Archive for November, 2009

Polémico The Hollywood Reporter


30 Nov

The Hollywood Reporter ha prendido la mecha de la ira de no pocos aficionados a las (buenas) series de televisión. La culpa, de una de esas listas que tanto gustan en Estados Unidos. El leit motiv, en esta ocasión, era el de establecer un ránking con los 10 mejores productos de ficción en la pequeña pantalla durante la década que está a punto de acabar.

El hecho de que lo haya hecho un tal Barry Garron a través de un blog no le resta un ápice de relevancia. Estaría bueno que nosotros, como parte de la blogosfera, pusiéramos parches calientes porque esta lista haya aparecido en Internet y no en el medio impreso. De la misma forma, cuando Garron escribe, y traducimos, “no habrá ni debería haber completo acuerdo acerca de qué 10 series deben estar en lo más alto de la lista”, nos suena a ponerse la venda antes de la herida.

¿Cuál es el motivo del enfado, pues? Algo tan grave como que este bloguero se olvida de uno de los mejores vehículos de ficción de los últimos tiempos, una serie que el mismísimo Obama afirma que es su favorita. Sí, nos referimos a The Wire, ese magnífico fresco de la sociedad estadounidense con la ciudad de Baltimore como recipiente/paradigma. Su estilo cuasi documental y sus pulidísimos guiones la dotan de una veracidad pocas veces vista. Al señor Garron, sin embargo, no le parece digna de su lista. Tremendo. Ni siquiera para ubicarla en el puesto número 10, que otorga a Modern family, comedia de reciente lanzamiento y que no he tenido el gusto (?) de ver.

Aunque es lo de menos, porque no deja de ser la relación de preferencias de una persona, estas series conforman la lista, en orden de creciente agrado del señor Garron; incluimos parte de sus explicaciones:

10- Modern family. “Es un poco arriesgado elegir una serie de la que has visto 12 episodios”.

9- Perdidos. “Mitología única, ritmo no convencional, personajes fascinantes”.

8- 24. “Hasta la CIA tomó notas… Inyectó dosis de excitación a la pequeña pantalla”.

7- 30 Rock. “A veces culpable de morder la mano que la programa”.

6- Mad Men. “Bellamente escrita y bendecida por un potente reparto”.

5- Daños y perjuicios. “Casi nada es exactamente lo que parece… Algunas de las tramas más ambiciosas jamás concebidas para televisión”.

4- The Shield. “Fue todo lo que ninguna serie policíaca había sido nunca”.

3- Curb your enthusiasm. “Elevó la mortificación y falta de tacto a categorías de arte”.

2- El ala oeste de la Casa Blanca. “Los neo-cons dirigían la Casa Blanca mientras, en la serie, el gobierno recaía en un equipo de progresistas”.

1- Los Soprano. “Pionera de una nueva forma de drama… Mezcló brillantemente el mundo oscuro y violento de un jefe del crimen organizado con las convenciones de una urbanización de clase media”.

Los dos primeros puestos eran de esperar, dado el éxito que ambas series han cosechado siempre entre la crítica. Curb your enthusiasm arrasa en Estados Unidos en la misma medida en que aquí, sencillamente, la ignoramos, como ocurre con 30 Rock. The Shield está demasiado arriba, justo al contrario que Mad Men. 24 y Perdidos ocupan lugares acordes a su trascendencia. Nada que objetar ahí. Lo de Modern family… sin palabras.

En fin. En estos casos, lo más sensato es ignorar a gente como el señor Garron, que, visto lo visto, no tiene ni idea. Pero uno se queda así más a gusto, desahogándose. Y siempre que se trata de romper una lanza a favor de The Wire, ahí está Celuloides en su jugo. (Tampoco hay mención a Friends, Entourage, Roma…).

