Archive for July, 2009

Estrenos 31 de julio


31 Jul

Cerrando el mes, una maravilla de la animación largamente esperada; una interesante de terror; alguna que otra oriental; y morralla, abundante morralla:

-Up: Aquí está lo último de Píxar. Nos han hablado tan bien de ella que todo lo que no sea salir del cine con la boca abierta sabrá a decepción, pero parece poco probable que alguien pueda terminar defraudado. La historia de un viejo que se escapa con su casa por los cielos, globos mediante, y al que se le cuela un fastidioso explorador infantil como marco para una metáfora de la libertad y la soledad. De visión obligada.

-Arrástrame al infierno: Sam Raimi no es precisamente un novato en esto del terror, pero tres películas de Spiderman y una cuarta en ciernes son suficientes para encasillar a cualquiera. Pero así es: Sam Raimi tiene un pasado y lo demuestra con esta inesperada parodia de la poca predisposición de los bancos a conceder hipotecas; el personaje de Alison Lohman se porta mal con una vieja y tendrá que hacer frente a las consecuencias en forma de maldición pero que muy chunga. Interesante.

-Ashes of time Redux: el maestro Wong Kar Wai se rodea de intérpretes fetiches (Maggie Cheung, Tony Leung) en esta historia de desamores, venganza y asesinatos con espadas samurai de por medio; para amantes del cine oriental de acción con pretensiones.

-Sex Drive: clásica memez de adolescente al que sus hormonas, en el camino hacia el desvirgue, involucran en una alocada sucesión de situaciones tan salidas de madre como pretendidamente ocurrentes; huir de ella como de la peste.

-Un trabajo embarazoso: que protagonice Lindsay Lohan ya produce la suficiente pereza como para no verla ni cubierto de grilletes; que haga de secretaria que finge un embarazo para conservar el curro y esto de pie a mil enredos, es casi motivo de huida al galope.

-Rojo oriental: drama musical franco-tunecino.

-Desgracia: John Malkovich como profesor al que la vida no deja de golpear en un drama australiano; en fin, el amigo Malkovich ha vivido tiempos mejores, ¿verdad?

¡Maldito Oscar! 1-Actrices


30 Jul

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Uno de tantos rumores que circulan por Hollywood (ese planeta) es el de la maldición de los Oscar; esto es: que aquel que recibe la famosa estatuilla queda marcado; es, en adelante, objeto de una oscura maldición que se traduce en un peonoso declive profesional. Por resumirlo de alguna manera y en pocas palabras.

¿Pero qué hay de cierto en tal afirmación? ¿Es un bulo, una leyenda, o se apoya en hechos verídicos y contrastables? Desde Celuloides en su jugo nos hemos propuesto arrojar un modesto rayo de luz sobre el asunto. Lo haremos siguiendo un método tan poco científico como aleatorio: observando las carreras de los diez últimos agraciados o desgraciados, mujeres y hombres, con el dorado galardón; en realidad, nueve mujeres y nueve hombres, pues en ambos casos hay quien ha tenido la osadía de repetir.

Por una cuestión de cortesía, dedicamos el primer post a la materia a las actrices; en breve, los actores:

-2000: Hilary Swank; 6 años después de participar en la saga Karate Kid (en medio vendría Sensación de vivir), y con sólo 26, esta (entonces) perfecta desconocida se imponía a tres grandes como Meryl Streep, Julianne Moore y Annette Bening por su rol de chica que se hace pasar por chico; papelón, dramón, sorpresón y futuro fulgurante… ¿o no?

-2001: Julia Roberts; la mujer con la sonrisa más grande de Hollywood distaba mucho de ser una desconocida como Swank; su papel en Pretty Woman, dándole la réplica a Richard Gere, la había catapultado a la fama; Erin Brokovich la consagra con esa pátina que sólo tiene el Oscar; buena interpretación como mujer “echada palante” y merecido galardón. ¿Desde entonces? Closer, peliculón en el que resulta la más floja del cuarteto, la saga Ocean’s y muy, muy poquito más.

-2002: Halle Berry; hablando de papelones, la señorita Berry, vista hasta entonces en Los Picapiedra y X-Men, se marcó uno tan tremendo en Monster’s Ball, mano a mano (y algo más) con Billy Bob Thornton, que a la Academia no le quedó más remedio que brindarnos un histórico “doblete negro” (como veremos, ese año ganó también Denzel Washington); Monster’s Ball es una gran película, injustamente infravalorada: exactamente lo opuesto al posterior trabajo de H. B.: secuelas de X-Men, Catwoman (¡Cristo bendito!), Gothika… Para qué seguir.

