Paul Naschy no volverá a asustarnos

by Pablo

Se llamaba Jacinto Molina Álvarez pero respondía artísticamente al nombre de Paul Naschy. Con él se labró una reputación en el cine, especialmente en el género del terror, que le llevó a ser etiquetado como “el Lon Chaney español” o “el Boris Karloff español”. Naschy ha muerto en Madrid a los 75 años, víctima de un cáncer.

No soy el mayor conocedor de su carrera como actor, director y guionista. Reconozco que siempre he experimentado cierto recelo ante el pelaje de las producciones en las que se embarcaba, serie B que, en ocasiones, hasta rozaba la Z. Pero es innegable su impacto en el segmento del terror.

Es curioso bucear en su biografía. Naschy, cuando aún era Jacinto Molina, se licenció en Arquitectura y, lo que es aún más sorprendente, fue siete veces campeón de España de halterofilia. En 1967, con 33 años, debutó en el celuloide, protagonizando La marca del hombre lobo; primera pero, ni mucho menos, última ocasión en la que se embutió en el pellejo de un licántropo. Protagonizó igualmente títulos cómicos, policíacos y de aventuras, pero fue en el terror donde se movió como pez en el agua, sumando roles de vampiro, momia y jorobado al que le dio mayor fama, el de hombre lobo.

Presidente del Círculo de Escritores Cinematográficos y Medalla de Oro al Mérito en Bellas Artes, rodó documentales durante sus seis años de estancia en Japón, demostrando una versatilidad que se convirtió también en una de sus señas de identidad. Nos deja Paul Naschy y lo lamentamos en la medida en que nos deja un referente del cine.