Cinco años de cine con YouTube

by Carlos

YouTube, la famosa plataforma de videos, cumple cinco años. Para celebrarlo, han pedido a diversas personalidades que escojan sus cinco videos favoritos. Nosotros no somos una de esas personalidades, pero nos da igual. Aquí va nuestra selección de lo mejor que puedes encontrate en YouTube relacionado con el cine.

En primer lugar, un cortometraje que es, además, el décimo video más visto en YouTube con más de 100 reproducciones. Y en español. Dirigido por Guillermo Zapata, Lo que tú quieras oir fue subido en marzo de 2006 y abrió el camino para que miles de directores nóveles eligieran Internet como base para la promoción de su trabajo. A Zapata, al menos, le valió para conseguir el apoyo de una productora para su segundo corto, Y todo va bien, y para trabajar como guionista en varias series de televisión.

La segunda recomendación viene vía PEEEEDROOOOO…. digo Pedro Almodóvar. Se trata del exquisito trailer realizado para la película Contempt, de Jean-Luc Godard. Una verdadera maravilla, a la altura de la película, propia de la nouvelle vague.

El tercer video no se ve, se escucha. Gracias a YouTube podemos deleitarnos con algunas de las mejores bandas sonoras del cine, entre las que están, en un lugar de honor, las partituras de Ennio Morricone. En el siguiente video tenemos al maestro dirigiendo a su orquesta en el inolvidable tema Ecstasy of Gold, de la película El bueno, el feo y el mano. Deléitense.

Si YouTube se ha convertido en un fenómeno social, es gracias a videos como éste. La comedia nacional, bizarra y casposa ha sobrevivido al desdén de un público olvidadizo gracias a la desinteresada labor de recuperación de los usuarios. Fragmentos como este, sacado de la película Yo hice a Roque III (Mariano Ozores, 1980), valen su peso en oro, aunque luego las películas en su totalidad se hayan vuelto difíciles de digerir. En acción, Pajares, Esteso y Ozores, el trio más exitoso de los 80.

Terminamos con una secuencia musical de la película Melodías de Broadway (Vicente Minnelli, 1953) que constituye en sí misma una película propia, con detonante, nudo y desenlace. Una coreografía maravillosa que podemos ver, una y mil veces, gracias a YouTube. Por muchos años.

Man on the moon

by Pablo

Dentro de unos años, cuando se haya retirado, Jim Carrey será recordado por sus papeles en películas como Dos tontos muy tontos o La máscara. Sin embargo, alguien que diseccione (y hay gente para todo) su carrera se encontrará tres tipos de cintas: las ya citadas, caracterizadas por la ausencia de guión y la profusión de muecas y gags de dudosa gracia; las “serias fallidas”, como The Majestic y Number 23; y las raras pero valiosas perlas. Entre estas últimas, la mayoría optará por destacar Eternal sunshine of the spotless mind; película, por otra parte, estupenda. Algunos, por lo que de novedoso tuvo en su momento, se decantarán por El show de Truman. Pero la auténtica rareza salvable de su filmografía (hasta la fecha) es Man on the moon.

Estrenada en 1999, narra, a modo de biopic, la trayectoria del excéntrico cómico Andy Kaufman, que tuvo una carrera corta, apenas una década, desde mediados de los setenta hasta mediados de los ochenta, cuando con 35 años, muy joven, murió a causa de un cáncer de pulmón. Fogueado inicialmente en el circuito de los escenarios cutres de garitos, a menudo improvisando sus actuaciones, Kaufman no tardó en llamar la atención de un agente, George Shapiro, que vio en él algo así como un diamante en bruto: un fulano tremendamente peculiar, en permanente estado de ebullición mental, cuya existencia parecía consagrada a no tomarse en serio, precisamente, su existencia, y por extensión, la de los demás. Todo, para Kaufman y su socio Bob Zmuda, era susceptible de convertirse en un gag. Disfrutaban especialmente tomando el pelo a la gente, colocándolos al borde del precipio, siempre ante la duda de si lo que estaban viendo era real o no, si era fruto de la preparación o sucedía de manera espontánea. Juegos mentales bizarros y con la malsana intención de dejar al espectador en perpetuo estado de inferioridad, uno o dos pasos por detrás.