-2003: Nicole Kidman; la australiana, en la cresta de la ola, consiguió con Las Horas el Oscar que rozó con Moulin Rouge (y pudo haberse llevado por Los Otros); ya galardonada, aguantó el tipo con Dogville y Cold Mountain… pero llegaron La intérrpete y Embrujada y la cosa se fue a pique; al menos, Australia la habrá reconciliado con sus paisanos.

-2004: Charlize Theron; ¿hay que afearse y convertirse en psicópata chunga para que la Academia te respete? Al menos, en el caso de la sudafricana, parece que sí. Monster, donde casi no era ella, bien valió un Oscar. Antes: Las normas de la casa de la sidra, Noviembre dulce (¡auch!) y La maldición del escorpión de jade, donde no iba mucho más allá de apabullar con su presencia física. Después: otra nominación, por En tierra de hombres, y poco más, salvo En el valle de Elah; el gran lunar: Aeon Flux (sin comentarios).

-2005: Hilary Swank; vaya, de modo que el curioso caso de la señorita Swank no había sido una casualidad; he aquí que Clint Eastwood, que algo sabrá de esto, la escoge para el rol protagonista de ese peliculón llamado Million Dollar Baby; segundo papelón y segundo Oscar con 30 años; tremendo; después, el bajón, con proyectos del pelaje de Postdata: te quiero y un breve paso por la fallida La dalia negra; pero quién sabe: entre Oscar y Oscar ya tuvo tiempo de involucrarse en cintas menores como El núcleo y 11:14; quizás nos sorprenda con otra estatuilla en un par de añitos.

-2006: Reese Witherspoon; otra que aún no se lo cree; dicen que es más lista de lo que parece, pero ni en sus mejores sueños debía de haber soñado con ganar todo un Oscar; En la cuerda floja la catapultó desde la tercera división de películas como Una rubia muy legal y Sweet Home Alabama; a partir del éxito, casi no se ha prodigado: sólo tres películas estrenadas.

-2007: Helen Mirren; ya iba tocando una mujer madura después de tanta treintañera y hasta veinteañera; toda una veterana a la que llovió un aluvión de galardones gracias a La Reina; como la Witherspoon, le ha costado horrores trabajar desde entonces; ¿contamos La búsqueda 2?

-2008: Marion Cotillard; poquito (saga Taxi en Francia, Big Fish) había hecho esta francesa hasta que interpretó a Edith Piaf en La vida en rosa; lo siguiente: Enemigos públicos, sin estrenar en España; es pronto para juzgar su futuro post-Oscar.

-2009: Kate Winslet; este ha sido su año; la inglesa era una de las grandes olvidadas y la Academia optó por ser justa y reconocer su trayectoria con El lector; de momento, parece que se lo toma con calma.

*Análisis: es poco serio hablar de maldiciones, pero la inmensa mayoría de estas mujeres ha visto cómo después del Oscar han tenido que intervenir en películas por debajo de sus expectativas; en algunos casos, por lo que parecen decisiones poco acertadas. ¿Quiénes son sus agentes, que seguramente cobran una fortuna? Hilary Swank podría ser la excepción, pero entre sus dos estatuillas hubo morralla deplorable. En resumen: el Oscar, lejos de propulsar carreras, parece ejercer un efecto perjudicial.

Próximamente, veremos si con los hombres se cumple el mismo patrón.

El cine, en caída libre


29 Jul

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Ya lo avisábamos hace un tiempo: la gente pasa olímpicamente del cine. Lo confirman ahora los datos del Ministerio de Cultura cuando ya hemos superado en casi un mes (sí, les ha costado) el ecuador del año. Las películas españolas recaudaron 28 millones y medio hasta el 14 de junio; las extranjeras, unos 256. Para que nos hagamos una idea de la debacle, en todo 2008, el cine patrio amasó casi 82 millones: es decir, si continuamos visitando las salas con similar frecuencia, este 2009 la cifrá acabará en torno a los 56 kilos, un déficit de unos 25 millones. La foráneas lograron en 2008 casi 538 millones y este año harían (siempre manteniendo los guarismos) unos 512, una ligera pérdida. Resumiendo y repitiendo: el cine pierde gente, sobre todo el español (vaya por Dios…).

