Archive for March, 2010

Hollywood amenaza con dejar de distribuir DVD en España


31 Mar

En España, la piratería es parte de la cultura. Así titula Los Ángeles Times el artículo que ha puesto patas arriba a todo el país. Al parecer, las grandes distribuidoras de DVD de Hollywood están planteándose dejar de comercializar en España, como ya hicieron en Corea del Sur, debido al descenso de las ventas. Las principales razones que esgrimen son que en España la descarga ilegal de películas ha pasado de 132 a 350 millones entre 2006 y 2008 y se obtiene entre tres y diez veces menos dinero por este concepto que en Inglaterra o Alemania. Además, España era en 2005 el quinto mercado mundial en ventas de DVD tras EE UU, Japón, Francia, Alemania e Inglaterra, mientras que en 2009, según estimaciones de Unión Videográfica Española (UVE) que recoge El País, España habría caído al octavo lugar, tras ser superada por Italia y el Benelux.

Dejando de lado alarmismos injustificados, la noticia tiene muchas interpretaciones.  El periodista de cine de El País Gregorio Belinchón, que reconoce que jamás ha descargado una película, asegura en su twitter que la noticia “es un globo sonda, porque somos el octavo mercado del mundo en los DVD: sólo lo hacen para presionar en la ley antidescargas”, y propone “que hagan webs como itunes en música para poder bajar pelis en buenas condiciones que se vean bien en casa”.

Parece evidente que cargar las tintas con los consumidores sólo puede ser contraproducente para el mercado videográfico. En vez de quejarse, valdría más que se garantizara una calidad mínima en los DVD, que en muchos casos se venden mutilados o con una imagen lamentable, y se pensara en una alternativa digital competitiva. Incluso la propia ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, preguntada al respecto, ha reconocido que “esto forma parte de una reconversión industrial que se esta produciendo en todo el mundo y que no tiene vuelta atrás”.

Veremos en que acaba todo esto.

Actualización 1/04/2010

Sony, Universal y Paramount se han dado prisa en anunciar que no van a dejar de vender DVD  en España. Tema cerrado.

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Estrenos 31 de marzo


31 Mar

Sin tiempo para digerir la hornada anterior, la cartelera se renueva sólo 5 días después: es lo que tienen los festivos, que adelantan los estrenos. Ahora sí acaba el mes, y lo hace con lo que sigue:

-Furia de titanes: Sam Worthington, el prota de Avatar, encabeza el reparto de esta action movie que no es otra cosa que un remake como una castaña del “clásico” más bien kitsch y aún más cutre de 1981, reseñado en este blog, por cierto. Se espera que lo último en efectos especiales borre aquellos escalofríos (y lo siento por el mítico Harryhausen) que producían unos muñecos que se movían torva y torpemente. Lo que ya es más complicado es que se dote de coherencia y peso argumental a una historia que carecía por completo de tales atributos. Palomitera 100 %.

-Soul Kitchen: El turco Fatih Akin, que dejó grato sabor de boca con la durísima Contra la pared, vuelve a la carga.

-Luciérnagas en el jardín: Título pretencioso para una película con buen reparto (Willem Dafoe, Julia Roberts, Emily Watson) pero cuyo resultado es difícil prever. Radiografía de una familia cuasi-perfecta hasta que una tragedia descubre que hay algo más: ¿nos suena?

-La niñera mágica y el Big Bang: Emma Thompson en su versión más cómica. Para niños.

-Lourdes: Drama austríaco. Sí, austríaco.

-Recuérdame: Él es Robert Pattinson, el de Crepúsculo. Ella, Emilie De Ravin, la Claire de Lost. Nosotros huimos, directamente.

-Un lugar lejano: Producción hispano-argentina-venezolana. Sale Tristán Ulloa.

-Anclados: Documental español.