Estrenos 27 de noviembre


27 Nov

Cerramos otro mes. Esto va muy, pero que muy deprisa. Casi sin darnos cuenta estamos a punto de dar carpetazo a 2009, un año que, por lo que al cine se refiere, dejará un poso parecido al de sus predecesores: mucha morralla y apenas un puñado de películas dignas de ser salvadas de la hoguera. ¿Merecerá tal honor alguna de las cintas que hoy aterrizan en la cartelera? Mucho nos tememos que no es este el mejor fin de semana para recuperar el optimismo…

-El baile de la victoria: Ricardo Darín bien vale abrir este repaso, aunque el hombre aterrice en una producción española, la elegida por la Academia, por cierto, para representarnos en los Oscar, a falta de la criba final de Hollywood. Dirige Fernando Trueba, back to business, esta adaptación de la novela de Skármeta ganadora del Planeta. Para un servidor, el único aliciente es Darín, enorme en El secreto de sus ojos.

-Planet 51: No lo parece, pero es española, y esto es un gran piropo para una cinta de animación que en Estados Unidos, donde ya se ha estrenado, no ha funcionado nada mal, recaudando 12 kilos en su primer fin de semana. Allí deben de pensar que el director, Jorge Blanco, es mejicano. Qué le vamos a hacer. Reivindiquemos nosotros que no, que es español, ya que este hombre y su equipo han hecho algo que parece merecer la pena. La tan manida historia de los extraterrestres invadiendo la Tierra sufre aquí una interesante vuelta de tuerca, un sugerente giro de 180 grados.

-Paranormal Activity: Lo de esta cinta de terror sí que es digno de estudio. Con 106 millones de dólares recaudados a partir de un presupuesto modesto, recoge el testigo de fenómenos como La bruja de Blair, trabajos a pequeña escala que, inexplicablemente, barren en taquilla. Habrá que comprobar cómo funciona fuera del mercado USA.

-Buscando a Eric: El británico Ken Loach se marca una marcianada cuyo gancho, y no es moco de pavo, es recurrir al polémico e idolatrado ex delantero del Manchester United Eric Cantona. Cantona, tan famoso por sus goles como por sus idas de olla, ya demostró rodando anuncios para Nike que no le falta feeling con la cámara. Quién sabe si tiene el suficiente para que esta película merezca la pena.

-Adventureland: Comedia con argumentario teen y cierto aroma indie, sobre unos chavales que se sacan unas pelillas trabajando en verano en un parque de atracciones.

-Tú eliges: Antonia San Juan se pasa a la dirección. Que Dios nos coja confesados.

Polanski saldrá de la cárcel


25 Nov

Roman Polanski saldrá del trullo. Lleva 2 meses entre rejas, después de que la policía le puso las manos encima cuando acudió a Zurich a recoger un premio. Una vez más, todo se reducirá a una cuestión de dinero: a cambio de casi 3 millones de euros, el director de Chinatown dejará la cárcel, aunque seguirá bajo arresto domiciliario.

A lo largo del día se han sucedido las reacciones. Que si la cosa estaba pendiente de apelación, que si podría haber recurso. Pues no. Nada de eso. El ministro suizo de Justicia ha dicho que no tiene ninguna pega que ponerle a la decisión de concederle la fianza.

En fin. Una de esas noticias que no gusta dar porque escapan a lo meramente cinematográfico. Es una lástima que la carrera de Polanski, gran director, se haya visto empañada por el caso de violación de una niña de 13 años que ha derivado en este embrollo judicial. También por el asesinato de su esposa, Sharon Tate, a manos de la banda de Charles Manson; ahí obviamente no tuvo culpa.

Acabando: parece que Polanski no pisará Estados Unidos, donde le esperaba la Justicia con los brazos abiertos, país que no pisa desde 1978, cuando huyó de lo que había hecho, de su culpa y de sus demonios.

