuelven a engañar… perdón, convencer a los yanquis. Por lo demás: Jennifer Aniston sigue empeñada en sobrevivir a Friends y Brad Pitt y se embarca en la enésima comedia con Owen Wilson, aquí con perro y el título de Una pareja de tres, aunque menos gamberra; otro Owen, Clive, repite con Julia Roberts después de Closer, aunque nadie espera que Duplicity esté a la altura; y completan quinteto titular En el séptimo cielo y Capitán Abu Raed.

Gran Torino


14 Mar

Gran Torino (2009) realmente debería llamarse Gran Eastwood, porque, al igual que el famoso coche de Ford, Clint es un icono cinematográfico de talla mundial. Y por eso ha dirigido e interpretado una película que, más allá del interés de la historia, juega con su propia imagen, su propio estereotipo, para dejarnos su testamento como actor.

En parte, Gran Torino recuerda a El último pistolero (The Shootist, 1976), la consciente despedida de John Wayne del cine. En la película de Don Siegel (viejo conocido de Eastwood, por cierto), Wayne interpreta a un viejo cowboy enfermo de cáncer, confuso en los albores del siglo XX, perdida ya toda identidad del viejo oeste. Wayne, enfermo en la vida real de cáncer (moriría tres años después), se despedía así de un género que ya nada se parecía al que le había encumbrado durante tantas décadas, y lo hacía trasmitiendo su propia experiencia a un niño (encarnado por el después oscarizado director Ron Howard). Al final moría, pero lo hacía al viejo estilo, sin claudicar ante nada.

Eastwood no se lo toma tan en serio. Bromea con su figura de tipo duro como si presenciáramos los años de jubilación de su Harry el sucio, o de su sargento de hierro.  Posa ante la cámara como en sus mejores años, y nos demuestra que su mirada sigue siendo tan efectiva como entonces. Y todo sin descuidar la historia, la de un hombre mayor, tradicional, racista, veterano de Corea y curtido en las fábricas Ford,  al que vemos nada más comenzar el film en el funeral de su mujer juzgando severamente la actitud de sus hijos y sus nietos. Un tío bastante insoportable que ve cómo una familia de coreanos se instala al lado de su casa, en un barrio dividido por la raza y las mafias.

Nadie puede tomarse en serio al viejo gruñón que encarna magistralmente Eastwood, como nadie se tomaba en serio la exagerada violencia de muchos de sus películas, y quizás por ello eran tan geniales. Aún así, Gran Torino parece una gran disculpa por toda aquella violencia gratuita de su juventud, una redención aún más evidente que su Sin perdón (Unforgiven, 1992), y así parece confesarlo al adolescente que le acompaña en el film (el desconocido Bee Vang). Al contrario que Wayne, Eastwood sí claudica al final, pero lo hace con tanto estilo, que se lo perdonamos todo.

En definitiva, una película que pronto se convertirá en un clásico.

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Salas vacías, pantallas sin brillo


13 Mar

tumblealley

El Ministerio de Cultura ha dado a conocer el paupérrimo balance de las salas de cine en nuestro país en 2008. La afluencia de público cayó el año pasado en 9 millones de euros. En el caso del cine español, apenas hay movimiento: la cuota sigue ligeramente por encima del 13 por ciento. Una vez más, arrasan las producciones americanas.

Y eso, que como productos patrios computan dos que, sobre el papel, pasarían por foráneos: Vicky Cristina Barcelona, dirigida por Woody Allen pero producida por Mediapro, y Che, el argentino, de Soderbergh y también con billetes españoles. Este apunte no es nimio. Hablamos de la tercera y la cuarta películas “nacionales” más taquilleras. Entre ambas, más de 14 millones de los 81,6 que computó en total “nuestro” cine. Para alcanzar la dimensión del drama, las extranjeras se embolsaron 537,6 millones de euros.

Así que la gente sigue dándole la espalda al cine español, y además va cada vez menos al cine, en el que siguen cerrando salas: 150 en 2008. Un panorama realmente desalentador. Eso sí, comprensible. Aquí ya ha quedado afirmado que el año pasado fue realmente deplorable en cuanto al séptimo arte se refiere.

