Arrancó Cannes

by Pablo

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Si le dieran un euro a todo el que incluyera la palabra “glamour” al hablar del Festival de Cannes… habría por ahí unos cuantos millonarios. En los tiempos que corren, con esto de la crisis, viene más a cuento que nunca: “glamour a pesar de la crisis”, bla, bla, bla. Elevado nivel de pereza.

Otra veta es la de comentar la nutrida presencia española en esta edición de 2009. A un servidor el cine patrio ya no es que no le motive mucho… es que no le gusta, lisa y llanamente. Así que se hace eco con mucha desgana de cómo Isabel Coixet se une a Pedro Almodóvar y Alejandro Amenábar como los estrellones a los que apoyarán otros secundarios en secciones paralelas. De todo esto me quedo con que llega, por fin, el último trabajo de Amenábar, Ágora; uno de los proyectos jugosos y más apetecibles del año. También computan los medios, en esto de la cuota hispana, el regreso de Coppola, Tetro, por aquello de que salen Maribel Verdú y Carmen Maura; Tetro que, por cierto, ha quedado arrinconada a una sección muy menor. Cosas de estos eventos glamurosos…

Poco amigo como soy de los festivales, no me pasan las pulsaciones de 20 al saber que estrena cinta gente como Quentin Tarantino (Inglorious Basterds), Lars Von Trier (Anticristo) y Ken Loach (Looking for Eric, sobre el futbolista del Man Utd Eric Cantona). Si lo que quiero es ver esas películas, lo que realmente me interesa es que las proyecten en salas de cine de mi país, no que las paseen por la alfombra roja y les hagan el rodaje, que para eso existen Cannes, Venecia, Berlín y, ya que estamos, los Oscar: meras maquinarias de marketing para que nosotros, pobres tontos, nos hagamos ilusiones cegados por los flashes.

Lo dicho: arrancó Cannes.

Hannah gana…

by Pablo

Tremendo. Se hacen eco los digitales. Hannah Montana, la versión para gran pantalla de las peripecias de una cría con identidad secreta de estrella del pop, se ha situado como la película más vista durante el pasado fin de semana. El enésimo producto Disney ha explotado la veta mocosa (con el apéndice de padres, tíos y demás sufridos parientes) para amasar casi 2,7 millones de euros, que no está mal.

Derrota así a Lobezno, con 1,6 millones (aunque más de 6 en diez días), y a Star Trek, que en su estreno se la pega claramente con poco más de 1 millón de euros. La rejuvenecida saga no ha convencido al espectador español, que sí acogió con entusiasmo el spin-off del superhéroe de las garras cuando aterrizó hace dos viernes.

Ver a Hannah Montana llevándose el gato al agua da tanta grima como pena. Sabido es que el séptimo arte pasa por un momento verdaderamente flojo. De ahí a ver cómo arrasa este sucedáneo de película, a mayor gloria de la tal Miley Cirus y su familia country de pega… En fin: vendiendo lo mismo (nada), mayor pelotazo fue en su día High School Musical.

Vuelve Bud Spencer

by Carlos

Sí, Bud Spencer y sus famosos puñetazos vuelven a ser noticia, porque el actor italiano, cuyo nombre real es Carlo Pedersoli, ha rodado un anuncio para una conocida caja de ahorros donde vuelve a desplegar todas las virtudes pugilísticas que tanto nos hicieron reir en los setenta.

Realmente el bueno de Bud nunca ha dejado de actuar, ya sea en el cine o en la televisión, desde que, allá por los años sesenta, dejara definitivamente la natación (fue campeón mundial y representó a Italia en cuatro Juegos Olímpicos). Sus primeras películas importantes fueron en el malogrado spaghetti-western, donde conoció a su famosa pareja artística Terence Hill. Sin embargo, estos primeros films staban muy lejos de la comedia. Eurowesterns como Tú perdonas… yo no (Dio perdona… Io no!, 1967), Ojo por ojo (Oggi a me… domani a te!, 1968), Más allá de la ley (Al di là della legge, 1968), Los cuatro truhanes (I quattro dell’Ave Maria, 1968), Un ejército de 5 hombres (Un esercito di cinque uomini, 1969), La colina de las botas (La collina degli stivali, 1969) y el film bélico Y Dios está con nosotros (Dio è con noi, 1969), le hacen ganar soltura ante la cámara mientras aprende de actores como Eli Wallach, Franco Nero, Woody Strode, Lee Van Cleef, Peter Graves o Frank Wolf.

