Archive for December, 2009

Avatar


31 Dec

Y la última crítica del año va a tener el honor en recaer en Avatar, el esperadísimo regreso de James “Titanic” Cameron y destinada, dicen, a consolidar definitivamente el sistema en tres dimensiones Cine RealD. Reventando las taquillas de medio mundo, todo sea de paso.

Avatar es una historia  de ciencia-ficción con tintes ecologistas sobre la colonización del planeta ficticio Pandora por parte del ser humano. Con el proposito de hacerse con su riqueza mineral, una empresa privada dirigida por una caricatura de ejecutivo agresivo, Selfridge (Giovanni Ribisi), prepara dos líneas paralelas para convencer a los nativos del lugar (los Na’vi) de que desalojen la zona: una militar, impulsada por el coronel Quaritch (Stephen Lang), y otra diplomática, a través del programa Avatar de la Dra. Grace Augustine (Sigourney Weaver). Dicho programa permite a los humanos entrar y controlar cuerpos artificiales realizados a imagen y semejanza de los nativos, los avatares.

Y en este meollo entra Jake Sally (Sam Worthington), un ex-marine parapléjico que ve en estos avatares una nueva oportunidad para andar, por lo que actuará como espía a las órdenes de Quaritch. Pero el contacto con la especial naturaleza de Pandora, con los Na’vi y, sobre todo, con Neytiri (Zoë Saldaña), le abrirá los ojos para siempre…

Empecemos por lo obvio. Tecnológicamente, Avatar es insuperable. Cameron ha combinado las técnicas más avanzadas para realizar una película que camina entre la imagen real y la animación para finalmente acabar en una amalgama en la que es difícil diferenciar lo uno de lo otro. Es una película visualmente muy potente, sobre todo proyectada en 3-D. A pesar de que el cine en 3-D no es nada nuevo (posiblemente el precedente más famoso sea Los Asesinatos del Museo de Cera de André De Toth, estrenada en 1953, y el sistema IMAX lleva funcionando desde los años 70), en este relanzamiento gracias a la implantación de la tecnología Cine RealID (a 144 imágenes por segundo, 72 por cada ojo), Avatar marca la diferencia ya que no es exclavo del sistema, sino que lo usa en beneficio de la historia. Hasta ahora, en las películas 3-D era típico encontrarnos cada dos por tres con planos frontales y escorzos imposibles (que luego en 2-D quedaban bastante ridículos, la verdad), como si el director tuviese la maléfica intención de aplastar a todos sus espectadores. Cameron no abusa de los efectos más evidentes y aprovecha para crear un mundo que parece latir en cada fotograma.

La técnica de animación motion capture (captura de movimiento), explorada ya por otros directores como Robert Zemeckis, resulta fundamental para acercarnos, comprender e identificarnos con los Na’vi. No es que sea indispensable, también nos hemos identificado con E.T. y era de latex, pero un mundo tecnológicamente tan bien hecho como este hubiera sido desperdiciado con imagenes generadas directamente del ordenador. Era necesario captar los gestos, las expresiones, los movimientos de actores reales para hacer verosimil todo el conjunto.

Pero Avatar es más que tecnología. Es un buen guión, del propio Cameron, con el propósito evidente de concienciar. A pesar de ambiente futurista, la historia de los EE.UU está muy presente en el film y es vista de forma muy crítica, desde el genocidio a los indios a los intereses petroleros en Irak. Tan crítica que, para ello, Cameron presenta a sus personajes de forma algo maniquea: el empresario sin escrupulos, el militar genocida, la científica ecologista, los nativos buenos, etc. Sólo en Jake  Sally hay algo de ambiguedad, aunque dura poco.

Y acción, mucha acción, que estamos hablando del director de Aliens el regreso, The Terminator y Mentiras Arriesgadas, concentrada en un apasionante final que no dejará a nadie instisfecho. Aunque sí un poco indiferentes. Porque Avatar es una buena película que abre un camino, pero no una obra maestra. Y es que lo da todo muy masticado, y a veces hay que dejar que el espectador saque sus propias conclusiones.