Malos tiempos para las series


24 Nov

Malos tiempos para las series de televisión. Al menos, para algunas. A pesar de que la ficción en la pequeña pantalla vive una Edad de Oro, con producciones de altísimo nivel, los mejores profesionales apostando por este formato (en ocasiones, en detrimento del cine) y audiencias espectaculares, no todo el monte es orégano. De acuerdo: el titular es tendencioso y demagogo, porque se refiere simplemente a una cancelación y una llamada de atención… Pero quién sabe. Tal vez estemos ante el comienzo de una tendencia.

Vayamos por partes. Empezando por lo más nuevo, como debe ser, los que mandan en el canal estadounidense ABC, los señores directivos, los que visten traje, conducen coches de gran cilindrada y ocupan descomunales despachos cuando no están jugando al golf, han decidido que no les gusta la marcha de Flash Forward, el producto llamado a coexistir con Perdidos y rellenar el vacío que deje su inminente adiós, una vez concluya su sexta y última temporada. Ese era el plan: otro producto de ciencia-ficción con acción a raudales y tramas inteligentes / enrevesadas. En breve hablaremos de esta serie, que marcha por su primera temporada. Ocurre que la audiencia ha bajado al tiempo que se han desinflado los guiones… y esos señores directivos han decidido poner el proyecto en barbecho, para que los señores que se encargan de darle  a la tecla hagan mejor su trabajo. En fin: que huele un poco mal. ¿No había grandes esperanzas depositadas en Flash Forward? O estamos ante un ejercicio brutal de marketing… o alguien en la ABC empieza a ponerse nervioso.

Más: hace un par de semanas se supo que Dollhouse no vivirá más allá de su segunda temporada, la que se emite en estos momentos en Estados Unidos. Al señor Josh Whedon, padre de Buffy, le han dicho en la Fox que ruede hasta el capítulo número 13 y le dé carpetazo a la serie. De hecho, esta segunda temporada estuvo muy cerca de no llegar a nacer, pero la voluntad de los fans consiguió alargar su tiempo en parrilla. Un tiempo que acaba abruptamente. De Dollhouse también se hablará aquí en breve.

En resumen: no hay un terremoto en la ficción televisiva, ni mucho menos, pero las cadenas empiezan a mostrar una preocupante falta de paciencia. Muy al estilo Hollywood, donde las películas tienen que arrasar en su primer fin de semana de estreno so pena de verse enterradas en el fango del fracaso. Se impone la tiranía de la audiencia, de la recaudación, de los millones de dólares, euros, yenes. Una pena.

Almodóvar no se queda sin Oscar


23 Nov

¿Se quedará Almodóvar sin Oscar el año que viene?  Sí. Al menos, a priori, y siempre que no le caiga un regalo en forma de nominación a mejor director o mejor guión. ¿Por qué? Porque Los abrazos rotos no ha sido la elegida por España para competir como mejor película de habla no inglesa.

Lo dicho: parece que no habrá Oscar para él… pero él sí estará en los Oscar. Ya que no te damos estatuilla, la das tú. Y mira qué coincidencia: la de mejor película extranjera. Eso sí, el honor no será exclusivo: a Pedro le han puesto de compañero a Quentin, Quentin Tarantino. Los dos, quién sabe si al unísono, anunciarán al ganador.

En fin, la noticia tampoco va a ninguna parte, más allá de la parafernalia de la gala, la Academia, etc. Pero no deja de ser curiosa esta especie de vendetta, como si dijeran los señores de Hollywood: “tranquilo, Pedro, que nosotros sí te apoyamos; ya nos encargamos de que no te pierdas la fiesta, entrega tú el muñequito dorado”.

Y una reflexión maliciosa: ¿significa esto que tampoco Tarantino rascará premio? Un servidor lo vería más que justo, teniendo en cuenta lo que me pareció su última película, Malditos bastardos.