Pero es en 1970 cuando alcanza la fama definitiva al dar vida al gruñón Bambino en Le llamaban Trinidad (Lo chiamavano Trinità, 1970), una actualización cómica del western del director Enzo Barboni que junto de nuevo a Spencer con Terence Hill, esta vez como pareja cómica. “¡Los duelos a pistola eran remplazados por bofetadas! El público se sintió liberado”, dijo el director Joaquín Romero Marchent al historiador Christopher Frayling. En esta película ya se intuyen los tics que luego explotaron a lo largo de doce films más como duo protagonista, entre principios de los setenta y mediados de los ochenta, con un reencuentro final en los noventa.

La fórmula era sencilla: flaco (Hill) conoce a gordo (Spencer). Gordo no soporta a flaco, pero flaco le mete en todo tipo de líos. Al final, todo solucionado a base de mamporros. ¿Les suena de algo? Sí, son la reencarnación italiana de otras parejas como Laurel y Hardy o Asterix y Obelix, en la que el flaco es el listo y el gordo el fuerte, pero con una mitología particular. Por ejemplo, siempre había una escena donde Spencer hacía una demotración de poderio gastronómico (a poder ser con judías). Las peleas, además, se exageraban hasta lo infinito y los puñetazos tenían marca de la casa. Spencer y Hill habían creado un género propio dentro del cine.

Terence Hill y bud Spencer explotaron el filón todo lo que pudieron. Le seguían llamando Trinidad (…continuavano a chiamarlo Trinità, 1971), (¡Más fuerte, muchachos! (Più forte, ragazzi!, 1972), Y si no, nos enfadamos (Altrimenti ci arrabbiamo, 1974) o Dos superpolicias ( due superpiedi quasi piatti, 1976) son algunos de sus films. Y tuvieron éxito, mucho éxito, y  ante todo  se quedaron para siempre en la retina de una generación. Pero la carrera de Spencer no terminó ahí. Alternó trabajos con Hill con proyectos individuales que, si bien explotaban su vis cómica a base de puñetazos, le permitían cosechar éxitos propios. Entre ellos, hay que destacar la tetralogía Zapatones, protagonizadas por el inspecto Rizzo “Zapatones”. Más mayor, pudimos verle en el reparto de Al límite (1997), de Eduardo campoy, con Juanjo Puigcorbé y Lydia Bosch.

Como despedida, os dejamos una de las mejores escenas de Bud Spencer, su famoso lalala de Y si no, nos enfadamos.

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Deseando amar

by Pablo

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Wong Kar Wai. La suya es una de las voces más personales, inconfundibles e intransferibles del panorama mundial. Viene siendo así desde los 90, cuando comenzó a ganarse un espacio propio entre crítica y público con títulos como Chungking Express y Happy Together. Pero es en Deseando amar (Fa yeung nin wa a.k.a. In the mood for love, 2000) donde mejor explota su lirismo silencioso y tranquilo, su desestructuración narrativa, su minimalismo formal y argumental.

Apenas un par de trazos. Dos personajes. Él, solitario, sin apenas coincidir con su mujer por culpa de los horarios de trabajo. Ella, solitaria, sin apenas ver a su marido por sus frecuentes viajes al extranjero. Ambos, viviendo casi puerta con puerta. Encuentros fugaces, ocasionales, poco más que saludos educados en el estrecho pasillo de la vivienda. Rutina que se repite premiosamente, poniendo a prueba la paciencia del espectador inquieto, exacerbando su ánimo, todavía, con una partitura tan escueta como el diálogo entre los protagonistas.

Lo que les rodea: sórdido. El amigo crápula de él, sus problemas económicos, sus bajas intenciones. El jefe hipócrita de ella, un regalo para la esposa y otro para la amante, la secretaria (la protagonista), cubriéndole las espaldas. Aislados por esa sordidez: un cerco que les va estrechando hasta prácticamente abocarlos a un oasis sin engaños en el que, he ahí la dolorosa paradoja, crece el árbol que da, a su vez, más manzanas que no deben morder para no convertirse, ellos también, en estafadores.

Escenas cortas. Dos temas musicales sonando casi en bucle. Lento, casi un goteo, el acercamiento entre ambos. La constatación de lo que ocurre entre sus respectivas parejas. El sentimiento de sentirse engañados. El otro, no menos fuerte, de sentirse atraídos. Un tira y afloja con más silencios que palabras, más miradas que contacto. Una relación triste, deprimente y, sin embargo, bella al mismo tiempo. Por momentos, un déja vu asfixiante, una espiral de la que pugnan por salir mientras desean zambullirse sin importar las consecuencias; dejando al margen los convencionalismos, las férreas disposiciones sociales de un país y una época.

