Vuelve Bud Spencer
Sí, Bud Spencer y sus famosos puñetazos vuelven a ser noticia, porque el actor italiano, cuyo nombre real es Carlo Pedersoli, ha rodado un anuncio para una conocida caja de ahorros donde vuelve a desplegar todas las virtudes pugilísticas que tanto nos hicieron reir en los setenta.
Realmente el bueno de Bud nunca ha dejado de actuar, ya sea en el cine o en la televisión, desde que, allá por los años sesenta, dejara definitivamente la natación (fue campeón mundial y representó a Italia en cuatro Juegos Olímpicos). Sus primeras películas importantes fueron en el malogrado spaghetti-western, donde conoció a su famosa pareja artística Terence Hill. Sin embargo, estos primeros films staban muy lejos de la comedia. Eurowesterns como Tú perdonas… yo no (Dio perdona… Io no!, 1967), Ojo por ojo (Oggi a me… domani a te!, 1968), Más allá de la ley (Al di là della legge, 1968), Los cuatro truhanes (I quattro dell’Ave Maria, 1968), Un ejército de 5 hombres (Un esercito di cinque uomini, 1969), La colina de las botas (La collina degli stivali, 1969) y el film bélico Y Dios está con nosotros (Dio è con noi, 1969), le hacen ganar soltura ante la cámara mientras aprende de actores como Eli Wallach, Franco Nero, Woody Strode, Lee Van Cleef, Peter Graves o Frank Wolf.
Pero es en 1970 cuando alcanza la fama definitiva al dar vida al gruñón Bambino en Le llamaban Trinidad (Lo chiamavano Trinità, 1970), una actualización cómica del western del director Enzo Barboni que junto de nuevo a Spencer con Terence Hill, esta vez como pareja cómica. “¡Los duelos a pistola eran remplazados por bofetadas! El público se sintió liberado”, dijo el director Joaquín Romero Marchent al historiador Christopher Frayling. En esta película ya se intuyen los tics que luego explotaron a lo largo de doce films más como duo protagonista, entre principios de los setenta y mediados de los ochenta, con un reencuentro final en los noventa.
La fórmula era sencilla: flaco (Hill) conoce a gordo (Spencer). Gordo no soporta a flaco, pero flaco le mete en todo tipo de líos. Al final, todo solucionado a base de mamporros. ¿Les suena de algo? Sí, son la reencarnación italiana de otras parejas como Laurel y Hardy o Asterix y Obelix, en la que el flaco es el listo y el gordo el fuerte, pero con una mitología particular. Por ejemplo, siempre había una escena donde Spencer hacía una demotración de poderio gastronómico (a poder ser con judías). Las peleas, además, se exageraban hasta lo infinito y los puñetazos tenían marca de la casa. Spencer y Hill habían creado un género propio dentro del cine.
Terence Hill y bud Spencer explotaron el filón todo lo que pudieron. Le seguían llamando Trinidad (…continuavano a chiamarlo Trinità, 1971), (¡Más fuerte, muchachos! (Più forte, ragazzi!, 1972), Y si no, nos enfadamos (Altrimenti ci arrabbiamo, 1974) o Dos superpolicias ( due superpiedi quasi piatti, 1976) son algunos de sus films. Y tuvieron éxito, mucho éxito, y ante todo se quedaron para siempre en la retina de una generación. Pero la carrera de Spencer no terminó ahí. Alternó trabajos con Hill con proyectos individuales que, si bien explotaban su vis cómica a base de puñetazos, le permitían cosechar éxitos propios. Entre ellos, hay que destacar la tetralogía Zapatones, protagonizadas por el inspecto Rizzo “Zapatones”. Más mayor, pudimos verle en el reparto de Al límite (1997), de Eduardo campoy, con Juanjo Puigcorbé y Lydia Bosch.
Como despedida, os dejamos una de las mejores escenas de Bud Spencer, su famoso lalala de Y si no, nos enfadamos.