Ordinary people


22 Nov

En 1980, Robert Redford era ya una estrella consagrada. Descalzos por el parque, Dos hombres y un destino, El golpe, El gran Gatsby y Todos los hombres del presidente habían forjado una sólida carrera que le había convertido en uno de los intérpretes más deseados, tanto por productores/directores como por las masas, ascendido a los altares de galanes como Brando y Newman. A Redford, sin embargo, le faltaba algo: ponerse detrás de las cámaras. La excusa la encontró en una novela de Judith Guest que le recordó, por cómo se describían los problemas en el hogar, a su propia familia.

Los problemas que cuenta Ordinary people no son precisamente banales. La familia (papá, mamá y Conrad, hijo adolescente) vive marcada por una tragedia. Un hecho fatal (que no desvelaremos) en el que se vio involucrado Conrad; su sentimiento de culpa es tan abrumador que intentó suicidarse. Que no lo consiguiera no significa que ese sentimiento haya desaparecido: es un chico atormentado, angustiado, en perpetuo estado de furia y desasosiego. Vuelve al instituto, al equipo de natación, pero el peso de la culpa es casi insoportable. Conrad tiene el apoyo de papá, un hombre básicamente bueno y preocupado, y el del doctor Berger, pero no el de mamá, una harpía en toda regla que no le perdona lo ocurrido y parece incapaz de apreciar hasta qué punto sufre el chico. Mientras Conrad lucha por recuperar su vida, la familia camina hacia la desintegración.

Eligiendo un drama intenso y complejo, Redford demostró que cambiar el rol de actor por el de director no obedecía, precisamente, al capricho de una estrella aburrida. La densa novel de Guest obligó a un tratamiento de dos años y medio hasta convertirse en un guión pulido, obra y gracia del solvente Alvin Sargent. Sargent, que había ganado el Oscar por el libreto de Julia, repitió estatuilla con Ordinary people, merecida recompensa a tan ardua labor. No acabó aquí el reconocimiento de la Academia: generosa, bendijo a Redford, un novato, reconociéndole como mejor realizador, y consideró que su cinta había sido la mejor del año. Un botín que se completó con otro Oscar no menos merecido: el de mejor actor secundario, aunque su rol fuera principal, para Timothy Hutton.

La carrera de Hutton ha oscilado desde entonces entre lo frustrante y lo anodino pero, como le ocurrió a Redford, lo bordó con su primera película (contaba sólo con papeles en televisión). Tenía 20 años pero resultaba perfecto como adolescente, e impregnó a su interpretación de tal grado de veracidad (ha asegurado que no se sirvió de la muerte de su propio padre, ocurrida meses antes, pero quién sabe) que, si la película funciona, es en gran medida porque supo zambullirse con éxito en el complejo papel de un crío depresivo aplastado por la culpa. Después, lo dicho: sin noticias de Hutton, reciclado en actor insustancial.

El reparto, sólido, lo completan Donald Sutherland, impecable como el padre, y Mary Tyler Moore como la madre, en un tour de force, como les gusta a los ”entendidos”, que la obligó a dejar sus habituales papeles amables para reciclarse en una cabrona bastante desalmada. Nominación para ella, así como para Judd Hirsch, el médico.

Redford, sin haberse prodigado mucho (otras 6 cintas más en casi 30 años), no lo ha hecho mal cuando ha dirigido, aunque ha tendido a caer en lo ñoño (El río de la vida, El hombre que susurraba a los caballos); su gran excepción: Quiz Show, nominada a mejor película y mejor director, una delicia. Pero fue, quién lo iba a decir, en su estreno al otro lado de la cámara cuando ofreció mejores prestaciones. Demostró buen gusto al elegir el material, supo rodearse de buenos profesionales y sirvió una película de obligada visión; sin pirotecnias ni grandes alardes, pero con los pulmones suficientes para bucear en las honduras de los conflictos humanos.