Historia mínima, minúscula, sin discursos, sin largas parrafadas, diálogos que terminan abruptamente, cortados con cuchillo… y la paleta exuberante de Wong Kar Wai: el colorido del vestuario de ella, escenas que parecen pintadas, casi cuadros, la meticulosidad de la paleta cromática, el gusto por el encuadre perfecto, la iluminación exquisita.

Los actores, impecables. Él, Tony Leung, habitual de Wong Kar Wai, premiado en Cannes como mejor intérprete masculino por esta cinta. Sin duda, uno de los mejores de su generación en el escenario asiático: visto también en Infernal Affaires (el mismo papel copiado después para Di Caprio en Infiltrados) y en la soberbia Deseo, peligro. Aquí, contenido, casi imperturbable, hablando más con los ojos que con los labios. Ella, Maggie Cheung, también fetiche de Wong Kar-Wai, presente en cintas como Hero y, recientemente, Inglorious Basterds (última y por estrenar de Tarantino). Aquí, casi una estatua de sal, hierática en sus vestidos ceñidos, de cuellos interminables, los sentimientos corriendo al galope bajo una epidermis de piedra. Mejor actriz también en Cannes y en Berlín (no por esta cinta). El propio Wong Kar-Wai es de los idolatrados por la crítica. Ha vencido una vez en Cannes (Happy together) y en otras cuatro ocasiones ha estado nominado. Lo estuvo igualmente en Berlín.

Como en el caso de Hierro-3, Deseando amar es de digestión lenta, más de saborear que de engullir; como un buen vino que merece ser degustado con calma. No apta para todos los paladares. Para los que sepan apreciarla: una maravilla, un deleite para los sentidos. De obligada visión.

El séptimo arte se apunta a Twitter

by Carlos

Twitter, el servicio gratuito de microblogging, está demostrando ser una herramienta única para seguir el estado de los proyectos cinematográficos más esperados y conectar a los fans con sus actores y directores favoritos. Aquí van algunos ejemplos:

Directores:

Jon Favreau: al director de Iron Man no le importa comentar desde su TwitterFon sobre cómo va transcurriendo el rodaje de la secuela. Entradas comNow shooting first scene with Tony Stark and Nick Fury” están haciendo las delicias de sus casi setenta mil followers.

Kevin Smith: fiel a su versatilidad, Kevin Smith no podía dejar pasar una herramienta como twitter, donde habla tanto de sus proyectos tanto cinematográficos como comiqueros, y anuncia sus próximas y esperadas charlas, esas que tanto éxito tienen en youtube. Atentos porque el director de Clerks o Mallrats estrena este verano ¿Hacemos una porno? (Zack and Miri Make a Porno, 2009)

David Lynch: al director de Dune también le gusta informar sobre su día a día. ¿Lo último? “Heading to a photo shoot for GQ“. Setenta y seis mil seguidores no le quitan ojo. Qué tío…
Actores:

familia kutcher

El matrimonio Kutcher, en twitter

Ashton Kutcher: la que armó este chaval al publicar en Twitpic una foto de su esposa, Demi Moore en bragas. Después tuvo que pedir perdón, y todo. En abril superó a la CNN y a Britney Spears al ser el primer usuario de twitter en superar el millón de seguidores. Victory is ours!!!!!!!!“, escribió el 17 de abril, al enterarse.

Demi Moore: no sabemos si aconsejada por su marido, la actriz también posee una cuenta en Twitter, aunque mucho menos popular: “sólo” 873.331 seguidores.

James Kyson Lee: el fiel seguidor de Hiro Nakamura en la serie Héroes ha dejado un enigmático mensaje en su twitter sobre la última temporada y su personaje, Ando: “Season 4: Rock, Paper, Ando”. Iker Jiménez, te necesitamos… Su compañera de reparto Brea Grant también twittea.

Emmy Rossum: la cantante y actriz estadounidense, a la que últimamente hemos podido ver en Dragon Ball Evolution, preguntó hace poco a sus seguidores qué hicieron sus madres en el día de la madre, y se descubre como una fanática del Starbucks.