Lo más visto en 2009 (y II)


31 Dec

Lo hicimos cuando el año llegó a su ecuador, y repetimos ahora que termina 2009. Somos los primeros en reconocer que esto de la recaudación en la taquilla sólo puede interesar a dos clases de personas: a los que viven del negocio del cine, con los productores a la cabeza, y a los estadounidenses, de los que es archisabido su gusto por los ránkings, listas y baremos. Dejándonos llevar, y por completar lo iniciado, he aquí la relacion de las cintas que, a 31 de diciembre, más dinero han amasado en su paso por las salas (para nada directamente proporcional a su calidad artística); y aquí, el enlace de rigor a IMDB:

1- Harry Potter 6: Como era de esperar, no se cumplió mi pronóstico, que no dejaba de ser arriesgado, y la nueva entrega de las aventuras del cada vez menos niño mago cierra el año con unos impactantes 925 millones de dólares. Puesto #8 en el ránking global de todos los tiempos, y tercera de la saga en recaudación. Como es habitual, mejor fuera que en Estados Unidos, donde alcanza un pobre #31; el 66 por ciento de la taquilla, redondeando, lo ha hecho fuera de las Américas. Además, es probable que escueza en la franquicia que el sueño de los 1.000 kilos, sólo al alcance de momento de 4 películas, siga siendo sólo un sueño, a la espera de la doble traca final. Aún así, excelente comportamiento, tratándose de la sexta entrega y con el último libro publicado hace años.

2- Ice Age 3: Sigo sin creérmelo. #13 en el global de todos los tiempos, con 886 kilazos, pero ¡#3 fuera de Estados Unidos con 690! Increíble. Por delante de cualquiera de la saga HP y Piratas del Caribe. Lo fuerte de esta franquicia es su progresión: de los 380 de la primera a los 620 de la segunda, ampliamente rebasados con esta última entrega. Que alguien me lo explique…

3- Transformers 2: Cierra el podio, en el que ya figuraba al cierre de junio, con 832 millones de dólares, y un meritorio #20 en el histórico mundial; mucho más fuerte en casa: #9 frente a #30 en el resto del planeta. Robots, adrenalina… y Megan Fox, of course.

4- 2012: Con 745 kilos, quizás Roland Emmerich esperaba más, pero puede darse con un canto en los dientes porque, más allá de los F/X, la película es una castaña en toda regla, y el cine de hecatombes tampoco está en su momento álgido. Al igual que Ice Age 3, triunfó fuera: #11 lejos de USA donde logró un pobre #163.

5- Up: La mejor película del año, y vuelvo a hacer hincapié en que no distingo entre cintas de animación y con personas de carne y hueso, rozó los 710 millones, #34 de todos los tiempos, una cifra que prácticamente clava en las dos taquillas, la USA y la no USA. Un espléndido filme que logra cautivar a pequeños y mayores, por igual, y que demuestra que en Píxar están los mejores animadores… y guionistas. Sí, así de cruda es la realidad.

6- Luna Nueva: La segunda entrega de la saga Crepúsculo amasa unos tremendos 670 millones. Su comportamiento, mucho más regular que el de otras compañeras de ránking, con baremos parecidos dentro y fuera de los States. De la película, mejor no decir nada, porque es infumable.

7- Avatar: Puesto más que provisional, porque acaba de estrenarse. Llamada a colarse en el Top 3, el hito de los mil kilos parece más complicado, pero nunca se sabe. Por ahora, 637 impresionantes millones de dólares, más de 2/3 lejos de Estados Unidos; en ese mercado es donde está llamada a hacerse fuerte la última aventura de James Cameron… que no, que no va a revolucionar el séptimo arte, por más que él lo diga. Ojo: como reclamo y herramienta de márketing, chapeau.