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El escritor


28 Mar

La prolífica y relevante carrera de Roman Polanski alcanzó una nueva cumbre (tal vez la última) hace unos años, cuando entregó una película magnífica, demoledora, durísima, cuando parecía complicado sorprender con el Holocausto judío como leit motiv. Esa película es El pianista. Después regresó a un perfil más bajo con Oliver Twist, perfil que venía ofreciendo (La novena puerta, etc), seamos serios, desde los lejanos tiempos de Chinatown y Tess. El escritor, siendo una cinta estimable, no justifica los aplausos desmedidos a los que se ha entregado más de uno (Berlinale incluida), tal vez por aquello de compensarle a Polanski el mal rato (arresto domicilario, pendiente de posible extradición a USA) que él mismo se buscó al violar a una chica en 1977.

Pero no es de la vida (durísima, por otra parte) del director de origen polaco de lo que hemos venido a hablar, sino de su último trabajo. Con el suspense como premisa, y la etiqueta, por la que muchos matarían, de “cinta que habría firmado el mismísimo Hitchcock”, que le ha colgado algún crítico, Polanski nos sirve la historia de Adam Lang, trasunto de Tony Blair que comparte con él el hecho de haber sido primer ministro británico y marioneta de Estados Unidos. Lang, interpretado por Pierce Brosnan, está inmerso en el proceso de publicar sus memorias, tarea en la que resulta indispensable la figura del “negro”, que en la versión anglosajona se transforma en “fantasma” (“ghost”); es decir: un profesional de la escritura que dará forma al texto… pero sin firmarlo. Ewan McGregor es ese “negro”. Entra en escena porque su predecesor en el cargo, ¡qué cosas!, ha aparecido muerto, por accidente o suicidio, se nos informa. A todo esto, surge una acusación muy grave que mancha la reputación de Lang y que no hace sino complicarlo todo.

La tarea del “negro” se amolda a los acontecimientos, se transforma radicalmente. Ya no se trata de vender las bondades del político, sino de escarbar en un pasado que parece ocultar bastante porquería, más aún de la que aparece sistemáticamente en televisión. Tarea que el escritor/investigador, obviamente, realiza de forma subrepticia, condicionado por las limitaciones que le impone la isla en la que se aloja y el séquito de Lang, encabezado por su despechada y dolida esposa. Premisas, todas estas, que pemiten a Polanski ir tejiendo una historia en la que caminan de la mano el suspense y la intriga con ribetes de espionaje.

El problema, la razón de que El escritor no sea esa gran película que sí han creído ver algunos, es que falta chicha y sobra metraje. Hitchcock, por seguir con el juego, aunque sea para llevar la contraria, habría rodado hora y media, en lugar de las dos que necesita Polanski, y habría trufado la trama de muchos más puntos de giro y golpes de efecto. No se habría recreado tanto en esa parte inicial en la que todavía se nos hace creer que la escritura de las memorias es el auténtico espinazo de la película. Cuando finalmente surge el detonante, llevamos a nuestras espaldas más de una hora de metraje, y lo que se nos viene está resuelto de forma un tanto facilona.

A favor de El escritor hay que reconocer que la labor de Polanski tras la cámara es impecable, que es siempre elegante, que demuestra una mano que pocos poseen, y añade a esto un doble acierto: el arranque y el final. Especialmente el último, que permite dejar la sala de cine con buen sabor de boca, mediante una serie de planos que sí son para aplaudir al realizador.

McGregor, por cierto, sorprende porque no se da a los excesos. Brosnan funciona bien como trasunto de Blair. Y se agradece la aparición, aunque sea breve, de secundarios veteranos como Tom Wilkinson, Jim Belushi y el mítico Eli Wallach.

Veredicto: 6,5.

Lo mejor: La fugaz aparición de Eli Wallach.

Lo peor: La debilidad de la sub-trama de espionaje.