Kaufman tuvo su momento en la televisión, a través de shows como Saturday Night Live y programas como Taxi, pero su carácter excéntrico acabó siendo su peor enemigo: llevó demasiado lejos sus ansias por descolocar al público y se obsesionó con la lucha libre hasta el punto de organizar combates sólo contra mujeres (con ring y todo), y siempre después de haber caldeado el ambiente con un comportamiento chulesco y machista. Llegó a involucrar en su broma a un luchador profesional, fingieron una disputa agria con golpes de por medio, y Kaufman acabó viendo cómo productores y audiencia se hartaban de sus gracietas.

Paradójicamente, la muerte del cómico estuvo envuelta de ese aura de incertidumbre que le rodeó durante su carrera, hasta el punto de que más de uno asegura que fue su último y más brillante/retorcido montaje. El caso es que Kaufman murió y lo hizo en una situación no poco patética, casi humillante, con todos dudando de su palabra. En este sentido, su final entroncó con toda su existencia: desde que era un niño y se encerraba a “actuar” en su cuarto, la suya fue en cierto modo una vida triste, de incomprensión, si exceptuamos a su colega Bob. Kaufman sentía a todos lejos y por debajo de su sentido del humor y de su forma de encarar las cosas. Era un tío raro, un outsider. Hoy le habrían llamado freak.

Sorprende averiguar que a Kaufman lo interpretó Carrey, que parece nacido para el personaje, después de que un buen puñado de actores probaran para el papel. Milos Forman, el director, lejanos ya sus mejores años (Alguien voló sobre el nido del cuco; Amadeus) dudó seriamente entre dárselo a Carrey o a Edward Norton (parecidos como un huevo y una castaña) y dejó la decisión en manos de los productores. Pero es que gente como John Cusack y Kevin Spacey también estuvieron entre los candidatos. Donde debió de haber menos dudas fue en la elección de los secundarios: Danny De Vito está soberbio como Shapiro y tanto Paul Giamatti como Courtney Love funcionan en sus roles.

Película que no pasará a la Historia por aportar nada ni en la forma ni en el fondo, Man on the moon tiene el apreciable valor de mostrarnos a Carrey en su punto más trágico. Es la vida de Kaufman la que se recrea en la pantalla, pero uno no puede evitar pensar en el propio Carrey cuando ve cómo las muecas, las gracias, los gags se van esfumando y quedan reducidos a polvo. La historia de Kaufman es una historia triste, como la de cualquier payaso. Suele decirse de ellos, de los payasos, que lloran por dentro mientras hacen reír por fuera. Algo así fue la vida de Kaufman. No necesariamente la de Carrey. Pero reconozcamos el valor del cómico que se mete en la piel de otro cómico que tuvo un final tan poco amable.

Estrenos 14 de mayo

by Pablo

Con calzas, pero no a lo loco, y mediado el mes, he aquí lo último y novedoso en las carteleras españolas:

-Robin Hood: Ya está aquí la versión de sir Ridley Scott de uno de los personajes más llevados a la pantalla, tanto grande como pequeña. El señor Scott ha dicho que su objetivo pasaba por darle una nueva dimensión al personaje de RH. Nos preguntamos, maliciosamente, si se refería a los kilos que el plan de adelgazamiento no acabó de eliminar de la cintura del algo dejadillo Russell Crowe. Ya en serio, se supone que lo que hace la versión de RS es dotar de mayor profundidad al justiciero de los bosques ingleses. Al maestro Boyero le aburrió. Nosotros tenemos ganas de verla y compartir nuestras impresiones con vosotros. Será en breve. Hasta entonces, otra duda malvada: ¿habrá aprovechado Scott los kilos de Crowe para que interpretara también a Little John y ahorrarse, así, otro sueldo?

-Canino: Película griega, sí, como suena, bastante raruna que tuvo un recorrido interesante y premiado en varios festivales, incluido el de Cannes (que estos días está en marcha). Unos críos, un entorno extraño, ¿otro planeta? Plan B para aquellos que no quieran ver a Crowe embutido en unas mallas ceñidas…

-Two lovers: Hubo un tiempo en que de James Gray llegamos a esperar cierta altura de vuelo gracias a obras atrevidas como Little Odessa o The Yards. Con la fallida We own the night defraudó considerablemente. Ahora vuelve a tirar de Joaquim Phoenix (sí, el que ha estado un año entero grabando un falso documental hecho un pintas con su cuñado Casey Affleck), al que coloca a su lado a la desvaída Gwyneth Paltrow en un drama romántico con el que esperemos que remonte el vuelo.