8- Ángeles y demonios: Era la primera a 30 de junio, pero estaba dando sus últimos coletazos y desde entonces ha recaudado sólo otros 15 kilos para llegar a los 485. Más que meritorio.

9- Resacón en Las Vegas: 460 millones para la verdadera sorpresa de este año. Lo que no sorprende es que ya se prepare la secuela. Tampoco que cimentara su pelotazo en su país, en Estados Unidos. Aunque no deja de ser una americanada en toda regla, se deja ver, y ese es su secreto.

10- Noche en el museo 2: Esto ya duele más, pero sus 413 kilos en taquilla, a mayor ¿gloria? del cansino Ben Stiller, no los toca nadie.

*Análisis:

-Como ocurría hace 6 meses, dominan las franquicias, aunque ahora en proporción de 6/4; Hollywood sigue sin ideas, aunque aportan aire fresco Avatar y 2012.

-Es lógico: los blockbusters están diseñados para hacer dinero a espuertas, y suelen lograrlo; salvo algún que otro fracaso (Terminator), revientan el box office más allá de sus valores cinematográficos, que suelen oscilar entre lo escaso y lo nulo.

-Resacón y Ice Age 3, cada una por distintos motivos, han desmontado cualquier previsión, sobre todo la primera; sigo de piedra con lo de IA3.

-Se quedan fuera del Top 10 Star Trek, Lobezno, Monstruos vs. Alienígenas, Terminator y Fast and Furious. Ojo: el #16 es para Malditos bastardos, que no siendo una película palomitera, puede sacar pecho con sus 318 kilos; caso parecido, y aún más preocupante, el de Sandra Bullock y La proposición, con 314; ya puestos, completan el Top 20: Cuento de Navidad, G. I. Joe y G-Force; vamos, peliculones.

2009 no pasará a la historia


30 Dec

Una cosa son los premios. Otra, la taquilla. Y otra, muy distinta, el poso que deja un año de cine. En los premios, cada vez es más complicado creer. La taquilla sólo debería interesar a los que viven de la recaudación de las películas, y en todo caso, está deformada por unas entradas cuyo precio no deja de subir y, en la mayoría de los casos, más salas en las que estrenar. El poso, amigos míos, ya es harina de otro costal. Algo tan subjetivo que depende de la percepción de cada uno. Caprichoso, etéreo y perfectamente opuesto al de cualquiera que se haya sentado ante una pantalla grande, con cierta regularidad, durante el año que estamos a punto de cerrar. Si 2007 nos pareció pobre en su propuesta, y 2008 lo encontramos todavía más frustrante, de 2009 lo mejor que se puede decir es que no dejará una gran huella en los anales del séptimo arte.

Los primeros meses vivieron de los réditos de las películas estrenadas con la vista puesta en los Oscar. Algunas mojaron, como Slumdog Millionaire, y otras se la pegaron, como El curioso caso de Benjamin Button: dos caras de una misma moneda, porque, a mi modo de ver, se cometieron sendas injusticias, inflando el éxito de una y aumentando el fracaso de la otra. Dos buenas películas, en todo caso, como lo fueron también Mi nombre es Harvey Milk, que le granjeó el Oscar a Sean Penn (discutible…); El luchador, que sacó del ostracismo a Mickey Rourke; La clase, sorprendente cinta francesa con aire documental; y, por supuesto, Gran Torino, la excelente última película, antes de la inminente Invictus, de Clint Eastwood. Otras, como Valkiria, véase Tom Cruise, y Watchmen no alcanzaron el impacto que se preveía, aunque personalmente ninguna me disgustó.

Llegó la primavera, estrenó Pedro Almódovar Los abrazos rotos, sin demasiada polvareda, y fuimos sufriendo el desfile de precuelas y secuelas al que nos hemos habituado durante los últimos años: que si la nueva de Underworld, que si la cuarta de Fast and Furious, el spin-off de Lobezno, la segunda de Noche en el museo, Star Trek, en su undécima entrega, ahí es nada, Terminator 4, Transformers 2, Ice Age 3 y, por supuesto, Harry Potter 6, y alguna me dejo. Ninguna de ellas valió demasiado la pena, por más que se inflaran a hacer millones de euros y dólares. Mejores opciones: el documental ganador del Oscar Man on wire y el último de Michael Moore, Sicko.