Estrenos 20 de noviembre


21 Nov

Languidece noviembre, amarillean las hojas de los árboles y todo ese rollo… y como ellas, van cayendo marchitos los estrenos del fin de semana, sin despertar gran interés a un servidor. Algo me dice, sin embargo, que unos cuantos millones de personas se empeñarán a llevarme la contraria:

-Luna Nueva (estrenada el miércoles 18): Blockbuster palomitero apoyado en el fulgurante (y por mí no catado) éxito de las novelitas de Stephenie Meyer, aquí está la segunda entrega de… sí, otra historieta de vampiros y amoríos adolescentes, en la línea del producto HBO True Blood. Cómo será de pobre el guión cuando de lo único que se ha hablado es de si el vampiro Robert Pattinson, cansino como él solo, sale con esta o con la otra; y, sobre todo, con cuántos kilos de músculo se ha forrado el hombre-lobo Taylor Lautner. Pobre crío él, que a sus 18 años se ha visto obligado a machacarse en el gimnasio y engullir proteína tras otra, y quién sabe si metiéndose hormonas y otras mierdas, para cambiar su cuerpo cuando aún estaba desarrollándose, por culpa de unos productores que sopesaban la idea de largarle por alfeñique. Con más razón que nunca: para fans de la saga.

-Amelia: No parece que sea el caso, pero película que hace Hillary Swank… (casi) Oscar que se lleva; ahora encarna a una aviadora pionera que tiene que sufrir a Richard Gere y a Ewan McGregor (¡Dios!) mientras rompe barreras más chungas que el sonido, como la discriminación por ser mujer, bla, bla, bla.

-Un lugar donde quedarse: Sam Mendes, otrora admirado por American Beauty, parece cada vez más fuera de onda; ahora sirve una comedia gafapastiana y con airecitos Green Village, rollo cultureta/alternata/intelectualoide que tira para atrás.

-Tenderness: El título, la verdad, no invita nada. Luego, ¿quién sabe?, igual hasta engancha la historia de un poli (Russell Crowe) obsesionado con un chaval que mató a sus viejos y del que está convencido que, fuera ya de la cárcel, se cepillará a más gente, incluida una niñata enamorada del tal asesino. Una incógnita.

-La noche que dejó de llover: Luis Tosar se merece nuestro eterno respeto por su Malamadre de Celda 211; pero esto, hasta que alguien me demuestre lo contrario, es una ESPAÑOLADA.

Los menos queridos en Hollywood


19 Nov

La revista Forbes, puñetera ella, acaba de publicar la lista de los actores menos amados en Hollywood. En realidad, lo que recopila esta publicación es la relación de los intérpretes menos rentables. Pero tal y como está el patio, con Hollywood más en plan industria que nunca, mirando cada céntimo invertido en una producción, no resultar rentable equivale a no ser querido… o, directamente, a ser odiado. He ahí el pecado de estos hombres (y una mujer): sacarle poco jugo a sus sueldos, más o menos generosos, pero soñados por cualquier mortal.

Se lleva la palma Will Ferrel, actor ¿cómico? que no deja de embarcarse en proyectos a cual más fallidos y que recauda 3,29 dólares por cada uno que se embolsa. Esta cifra, así, sin ponerla en contexto puede dejarnos fríos, pero acudamos a la socorrida comparación que nos proporciona la propia Forbes: en el extremo opuesto, la antítesis de Ferrell, el tierno Shia LaBeouf, gracias a sus dos Transformers, genera 160 dólares por película. ¡Casi 50 veces más que Ferrell! Tremendo.

Aquí se puede consultar ambas listas, la de los losers y la de los winners. Para los que sientan pereza ante el trámite, vaya por delante que a Ferrell, entre los menos rentables, le siguen Ewan McGregor, Billy Bob Thornton, Eddie Murphy y Ice Cube. Menudo plantel. Salvo Billy Bob, y en menor medida Ewan, el resto son para echarles de comer aparte (Ice Cube no debe ser siquiera considerado actor). En el otro extremo de la balanza, a LaBeouf le siguen James McAvoy, Michael Cera, Daniel Radcliffe y Robert Downey Jr.