Como muestra, aquí se puede consultar la lista de las películas más taquilleras, cortesía del Ministerio de Cultura. Sorprende encontrar en el primer puesto a Indiana Jones y la calavera de cristal, además de largo, con casi 21 millones; sorpresa, igualmente, en el segundo puesto: Hancock, 16; completa el podio Kung Fu Panda, casi 14. Una terna básicamente palomitera. Hay que descender a los escalones 7º y 8º para encontrar a El caballero oscuro y Wall-E, con 11 y 10,5, respectivamente. El gusto del público, cuando menos, discutible.

En cuanto al cine español: medalla de oro para Los crímenes de Oxford (rodada prácticamente con casting foráneo) con 8,2… pero 15ª película más vista en el ranking absoluto; a continuación, Mortadelo y Filemón y las dos ya reseñadas, Vicky y Che.

Conclusión: se hace cine pobre, el español es especialmente malo, y la gente, ante la tesitura de fundirse 7 euros en una entrada, opta por quedarse en casa, con su DVD o, digámoslo claramente, su copia pirata. Ahora se reabrirá el debate de las subvenciones… Señores, pónganse las pilas, hagan buen cine, déjense de tanto remake y tanta secuela, dénle un poquito a la mollera.

Hagan el favor.

Clint puede con Watchmen


12 Mar

Sorpresa. Sí, para mí lo es que Gran Torino lidere la taquilla española por delante de Watchmen. No es una cuestión de calidad de una y otra. Sencillamente, el de Zack Snyder es un producto con más visos de arrastrar masas a las salas de cine. A priori. La realidad ha dictado lo contrario: 2 millones de euros para Gran Torino, 1,5 para Watchmen, superado incluso por Más allá de los sueños (arg!)

Enhorabuena al maestro Eastwood, que además triunfa en su país. No en los Oscar, donde fue ninguneado, pero sí en lo crematístico. Gran Torino ha recaudado más de 140 millones de dólares y se convierte en la cinta de Clint con mejores números. De largo. Las siguientes se movían en el entorno de los 100 millones, caso de Million Dollar Baby.

Allí, en los Estados Unidos, la batalla se decantará de lado de Watchmen. Estrenada el pasado fin de semana (allí, Gran Torino lleva ya unas cuantas en cartel), amasa ya unos 130 millones de dólares.

Estrenos 6 de marzo


11 Mar

Mes nuevo, ¿vida nueva? Sólo hasta cierto punto. En realidad, las constantes vitales sólo alcanzan un par de picos, aunque sean picos de interés elevado. Por lo demás, encefalograma plano:

-Watchmen: aquí ya ha quedado claro que gustó, y mucho (al menos, al cincuenta por ciento de los responsables/autores del blog); antes de nada, hay que romper una lanza a favor de Zack Snyder y su valentía a la hora de acometer semejante proyecto; claro que esa valentía podía haberse difuminado en caso de chapuza y estaríamos hablando de atrevimiento arrogante y así; como no es el caso, bienvenida sea la fidelísima traslación a la gran pantalla de la magna obra de Alan Moore y Dave Gibbons; hasta el verano, y si nadie lo remedia, se perfila como la película de 2009.

-Gran Torino: no para Clint Eastwood; después de brindarle un melodrama a Angelina Jolie, ahora se dirige a sí mismo en esta clásica cinta de hombre enfrentado a los elementos, en su caso, un veterano inmerso en la violencia de un barrio conflictivo; como es Clint, en lugar de esconderse bajo la mesa de la cocina y llamar al 911, se pertrecha de fusil y se pone farruco en el porche de su “propiedad”, que dicen por allí; es de Clint: siempre se deja ver gozosamente.

-The code: a partir de aquí, el horror, que diría el coronel Kurtz; en esta nos mezclan a Freeman y Banderas en un cóctel de robos de bancos; el tito Morgan nunca nos falla, pero ¿será suficiente para aguantar la hora y media de rigor?

-Más allá de los sueños: producto disneyano que podría dar de sí (no desdeñemos su premisa, revisar la historia a partir de la fantasía de unos críos a los que su tío cuenta historias antes de dormir)… de no contar como prima donna con el estomagante Adam Sandler, nunca dispuesto a soltar el hueso del protagonismo extenuante, a base de gags y más gags en los que demuestra su (nula) gracia.

-La madre de él: Diane Keaton se está retirando con el mismo escaso acierto que, pongamos, Robert De Niro; hela aquí en una comedia de madre coñazo que poco aportará al género y al séptimo arte en general.

-Cerezos en flor: drama franco-alemán.

Celuloides en su jugo

Recetas sencillas para degustar buen cine, sabroso y bajo en calorías.