Y entonces vimos la luz. Porque llegó Up. Probablemente, la mejor película de 2009, animada o sin animar, por más que vayan a menospreciarla en los premios. Una cinta increíble, un nuevo regalo de Píxar, capaz de hacer brotar lágrimas de tristeza y alegría con un par de fotogramas de diferencia. Una joya. Una obra de arte.

Con el listón demasiado alto, Enemigos públicos tuvo un paso discreto, al igual que el Anticristo de Lars Von Trier. Resacón en Las Vegas supuso todo un soplo de aire fresco, y bastante agradable, aunque fenómeno fue sólo en USA. Distrito 9 se erigió en brillante debut, el de Neil Blomkamp, al igual que Moon, de Duncan Jones. Quentin Tarantino me defraudó con Malditos bastardos, aunque el resto del mundo no parece pensar lo mismo. No fue un chasco, porque era de temer, lo último de Woody Allen, Si la cosa funciona, un fallido intento por regresar a las comedias de sus mejores tiempos, con Nueva York como socorrido telón de fondo. Luna Nueva y las dos entregas de Millennium demostraron que arrasar en las librerías no es sinónimo de conseguirlo también en las salas de cine (la que no lo consiguió, Millennium, sabido es).

Sorpresas gratas: Celda 211, lo mejor del cine español en años, con Luis Tosar enorme; y El secreto de sus ojos, con Ricardo Darín en estado de gracia en una espléndida cinta de Campanella. Ágora, el regreso de Amenábar, resultó notable, pero no sobresaliente; tendría que haber sido su mejor película, si nos atenemos a su presupuesto, y no llegó al nivel de anteriores trabajos suyos. De Avatar se esperaba que revolucionara el cine, pero de momento lo que hace es amasar mucho dinero, aunque no parece, ni mucho menos, capaz de superar a Titanic.

Se va 2009 y le decimos adiós sin apenas prestarle atención, como quien despide a alguien a quien conoce simplemente de vista. No nos apena que nos deje, tampoco nos alegra. El cine ha entrado en unos derroteros donde ganar dinero es el único leit motiv. Siempre lo ha sido, dirán los más cínicos. Cierto. Pero hay maneras y maneras. Las del siglo XXI pasan por el menor esfuerzo creativo posible. Por eso irrupciones como la de Up son tan deslumbrantes, porque el resto es cada vez más oscuro.

Es habitual cerrar este repaso deseando que el año que sigue, en este caso 2010, mejore al presente. Ha llegado un punto en que ya casi ni nos molestamos en elevar nuestras plegarias al Dios Celuloide. Adiós, 2009. 2010: si no tienes algo interesante que ofrecer… no nos hagas perder el tiempo.

Celuloides repasa el 2009 en SoopBook


28 Dec

Unas pocas nos han maravillado (Gran Torino, Up), otras nos han dejado indiferentes (La lista, Ágora); algunas nos han sorprendido gratamente (Te quiero tío, Moon) y otras nos han decepcionado (Malditos bastardos, Si la cosa funciona); de vez en cuando disentimos (¿Hacemos una porno?), pero no nos tragamos cualquier cosa (Fuga de cerebros). Y ante todo, criticamos. Porque si algo tienen en común todas estas películas, y bastantes más, es que han sido estrenadas en 2009 (en España) y objeto de crítica por parte de los dos lerendas que dirigen este blog. Y para dar un repaso rápido a lo que ha sido el 2009 cinematográfico, hemos decidido recopilar todas estas críticas en SoopBook, una red de libros sociales (Social Open Books) bajo el título de 2009: Un año de cine en Celuloides en su jugo (pinchad para verlo, no os quedéis con la duda). Durante estos días, subiremos una a una las críticas realizadas a películas de 2009, así que no os perdáis la oportunidad de recordar los títulos fundamentales del año que nos deja y comentar qué os parecen ahora que podemos verlas ya con un poco de perspectiva. Cuando terminemos, esperamos no sólo dejar el libro al alcance de todos, sino que también os lo podáis descargar en formato e-pub para vuestros e-readers.