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Estrenos 26 de marzo


27 Mar

Se acaba marzo, mes de resaca de los Oscar (que el año que viene se entregarán en febrero) y de calidad decreciente en la cartelera. Con todo, el que empezó ayer no es un mal fin de semana:

-El escritor: Roman Polanski acabó de montarla en la cárcel. Durante un tiempo, su estreno planteó serias dudas, con el director entre rejas por la violación de una chica hace más de 30 años. Solventadas las dificultades, la película triunfó en la Berlinale y llega ahora a las pantallas precedida de excelentes críticas. El hasta hace poco acabadísimo Pierce Brosnan encarna a Tony Blair, aunque no se diga que es Tony Blair; es decir, a un ex primer ministro británico con turbio currículum que prepara su biografía a cambio de un pastón. Ewan McGregor, otro de capa caída, es el negro encargado de dar forma al libro. Dicen que el gran Hitchcock habría firmado gustosamente el guión. Tiene buena pinta.

-Ajami: Si digo que es una cinta israelí, sin más, captará escaso interés. Si añado que fue candidata al Oscar a la mejor película extranjera, más de uno levantará las orejas cual perro y, tal vez, se sienta impelido a concederle una oportunidad.

-Cómo entrenar a tu dragón: Cinta de animación en 3-D cuyo título lo dice todo. Para críos.

-Querido John: En Estados Unidos utilizan el termino sleeper para referirse a aquellas películas que rompen la taquilla contra todo pronóstico. Mi gran boda griega fue un ejemplo con mayúsculas hace unos años. Esta Querido John, sin llegar a tales extremos, sorprendió a propios y extraños al ser la primera en desbancar del nº 1 del Box Office americano a Avatar… cierto que ya con unas cuantas semanas en cartel. Pastelada a mayor gloria del moja-bragas Channing Tatum.

-Las viudas de los jueves: El argentino Marcelo Pyñeiro hizo un gran trabajo con Kamchatka, pero desde entonces anda algo perdido. El método, a pesar de Darín, resultó fallida. Este su nuevo trabajo está por ver a dónde llega, aunque, personalmente, Alterio, Botto y Sbaraglia no pueden provocarme mayor grado de pereza.

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FlashForward


24 Mar

Con Perdidos acercándose paulatina y maniqueamente a su final, son varios los productos que se han sumado a la pujar por suceder a la criatura de J. J. Abrams y ocupar su puesto en un segmento que podríamos definir como el de “suspense que mezcla acción con fenómenos extraños, todo ello dosificado según les viene en gana a los guionistas”. FlashForward es / era uno de esos productos, pero su vida no ha sido nada fácil: hace unos meses, con sólo una decena de capítulos listos para emitir, la cadena ABC decidió poner el rodaje en barbecho; dar un tiempo a sus creadores para pensarse las cosas dos veces, decidir qué había fallado (porque muchas cosas habían fallado, empezando por la audiencia) y arreglarlo antes de volver a lanzar la serie. A falta de saber si esos arreglos han sido efectivos, lo que sí ha hecho FlashForward es regresar, casi 4 meses después.

Pero no hagamos como la serie y no adelantemos acontecimientos. Volvamos al minuto inicial, ese en que un puñado de personajes pierden el conocimiento y, al despertar, descubren que el caos reina en sus vidas y en las de los demás. Como en Lost, un grupo de gente sometida a un acontecimiento que les rebasa (en Lost, el accidente de avión). A partir de ahí, vamos conociendo, a cuentagotas, parte de lo que ha sucedido: se nos desvela que todo el mundo ha padecido el desvanecimiento; que dicho desvanecimiento ha durado 2 minutos y 17 segundos en todos y cada uno de los casos; y que, durante ese lapso, la gente ha tenido visiones de su propio futuro, 6 meses después, exactamente el mismo día y a la misma hora.

Con el (buen) punto de partida establecido, asistimos, en el piloto, al clásico despiece en mosaico (por utilizar la misma terminología que la serie) a medida que el foco se va colocando sobre los distintos personajes: el protagonista, agente del FBI; su mujer, médico; los compañeros del FBI; un compañero de la doctora; la niñera; un hombre que perdió a su hija en Afganistán. El ritmo es ágil y no hay secuencias largas; más bien, un picoteo, sin apenas transición, saltando de la calle al hospital y del hospital al FBI, y de ahí al hogar del protagonista. Mucha rapidez… y no demasiado contenido.