Vistas las cifras, vayamos con los títulos. El ránking absoluto lo encabeza Ángeles y demonios, la nueva entrega de las aventuras de Robert Langdon a menor gloria de Tom Hanks; sin arrasar como El Código Da Vinci, no está nada mal para un producto bastante flojo el ostentar la medalla de oro con 13,6 millones de euros. Completan el podio Gran Torino (12,3) y El curioso caso de Benjamin Button (12); rozan la gloria Slumdog Millionaire (10,3) y Siete almas (9,7). Sólo una cinta española en el top 10, en el noveno lugar: Fuga de cerebros con casi 6 millones y medio; tremendo. Si ampliamos la lista a las 25 más vistas, aparecen otras dos: una de similar calibre, Mentiras y gordas, en el puesto 21 con 4,2 millones; y Los abrazos rotos, de Almodóvar, que no ha cumplido las expectativas y roza los 4 kilos para ser la 24ª en el globlal. Sólo otras dos cintas españolas pasan del millón: Al final del camino (2,5) y Kika Superbruja (1,3).

Un par de curiosidades: la primera, poco sorprendente, que sólo tres de las 25 películas foráneas más taquilleras no son de Estados Unidos: una británica (Slumdog), una sueca (Los hombres que no amaban a las mujeres) y una francesa (Bienvenidos al norte). Segunda sorpresa: Un chihuahua en Beverly Hills supera a Valkiria, que tiene el consuelo de haber vencido a Hannah Montana… y a la fallida Terminator Salvation.

Orlando pasa de piratas


28 Jul

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Orlando Bloom abandona la franquicia Piratas del Caribe. Así lo asegura el diario News of the world, que vende al asunto desde el perfil más amarillista, el que asegura que el también integrante de la trilogía de El Señor de los Anillos habría tomado esta decisión para pasar más tiempo con su novia, la modelo Miranda Kerr.

No es el inglés precisamente uno de mis actores favoritos; de hecho, lo tengo por bastante limitado. Como Legolas daba el pego porque formaba parte de un elenco coral y su papel no exigía grandes despliegues, sino más bien parquedad y miraditas profundas al horizonte (“¿qué ven tus ojos de elfo?”). Como Will Turner estaba un pelín más exigido y la cosa chirriaba en cuanto las escenas le pedían algo más que brincar y blandir una espada; un poco en la línea de Troya, donde ya compuso un flojo Paris. Todo apunta a que no tendremos que sufrir más al amigo Turner. Aunque no pongamos la mano en el fuego: también dijo Tobey Maguire que lo de enfundarse otra vez las mallas de Spiderman, ni de coña, y el californiano no sólo ha dicho sí a la cuarta entrega sino que bien pudiéramos verle lanzando telas de araña en una quinta.

Lo que puede propiciar el adiós de Bloom es un mayor protagonismo (sí, mayor aún) de Johnny Depp, ya como jefe absoluto de la función. Pero que tenga cuidado: Zach Efron (High School Musical) y Robert Pattison (saga Crepúsculo) suenan como adláteres, quizás con parentesco (¿hermano de Sparrow?).

Estrenos 24 de julio


27 Jul

Con un ligero retraso, fruto de la relajación veraniega, levantamos acta de los últimos estrenos. Vaya por delante que nada de extrema relevancia ha quedado sin consignar desde el pasado viernes, cuando lo que sigue aterrizó en las pantallas:

-Asalto al tren Pelham 123: Tony Scott no es su hermano Ridley, ni siquiera una versión espasmódica (esto va por su manía de sacudir la cámara); aún así, lo más probable es que Ridley tampoco hubiera hecho grandes maravillas con este remake que, además, tampoco parece que vaya a sacar al amigo Travolta de la pendiente por la que definitivamente parece discurrir su carrera; del amigo Denzel Washington se espera algo más y empieza a preocupar el nivel de sus proyectos desde Training Day (matizo: American Gangster era un buen proyecto pero se quedó a mitad de camino como película).

-Nueva York para principiantes: lástima que la aparición de Megan Fox vaya a eclipsar a Simon Pegg, el último gurú de la comedia británica en una cinta que, no nos engañemos, tampoco es que tenga demasiada chicha; entretenida, sin más.

-Cinco días en Saigón: no falta el punto exótico en la cartelera; esto llega de Vietnam, como suena; cine oriental, para lo bueno y lo malo.

-Imago Mortis: bueno, bueno, bueno, un thriller de terror hecho en España, para mayor escozor de la cuadrilla de defensores a ultranza del drama social con tintes de denuncia, debo suponer; todo lo que sea que alguien, en este país, se atreva con el cine de género, es bienvenido; otra cosa es que debamos tragar con la familia Chaplin al completo…

-Arráncame la vida: dramón que ha cosechado un éxito considerable en Méjico.

