12th Aug2009

Sucedió una noche

by Pablo

HappenedOneNight

En estos (malos) tiempos que corren para la comedia, no estaría de más que algún que otro pretendido director se dejara caer por la filmoteca más cercana, echara mano a una docena de títulos clásicos y tomara unos cuantos apuntes. En esa docena de películas, una elección obligada sería Sucedió una noche (It happened one night, 1934), de un tal Frank Capra, un señor que sólo ganó tres Oscar. Y si el nombre del realizador de origen siciliano aparece en escena, señal de que estamos ante algo grande.

Lo que sucedió una noche es que una niña pija (Claudette Colbert) decidió escapar de su confortable y anodina existencia y en su camino se cruzó un periodista caído en desgracia (Clark Gable). Lo que siguió es una estupenda comedia romántica, screwball comedy fundacional, historia de enredos, intercambio de golpes dialécticos, gags hilarantes, sutiles metáforas que escapan a la censura de la época, lección de timing, moraleja de cómo estamos siempre a tiempo de cambiar y cómo los demás influyen en esos cambios. La chica rica se ve arrojada a una vida de autobuses llenos de gente, colas para ducharse y ni una mala muda con la que cambiar de ropa. El curtido reportero va hurgando en la cáscara hasta descubrir que oculta gratas sorpresas bajo su apariencia superficial y malcriada. En el proceso, está de más decirlo, ambos se enamoran. La gracia está en ponérselo difícil. En que empiecen como el perro y el gato. En que choquen constantemente y las circunstancias tampoco les ayuden. Todo ello vertebrado en un formato cercano a la road movie… salvando las distancias del momento (años 30).

El resultado es una película tan redonda que sorprende que Robert Montgomery y Mirna Loy rechazaran los roles principales; que Clark Gable acudiera al set con un humor de perros; y que Claudette Colbert estuviera a punto de coger un tren cuando se anunció su nombre como ganadora en la gala de los Oscar. Aunque a los premios hay que concederles su justa importancia, algo tendrá Sucedió una noche para convertirse en la primera cinta que se llevó el Grand Slam, las cinco estatuillas grandes: actor, actriz, director, película y guión. Se cuenta que el de Gable estuvo amañado (sólo tres candidatos y Charle Laughton, el teórico favorito, ni siquiera nominado), pero eso pertenece a la leyenda negra de los Oscar.

Los cinco premios hacen justicia. Del guión, y por ende la película, ya se han señalado sus bondades (excelentes líneas de diálogo, excelente construcción de la trama, excelente manejo de los tiempos, excelente construcción de personajes). De Capra, poco se puede añadir al hecho de que ha pasado a la historia como uno de los realizadores más dotados para la comedia, quizás sólo comparable a Billy Wilder. En cuanto a los actores, funcionan por separado pero brillan excepcionalmente juntos: la química, eso tan díficil de lograr, que no se fabrica, que simplemente existe, brota entre ambos en cada línea del libreto, en cada mirada y gesto, situación imposible, ya sea en un lance cómico o romántico. Colbert y Gable resultan siempre creíbles y, al tiempo, brillantes, recordándonos que, lo que vemos, no deja de ser ficción, y además llevada al extremo.

Cuando se cumplen 75 años de su estreno, es difícil abstraerse a la obviedad de que es demasiado tiempo como para que el espectador actual no se sienta enfrentado a un producto “antiguo”, lo que no equivale a “anticuado”, y aquí reside su valor. Porque podrán detectarse convenciones y límites propios de entonces, reservas y líneas rojas que el guión no se atreve a traspasar, pero la esencia se mantiene pura, y la historia que narra (dos personas de mundos opuestos y aparentemente irreconciliables que terminan vencidos por una atracción irresistible) es universal e imperecedera. Ante todo, ¡qué gran lección de comedia y de cine!

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No Responses to “Sucedió una noche”

  • Alicia

    Capra y Wilder. Creo que son mis directores preferidos. Me da la impresión de que nadie puede dirigir una comedia como hizo Billy Wilder, y estoy muy de acuerdo contigo, Pablo, en que más les valdría a más de uno aprender de los maestros, que para eso están, y menos movimiento loco de cámara que sólo sirve para provocar dolor de cabeza y que no seas capaz de ver la cara de nadie. Adivinas quién es el protagonista porque has leído los títulos de crédito, que si no… Yo no sé se vivo anclada en el pasado, pero creo que hace años que no se hace casi nada bueno, salvo honrosas excepciones como es el polifacético Clint Eastwood.
    Un saludo.

  • Pablo

    No puedo estar más de acuerdo contigo. De vez en cuando hay alguna honrosa excepción, pero lo que es en el campo de la comedia… Creo que podría estar viendo El apartamento y Con faldas y a lo loco en bucle, sin parar, y seguir disfrutando con ellas.
    Un saludo!

  • Alicia

    “Aquí, un amigo”, “En bandeja de plata”, “Uno, dos, tres”, “Traidor en el infierno”, me parecen comedias delirantes (sobre todo las que hizo con Jack Lemmon y Walter Mathau). Pero no sólo hacía grandes comedias. Dos películas geniales (y auténticos dramas) son: “El gran carnaval” o “Días sin huella”.

  • Alicia

    Y de Frank Capra, ¿qué podría decir?, que me hubiera gustado ser yo quien dirigiera tan magníficas películas. Es una de mis debilidades. Si me lo permites, me gustaría poner un enlace a un artículo que hice de Capra por si te apetece verlo.

    http://cinefiloenmascarado.com/2009/01/29/la-utopia-de-frank-capra-un-verdadero-mundo-feliz/

    Un saludo.

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