"Woody Allen haría películas de lesbianas extraordinarias" (Carmona&Basas, parte II)

by Carlos

Continuamos con la entrevista a Luis Miguel Carmona y Alex Basas, autores del libro Cine para adultos. 1001 películas para 1001 noches, una verdadera enciclopedia de este género realizada con un estilo muy desenfadado. Eso sí, no incluye imágenes de los films, sólo unos cuantos carteles que, la verdad, saben a poco (quizás algo a mejorar en futuras ediciones). Y sin más preámbulos, os presentamos la segunda parte de esta interesante entrevista [Para ver la primera parte, pulsa aquí].

Luis Miguel Carmona y Alex Basas, posando con su libro.

Luis Miguel Carmona y Alex Basas, posando con su libro.

Pregunta. ¿Qué directores de cine convencional os gustaría que rodasen cine porno?

Luis Miguel Carmona. John Ford sería muy interesante. ¡Rodarlo con indias! (risas). Lars von Trier en Los idiotas (Idioterne, 1998) incluye escenas de sexo explícito. Sería un director muy interesante para hacer una película X.

Alex Basas. Realmente, quien haría muy buenas películas X es David Cronenberg.

Luis Miguel Carmona. Sí, es un hombre malsano. De hecho alguna de sus películas, Crash (1996) por ejemplo, con escenas de sexo explícito pues hubieran sido películas muy interesantes. También David Lynch.

Alex Basas. O Brian de Palma. Aunque a mí, lo que me encantaría sería que Tim Burton hiciera una película porno.

Luis Miguel Carmona. Woody Allen podría hacer una película de lesbianas extraordinaria, porque le gustan mucho las lesbianas y las prostitutas. Mezclando dos géneros podría hacer una comedia muy buena. Y hay uno que no ha hecho películas porno, pero casi, que es Vicente Aranda. Sus películas siempre han estado en el terreno del sexo. O Bigas Luna. Pero ninguno se atreve.

P. A pesar de vuestro amor al género, si una hija vuestra os dijera que quiere ser actriz porno, ¿qué contestaríais?

Luis Miguel Carmona. Yo la educaría en el tema. A mí no me importaría que una hija mía fuera actriz de cine porno.

Alex Basas. A mí tampoco me importaría que una hija suya fuera actriz de cine porno (risas). La verdad es que estamos cansados de tanta hipocresía. Realmente este libro lo hicimos en un momento determinado porque pensamos que hacía falta que alguien cogiera todo lo que se ha hecho en cine X, cine S y cine erótico y darle una oportunidad, porque realmente todo eso se está perdiendo. Ya basta de hipocresía.

P. Toca entonces hablar de las películas… ¿cuáles son las imprescindibles, las que os llevaríais a una isla desierta?

Luis Miguel Carmona. En el libro pusimos cinco estrellas a 75. Lujuria desenfrenada (Naked Came the Stranger, 1975) me parece una obra maestra. Una obra de Henry Paris (pseudónimo de Radley Metzger) un director americano que está incluido en los libros de los mejores directores de todos los tiempos. Pero también las francesas, como La mujer objeto (La femme objet, 1980), que es otra obra maestra. Me cuesta quedarme con una. A una isla desierta me llevaría La pequeña porno extranjera (La petite etrangère, 1979), obra maestra francesa, Debbie does Dallas (1978), que también me parece una obra maestra. Y luego una S, como La caliente niña Julietta (1980), que es un clásico absoluto del cine español, más que El verdugo (1963) o cualquier otra.

Alex Basas. Yo elegiría Las satisfacciones de Alpha Blue (The satisfiers of Alpha Blue, 1981), una película de Gerard Damiano que me parece una auténtica maravilla. Es, además, muy decandente, que refleja una sociedad del futuro, donde el sexo está completamente automatizado. Es una anticipación de lo que sería Internet, pero a través de hologramas. La gente vive una serie de fantasías que les impiden estar conectados los unos a los otros. Tiene una historia de amor, de un hombre que quiere que una mujer le quiera a la antigua usanza. Y, aparte de todo eso, unas escenas de sexo morbosísimas y tremendas. Otra película que también es una obra maestra absoluta es Adolescencia perversa (Adolescenza perversa, 1993), de Mario Salieri, que es un director fantástico.

Luis Miguel Carmona. Él colabora con un actor, Mario de Sica, que es uno de nuestros actores favoritos, porque era un viejecillo entrañable que practicaba sexo de una manera extraordinaria. En Viaje en el tiempo (Viaggio nel tempo 1, 1991), donde hacía de romano, hay una escena donde se le cae la baba, que es para ponerla en la ceremonia de los Oscar junto a Cantando bajo la lluvia (Singin´in the rain, 1952).

