Resumamos: un grupo de soldados de fortuna que mata sin cuartel al mejor postor. Y ahí acaba el argumento de Los mercenarios (The expendables, 2010). Como mucho, conociendo a sus componentes, podemos aventurar que el dinero se lo gastan en botox. Pero ya está. Ese es el comentario más profundo que se puede sacar del último taquillazo de Sylvester Stallone. Y si tiene intención de verla eso es lo único que debe saber, así que por su propia autoestima no siga leyendo este post.
Los mercenarios surgió de una idea muy especial: reunir a los grandes actores del cine de acción de los 80 y 90 en una película homenaje a ese género. El anfitrión de semejante colección de músculos no era otro que Sylvester Stallone, director, guionista y protagonista, un mito rejuvenecido por la recuperación y adaptación de sus franquicias Rocky y Rambo. En Celuloides en su jugo dimos buena cuenta de los pormenores de la selección de plantel, en el que destacan, además de Sly, Jason Statham, Jet li, Dolph Lundgren, Mickey Rourke, Eric Roberts y, como invitados especiales, Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger (que hace un cameo bastante vergonzoso). Es verdad que dijeron que no otros “grandes”, como Van Damme o Seagal, pero seguro que a estas horas se están tirando de los pelos al ver la cantidad de dinero que ha recaudado esta ¿película?
Sí, película entre interrogantes porque, señor Sly, cuando se tiene una idea lo suyo es desarrollarla, no poner cuatro camaras y esperar a que Lundgren o Statham improvisen un diálogo brillante. Si algo tenían las películas de acción de los 80 eran, precisamente, esas frases ingeniosas y surrealistas tipo “sayonara, baby” envueltas en situaciones irreales llenas de violencia sin compromiso. Pero llenar un ¿guión? de lenguaje machista, comentarios jocosos y chistes entre actores para, encima, intentar colar una ¿reflexión? moral después de pasarse todo el metraje dando tiros y saturando al personal con los cliches más burdos… eso, Sly, eso no se puede dejar pasar, por mucho Rocky, Tango y Rambo que hayas hecho.
Los mercenarios es, como su título original vaticina (The Expendables), una película totalmente prescindible que no hace sino emborronar, si eso es posible a estas alturas, la carrera de algunos actores que al menos dejaron su huella en una época más ingenua que la actual, pero bastante más fresca en cuanto a nuevas ideas.
Para esto, mejor que no hubieran salido del gimnasio.
Veredicto: 2
Lo mejor: El guionista de los Razzies ya puede descansar por ese año. Se lo merecía.
Lo peor: Sly ya piensa en una segunda parte. No nos lo merecemos.
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