-Paisito: españolada en co-producción.

Vota en los Premios 20Blogs 2009!!


25 Jul

Desde hace algunas semanas Celuloides en su jugo está integrado en la blogoteca de 20 minutos.com e inscrito, por vez primera, en los prestigiosos premios 20Blogs en dos categorías: Cine y Televisión y Diseño. Ganar es casi imposible, pero nos hace ilusión ver que tanta dedicación tiene su recompensa en forma de algunos votos. Así que si eres comensal habitual de nuestro blog, y cumples las condiciones exigidas en el concurso, te animamos a que nos votes. A continuación copiamos y pegamos un extracto de las explicaciones de los organizadores sobre cómo votar (más info, aquí):

¿Quién puede votar?

Para poder votar en los Premios 20Blogs hay que ser usuario registrado de 20minutos.es y tener, al menos, un blog validado para participar en el concurso. Esto significa que para votar hay que ser al mismo tiempo concursante. En total hay más de 4.000 usuarios con derecho a voto en el concurso. Teniendo en cuenta que cada uno de ellos tiene a su disposición 20 votos, están en juego en los Premios 20Blogs más de 80.000 votos disponibles.

¿Cómo me identifico para votar?

En la página de laBlogoteca o la de los Premios 20Blogs, debes acudir al enlace con el texto Iniciar Sesión que encontrarás en la esquina superior derecha de la página. Esto te llevará a la página donde debes introducir tu nombre de usuario y contraseña.

¿Qué diferencia hay entre las estrellas y el botón de voto?

Una vez ante la ficha de un blog al que quieres votar, debes diferenciar bien qué datos de ésta se refieren a la participación de la bitácora en el concurso, y qué parte da información genérica sobre la página incluida en laBlogoteca. A ésta pertenece por ejemplo la valoración del blog que se realiza con las estrellas, en la parte superior. Donde dice Tu voto el usuario selecciona tantas estrellas como desee y a la derecha se muestra la valoración agregada de todos los usuarios.

Ya sabéis, ¡queremos vuestro voto! A cambio, sólo podemos prometeros seguir mejorando y mantener la misma ilusión por el cine. ¡Gracias a todos!

Tierras de penumbra


21 Jul

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Puede llegar a establecerse un ligero paralelismo entre Anthony Hopkins y C. S. Lewis, al que encarna en esta película dirigida por Richard Attenborough. Hopkins, uno de los actores con más talento de todos los tiempos, no alcanzó fama mundial hasta que pasaba de los cincuenta y dio vida al (tal vez) villano más aterrador de la historia: Hannibal Lecter. Lewis, en cambio, ya gozaba de una importante reputación cuando tenía la misma edad… pero todavía no había empezado a vivir.

El caso del novelista, desde luego, es infinitamente más dramático. Y, sin embargo, es más que probable que no sea único: una existencia ordenada, aburrida, casi monacal, profesor en Oxford que vive con su hermano también soltero, profundas convicciones religiosas y un hecho crucial en su infancia, la muerte de su madre cuando tenía nueve años. El pequeño Lewis sufrió, además de la pérdida, dos fenómenos: una crisis de fe, que luego superó, y más hondamente, un repliegue sentimental que le llevó a refugiarse en una vida segura y espartana, alejada de toda posibilidad de sufrimiento. Fue así durante más de medio siglo; exactamente, y en esto se centra la película, hasta que apareció en su vida una americana algo excéntrica con un crío de la mano. O, dicho de otra forma, hasta que el amor irrumpió como un huracán, poniendo patas arriba todos y cada uno de sus esquemas.

Lewis, demasiado tiempo oculto tras su coraza, no descubrió hasta qué punto amaba a aquella mujer hasta que ella cayó gravemente enferma. Reprimía sus sentimientos. Y es aquí donde entra en escena sir Anthony Hopkins. Hopkins que, curiosamente, el mismo año en que se estrena Tierras de penumbra (Shadowlands, 1993) presenta otro trabajo, Lo que queda del día, donde interpreta un papel parecido, que no idéntico, y marcado también por la represión, el corsé, la mordaza en el corazón. El mayordomo de la segunda película no llegaba, como Lewis, a superar ese obstáculo. Lo que nos interesa, no obstante, es la interpretación de Hopkins. Su poderío es tan insultante que llega a intimidar. En El señor de los corderos demostró ser un refinado psicópata insuperable, pero es en estos personajes de perfil bajo, tan asustados, con tanto miedo de vivir, donde su habilidad inunda la pantalla y obliga al espectador a observarle, inmóvil, en una actitud casi reverencial. Aquí, en Tierras de penumbra, desespera, conmueve, mueve a la lástima y, lo más importante, nos empuja a compartir su dolor de forma inconsciente.

