14th Jun2010

Kick-Ass

by Pablo

He aquí una película que corre el riesgo de ser etiquetada como una cinta para a) adolescentes o b) frikis o c) adolescentes frikis. He aquí una película diferente, original y fresca que se aparta de lo trillado. He aquí una película difícil de vender: en Estados Unidos le fue bien, con casi 50 kilos para 30 de presupuesto; en España se colocó en 6º lugar de la taquilla… superada por La última canción de Miley Cirus/Hannah Montana.

Kick-Ass no responde bien a las etiquetas porque no es un film que deba ser etiquetado. Es un producto distinto. Es un homenaje a los superhéroes que no cae en ninguno de los dos extremos: ni en el de tomarse demasiado en serio, ni en el de lo paródico. Por tratar de explicar lo que sólo se explica viendo la película, digamos que no es, en absoluto, una Scary Movie dedicada a los justicieros enmascarados. Es más bien (la idea no es mía, es ajena) una suerte de cruce entre Kill Bill y Spiderman. Es la historia de un chaval, todavía en edad de instituto, que decide emular a Peter Parker y compañía y fabricarse un personaje con el que combatir delitos cotidianos. Su traje es cutre; sus movimientos, torpes; sus primeras hazañas, un absoluto desastre. Todo ello contado sin contemplaciones pero desde una perspectiva desmitificadora cercana al cachondeo. Algo así como: “¿pensábais que ir por la vida de superhéroe iba a ser tan fácil y tan glamuroso?” Nuestro héroe, digámoslo ya, tiene más de pringado que de triunfador, tanto con los maleantes como con las chicas.

Pero insisto: Kick-Ass no es una parodia ni de Spiderman ni de Batman. Es Mark Millar, genio del cómic, haciéndose la pregunta que pone en boca de su protagonista, la de qué ocurriría si un chico obsesionado con los cómics decidiera emular a sus personajes. Lo bueno es que Millar en su cómic y Matthew Vaughn en la traslación al celuloide deciden ir un paso más allá: deciden que la función la presidan el cachondeo y el desmadre. Cachondeo en forma de buenos y malos inverosímiles colocados en situaciones que mueven a la carcajada y desmadre vía enfrentamientos que no escatiman en miembros cortados y armas de munición pesada. Kick-Ass no se anda con rodeos, no es una cinta mojigata: las bromas corren al mismo ritmo que la sangre.

La gracia, la genialidad del asunto reside en que todo esto, que por sí solo resulta muy atractivo, está además muy bien ensamblado y perfectamente contado, desde la génesis del héroe a sus primeros escarceos con la nueva profesión, desembocando en el combate final. El relato es coherente y sólido, no se limita a salpicar hallazgos felices entreverados con momentos insustanciales; en absoluto.

Del reparto, lo mejor son los chavales, desconocidos en su mayoría, salvo el genial Christopher Mintz-Plasse, visto en Supersalidos, donde se llevaba la cinta de calle y de tapadillo. El protagonista, Aaron Johnson, hace un trabajo irreprochable. Los mayores no desentonan, empezando por el villano Mark Strong, últimamente ubicuo (Sherlock Holmes, Robin Hood). Al amigo Nicolas Cage, al que cada vez se le ven más el cartón y las carencias, se le perdona que figure en el cast, y se entiende que hacía falta algún nombre mínimamente familiar para la audiencia; encomiable, por otra parte, que aceptara enrolarse en una película de este pelaje.

Rompedora como es, Kick-Ass corre el riesgo de no ser bien comprendida ni aceptada. Ni vendida, como ha sido el caso en España. Que un tío como Brad Pitt haya decidido poner parte de su pasta en este negocio, contribuye a alejar la idea de que se trata de una patochada. Kick-Ass deja un sabor de boca gratísimo, especial. Es lo más original que ha pasado por la cartelera en 2010 y en mucho tiempo. Verla es liberador y gratificante. Y altamente recomendable.

Veredicto: 8

Lo mejor: La escena del coche, sonando “Crazy” de Gnarls Barkley.

Lo peor: Que le caiga la etiqueta equivocada.

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One Response to “Kick-Ass”

  • Frank Einstein

    Completamente de acuerdo con la crítica. Y además, creo que Nicolas Cage hace un gran papel cosa que no hacía desde…Ehm… ¿Comodín del público?

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