Tremendamente efectista (como Lost), buscando siempre el golpe sorprendente, especialmente al final de los episodios, FlashForward se esfuerza (y cansa) en su intento por no aburrir (ni cansar). Quiere, al menos en un principio, que nos sintamos tan desconcertados como los personajes. ¿Qué está pasando? ¿Quién es el responsable? ¿Existen los responsables? Por desgracia, la cámara viaja a mayor velocidad que el ingenio de unos guionistas que no sólo abordan algunos diálogos y situaciones con un simplismo que causa perplejidad, sino que, en general, dejan la sensación de estar sirviendo un producto con muy pocas calorías y menos sustancia: abra usted el envoltorio, meta el plato precocinado en el horno, espere cinco minutos e hínquele el diente sin saber qué está comiendo exactamente.

A diferencia de Lost y de Expediente X, aunque mencionar a esta última son palabras mayores, FlashForward no cala porque no tiene sello propio. Visualmente su factura aporta bastante poco. El tratamiento de los personajes no es digno de un producto con pretensiones. Y después están los actores, que no es que ayuden, precisamente. Tíos de segunda fila con el hermanísimo Joseph Fiennes a la cabeza. A diferencia de Ralph, un fulano extraño pero siempre intenso, inquietante, aunque caminando permanentemente sobre el filo de la sobreactuación, el pobre Joseph tiene tan poquito que ofrecer que sólo ofrece la misma cara episodio tras episodio; la cara de alguien reconcentradísimo, absolutamente concienciado con el papel que le ha tocado desempeñar, el rol de salvador de la Humanidad (un poco al hilo del Jack de Lost). Actor limitadísimo, Fiennes no es un tío para soportar sobre sus hombros el peso de una función… y por ahí han ido algunos de los tiros en este revival de la serie, re-aireada el pasado día 18. Por cierto, sin querer aburrir con la comparativa con Lost, que tampoco da más de sí, la actriz que interpreta a su mujer es la misma que encarna a la de Desmond en la serie de Abrams, Penelope Widmore.

FlashForward promete, amaga, pero no da. La premisa es buena, quizás demasiado para el resultado final. El poso que deja es que se ha desaprovechado tremenda e imperdonablemente el material que se manejaba. Y eso que al frente del tinglado está un tal David S. Goyer, responsable del guión del primer Batman de Nolan y de la historia de la segunda entrega; no un cualquiera, precisamente. Es posible que la serie acabe remontando el vuelo. De momento: mucho Flash y poco Forward.

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El parto del hobbit


21 Mar

En 2003 Peter Jackson estrenó la tercera y última entrega de El Señor de los Anillos, El retorno del rey. La Academia le cubrió de premios y los fans (la mayoría) quedaron satisfechos con el resultado global de la adaptación de la magna obra de Tolkien. Jackson encaró nuevos proyectos. Rodó y estrenó King Kong, que no logró encandilar y palideció ante el descomunal éxito de ESDLA. Hablamos de 2005. De vuelta en Nueva Zelanda, el amigo Jackson, quizás, se dio a la nostalgia y empezó a acariciar la opción de, ¿por qué no?, regresar a la Tierra Media.

Tentado por la idea, como sólo el Anillo Único sabía tentar a quienes lo tenían entre sus manos, empezaron a moverse los hilos. Se desataron los rumores. Y finalmente estos tomaron cuerpo en forma de realidad: Jackson produciría y escribiría, pero no rodaría, la aventura de Tolkien que precede a ESDLA: El hobbit. Ojo, porque la noticia surgía a finales de 2007, hace dos años y medio, con unas previsiones de inicio de rodaje para 2009 y estrenos en 2010 y 2011.