Lewis se preguntaba a menudo, especialmente en sus conferencias, en qué consistía el sufrimiento, y dada la vertiente religiosa de su trabajo, por qué Dios permitía que marcara al ser humano. Cuando el sufrimiento le golpea por segunda vez comprende que no tiene ningún sentido, que es parte de nuestras vidas y el reverso de esos otros momentos felices. El autor de Las Crónicas de Narnia tardó más de cincuenta años en conocerlos. Fue gracias a una mujer que le abrió el corazón. Hopkins, soberbio, y una inspiradísima Debra Winger les ponen carne, hueso y rasgos en un duelo interpretativo sublime. Tras la cámara, otro británico de lustre: lord Richard Attenborough, impecable en su dirección, magistral a la hora de manejar esa material tan inflamable como son los sentimientos. Tierras de penumbra sale indemne de la ardua tarea de no ser nunca ñoña y sí dejarnos la garganta con más de un nudo.

En un plano meramente anecdótico, la muerte de Lewis no estuvo exenta de un cierto fatalismo: al coincidir con el asesinato de Kennedy, apenas tuvo repercusión. Sus libros, al menos, le han aupado al lugar que merece.

Más alla de la duda


18 Jul

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¡Qué difícil es rellenar hora y media de película! Que se lo digan si no a Peter Hyams: tenía una buena premisa pero debía desarrollarla con inteligencia, ritmo y buen gusto; y eso, ay, ya es jugar en otra liga. La de Hyams va más en la línea de títulos como Timecop y Muerte súbita, cintas (?) a mayor gloria (?) de Jean Claude Van Damme.

El punto de partida, insisto, no es malo: un fiscal general tan ambicioso como corrupto, que planta falsas pruebas en casos donde sólo hay evidencias circunstanciales en busca de un récord de condenas que propulse su carrera hacia el puesto de gobernador; un joven reportero de investigación que sospecha del fiscal y decide dejarle con el culo al aire incriminándose en un crimen pero asegurándose de filmar todo el proceso; el fiscal que ve la jugada y sigue adelante dispuesto a mandarlo a la silla… No está mal para empezar pero hay que seguir, y la empresa es difícil cuando ya el arranque es flojo, la presentación de personajes manida y sosa, y el primer tramo una castaña como un huevo de avestruz.

Luego sí: luego empieza el juicio, aparece por fin Michael Douglas en el rol de fiscal y uno está a la espera de que la película remonte el vuelo. Hay un par de persecuciones bien filmadas (aquí es donde está a gusto Hyams). Y poquito más. En seguida se advierte que Douglas, aparte de prestar su nombre al proyecto, está para un papel secundario y poco más. El peso lo soporta Jesse Metcalfe, visto en Mujeres desesperadas, quien habrá comprobado que no consiste en machacarse los hombros en el gimnasio, sino en actuar, y ahí no anda muy sobrado. Le pega tan poco lo de reportero dispuesto a todo que, a su lado, hasta la tibia Amber Tamblyn parece cumplir con su parte. Douglas está bien como el cabronazo sin escrúpulos, pero aparece a cuentagotas y no puede batirse en duelo con un niñato como Metcalfe.

La decepción se redondea buceando en las bases de datos y descubriendo que Hyams, en realidad, está adaptando la cinta homónima de 1956, dirigida por Fritz Lang (interpretan Dana Andrews y Joan Fontaine), con idéntico planteamiento. No negaremos el buen gusto de fijarse en Lang, pero si entonces tenía valor atacar la pena de muerte yun sistema basado en las pruebas circunstanciales, no dejemos de advertir que en 2009 se diluye el mérito. Así que remake al canto con el único extra de un giro al final para añadirle algo de pimienta.

Como diría el otro, si vas a copiar, por lo menos, hazlo bien; elige buenos actores y no engañes a la audiencia con el señuelo de un tío consagrado como Douglas; y deja que se encargue del guión un guionista de verdad.