¡Gracias a todos los que nos siguen en el blog y en facebook!

Estrenos 23 y 25 de diciembre


25 Dec

La hornada navideña llega en dos oleadas, pero ni aún así consigue que se despierten nuestras ganas de acudir al cine. Esto es lo que los señores de Hollywood y demás nos han preparado:

-Ninja Assassin: A James McTeigue le dieron la oportunidad de dirigir con V de Vendetta tras años haciendo de asistente para los Wachowski (véase saga Matrix). Vuelve ahora con esta historia de violencia y venganza ambientada en el siempre agradecido (para la violencia y las venganzas) mundo de los ninjas. Espadas afiladas y rostros desconocidos para una cinta que promete mucha sangre y mucho tajo.

-Bienvenidos a Zombieland: No, no, Woody Harrelson no había dejado de trabajar, aunque es indudable que un poco sí se le ha pasado el arroz. O un bastante. Pero he aquí que nos lo encontramos en esta cachonda revisión del sub-sub género de los zombies. La idea es la de siempre, muertos vivientes ávidos de carne humana, pero tratada con mala baba  y humor retorcido. A Woody le secundan unos cuantos críos que se van abriendo hueco, como Jesse Eisenberg (Adventureland), Emma Stone (Superbad) y la más conocida Abigail Bresling, la niña de Pequeña Miss Sunshine. Puede ser una opción entretenida.

-No es tan fácil: Comedia de gente madura para gente madura, con Meryl Streep, Alec Baldwin y Steve Martin. Cierto: estos tres nombres, así soltados de sopetón, tiran para atrás a cualquiera.

-Alvin y las ardillas 2: ¿Es necesario añadir algo a esta secuela, y nunca mejor dicho? Quizás, que el miércoles, en Estados Unidos, recaudó más que Avatar. Vivir para ver.

-Fama: Sí, es lo que parece, un remake de la película y subsiguiente serie que todos conocemos. Para echarse a temblar. Lo peor: leer en el reparto el nombre de Kelsey Grammer, aka Frasier.

-Nico, el reno que quería volar: Una de animación de perfil bajísimo.

Estas Navidades descarga cine gratis por Internet


22 Dec

Eso sí, de dominio público o con licencias de distribución. Celuloides en su jugo no recomienda la piratería, es decir, el intercambio de cine por dinero, y sí el libre intercambio de copias de seguridad entre amigos. Pero ese es otro tema. Hoy Celuloides en su jugo quiere sumergirse con todos sus lectores en los archivos de internet. En concreto en Internet Archive, una organización sin ánimo de lucro (apoyada por Alexa y el Congreso de los EE.UU.) dedicada a la preservación de material audiovisual, ya sea música, texto, audio o páginas web, todo descargable a golpe de click.

¿Qué joyas del celuloide podemos encontrarnos por estos lares? Realmente, pocas. Pero sí muchas sorpresas. Para empezar, más de 1200 cortos de animación, entre ellos algunos dirigidos o producidos por los hermanos Fleischer (Max y Dave) y sus famosos Fleischer Studios (el Pixar de los años 30), como Minnie the Moocher (1932), con la elegante Betty Boop de protagonista, Dancing in the Moon (1935), A song of the Bird (1935) y algún que otro Popeye. También hay un apartado dedicado a los Brick Films, películas realizadas fotograma a fotograma con juguetes de Lego, o SIGGRAPH, un centenar de películas que recuerdan los inicios de la animación por computadora.