Se iniciaba el proceso lógico, el de las conjeturas, los desmentidos, los comentarios y las especulaciones. A principios de 2008 se anunciaba el nombre del elegido para situarse tras las cámaras: el mejicano Guillermo Del Toro. Posteriormente se difundía que, efectivamente, la película constaría de dos partes y que, ¡horror!, la segunda de ellas consistiría en una especie de episodio-puente que enlazaría El hobbit y ESDLA. Una chapuza que corrió como la pólvora y que acabó obligando a Jackson y Del Toro a dar marcha atrás vía Empire: no, habría dos partes, pero sin película-puente. Nada de experimentos con gaseosa.

Por aquel entonces, las fechas de estreno habían sufrido ya un retraso de un año: la primera parte pasaba a lanzarse en 2011, y la segunda en 2012. Ocurrió, sin embargo, que MGM estuvo a punto de irse a pique y mandar al traste la producción. Superados los problemas, el proyecto volvió a tener luz verde. Pero claro, con tanto lío de bancarrota sí, bancarrota no, acreedores, préstamos y dudas, el retraso siguió engordando: en lugar de marzo de 2010 (mes que empezamos a dejar atrás), el rodaje se posponía hasta el verano.

Todo esto, sin conocer todavía el reparto, empezando por el nombre más importante: el del actor que encarnaría a Bilbo Bolsón. Se habló de David Tennant, James McAvoy y ¡Daniel “Harry Potter” Radcliffe! Este último tuvo que desmentirlo. Más recientemente ha cobrado fuerza el nombre de Matthwe Goode, visto en Match Point y A single man… Nueva ración de rumores y desmentidos; resultado: hoy todavía desconocemos quién protagonizará El hobbit.

Entre los pocos nombres confirmados, el de sir Ian McKellen, que como era de prever, volverá a interpretar a Gandalf, uno de los pocos personajes (junto a Gollum y el propio Bilbo, aunque este en momentos muy diferentes de su vida) que repiten en ambas obras. Y ha sido precisamente McKellen quien ha vuelto a dar que hablar: el veterano actor se fue de la lengua y dio el mes de junio como bueno para el inicio del rodaje, aunque un nuevo desmentido lo pospuso hasta julio. Y ni así estamos convencidos, todavía, de que esta sea la fecha buena. En cuanto al estreno, los más optimistas hablan de finales de 2012 para la primera parte.

¿La moraleja? Que cuando Del Toro y su equipo empiecen el largo rodaje en Nueva Zelanda (se habla más de un año), se habrá despejado la incertidumbre. Pero sólo la de que, efectivamente, El hobbit está en marcha. La otra incertidumbre, la que afecta al proyecto en sí, dependerá del resultado final, de la propia película. Tanto rumor y tanto retraso han contribuido a generar una sensación extraña. Jackson es un tío que sabe lo que hace, aunque Del Toro supone una elección que despierta filias y fobias (¿demasiado peculiar, demasiado influido por su universo particular, sabrá plegarse al mundo de Tolkien?) Por otra parte, estamos en un momento de crisis, y esto podría dejarse sentir en términos de presupuesto/efectos especiales (sí, esto es mera especulación). La tentación de enlazar El hobbit y ESDLA sigue estando ahí, como también la de, de paso, homenajear al cast de la primera trilogía.

En fin: demasiadas preguntas para las que, de momento, no tenemos las respuestas.

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Estrenos 18 de marzo


19 Mar

El Día del Padre apadrina un mayor volumen de estrenos (7), aunque el tamaño, en esto del cine, definitivamente es lo de menos. En el menú, un poco de todo: platos bélicos, apocalípticos, animados y… sí, también españoles. Veámoslo:

-Hermanos: Remake de una cinta danesa (!) de 2004, consiguió dos nominaciones en los Globos de Oro y poco más se supo de ella. Otra de las guerras made in USA, ahora Afganistán, sirve de leit motiv para un drama de conflictos familiares cuyo argumento viene a ser el siguiente: ¿qué ocurre cuando un hermano sustituye a otro, al que dan por desaparecido, cuando este último regresa con vida después de haber caído en manos de los talibanes? La trama no tiene mala pinta, como tampoco el reparto: Natalie Portman, Tobey Maguire y Jake Gyllenhaal.