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Emilio Aragón rueda su primera película

by Carlos

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Circo, música, televisión… y ahora también cine. El polifacético Emilio Aragón, para más señas presidente de La Sexta, está a punto de terminar el rodaje de su primera película, Pajaros de papel. Y para su ópera prima se ha rodeado de un gran reparto: Imanol Arias, Carmen Machi y Lluis Homar. La película está ambientada, cómo no podía ser de otra manera, en la posguerra española, donde un grupo de vodevil intenta sobrevivir como puede mientras viaja de pueblo en pueblo. Se trata de un melodrama con el teatro como telón de fondo. De primeras suena un poco a ¡Ay Carmela!, pero habrá que darla una oportunidad cuando se estrene en febrero de 2010.

Emilio Aragón se estrena en el cine, aunque no se puede decir que desconozca el lenguaje audiovisual. Como actor ha sido protagonista de las series Médico de familia (1995-1999), Javier ya no vive solo (2002-2003) y Casi perfectos (2004-2005). Como compositor, ha puesto música a tres películas y un corto. Cómo os podéis imaginar, Aragón también ha compuesto la música de su primera película.

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Estrenos 8 de mayo

by Pablo

Un poco de todo en la nueva remesa: un regreso ilustre, una niñata que no deja de fabricar pasta, un par de viejos zorros en acción… En resumen, nada deslumbrante:

-Star Trek 11: J. J. Abrams, el hombre detrás de Perdidos, le da una vuelta de tuerca a una de las sagas de la sci-fi que mayores pasiones despierta y más nutrida legión de fans arrastra; regresa Star Trek y lo hace en forma de precuela, con algún que otro rostro conocido (Eric Bana, Zachary Quinto aka Sylar de Héroes) y una remozada imagen; para los trekkies y para los que se quieran dar un empacho de buenos efectos especiales.

-Hanna Montana. La película: no, no es ninguna broma; y no, no menospreciemos la cantidad de pasta que va a amasar la chavala a poco que le vaya la mitad de bien que en Estados Unidos; la cría actúa, canta y baila (para mi gusto, todo reguleramente) y es, a día de hoy, junto a HSM, el producto Disney más rentable. No recomendada a mayores de 16.

-Nunca es tarde para enamorarse: Dustin Hoffman y Emma Thompson, dos grandes en esto del séptimo arte que desde hace unos añitos se dedican a criar polvo, se marcan aquí una de carrocillas que no han renunciado totalmente al amor; la película estaría bien si llegara al nivel de sus intérpretes. Concedámosle el beneficio de la duda.

-Destellos de genio: Greg Kinnear, algo desaparecido en combate el hombre, en una real movie que nos lleva a los años 60 y a la lucha de un inventor marginado frente a la titánica industria del automóvil. Una incógnita.

-Génova: dirige Michael Winterbottom a Colin Firth y Catherine Keener; cuenta la historia de una familia rota que busca reinventarse en la ciudad italiana.

-Morralla varia: Vamos a la luna es animación belga; Seraphine, un drama franco-belga; Carmo, Sin límites y Una cierta verdad son españolas o tienen participación española, con lo que eso conlleva (la última, documental).

Estrenos 30 de abril

by Pablo

Retomamos (con retraso) el pulso del blog tras un breve paréntesis vacacional. Abril terminó con las mismas pobres expectativas con las que ha venido discurriendo este insulso 2009:

-Lobezno: mala noticia que lo más llamativo del fin de semana sea este spin-off de la declinante saga X-Men; pack de acción a mayor gloria de Hugh Jackman, ofrece esa veta de cine de superhéroes más próxima al entretenimiento básico que al inteligente o con pretensiones de cierta profundidad.

-Sicko: finalmente, lo último de Michael Moore; reconozco cierta debilidad por sus documentales, más allá de las acusaciones de manipulador; ahora le hinca el diente al sistema sanitario USA; al menos, hará pensar, aunque sea hasta salir del cine.

-La Reina Victoria: otro drama histórico de esos que tan bien facturan los ingleses y que tan rara vez resultan en un mal producto; aquí el gancho es una reina adolescente… y mucho más guapa que en la realidad; entre el reparto, Paul Bettany y Jim Broadbent.

-17 otra vez: lo peor no es que Matthew Perry (Chandler en Friends) vuelva a ser un pipiolo con granos… sino que despierte convertido en el melifluo y estomagante Zac Efron, lanzado al estrellato gracias a la ¿saga? High School Musical; para público teen.

-Paraíso Travel: sueños rotos desde Colombia a Estados Unidos.

-Un conejo sin orejas: el título de esta comedia alemana es curioso; ahora, de ahí a verla, media un mundo.

-Un buen hombre: thriller + español + Tristán Ulloa = vaya por Dios…

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