Fuera de la animación, Internet Archive custodia una ingente cantidad de películas de dominio público (Feature Films). Destacan 60 joyas de Charles Chaplin, 60 películas cortas realizas entre 1914 y 1919, incluida su primera aparición en el mundo del celuloide, Charlot periodista (Making a living, 1914) la primera aparición de Charlot caracterizado ya como vagabundo, Carreras sofocantes (Kids Auto Race at Venice, 1914) o su primer trabajo como director, Charlot de conquista (Twenty minutes of love, 1814).

Tampoco es nada desdeñable la subcolección de cine negro (Film Noir) con unas cuarenta películas de los años 40 y 50, como Repentinamente (Suddenly, 1954), de Lewis Allen, con Frank Sinatra; o La burla del diablo (Beat the devil, 1953), de John Huston, con Humphrey Bogart, Gina Lollobrigida y guión de Truman Capote. Y en el apartado de Sci / Horror, el gran Nosferatu (1922) de F.W. Murnau convive con el Frankenstein (1910) de ¡Thomas Edison! y 173 películas más de todas las décadas. También hay subcolecciones dedicadas a cine francés y alemán.

Ésta es sólo una pequeña selección de lo mejor de esta web, que incluye videos domésticos, deportivos, políticos y un largo ecétera. Destacar por último la colección AV Geeks, donada por Skip Elsheimer, con 120 películas educativas de proyección en escuelas y centros militares, como Drugs are like that (1979) o Parent to child about sex (1966). Algunas, verdaderas joyas de la animación, como Private SNAFU: The Home Front (1943), de Frank Tashlin.

A disfrutarlo.

Blindado


21 Dec

¿Qué ocurre cuando juntas a un puñado de actores en decadencia y los colocas a las órdenes de un director con poca experiencia, fogueado en Hungría (sí, Hungría) para que rueden un libreto escrito por un novato? El resultado es Blindado (Armored, 2009), una cinta de acción en la que, curiosamente, falta acción y sobran diálogos vacíos, flojos, insustanciales. Una película en la que lo mejor es una premisa, la de tíos legales que se vuelven malos, que no acaba encontrando un reflejo a la altura de las expectativas.

Expectativas es, precisamente, lo que sobra cuando te sometes al visionado de Blindado. Lo preferible es hacerlo con la menor cantidad posible de referencias. Porque si uno se pone a analizar quién está detrás de esto, es bastante probable que se reduzca la esperanza de encontrarse ante un buen producto. Dirige Nimród Antal, contra el que no tengo nada, pero es sintomático que tuviera que marcharse a trabajar a su país de origen, Hungría, antes de volver a los Estados Unidos; hablan maravillas de su película Kontroll, que le granjeó varios premios, entre ellos una mención como director joven en Cannes, pero no he tenido la suerte de disfrutar de dicho cuento fantástico. Junto a Antal, un tal James V. Simpson firmando el guión. Y en sus manos, un elenco de actores que nunca fueron una maravilla y, ahora, es tarde para que lleguen a serlo: Matt Dillon, como falso protagonista; Jean Reno, Laurence Fishburne y Fred Ward. Completando el reparto coral, caras televisivas: Milo Ventimiglia (Héroes) y Amaury Nolasco (Prison Break). Y una cara nueva, a la postre la del protagonista: el desconocido Columbus Short, actor afroamericano al que seguramente veremos en más vehículos de acción como este.

La historia tiene un punto atractivo: el de situarse en el mundillo de los guardias de seguridad; en este caso, encargados de transportar dinero de los bancos en furgones blindados. A un grupo de estos currantes, con Dillon como cabecilla, se le ocurre fingir un atraco para quedarse con la pasta. El único escollo es el personaje de Short, un veterano de Irak que vive agobiado por conservar su casa y educar a su hermano (sí, un dramón), y que por encima tiene principios morales. A este buen chaval acaban convenciéndole para que participe en el robo… hasta que se raja y se convierte en un auténtico quebradero de cabeza.