-Gentlemen Broncos: Parece que la cosa va de rarezas. Un chaval acude a una convención y descubre que un escritor le ha robado su idea. Director y actores desconocidos.

-Reykjavik Rotterdam: Thriller islandés (!). Y no, el protagonista no es un volcán, sino un guardia de seguridad tentado por la mala vida.

-Rosa y negro: Comedia histórica cuyo mayor activo/atractivo es la presencia de Juan Diego, actor sólido.

-Son & Moon: Documental español sobre el astronauta Michael López-Alegría.

Adiós a Antonio Ozores

by Carlos

Eligió un día raro para morir. El día que un presidente de izquierdas anunciaba el mayor recorte social de la democracia. El día que el Atlético de Madrid ganaba un título en Europa por primera vez en 48 años. El día que Carrusel Deportivo emitía sin el que fuera su director desde 1992. Sí, ayer fue un día raro, como producto de una de esas bromas del humor absurdo que regaló a lo largo de más de 150 películas. Ozores. Su apellido ha salpicado el cine español desde sus comienzos: hijo de los actores Mariano Ozores y Luisa Puchol, actor hermano del actor José Luis Ozores (1923-1968) y del director y guionista Mariano Ozores (1926), tío de la actriz Adriana Ozores (1959) y padre de Emma Ozores. Su voz estará vinculada siempre a esa dicción confusa y peculiar que aprovechó hasta límites insospechados. Y su imagen acompañará siempre al imaginario colectivo de una generación que le vio trabajar, como secundario de lujo, al lado de todos los grandes, como Fernán Gómez, Landa, Concha Velasco o López Vázquez, y otra que le vio triunfar en taquilla con los blockbusters (de la época) de su hermano Mariano junto a la popular pareja Pajares-Esteso. También fue un actor prolífico en el teatro, donde protagonizó y dirigió cerca de 200 obras. La última, aún en cartel, escrita y dirigida por el mismo y protagonizada por su hija, tenía el premonitorio nombre de El último que apague la luz. Descanse en paz.

PD: Como sacado de su humor surrealista, muchos medios se han hecho eco hoy, en los obituarios, del Goya que ganó por la película La varilla de Saurí. Pues bien, no existe tal película. Alguien ha dejado ese infundio en Wikipedia y los periodistas han caído como moscas. De hecho, la varilla de Saurí es un objeto que se menciona en la cuarta película de Indiana Jones. Un buen homenaje para un cómico único.

Cannes al descubierto

by Pablo

Hoy empieza el Festival de Cannes, que se prolongará hasta el próximo día 23. Si de los Oscar opino que es una gigantesca operación de marketing, con un envoltorio espectacular, a la que todos prestamos atención como bobos, ya supondréis que igual o peor consideración me merecen certámenes como Cannes, Venecia, Berlín y San Sebastián. El que nos ocupa se lleva la palma (y perdón por el involuntario juego de palabras) porque pasa por ser el del mayor glamour, el de la alfombra roja más lustrosa; lisa y llanamente, el de la mayor tontuna.

Arranca Cannes y un servidor se pregunta: ¿es para tanto? ¿Hay que hacer caso a lo que allí ocurra, a lo que allí se proyecte, a lo que allí se premie? ¿Es verdaderamente relevante para los que no usamos gafas de pasta ni pipa ni otros complementos del atrezzo del intelectual? ¿Debemos conservar la lista de agasajados como oro en paño y convertirla en nuestro referente cuando esas películas, a cuentagotas, vayan llegando a la cartelera? ¿Hay algo detrás de ese bonito muro de parafernalia, champán y vestidos escotados?

Se me ocurrió, dándole vueltas anoche, que una forma tan poco empírica como cualquier otra de no acabar demostrando nada era someter a escrutinio la relación de las últimas cintas ganadoras de la Palma de Oro, el galardón máximo. Y he aquí lo que me topé, repasando la lista histórica:

-2000: Bailando en la oscuridad; Lars Von Trier en todo su esplendor, uniendo fuerzas con la cansina cantante islandesa Björk, por aquel entonces también de moda; no apta para todos los estómagos, aunque merece el crédito de no dejar a nadie indiferente. ¿Quién es Von Trier ahora? Un señor algo perdido que suelta desparrames como Anticristo.

