Hay que reconocer que el fin de semana que acaba de comenzar no viene nada mal en términos cinéfilos. Títulos más que interesantes y propuestas variadas. Así debería ser más a menudo. Pero no nos acostumbremos: en cuanto pasen los Oscar volveremos a la mediocridad habitual…
-Un profeta: El título debe de ser de lo poco flojo de esta cinta francesa, dirigida por Jacques Audiard, que parece la única en condiciones de arrebatarle a La cinta blanca la estatuilla a mejor cinta extranjera el 7 de marzo. Dos horas y media para narrar cómo un chaval entra en la cárcel hecho un membrillo y sale convertido en el rey del mambo. Galardonada en Cannes y en un sinfín de festivales, es la opción más apetitosa.
-An education: Su protagonista, Carey Mulligan, opta al Oscar a mejor actriz de reparto. Nick Hornby, el hombre detrás de dos libros de culto, Fiebre en las gradas y Alta fidelidad, hace lo propio en la categoría de guión adaptado. Años 60, una chica que se enfrenta al reto de decidir hacia dónde va su vida. Alternativa algo más durilla, para paladares exigentes.
-The lovely bones: Basada en una novela que ha arrasado en USA, supone el intento de Peter Jackson, tras la polvareda de ESDLA y King Kong, de regresar a unos orígenes en los que el título por excelencia es la brillante y desconcertante Criaturas celestiales. A juzgar por el tratamiento de la taquilla y la crítica, el amigo Peter no ha dado en el blanco con la historia de una chica que nos cuenta, desde el más allá, como terminó sus días a manos de un asesino.
-Al límite: Vuelve a ponerse Mel Gibson ante las cámaras 8 años después. Un hombre que intenta desentrañar la muerte (violenta) de su hija. Suena a trillado pero dicen que Mel está bien como maduro fatigado, rozando el arquetipo del anti-héroe. Una incógnita.
-Daybreakers: Otra de vampiros, sí, pero sin almíbares crepusculares. Salen Willem Dafoe y Ethan Hawke.