El problema, uno de tantos, es que la espoleta tarda en estallar, demorada por una primera parte, diseñada para justificar la conversión en villanos, demasiado cocinada y sin dotes para sostenerse sin tiros ni persecuciones; y cuando finalmente estalla, lo hace sin llegar a cautivar, cayendo en lo previsible y abocando la trama al clásico y manido “irán muriendo uno tras otro”. El final feliz es tan inevitable como pobre.

Lo que podría haber sido una historia negra, la de unos tipos cegados por la codicia que encarnan lo más bajo del ser humano, un poco en la línea de Reservoir Dogs, pero con más adrenalina, se queda en carne de video-club para espectadores poco exigentes por culpa de un guión flojo, actores con poca entidad y un director del montón que, ahora, prepara la última entrega de la saga Depredador.

Prescindible. El cartel es de lo mejor.

Brittany Murphy nos deja a los 32 años


21 Dec

De piedra nos hemos quedado al enterarnos a última hora de la tarde del fallecimiento de la actriz Brittany Murphy. Tenía 32 años y su muerte se ha producido en extrañas circunstancias. Se habla de un infarto, de que se estaba duchando y de que fue su marido quien avisó a los servicios de emergencias. Raro y triste, muy triste. Algunos, como su ex Ashton Kutcher, se han servido de las redes sociales, Twitter en este caso, para enviar sus condolencias.

Nacida en Atlanta en 1977, se curtió en televisión y se dio a conocer en la comedia para público adolescente y femenino Clueless. Aunque su carrera fue más bien discreta, y últimamente se dedicaba al doblaje en cintas de animación como Happy Feet, y la tónica la marcaron papeles en cintas de terror teen como Cherry Falls o comedias románticas del tipo Recién casados, donde conoció a Kutcher, también intervino en películas estimables, como Inocencia interumpida, en un buen rol secundario; No digas una palabra, donde daba la réplica a Michael Douglas en el papel de joven traumatizada; en 8 Millas, como la novia ligera de cascos de Eminem; y brevemente en Sin City. No era una guapa al uso, pero destacaba por su físico, y tenía un punto callejero que la diferenciaba de otras actrices de su generación.

Habrá que estar atentos a las conclusiones del forense y la policía para saber exactamente a qué se debió su muerte. Pesquisas que no cambiarán el hecho de que nos ha dejado una actriz joven, quien sabe si llamada a hacer grandes cosas.

Estrenos 18 de diciembre


20 Dec

Rápidamente, y sin excesivos preámbulos, hinquémosle el diente a la cartelera, mediatizada, desde este fin de semana, por uno de los estrenos más potentes de las últimas fechas:

-Avatar: Vuelve James Cameron, afeitado, con la mitad de pelo, gordo… y con nueva película bajo el brazo. Después de pulverizar registros con Titanic (todavía, y con diferencia, la cinta más taquillera de todos los tiempos, a pesar de El Señor de los Anillos, Harry Potter y compañía), sirve una historia de sci-fi con planetas lejanos y gente controlada a distancia, los famosos avatares. La trama, sin embargo, se antoja lo de menos frente al prometido (¿desde hace cuántos años?) deslumbre festín visual. Dicen sus creadores que marcará un antes y un después, y los que la han visto, que el 3-D es impepinable. Actores no demasiado conocidos (aunque Sam Worthington es de los que vienen con muchísima fuerza; hablaremos de él) más allá de Sigourney Weaver y, en menor grado, la montuna Michelle Rodríguez, para que los efectos especiales sean los grandes protagonistas del último juguete de Cameron. Habrá que estar muy atentos por si arrasa… o se la pega.

-Donde viven los monstruos: Spike Jonze, director rarito, curtido en video-clips y responsable de productos del calibre de ¿Cómos ser John Malkovich? y El ladrón de orquídeas, adapta ahora las historias fantásticas de Maurice Sendak en este cuento con niño y monstruos que promete sensaciones diferentes pero al que le ha costado encontrar su público, al menos en USA. Tal vez funcione mejor en Europa, aunque es de temer que seguirá lastrándola el hándicap de no ser exactamente una película para críos… y tenerlo crudo para llegar a gran número de adultos. En todo caso: una propuesta que se sale de lo habitual.