-2001: La habitación del hijo; el italiano Nanni Moretti es de esos que pueden agotar la paciencia de un santo, con su hablar a la cámara y su, en general, desmedido egocentrismo; aquí opta por el dramón más que por la denuncia social.

-2002: El pianista; película soberbia de Roman Polanski, probablemente la mejor de su filmografía; nada que objetar.

-2003: Elephant; Cannes decidió premiar a Gus Van Sant, caballero capaz de cometer atrocidades como plagiar plano a plano Psicosis, de Alfred Hitchcock; aquí reflexiona sobre la violencia en una película que conviene visionar.

-2004: Farenheit 9/11; el mejor documental de Michael Moore, una disección muy cabrona de los atentados del 11 de septiembre y lo que había detrás (familia Bush); eso sí, con el impagable estilo maniqueo del amigo Moore.

-2005: L’enfant; ¿alguien ha visto esta películas de los doblemente premiados hermanos belgas Dardenne? No vale mentir.

-2006: El viento que agita la cebada; Ken Loach es de esos que gustan en los festivales, con su cine de denuncia social, de la que conviene extraer, en el mejor de los sentidos, la reciente y estupenda Buscando a Eric; aquí nos traslada a la guerra de independencia irlandesa; también conviene verla.

-2007: 4 meses, 3 semanas y 2 días; el rumano Cristian Mungiu agitó a los críticos durante un tiempo con esta dura crónica de un aborto; después, el impacto se fue diluyendo.

-2008: La clase; magnífico trabajo el de Laurent Cantet, sobre los esfuerzos de un profesor por introducir algo, lo que sea, en las duras molleras de los alumnos de un instituto del extrarradio parisino; tono cuasi-documental, actuaciones muy naturalistas; visión obligada; aquí nos gustó mucho, por cierto.

-2009: La cinta blanca; parecía que se iba a llevar el Oscar a Mejor Película Extranjera, pero seamos serios: El secreto de sus ojos es mucho mejor; y admitámoslo: el amigo Michael Haneke es bastante durillo de roer.

Conclusión: El palmarés no es malo, siempre dentro de la tónica alternativa y gafapasta a la que debe ceñirse todo buen festival. ¿Pero es para perder la cabeza? Juzgad por vosotros mismos. ¿Qué pasará este 2010? ¿Realmente nos importa? La respuesta, la próxima semana.

Swimming Pool

by Pablo

Vaya por delante que no soy un enamorado del cine francés, aunque un axioma de semejante calibre siempre admite excepciones. Por eso no se me abren las carnes cuando en la tarjeta de presentación del parisino François Ozon ocupa lugar preferente el título de “uno de los mejores directores de su país de los últimos años”. Por Swimming Pool estuvo nominado a la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 2003; tal vez su mayor éxito, al margen de la buena acogida de Le refuge en San Sebastián el año pasado.

Swimming Pool se distribuye en tres actos bien diferenciados. En el primero, una escritora inglesa, Sarah Morton, harta del moderado éxito que le concede su saga de novelas policíacas, decide tomarse un respiro y acepta la oferta de su editor, que pone a su disposición su casita francesa. Hasta allá se marcha Sarah, que lleva una vida más bien anodina, escribiendo poco y alimentándose peor. El segundo acto tiene como detonante la irrupción de la hija del editor, Julie, jovencita que dedica su existencia a solazarse con baños en la piscina, por el día, y juergas con desconocidos, sin repetir nunca, por la noche. La colisión entre Sarah y Julie es tan frontal como inmediata. Se llevan a matar y no lo disimulan. Sarah, sin embargo, acaba viéndole el lado positivo: deja lo que tiene entre manos y se dedica a escribir sobre la chica. El tercer acto supone un giro radical en el que todo se vuelve turbio y más bien sorprendente, algo bastante parecido a un sopapo que coge desprevenido al espectador, enfrentado primero al tedio y después al toma y daca, meramente dialéctico, entre la veterana y la joven.

A la escritora la interpreta la británica Charlotte Rampling, en un papel que, sin duda, ha sido escrito para ella. Durante buena parte del metraje compone el rol algo manido de inglesa estrecha y quisquillosa que no acaba de encajar en la más libertina existencia meridional. Ludivine Sagnier, una de las promesas del celuloide galo, es Julie. Al margen de discutir con Sarah, la mayoría de sus apariciones pasan por nadar en la piscina y tomar el sol, no necesariamente con toda la ropa encima. Ozon juega claramente la baza del morbo con ella, una chica eminentemente física, sexualmente desinhibida. Con Sarah compone la clásica estructura de caras enfrentadas: a la rigidez de una se opone la casquivanería de la otra. Lógico que surjan las fricciones, aunque acaben dando paso a un progresivo acercamiento.