Conclusión: para ser rentable hay que saber actuar (un mínimo), elegir bien el proyecto y, a poder ser, caer en una de esas superproducciones que hacen muchos dólares. Claro que a estas listas tampoco hay que concederles más importancia de la necesaria: si tu caché es bajo, es fácil que salgas bien parado en términos de productividad, y viceversa. Lo grave para Ferrell y compañía es que, a buen seguro, los ejecutivos de Hollywood sí se toman estas cosas muy, pero que muy en serio.

Californication


18 Nov

David Duchovny siempre será el agente Fox Mulder. Le guste o no. Seguramente no le gusta. A ningún actor le hace gracia encasillarse. Encasillarse implica recibir siempre el mismo tipo de papeles, que te paren por la calle y te llamen por el nombre del personaje, incluso cuando ya lo has dejado… David Duchovny pasará a la Historia como el tío raro del FBI que investigaba sucesos paranormales con la cada vez menos escéptica Dana Scully como compañera. Esto es un hecho. Son gajes del oficio, la contrapartida a formar parte de una serie de culto que cambió muchas cosas en la pequeña pantalla.

A David Duchovny no le habrán resultado fáciles los cinco años que pasaron desde el final de Expediente X hasta el arranque de Californication. Cinco años plagados de proyectos menores, de buscar un sitio más allá del despacho más polvoriento y olvidado de los federales. Duchovny siempre será Mulder… pero ahora, por lo menos, puede respirar tranquilo: ha encontrado un nuevo hogar. Su nombre, ya se ha dicho, es Californication.

¿Qué nos venden? La historia de Hank Moody, un escritor con tres obras publicadas, la última adaptada al cine, que escucha los cantos de sirena de Hollywood y cambia Nueva York por Los Ángeles, ciudad que odia con todas sus fuerzas. Claro que tampoco le ayuda haberlo dejado con su compañera, con la que comparte una hija, y sufrir un bloqueo de cinco años (qué coincidencia…) que le impide sacar otro libro al mercado. Como escribir, lo que se dice escribir, no escribe demasiado, el bueno de Hank invierte su tiempo en volvar loca a su ex y, sobre todo, en liarse con todas las mujeres que se ponen a tiro, casi todas ellas, con un patrón claro: jóvenes (alguna menor), guapas y con cuerpos esculturales.

Volvamos a preguntar: ¿qué nos venden? Sexo. Desnudos. Tetas. Culos. Carne, mucha carne. Ahí no escatima Californication (de ahí el título), en la línea de pretéritos productos como Sigue soñando. David Duchovny tiene más escenas calientes en medio capítulo de esta serie que en las nueve temporadas de Expediente X. Nuestro amigo ha pasado de no tocarle un pelo a la fría Scully a llegar a donde haga falta con la mitad de la población de la Costa Oeste. Este es uno de los ganchos de Californication. El otro, supuestamente, el propio Duchovny. Con lo que todo esto conlleva. En honor a la verdad, ya no estamos ante el envarado sujeto de rasgos imperturbables cuyo mayor alarde era comer una pipa de girasol tras otra. Ahora Duchovny gesticula, ríe, hace muecas.

Los personajes poco o nada tienen que ver. En Californication compone a un escritor bloqueado y desencantado con la vida, un crápula, un adicto al sexo, un tipo inmaduro que sólo sabe correr detrás de faldas y meterse en líos, un provocador, un vividor, un mal ejemplo para su hija y un dolor de cabeza para su ex. Ese es Hank Moody. Es de sospechar que hay actores más dotados que Duchovny para interpretarlo, pero el hombre no lo hace mal. Una prueba: un Globo de Oro por la primera temporada y una nominación por la segunda (ahora mismo se emite en Estados Unidos la tercera).

