by Carlos
A falta de un puñado de capítulos para que termine la sexta y definitiva temporada de Perdidos, se hace necesaria una revisión crítica a sus antecesoras, ya que mucho me temo que el ímpacto del último capítulo va a marcar, para bien o para mal, la imagen global de la serie para unos cuantos años.

A pesar de ello, la empresa es demasiado grande. Juzgar ese gigantesco puzzle llamado Lost sin tener aún todas las piezas es demasiado arriesgado. Si algo han demostrado los guionistas de esta serie es su capacidad para reinventarse en un escenario tan sencillo como una isla desierta. Bueno, lo de desierta es un decir, porque la dichosa isla está más transitada que Ibiza en la fiesta de cumpleaños de Pocholo. Así que vamos a dirigir nuestro esfuerzo en comprender cómo, a pesar de una trama próxima al folletín y con una evolución de los personajes digna de un culebrón venezolano, Lost es, y presumiblemente seguirá siendo, una serie de culto en todo el mundo.
Dice Jacob (y si no sabes quién es Jacob quizás sería un buen momento para dejar de leer y ponerte a ver las cinco primeras temporadas), que la isla es, simplemente, un tapón que evita que el mal escape. Quizás Jacob ve la botella medio vacia, porque medio llena se nos antoja más que una simple botella, es más bien una pirámide. Y quizás Jacob no se llame Jacob, sino Abraham Maslow, autor de Una teoría sobre la motivación humana (1943), donde describe su famosa jerarquía de necesidades a la cual todos respondemos. Veamos cómo se ajusta esta pirámide a la estructura de la serie.
Temporada 1: necesidades básicas.
Vuelo Oceanic 815 con destino Los Ángeles. Turbulencias. Nerviosismo. Fallo en los motores. Caída en picado. Playa. Así comienza Perdidos, con un montón de milagrosos supervivientes de un accidente aéreo desperdigados por la playa de una desconocida isla del Pacífico. ¿Qué quieren? ¿Qué buscan? Sobrevivir a toda costa, lo que Maslow llama necesidades fisiológicas: respirar, beber agua y alimentarse. A eso se dedican, humo negro arriba, osos polares abajo, durante estos primeros 25 episodios donde conocemos a los principales protagonistas: Seppard, Locke, Sayid, Kate, Sawyer, Michale y su hijo Walt, Charlie, Jin y Sun, Claire, Hugo, Shannon y Boone. Todos, obviamente, con un pasado muy inquietante que nos cuentan a través de flashbacks.

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Temporada 2: necesidades de seguridad y protección.
Una vez las necesidades fisiológicas están más o menos cubiertas, es hora de sentirse protegido. Los guionistas no se lo ponen fácil a los sufridos robinsones. En la isla habita un misterioso clan dedicado a raptar niños, mientras que un ordenador de la época de los disquetes de 8 pulgadas pide una clave numerica de seis cifras bajo amenaza de fin del mundo. Como para dormir tranquilo. En esta temporada conocemos a Desmond, que llegó por su cuenta a la isla tiempo ha, y a Ben, líder de los Otros.
Temporada 3: necesidades de afiliación y afecto
Después de 49 capítulos en la dichosa isla, y de soportar raptos, tiroteos, humos negros, experiencias deja vu, drogas, experimentos y una explosión de energía electromagnética, los que sobreviven ya están hechos a todo. Así que toca unir lazos: la amistad, el compañerismo, el afecto y la cebolleta son los protagonistas. Jack es prisionero de los Otros y acaba con el síndrome de Estocolmo gracias a la intrigante Juliet. Locke se une a los Otros para buscar respuestas, Charlie formaliza su relación con Claire. Poco les dura.
Temporada 4: necesidades de estima.
Un carguero de mercenarios asesinos viene a rescatarlos (?¿) y Locke y Jack compiten por el liderazgo del grupo con Sawyer dando por saco y Ben de malo malísimo. Los capítulos exploran la necesidad de atención, el aprecio, el reconocimiento, la reputación, el estatus, la dignidad, la fama, la gloria, e incluso dominio. Ben llega a perder a su hija por no renunciar a su poder. Consiguen salir de la isla seis (los seis de Oceanic), pero el sentimiento de culpa por los compañeros dejados en la isla aparece en forma de flashfowards. El lío padre.
Temporada 5: autorrealización.
La única temporada donde los personajes deciden realmente qué quieren hacer, a pesar de no saber qué está pasando. Han transcurrido tres años. Los seis de Oceanic deciden volver, los de la isla quedarse a trabajar en ella en 1977 (sí, en 1977, qué pasa), a pesar de tener la opción de escapar. Jack busca la redención, Locke respuestas sobre su vida, Sawyer una vida plena de Juliet, etc Se suceden los flasbacks y flashfowards. Ya da igual comer, beber, dormir o el sexo. Ahora todo el mundo busca respuestas. Pobres ilusos.
Y en la sexta… en la sexta Jacob dirá.