The Italian Job

by Pablo

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La pregunta es casi obligada. ¿Tiene algo que ofrecer The Italian Job (2003) más allá de las archi-conocidas escenas de acción con los Mini? En parte, la respuesta es no. Y eso que los famosos cochecitos no entran en escena hasta bien avanzado el metraje, y su puesta de largo queda reservada para la traca final.

Así que, hasta entonces, hay que “rellenar” con algo. Ese algo es una historia de venganza. Donde hay venganza ha habido previamente traición. El traidor es Steve (Edward Norton), y los traicionados son John Bridger (Donald Sutherland) y Charlie Crocker (Mark Wahlberg); sobre todo John, que acaba muerto. Charlie, el hijo que nunca tuvo, decide que las cosas no pueden quedar ahí, sobre todo tras un arranque tan espectacular en Venecia, con persecución por los canales incluida (y, sin duda, lo mejor de toda la cinta). Así que Charlie reúne al viejo equipo e intenta reclutar a la auténtica hija de John, Stella (Charlize Theron), legal a diferencia del ladrón de su padre, pero dotada del don de reventar cualquier caja fuerte. Sobra decir que cada miembro del equipo cumple una función específica, muy al estilo de esta clase de argumentos con golpes corales (véase: saga Ocean); así que por ahí campan también Jason Statham como Rob El Guapo, Mos Def como Oído Izquierdo y Seth Green como el nerd Lyle. Juntos intentarán devolverle la jugada a Steve, que se quedó con toda la pasta del botín veneciano…

Y ahí, en Venecia, radica todo nexo con la película en la que se basa esta The Italian Job, es decir, la homónima de 1969 en la que Michael Caine era Charlie (sí, la comparación con Wahlberg no puede ser más odiosa) y Noel Coward era el señor Bridger. En la cinta cuasi-setentera, el golpe maestro, el de los Mini creando un caos de tráfico, transcurría en Turín. Aquí el toque italiano lo aporta la ciudad de los canales, pero más como preámbulo para que echen a andar los acontecimientos. Así que pocas más similitudes. Un detalle revelador: los guionistas de la nueva versión sólo vieron la original una vez, según ellos para no copiar demasiado. Quizás fuera hasta preferible, aunque no deja de tener un punto de desfachatez.

Así que ahí siguen los Mini y la idea del golpe a toda velocidad, pero no está Michael Caine y en su lugar tenemos que transigir con el señor Wahlberg, uno de los leading actors menos dotados de Hollywood, con la única excepción de su brillante secundario en Infiltrados. Cierto que no es aquí donde Wahlberg debe marcarse un papelón, pero se agradecería algo de expresividad en esos rasgos de palo. Del resto, Theron se limita a lucir palmito (lo que hacía antes de Monster, todo sea dicho) y a Edward Norton se le nota a las leguas que hizo esta película obligado por la Paramount, con la que tenía un contrato para hacer tres cintas. Otro problema es que los dirige un tipo, F. Gary Gray, al que no le importa contar que llegó a esto del cine sin tener demasiado interés por la historia del séptimo arte…

En líneas generales, The Italian Job es entretenida y, a su manera, diferente, todo lo que puede serlo una cinta de gángsters con coches rápidos. Véase: 59 segundos. Véase: A todo gas. Al menos, aporta cierto gusto por el detalle e inetnta fabricar una trama mínimamente inteligente que no insulta al espectador. En este sentido, está por encima de la media. Como vehículo (nunca mejor dicho) de acción también cumple. Así que, ¿dónde está el reparo? En que podía haberse hecho algo mejor, más digno de compararse del original y con un protagonista con un pelín de carisma, exactamente lo que le falta a Wahlberg.