Ella tiene 24 años y saltó a la fama por lucir palmito en una película entretenida, sin más, que adaptaba una serie ochentera de dibujos animados. Él tiene 36 años y se dio a conocer en una seriecilla de/para adolescentes que, vista hoy, produce mitad vergüenza ajena, mitad arcadas.

Hablamos, sí, de la ubicua Megan Fox y de su, a partir de ahora, y hasta nuevo aviso, marido Brian Austin Green. Llevaban años saliendo juntos y han decidido que era el momento de darse el “sí, quiero”. A un servidor lo que le llama la atención es como viene a refrendarse ese dicho de que “Dios los cría y ellos se juntan”. Nunca un matrimonio de actores reunió tan poco talento y tan nulas perspectivas de futuro.
Por edad, debería ser Megan Fox la que aspirara a comerse el mundo. Y, sin embargo, visto lo visto, me atrevo a aventurar que ya, así de rápido, se le ha pasado el arroz. La conocimos en 2007 gracias a Transformers: cierto, irrumpió como un ciclón, como una auténtica bomba sexual que, reconozcámoslo, elevaba y mucho las posibilidades de la cinta entre los libidinosos espectadores teenagers, que agradecían algo de carne femenina entre tanta cara de pringao de Shia LaBeouf y tanto robot con mala hostia. Michael Bay, que no es tonto, tuvo claro que debía contar con ella para la paupérrima y muy prescindible secuela, estrenada el año pasado. Cómo de tonta se pondría la Fox para que Bay decidiera que hasta ahí, que en adelante su personaje de rollito del protagonista pasaba a mejor vida. Exactamente lo contrario que le ha sucedido a la chica: su vida, en el celuloide, ha sido de todo menos buena. Jennifer’s Body resultó ser lo que prometía ser, una auténtica bazofia, y la recién estrenada Jonah Hex, con Josh Brolin, se la ha pegado con todas las de la ley. Mucha portada de revista, mucha “mujer más sex del mundo” y mucha tontería, pero rascando un poquito en seguida se podía ver que Megan Fox no era nada.
De Brian Austin Green, más cerca ya de los 40 que de los 30, poquito se puede esperar a estas alturas de partido. A su rol de David Silver en la casposa e infame Sensación de vivir le han seguido un puñado de olvidables actuaciones o apariciones, mejor dicho, en alguna que otra serie y alguna que otra película de medio pelo. Últimamente se le pudo ver en un producto que va ya totalmente de capa caída, Smallville. Tiene en cartel varios estrenos que aportarán entre poquísimo y nada.
A Megan Fox y Brian Austin Green, como matrimonio, no sé qué futuro augurarles (ni me importa). Como actores, creo a pies juntillas que no tardaremos en olvidarnos de ellos. Si no lo hemos hecho ya…