De Ozon lo mejor que se puede señalar es su capacidad para la sorpresa en el tramo final y buen gusto en los diálogos. En cambio, las formas le traicionan con cierta frecuencia: cuando quiere ponerse exquisito o pretencioso y nos regala ciertos planos que no conducen a nada. Típico también de cierto cine europeo, ciertos momentos absolutamente prescindibles nos son entregados en su integridad por cierto rechazo injustificable al corte en la sala de montaje.

Swimming Pool es una película que da pie a sensaciones encontradas. Gana con el paso de los minutos y deja un poso saludable, el de invitar a cierta reflexión; pero es difícil entrar en detalle sin boicotear puntos capitales de la trama. Si Ozon estál llamado a salvar el cine francés y, de paso, el europeo, es una disquisición en la que por nada del mundo me apetece adentrarme.

Estrenos 7 de mayo

by Pablo

No perdemos las buenas costumbres en esta nueva etapa. Seguimos dando cuenta de los estrenos de cada fin de semana… aunque suceda, y este vuelve a ser el caso, que pocos (o casi ninguno) valgan la pena. Toma nota de lo último en llegar a la cartelera:

-Noche loca: Steve Carell y Tina Fey, dos de los cómicos del momento en USA, se enrolan en una cinta simpática basada en la poco original (pero llena de recursos) premisa de la confusión de identidades. Una confusión que dará pie a los lógicos (y supuestamente graciosos) líos de rigor. Para pasar el rato.

-Un ciudadano ejemplar: Gerard Butler sigue ahí, tras su irrupción con 300, haciendo películas como churros… y churros son la mayoría de sus películas. No lo diremos aún de esta, por no haberla visto, pero tampoco huele precisamente a cinta para el recuerdo. Le acompaña Jaime Foxx (otro algo desvaído) en un thriller llamado a dejar escaso poso.

-Habitación en Roma: Julio Medem, autor de Lucía y el sexo, ha conseguido que se hable bastante de esta película en la que encierra a dos actrices en pelota picada en la habitación que da título a su trabajo, para que se repartan carantoñas y disquisiciones metafísicas. Un hueso que se antoja algo duro de roer.

-Viaje mágico a África: Primera película española en 3D. Quedémonos con el dato y celebrémoslo.

-El Plan B: Vaya, resulta que Jennifer López sigue en la brecha. Bueno, lo de la brecha es por decir algo… Absolutamente prescindible.

-Nausicaa: Animación japonesa.

-Estigmas: El ex lanzador de peso Manuel Martínez, como suena, al frente de la función (!).

-El pequeño Nicolás: Comedia francesa.

-Madre amadísima: Otra española dentro de la nutrida representación del fin de semana. Sin actores conocidos.

Celuloides abre una nueva etapa

by Pablo

Dos años y medio después, y con 500 entradas, un número muy redondo, a nuestras espaldas, el equipo de Celuloides en su jugo decidió por unanimidad que era el momento de ir más allá, de dar un nuevo paso en el compromiso que mantenemos con nuestros lectores y fans en la página de Facebook.

Ese compromiso se traduce, como nos gusta llamarlo, en un lavado de cara. Nos mudamos a esta nueva dirección, www.celuloidesensujugo.com, que más allá del nombre, más corto y sencillo de teclear y recordar, lleva adheridas una serie de mejoras y novedades que iréis conociendo poco a poco, a medida que vaya fraguando esta segunda etapa que iniciamos ahora.

Por lo demás, somos los de siempre: los críticos implacables que no se venden a nadie ni a nada; los amantes del buen cine y la televisión de calidad; aunque dispuestos a meternos en el fango, si es necesario, y rescatar algunas de las peores producciones que, por desgracia, han llegado a ver la luz. Nuestras secciones son las de siempre, y como siempre os iremos surtiendo de aquellas noticias que consideremos que deben llegar a vuestro conocimiento. La actualidad manda, claro.