-Acantilado rojo: Con el beneplácito del gobierno chino, John Woo, un cineasta que ha vivido tiempos mejores, sirve uno de esos lienzos bélicos orientales en los que no faltarán las acrobacias al estilo Tigre y dragón y, conociendo a Woo, unas palomas alzando al vuelo, entre otras tonterías que, se supone, son marca de la casa.

-El libro de Eli: Vehículo post-apocalíptico para el supuesto lucimiento de un Denzel Washington que empieza a perder fuelle a la hora de arrastrar a las masas a las salas. Dirigen los hermanos Hughes, responsables de la floja adaptación de From Hell. Como malo, Gary Oldman, posiblemente uno de los escasos alicientes de esta cinta.

-Toy Story 2 (3D): Bajo la excusa de las nuevas tecnologías, Disney y Pixar relanzan la segunda parte de las peripecias de Woody, Buzz y compañía, a la espera de que llegue la nueva entrega, por aquello de ir abonando el terreno.

-Los niños de Timpelbach: Una de aventuras fantástica con sello franco-luxemburgués.

-El mal ajeno: Eduardo Noriega y Belén Rueda se embarcan en un thriller paranormal con gente que cura a otra gente que se muere.

-Tensión sexual no resuelta: Oh, sí, claro que ardíamos en deseos de que llegara esta comedia española con Pilar Rubio y Amaia Salamanca y otro regimiento de actores y actrices nacionales. Sin duda.

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La matanza caníbal de los garrulos lisérgicos


18 Mar

Para empezar, a modo de declaración de intenciones, una cita de John Wayne: “hay dos razones para matar: supervivencia y carne”. Frase que, en cierto modo, por el uso de los términos “matar” y “carne” da una pista de por dónde irán los tiros. Eso sí: que nadie se espere ningún otro homenaje a El Duque, ni la aparición de mecanismos propios del western, y mucho menos, una película digna de ser calificada como tal. Realizada por la Escuela de Imagen y Sonido de A Coruña, a modo de segunda declaración de intenciones, un rótulo nos desvela que el objetivo del largometraje es “hacernos reflexionar sobre las trágicas consecuencias del consumo de drogas y del uso de la violencia, así como la problemática situación del rural gallego cuya supervivencia depende de la solidaridad de todos”. Semejante declaración sí que mete miedo… y no lo que viene después.

Lo que viene después tiene cierta gracia pero no deja de ser un despropósito del primer minuto al último. Con una falta de medios más brutal que las atrocidades que cometen los protagonistas, se nos narra una historia más que trillada, aunque no es originalidad lo que persiguen los perpetradores de La matanza caníbal de los garrulos lisérgicos (Antonio Blanco y Ricardo Llovo, 1993): un grupo de chicos que regresan de un concierto de rock pinchan en medio del monte; para su desgracia, en las inmediaciones vive una familia de caníbales que se dedica a cazar a incautos, como ellos, bien para comérselos, bien para vender su carne. A algunas chicas las mantienen con vida, las inseminan y esperan a que den a luz para merendarse igualmente a las criaturas. Sí, todo muy desagradable.

¿Dónde está entonces la gracia de La matanza caníbal de los garrulos lisérgicos? Obviamente, en su ambientación en el rural gallego. Colocarle a los caníbales una boina, unos aperos de labranza y, sobre todo, ese acento, convierte lo que podría ser una película de terror mal hecha en una suerte de comedia costumbrista con ribetes de humor negrísimo. Advertido ya que los medios brillan por su ausencia, uno tiende a poner mayor énfasis en el seguimiento del guión, para descubrir que no es, por completo, un mal guión. No tanto en lo que se refiere a la estructura de la historia, más bien básica, sino en lo que a los diálogos se refiere: aunque burdos, desbordan espontaneidad, tal vez por existir un alto componente de improvisación.