P. No quisiera terminar la entrevista sin hablar de los títulos del cine X, que han dado pie a tantas bromas. ¿Cuáles son los títulos más divertidos o ingeniosos con los que os habéis encontrado haciendo esta selección?

Alex Basas. Yo tengo que elegir uno de una película que, en su momento, fue una superproducción rodada en el desierto de Almería, copiando todos los decorados de los spaghetti-westerns, y que llamaron Por un puñado de polvos (1998). El título es lo mejor de la película.

Luis Miguel Carmona. Hay películas que sólo valen por su título. Caray con el mayordomo, qué largo tiene el maromo (Couple cherche esclave sexuel, 1978) también es un título extraordinario. Hay películas S que eran muy buenas: No me toques el pito que me irrito (1983), El fontanero, su mujer y otras cosas de meter (1981)… eran títulos impagables. Sueca bisexual necesita semental (I vizi della signora, 1982), que es una película muy buena de Richard Vogue.

P. Por último, ¿a quién va dirigido este libro?

Luis Miguel Carmona. Es un libro donde se habla de películas que tienen el sexo como principal componente dentro de su trama. Es un género más. Si la gente compra un diccionario de la comedia o un diccionario bélico, por qué no comprar un diccionario de cine para adultos. No te tiene que gustar exclusivamente el porno.

Alex Basas. Se ha hecho esfuerzos parecidos, pero nunca como el que hemos hecho Luis Miguel y yo para intentar condensar en un libro toda la documentación, toda la información sobre lo que es, ya no sólo la historia del cine para adultos, sino la historia más íntima que tenemos las personas.

Luis Miguel Carmona. Hay que leerlo con una mentalidad abierta. Obviamente, no es un libro para todos los públicos. Yo no se lo recomendaría a alguien del Opues Dei, por ejemplo (risas).

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Ver primera parte de la entrevista: “El cine porno ha sido contracultural”.

"El cine porno ha sido contracultural" (Carmona&Basas, parte I)

by Carlos

Ellos definen su libro como “un trabajo duro, pero alguien tenía que hacerlo”. Dicen haber visionado todas las películas que desgranan sin piedad, pero con mucho humor, en Cine para adultos. 1001 películas para 1001 noches (T&B Editores), publicado en 2007. Además del humor,  a Luis Miguel Carmona y Alex Basas les une su formación periodística y su conocimiento casi enciclopédico del séptimo arte, sea el género que sea. En esta entrevista, realizada a duo (mejor no hablar de tríos en esta ocasión), nos hablan de sexo y cine (o cine y sexo, depende de la postura), con total naturalidad. Y para que no os perdais nada, Celuloides en su jugo ofrece la entrevista en dos partes. Aquí va la primera.

Pregunta. En una entrevista en la que hay que dejar atrás cualquier prejuicio, la primera pregunta debe versar sobre las  ideas preconcebidas que hay que olvidar al  ver cine para adultos.

Luis Miguel Carmona. Primera, que todas las películas son aburridas y que son las que ves en Canal+ (risas). Es que la gente está acostumbrada a creer que el porno es el que ve en Canal+. Escenas de 20 minutos, que son largas, que acaban todas igual.

Alex Basas. La gente piensa que el cine porno es aburrido, que es un muermo, un rollo que sólo sirve para cascarse una paja. Pero la verdad es que el cine porno ha sido muy contracultural en algunos momentos, en otros aspectos ha llegado a ser muy excitante, porque incluso ha ayudado a la sexualidad de las parejas. Pero es verdad que todo eso ha quedado muy apagado por toda la capa de prejuicios que se han ido poniendo encima del porno.

Luis Miguel Carmona. Sobre todo porque lo mató, primero el video, y luego Internet. Han matado la  creatividad.

P. En vuestro libro tienen cabida desde El último tango en París hasta El potro se desboca, pasando por Lucía y el sexo o Emanuelle, todo englobado en lo que llamáis “cine para adultos”. ¿Cómo definiríais este género?

Alex Basas. Nos estuvimos peleando durante dos meses para ver cuál era el concepto de “cine para adultos”. Llegamos a la conclusión de que es toda película en la que el sexo tuviera un papel importante, tanto si es cine convencional como cine porno.