Por último, volvemos al comienzo: 500 entradas es un balance por el que nos vais a permitir que nos felicitemos. Difícilmente podíamos imaginar el 15 de octubre de 2007, cuando dimos el pistoletazo de salida al blog, que llegaríamos siquiera a acercarnos a una cifra así. Nos felicitamos y os felicitamos por estar ahí y dispensarnos la buena acogida de la que siempre hemos gozado.

Gracias por vuestra fidelidad. ¡No dejéis de visitar Celuloides en su jugo! ¡Y de compartir lo que pensáis a través de vuestros comentarios!

Alicia en el País de las Maravillas

by Pablo

Al terminar la película, un rótulo asegura que lo que acabas de ver lo firma un tal Tim Burton. Se agradece la información, porque a lo largo del visionado de Alicia en el País de las Maravillas uno llega a dudar si detrás de la cámara (aunque buena parte es ordenador) estaba realmente el responsable de joyas como Ed Wood y Sleepy Hollow. Pero sí: firma Burton, y se confirma que no atraviesa precisamente su mejor momento.

El punto de partida tenía su intríngulis, que se decía antiguamente: adaptar la obra de Lewis Carroll, una de las más presentes en el subconsciente colectivo, especialmente en el anglosajón, aunque en buena medida gracias a la película de Disney, y no tanto a la narración en dos partes del autor inglés. De nuevo bajo el paraguas disneyano, Burton le hinca el diente a material sensible y decide hacer las cosas a su manera: devolviendo a Alicia a ese mundo más bizarro que de fantasía unos añitos más tarde, cuando ha entrado en la veintena y están a punto de casarla con un lord feo como un pie y aquejado de problemas digestivos. Vuelve Alicia entre sospechas de que pueda ser una impostora y con una misión: derrotar a la malvada Reina Roja.

Aunque los puristas torcerán el morro ante la mencionada licencia, no radica ahí, sin embargo, el problema de esta Alicia. Su debilidad está en su guión. Nadie entra a la sala esperando un Macbeth en el País de las Maravillas, pero sí unos mínimos que, por desgracia, rara vez llega a rozar el libreto: la historia es sencilla hasta decir basta, ramplona, resuelta con una simpleza que asusta, siempre por unos derroteros tremendamente previsibles. Sólo la salvan los esporádicos toques de gracia que aportan los desquiciados personajes, aunque incluso aquí se atreve uno a pensar que se podía haber ido más allá. Y después están las concesiones al público infantil, claro. Eso que tan bien sabe hacer Pixar, contentar por igual a pequeños y mayores de forma sutil, no está en cambio al alcance de Burton.

Mientras a Alicia la interpreta la desconocida Mia Wasikowska, que se pasa todo el metraje con cara de pena, los otros dos roles principales recaen en pesos pesados: Johnny Depp está algo apagado como el Sombrerero, en parte porque el personaje es más humo que otra cosa; en cambio, Helena Bonham Carter le apaña la función a su marido porque está perfecta como la cabezona y furiosa Reina de Corazones. El outsider Crispin Glover está fuera de lugar como el “siniestro” Stayn. Como el resto es ordenador, es menos interesante juzgar, aunque los gemelos caen bien a la primera.

Al señor Burton se le presenta un doble dilema: de una parte, el pobre bagaje artístico de su película; de otra, el descomunal pastizal que ha recaudado (y sigue recaudando), en buena medida inflado por el 3-D (servidor la ha visto en las dos dimensiones de toda la vida). Vista su trayectoria reciente, es de sospechar que puede interesarle más lo segundo. Una lástima, porque siempre le hemos tenido por una voz diferente y original. Y Alicia no es ni lo uno ni lo otro.

Veredicto: 5,5

Lo mejor: Los gemelos.

Lo peor: El guión, muy flojo.

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La pirámide de Lost

by Carlos

A falta de un puñado de capítulos para que termine la sexta y definitiva temporada de Perdidos, se hace necesaria una revisión crítica a sus antecesoras, ya que mucho me temo que el ímpacto del último capítulo va a marcar, para bien o para mal, la imagen global de la serie para unos cuantos años.

A pesar de ello, la empresa es demasiado grande. Juzgar ese gigantesco puzzle llamado Lost sin tener aún todas las piezas es demasiado arriesgado. Si algo han demostrado los guionistas de esta serie es su capacidad para reinventarse en un escenario tan sencillo como una isla desierta. Bueno, lo de desierta es un decir, porque la dichosa isla está más transitada que Ibiza en la fiesta de cumpleaños de Pocholo. Así que vamos a dirigir nuestro esfuerzo en comprender cómo, a pesar de una trama próxima al folletín y con una evolución de los personajes digna de un culebrón venezolano, Lost es, y presumiblemente seguirá siendo, una serie de culto en todo el mundo.