Al frente de la función, el impagable Manuel Manquiña, en aquel 93 todavía un desconocido. Manquiña está espléndido como Martín Seijas Machado, el patriarca del clan, que entre tajo y tajo a los miembros de los desprevenidos jovenzuelos se marca unos discursos que no tienen desperdicio, como ese en que que despotrica de la Unión Europea por su normativa agrícola y acaba despachándose con un “protestantes invertidos”. Sólo cuatro años después dibujaba Manquiña un personaje sensacional: el Pazos de Airbag.

Pero esa es otra historia. La de La matanza caníbal de los garrulos lisérgicos no va más allá de la de una cinta hecha con cuatro duros y conocida por un número incluso inferior de personas. Puro celuloide bizarro que no merece la pena tomar demasiado en serio; que por momentos hace reír y, por otros, resulta ciertamente desagradable. Los estómagos delicados encontrarán difícil su digestión.

Un servidor, de no ser porque se trataba de atender la petición de un lector… jamás le habría hincado el diente.

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Tim en el País de las Maravillas


15 Mar

Hace unos meses le arreábamos un palo al amigo Tim Burton por la falta de originalidad de sus últimos proyectos. Le acusábamos de adaptar a diestro y siniestro, en lugar de rodar historias propias. Y no es que vayamos a desdecirnos cuatro meses después, pero al César lo que es del César: su aproximación a Alicia en el País de las Maravillas lleva ya recaudados más de 430 millones de dólares.

Sin estrenar todavía en varios países (incluido España, donde habrá que esperar un mes), en Estados Unidos ha sido todo un pelotazo: casi 210 kilos en dos fines de semana. En el primero abrió con unos tremendos 116 millones, buena parte de ellos en la modalidad 3-D, herencia de la senda abierta por Avatar. Con Shutter Island ya plegando velas, y la cinta de Cameron apurando los últimos dólares, el camino está muy despejado para lo último de Burton; entre otras cosas, porque ha fundido sin paliativos la Green Zone de Damon y Greengrass, que ha pinchado en hueso.

Los que nos preguntábamos qué acogida tendría una historia tan trillada como la de Alicia pasada por el filtro burtoniano, ya tenemos respuesta: éxito rotundo. Disney se frota las manos y el estrafalario cineasta recibe una inyección de autoestima que, de paso, confirma el enorme tirón de Johnny Depp, en breve encarnando de nuevo al pirata Jack Sparrow.

A la espera de un Burton más original, felicitémosle por su aplastante respaldo en la taquilla.

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Películas gratis: Born of hope


13 Mar

A través de El País nos enteramos de una bonita y curiosa historia. Kate Madison, una desconocida actriz inglesa, consiguió ahorrar 8.000 libras para rodar un trailer sobre su proyecto cinematográfico: nada más y nada menos que las aventuras de Arathorn, el padre de Aragorn en la famosa trilogía de Tolkien El señor de los anillos. Colgó el trailer en Youtube pidiendo donaciones voluntarias para realizar el film, y en poco tiempo consiguió reunir 25.000 libras, unos 28.00 euros, gracias a la aportación de cientos de fans de la saga. Pero no sólo recibió dinero: unas cuatrocientas personas se prestaron a colaborar en el film como actores, maquilladores, peluqueros… Madison pudo así realizar su sueño.

Y su sueño, de 70 minutos de duración (aunque existe una versión extendida), se llama Born of Hope. Puede verse gratuitamente en su página web, y está subtitulado a una decena de idiomas, entre ellos el español. Más de un millón de personas ya han visto lo que seguramente es, (que nos perdone Fran Casonova), el mejor Fan Film de la historia. O al menos el de más éxito.

Desde luego, un ejemplo más del poder de convocatoria que tienen los Social Media. Os dejamos con el trailer. Y si queréis ver la película entera, entrar en www.bornofhope.com Os quedaréis con la boca abierta.

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=3rOT4IgyGJI]

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Celuloides en su jugo

Recetas sencillas para degustar buen cine, sabroso y bajo en calorías.