Recuérdame

by Carlos

Mientras dure la saga Crepúsculo, parece que tendremos que aguantar a Robert Pattinson en papeles de chico malo y atormentado porque la sociedad no le comprende. Recuérdame (Remember me, 2010) es una de esas películas en las que el actor norteamericano repite el registro que tan enamorado tiene a las quinceañeras. Sin embargo, no estamos ante una película hecha a su medida sino más bien ante una interpretación metida con calzador en una historia que tiene su punto.

Pretende Pattinson, productor ejecutivo además de protagonista de Recuérdame, convertirse en el James Dean del siglo XXI. Por supuesto, su rebeldía no puede ser más convencional, pero al menos se rodea de buenos actores: Pierce Brosnan, Emilie de Ravin (Claire en la serie Lost) y el ganador del Oscar por Chris Cooper. Entre todos forman un entramado de culpas bastante convincente, mientras se desarrolla la historia de amor entre Tyler (Pattinson) y Ally (Ravin). Un amor entre kitsch y superpop, con amigo gracioso incluido. Por suerte, la historia de amor no es más que el nexo de unión entre dos familias con temas pendientes: la madre de Ally fue asesinada delante suya mientras que el hermano de Tyler se suicidó a los 22 años.

Dolor, dolor y más dolor. Y en ese cóctel de emociones nos encontramos a un Brosnan a un muy buen nivel. Se ve que el no tener la responsabilidad de ser el guaperas del reparto le ha liberado para otras funciones, entre ellas la de actuar. Brosnan borda al padre workalcoholic incapaz de comunicarse con sus hijos. Las mejores escenas son las que padre e hijo cargan con sus culpas al otro.

Por lo demás, Recuérdame es una película correcta con un guión bastante coherente y que gana muchos puntos con su final, que no desvelaremos, pero que vale mucho la pena. Quizás Pattinson ocupe más plano del que mereciera, pero al menos deja espacio para unos cuantos personajes interesantes. Y eso es más de lo que este humilde crítico esperaba.

Veredicto: 6.

Lo mejor: Brosnan, Pierce Brosnan. Y el sorprendente final.

Lo peor: La banda sonora. Y el tufillo a James Dean mezclado no agitado con Edward Cullen.

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