Dice Jacob (y si no sabes quién es Jacob quizás sería un buen momento para dejar de leer y ponerte a ver las cinco primeras temporadas), que la isla es, simplemente, un tapón que evita que el mal escape. Quizás Jacob ve la botella medio vacia, porque medio llena se nos antoja más que una simple botella, es más bien una pirámide. Y quizás Jacob no se llame Jacob, sino Abraham Maslow, autor de Una teoría sobre la motivación humana (1943), donde describe su famosa jerarquía de necesidades a la cual todos respondemos. Veamos cómo se ajusta esta pirámide a la estructura de la serie.

Temporada 1: necesidades básicas.
Vuelo Oceanic 815 con destino Los Ángeles. Turbulencias. Nerviosismo. Fallo en los motores. Caída en picado. Playa. Así comienza Perdidos, con un montón de milagrosos supervivientes de un accidente aéreo desperdigados por la playa de una desconocida isla del Pacífico. ¿Qué quieren? ¿Qué buscan? Sobrevivir a toda costa, lo que Maslow llama necesidades fisiológicas: respirar, beber agua y alimentarse. A eso se dedican, humo negro arriba, osos polares abajo, durante estos primeros 25 episodios donde conocemos a los principales protagonistas: Seppard, Locke, Sayid, Kate, Sawyer, Michale y su hijo Walt, Charlie, Jin y Sun, Claire, Hugo, Shannon y Boone. Todos, obviamente, con un pasado muy inquietante que nos cuentan a través de flashbacks.

AB AETERNO de M. Brady Clark www.mbradyclark.com

Temporada 2: necesidades de seguridad y protección.
Una vez las necesidades fisiológicas están más o menos cubiertas, es hora de sentirse protegido. Los guionistas no se lo ponen fácil a los sufridos robinsones. En la isla habita un misterioso clan dedicado a raptar niños, mientras que un ordenador de la época de los disquetes de 8 pulgadas pide una clave numerica de seis cifras bajo amenaza de fin del mundo. Como para dormir tranquilo. En esta temporada conocemos a Desmond, que llegó por su cuenta a la isla tiempo ha, y a Ben, líder de los Otros.

Temporada 3: necesidades de afiliación y afecto

Después de 49 capítulos en la dichosa isla, y de soportar raptos, tiroteos, humos negros, experiencias deja vu, drogas, experimentos y una explosión de energía electromagnética, los que sobreviven ya están hechos a todo. Así que toca unir lazos: la amistad, el compañerismo, el afecto y la cebolleta son los protagonistas. Jack es prisionero de los Otros y acaba con el síndrome de Estocolmo gracias a la intrigante Juliet. Locke se une a los Otros para buscar respuestas, Charlie formaliza su relación con Claire. Poco les dura.

Temporada 4: necesidades de estima.

Un carguero de mercenarios asesinos viene a rescatarlos (?¿) y Locke y Jack compiten por el liderazgo del grupo con Sawyer dando por saco y Ben de malo malísimo. Los capítulos exploran la necesidad de atención, el aprecio, el reconocimiento, la reputación, el estatus, la dignidad, la fama, la gloria, e incluso dominio. Ben llega a perder a su hija por no renunciar a su poder. Consiguen salir de la isla seis (los seis de Oceanic), pero el sentimiento de culpa por los compañeros dejados en la isla aparece en forma de flashfowards. El lío padre.

Temporada 5: autorrealización.

La única temporada donde los personajes deciden realmente qué quieren hacer, a pesar de no saber qué está pasando. Han transcurrido tres años. Los seis de Oceanic deciden volver, los de la isla quedarse a trabajar en ella en 1977 (sí, en 1977, qué pasa), a pesar de tener la opción de escapar. Jack busca la redención, Locke respuestas sobre su vida, Sawyer una vida plena de Juliet, etc Se suceden los flasbacks y flashfowards. Ya da igual comer, beber, dormir o el sexo. Ahora todo el mundo busca respuestas. Pobres ilusos.

Y en la sexta… en la sexta Jacob dirá.

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