P. ¿Creéis que puede considerarse un género como cualquier otro?

Luis Miguel Carmona. Es como el musical. Es un género totalmente asumible al western, al musical, a la comedia…

Alex Basas. Yo lo equipararía un poco a los géneros, entre comillas, menores, como el western europeo. Hubo una época que lo fue, sin lugar a dudas.

Luis Miguel Carmona. Del 78 al 82 fue el mejor cine que se ha hecho en España. Eran películas sin ningún tipo de subvención, es decir, sin ningún tipo de ataduras políticas, morales o de grupos de comunicación. Además eran películas que la gente quería ver.

P. Dentro de esta amalgama de cine erótico y pornográfico, ¿en qué os habéis basado para seleccionar 1001 películas?

Luis Miguel Carmona. Son las que consideramos más importantes, ya sea porque eran muy buenas, porque tuvieron un gran impacto, porque ganaron premios, porque son famosas en el mundo entero…Hay un poquito de todo mezclado.

Alex Basas. Y algunas que, posiblemente, no son conocidas o no han tenido importancia histórica, pero que nosotros, en una gran labor documental las hemos reivindicado.

P. En el libro habláis de la “eclosión erótica de los 70″. ¿En qué se diferencia el porno actual con el que se hacía entonces?

Luis Miguel Carmona. El porno de los 70 era virgen. Su visión era totalmente fresca de lo que era la pornografía. Ahora está todo muy calculado. Ya no hay la creatividad ni la libertad que había en los 70. El cine erótico empieza en el año 68 y acaba a comienzos de los 80. A partir de ahí olvídate del cine erótico. Hay alguna película como 9 semanas y media (Nine 1/2 Weeks, 1986) pero el cine erótico como tal ha acabado. Y el cine para adultos creativo también acabó a principios de los 80.

P. ¿Ha renunciado a su faceta artística?

Luis Miguel Carmona. Sí, se ha vuelto comercial totalmente.

Alex Basas. Se convirtió en una mega industria, pero perdió toda esa riqueza y libertad que tenía, porque hay películas de los 70 que eran contraculturales, divertidas, irreverentes, que rompían tabúes riéndose de todo, políticamente incorrectas… Tanto los directores como los actores se creían realmente que estaban haciendo cine, y se preocupaban de actuar, de interpretar sus papeles.

P. Cuando veis una actriz practicando sexo en una película, ¿cómo valoráis si su actuación es mejor o peor?

Alex Basas. Lo importante es que lo veas y te lo creas. Que te transmita que está viviendo, en ese momento, el personaje. No es sólo el físico. Marilyn Chambers, recientemente fallecida, físicamente no era nada del otro mundo, pero es una de las mejores.

Luis Miguel Carmona. Después hay otras como Traci Lords o Ginger Lee, que son unas auténticas bellezas y que también lo vivían.

P. Y en un actor, ¿cuenta mucho el tamaño?

Luis Miguel Carmona. Es importante siempre, como Godzilla (risas), pero no fundamental. Ves a Rocco Siffredi y realmente te crees todas las guarradas que es capaz de hacer ese tío.

La segunda parte de la entrevista, muy pronto en Celuloides en su jugo.

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Estrenos 15 de mayo

by Pablo

Mientras en Cannes nos ponen los dientes largos con algún que otro estreno (Up, Ágora, Inglorious Basterds), aquí nos vamos conformando con el suministro “para mortales”, corriente y moliente; que nos trae de nuevo al amigo Tom… y muy, muy poco más:

-Ángeles y demonios: vuelve el sr. Hanks en el que debe de ser su peor papel desde los tiempos de Big y tal; ya sin la (nefasta) compañía de la Tautou y con Ewan “Profident” McGregor a bordo, se nos viene encima la precuela de El código da Vinci, como entonces adaptación de Dan Brown a cargo de Ron Howard; personalmente, sin despertarme grandes pasiones, la novela (El código…) me pareció mil veces mejor que la película; en gran medida, por la acartonada presencia de Tom: esperemos que aquí muestre una mínima química con su pareja femenina.

-Puños de asfalto: esto debe de ser como un Espera al último baile pero con par de puñetazos, otro par de patadas y un puñado de besitos acaramelados; es decir: una opción absolutamente prescindible en la que duele ver al cada vez más hundido Terrence Howard.

-Un novio para mi mujer: comedia argentina.

-La posibilidad de una isla: el polémico Michel Houellebecq se pasa al cine.

-El albergue rojo: otra comedia, esta francesa.

-Carmo, Cosas insignificantes: cuota española.