Estrenos 17 de julio


17 Jul

Hoy, todo lo que no es Harry Potter 6 suena a comparsa. Aunque en rigor, HP6 ya se estrenó hace 2 días, siguiendo los nuevos dictados del marketing:

-Harry Potter y el misterio del príncipe: adaptación de la penúltima novela de J. K. Rowling, que no penúltima película, pues el cierre de la saga se hará en dos partes, a estrenar en 2010 y 2011; de momento, aquí llega el sexto capítulo, en el que nos prometen, como todos los años, a un Harry más maduro (o más salido) y una trama más oscura (lo cual suele afectar más a la fotografía que al guión); los amantes de la saga están de enhorabuena; los que pasan un poco más, seguramente algo empachados; para todos, es una impresión general, es difícil abstraerse de esa sensación de que el fenómeno se diluyó el mismo día en que se publicó el último libro; es el problema de que los dos formatos requieran plazos diferentes y que el cine se fijara en Potter publicadas las tres primeras novelas; ojo a su comportamiento en taquilla, que se verá beneficiado por el enfriamiento de Transformers 2.

-No mires para abajo: drama romántico argentino que lo tendrá crudo con HP6.

-Los ojos de Ariana; Háblame de amor: documental y comedia romántica españolas que lo tendrán aún más crudo.

El verdugo


17 Jul

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Con una sala blanca, enorme, en la que dos grupos de gente conducen a dos personas en contra de su voluntad: una es el reo, el ajusticiado, el hombre que va a morir; la otra, el verdugo, el ejecutor, el que debe apretar el garrote vil. Así, en un flash, vio Luis García Berlanga la que, a la postre, sería una de las escenas finales de la película. El problema era que faltaba eso: la película, todo lo demás. Con Berlanga y Rafael Azcona de por medio, un problema menor, aunque llevara año y medio sacarla adelante.

Concebida como una solapada crítica de la pena de muerte (estamos en 1963, y la medida no se derogó hasta que entró en vigor la Constitución, en el 78), El verdugo funciona aún mejor como un maravilloso fresco costumbrista de la época. La solución de Berlanga y Azcona para revestir aquella escena fue sublime: un enterrador que no encuentra chica; la hija del verdugo que aún lo tiene más difícil para encontrar pareja (la figura del verdugo estaba, no con poca lógica, denostadísima); las circunstancias de la vida que los acaban uniendo… Y todo por culpa de ese piso que el suegro, el genial José Isbert, está a punto de perder por culpa de la jubilación. El remedio: que el enterrador, José Luis, asuma el cargo a pesar de su frontal oposición. Pero mujer y suegro le acaban convenciendo, en una dinámica que se repite con gracia y sin saturar a lo largo del film.

Sutilmente demoledora en su crítica social (la cerrazón de una España atrasada, el óxido de las instituciones, la burocracia con ese algo de inexorable), el trabajo más conocido de Berlanga deja escenas antológicas, como la boda casi de tapadillo, a la luz de una sola vela y con un monaguillo retirando la alfombra después del “verdadero” enlace; el funcionario de prisiones que acaba renunciando a sus sopas de pan con leche; la pareja de guardias civiles irrumpiendo con barca y todo en el espectáculo para guiris; y, por supuesto, aquella revelación de Berlanga que puso en marcha la película.

Temía el director valenciano que le echaran en cara que un italiano (cosas de las co-producciones) interpretara a un español en el rol protagonista, pero él mismo confesaba en una entrevista para una edición en DVD que sus temores nunca se llegaron a confirmar. Y es cierto que, aunque Nino Manfredi está perfecto, cuesta a veces no leer en sus labios su idioma materno (la cinta está doblada, el sonido no es original) o fijarse en esos aspavientos con los brazos que un español nunca haría. Pero es un detalle menor, especialmente si ronda por escena ese monstruo llamado José Isbert que aquí compone a un veterano entrañable, incomprendido, cuyo quebradero de cabeza es un yerno asustado al que debe guiar como a un chiquillo. Último vértice del triángulo: la recientemente fallecida Emma Penella, perfecta como Carmen, mujer de la época (limpiando la casa, cuidando al niño y obedeciendo al marido).

Premiada en Venecia, El verdugo hace reír y pensar a partes iguales; conmueve y denuncia; a pesar de la tijera de la censura, supo valerse del humor y la inteligencia para lanzar un torpedo crítico a la línea de flotación del régimen. Hoy, en otro contexto, es un documento tan impagable como necesario.

Celuloides en su jugo

Recetas sencillas para degustar buen cine, sabroso y bajo en calorías.