-Morralla: Singularidades de una chica rubia; Toda la culpa es de mi madre.

Sombras y niebla


18 Dec

Orson Welles adaptó El proceso. Woody Allen prefirió homenajear a Franz Kafka en una rara avis dentro de su filmografía que lleva por título Sombras y niebla (Shadows and fog, 1991), un cuento de miedo vintage que respira por todos sus poros el absurdo del escritor austríaco; eso sí, pasado por la batidora judía y pusilánime del director neoyorquino.

Allen, por entonces en plena forma, venía de servir la magnífica Delitos y faltas, idea sobre la que volvería, en cierto modo, con una capa de barniz y ya sin actuar, en la igualmente soberbia Match Point. Todavía le quedaban dos años para estrenar una pequeña perla, Misterioso asesinato en Manhattan. A caballo entre ambas (aunque, siendo estrictos, por ahí se colaron Alice y Maridos y mujeres) alumbró una cinta que no figura en las listas de los críticos, pero que se visiona con una sonrisa en los labios y ese placer añadido que sólo posee lo diferente.

Y es que en Sombras y niebla no hay ni rastro de Manhattan, ni de psicoanalistas, ni de neuras, ni de gafapastas. Lo que hay es una localidad (el aspecto es europeo; la época histórica, difícil de calcular; hay quien habla de un Berlín en los años 20) que vive atemorizada por un asesino que aprovecha la bruma para liquidar a sus víctimas, un sujeto enorme y calvo, inquietante, que va despachando uno a uno a los desprevenidos vecinos. Hartos de que la Policía no resuelva el caso, varios de ellos forman patrullas callejeras con el fin de darle caza, aunque acaban enfrentándose entre sí en el momento en que surgen discrepancias. En medio de este follón, el pobre Kleinman, es decir, Allen, y por ende, un personaje muy alleniano, el del judío cobardón y enclenque arrastrado por los acontecimientos; que, desde el momento en que le sacan de la cama en plena noche, y aquí huele a Kafka, para involucrarle en un “plan” del que nadie le cuenta nada, se ve impelido a ir sorteando cada obstáculo que se le presenta: desde una tragasables de un circo ambulante reciclada en prostituta a una (falsa) acusación de ser él el asesino.

Las peripecias de Kleinman se siguen con el deleite propio de los trabajos de ese Woody Allen que seguía en plena forma, tanto delante como detrás de la cámara. Delante, haciendo su papel de siempre, pero de forma brillante, y encabezando un reparto con protagonismo para Mia Farrow (era la época), John Malkowich y el cargante John Cusack (que repetiría en Balas sobre Broadway). Reparto de lujo completado por Jodie Foster, Kathy Bates y hasta Madonna, que tiene un par de frases. Detrás de la cámara, manejando con pulso firme e inteligente lo que no deja de ser un capricho, el de rodar una historia cuasi atemporal y sin apenas referencias, en un decorado del que, a través de la niebla, sólo distinguimos fachadas, farolas y algún que otro establecimiento. La fotografía es estupenda, por cierto.

Podrá ser injustamente catalogada de obra menor, pero para el amante del cine de Allen es motivo de regocijo encontrarse un producto tan alejado del resto de su producción, al menos de la que le granjeó fama y a la que se entregó ya establecido en el estrellato. Y no sólo eso: Sombras y niebla es diferente y, además, muy buena. La clase de frivolidad que sólo puede permitirse un director de su talla. Menos profunda, tremendamente divertida, magníficamente rodada y, gracias a Dios, tremendamente alleniana.

Celuloides en su jugo

Recetas sencillas para degustar buen cine, sabroso y bajo en calorías.