Sexo y diálogos ácidos en capítulos de 25 minutos: es el cóctel que ofrece Californication. Una serie que se deja ver. Duchovny está un pelín solo, mal secundado por la sosa, sosísima, por muy mona que sea, Natasha McElhorne. Aunque no importa demasiado: Californication es Hank Moody, es decir, Duchovny. Casi todos los planos son suyos. Cuando comparte plano es, por lo general, porque comparte cama y en el encuadre hay una rubia con o sin ropa. Al menos, en la primera temporada, que no es cuestión de reventar la serie.

En definitiva: Duchovny ya tiene proyecto estable y debemos alegrarnos por ello. No es el mejor actor del mundo… pero el hombre que encarnó a Fox Mulder merece nuestro respeto.

Adapta, Tim, adapta


17 Nov

En marzo de 2010 llega Alicia en el País de las Maravillas a las salas de cine tras pasar por las siempre heterodoxas y originales manos de Tim Burton. Nos bombardean, desde hace un tiempo, con noticias, fotografías, rumores. Y uno, aunque tiene ganas de ver el resultado, de descubrir cómo sale parado el clásico de Lewis Carroll después de pasar por la batidora burtoniana… no puede dejar de ser un poco puñetero y hacerse una pregunta: ¿qué le pasa a Tim, que últimamente no hace más que adaptar el material de otros?

Echemos un vistazo a su reciente trayectoria:

-Mars Attacks! (1996): Burton se basó en una serie de cartas de ciencia-ficción, aunque había que desarrollar una historia; fracaso en la taquilla USA.

-Sleepy Hollow (1999): Washington Irving escribió el cuento, recopilado en un volumen en 1820, inspirándose en viejas leyendas alemanas, y el bueno de Tim se acordó de él cuando acababa el siglo siguiente; una cinta, como dicen los americanos, underrated, subestimada; una de mis favoritas.

-El Planeta de los Simios (2001): No hace falta rebuscar demasiado porque, aquí, Burton directamente cogió la película de 1968, que había dado pie a varias secuelas, y la contó a su manera (y con Mark Wahlberg y la maniquí Estella Warren, buf); la menos burtoniana de sus películas; claro, funcionó mejor; para mí, una patraña.

-Big Fish (2003): La novela es de Daniel Wallace, aunque es innegable que el material le iba como anillo al dedo al estrafalario director, que gusta pero no emociona.

-Charlie y la Fábrica de Chocolate (2005): De nuevo, poco o ningún misterio; Burton le añade colorido kistch / hortera al exitoso libro para niños de Roald Dahl; se ve con agrado.

-La novia cadáver (2005): Inspirado en un cuento de la tradición judeo-ortodoxa; muy estimable pieza de animación.

-Sweeney Todd (2007): El personaje forma parte de las leyendas urbanas de la Inglaterra Victoriana, dio pie a una película en el 36 y a una obra teatral, de un tal Christopher Bond, que a su vez convirtió en musical Stephen Sondheim, éxito en Broadway en los 80; de este musical bebió Burton tras hacerse a un lado Sam Mendes; el resultado, fallido.

Y el año que viene, lo dicho, Alicia en el País de las Maravillas.

En fin, no queremos hundir al pobre Burton, cosa harto difícil desde tan pequeña atalaya. Obviamente, buena parte de la producción cinematográfica se basa en material ya existente. Un genio como Hitchcock, a menudo, recurría a novelas que habían captado su interés. 

Pero no podemos dejar de “denunciar” que el tan traído y llevado universo del amigo Tim se ha ido ensamblando con piezas de otros (y no hemos hablado de Batman), en algunos casos como pequeños gérmenes, sirviendo de punto de partida, y en otros metiendo mano a proyectos de otros de forma descarada. Y esto ha sido así en los últimos años. Lejos quedan los tiempos de los personajes originales, como Beetlejuice y Eduardo Manostijeras, o el biopic sobre Ed Wood, un precioso homenaje.

Si algo tiene la fama es que te permite conservar tu estatus y seguir haciendo caja.

Celuloides en su jugo

Recetas sencillas para degustar buen cine, sabroso y bajo en calorías.