Conocerás al hombre de tus sueños (by Pablo)

by Pablo

Digámoslo ya, sin rodeos y sin parches calientes: Conocerás al hombre de tus sueños (You will meet a tall dark stranger, 2010) es una de las peores películas que ha rodado Woody Allen en los últimos 20 años. Si no le adjudico inmediatamente el título de “la peor” es porque le hace una durísima competencia ese bodrio a medio camino entre el topicazo y el postalismo muy bien remunerado llamado Vicky Cristina Barcelona.

Dentro de la cuesta abajo en que se ha convertido la carrera de Allen, empeñado en seguir rodando una película al año cuando se acerca ya a los 75, esta última marca un punto de inflexión. Asumamos que tarde o temprano tenía que ocurrir: el tremendo petardazo, el tropezón clamoroso, el truño infumable. Las señales estaban ahí. Las muestras, más que evidentes, de que al pulso del maestro le afectaba algo más que un temblorcillo. Normal, por otra parte, para alguien de su muy respetable y avanzada edad. El director neoyorquino es de esas personas que temen que la vida perderá todo su sentido el día en que dejen de trabajar. Antes que apagarse de golpe, como la llama de una vela, él prefiere irse diluyendo como un azucarillo.

Ocurría, hasta ahora, que siempre había algo salvable: Larry David en Si la cosa funciona; Penélope Cruz (sí) en VCB; Tom Wilkinson en El sueño de Casandra; toda Match Point, de principio a fin; y así podríamos continuar hasta remontarnos a sus años dorados. En Conocerás al hombre de tus sueños, en cambio, no se salva nada. No se salva la trama porque no existe. No se salva el director porque grita: “‘¡acción!” y se quita de en medio. Y apenas se salvan los actores, salvo, quizás, Anthony Hopkins, aunque tampoco está para lanzar cohetes.

Se supone que Allen bucea, escudriña, disecciona… en fin, escoged el verbo que más os guste, las relaciones a las que se arroja un grupo de personajes que han alcanzado una encrucijada vital y optan por el camino más pedregoso. Tenemos a la señora madura que se entrega al esoterismo de pega. A su marido que se decanta por una furcia paleta. A la hija del matrimonio, que le echa el ojo a su jefe. Y al marido de la hija, que se prenda de la vecina de enfrente. Todos determinados a resolver sus respectivos problemas (falta de atención, miedo a envejecer, ganas de formar una familia, obsesión por reverdecer viejos laureles) a través de terceras personas.

Lo que, a priori, no suena del todo mal, y podría de hecho acabar muy bien en manos del buen Allen, a estas alturas se convierte en un pastiche de historietas carentes de interés, sin alma, faltas de chispa y, por encima de todo, y aquí radica el gran problema, sin que se atisbe en momento alguna que la cosa avanza hacia algún punto concreto. Películas en las que, en el fondo, no ocurre nada, hay unas cuantas, y algunas son más que estimables. Pero a cambio de renunciar a una trama con enjundia necesitas personajes potentes colocados en situaciones límite. Un comodín al que aquí no podemos recurrir. De ahí el fracaso rotundo. De ahí que, por más que la firme Woody Allen, estemos ante una mala película.

Veredicto: 3

Lo mejor: que Antonio Banderas no sale demasiado.

Lo peor: que Woody Allen no acepte que es hora de colgar la cámara.

En la cuneta de la gloria

by Pablo

¿Qué es peor? ¿Ser un Don Nadie toda tu vida o saborear la gloria un día para sumirte en el olvido al siguiente? ¿Que nunca te den un papel o caer de pronto en desgracia y dejar de recibir guiones y llamadas? Un servidor se inclina por lo segundo, por la crueldad de paladear un caramelo sólo para que alguien te lo quite de la boca. Vivir en la cuneta de Hollywood, a la sombra de la gloria, es vivir en Hollywood… pero, sobre todo, es vivir en la cuneta.

Seguro que, más de una vez, el nombre de un actor o actriz ha acudido a vuestra mente y os habréis preguntado: ¿qué ha sido de él/ella? ¿Por qué acepta papeles ridículos o, en el peor de los casos, ha desaparecido de la faz de la Tierra? A continuación, cinco ejemplos. Cinco como podrían haber sido diez o cincuenta. La lista no pretende ser exhaustiva. Son muestras de cómo la fama es efímera, la gloria, esquiva, y Hollywood, bajo su letrero iluminado, un lugar con muchas sombras:

-Christian Slater: El paradigma del loser. Despuntó pronto con El nombre de la rosa. Unos años después pudimos verle en el Robin Hood de Kevin Costner. Finalmente, en el 93, acertó al encabezar Amor a quemarropa, con guión de Tarantino. Parecía que había llegado su momento. Pero desde entonces no ha hecho otra cosa que caer en picado. Su último intento, la floja serie Sin identificar, no ha cuajado.

-Chris O’Donnell: Otro que tal baila. Le descubrimos en Esencia de mujer (1992), la película que le abrió las puertas de la industria. Fue dos veces Robin para desgracia de los fans de Batman y también D’Artagnan para desgracia de los fans de Dumas. Desde la mediocre Límite vertical no ha hecho otra cosa que ir dando tumbos. Al menos, su serie, NCIS Los Ángeles, no ha sido cancelada. Pero no porque sea una maravilla. [Por cierto: comparte reparto con otra joyita, el rapero Ll Cool J].

-Alicia Silverstone: En 1997, cuando interpretó a Batgirl en Batman y Robin (coincidió con O’Donnell) parecía lista para comerse el mundo. Pues bien: no le dio ni un bocado. En 2004 intervino en la secuela de Scooby Doo. Apenas trabaja.

-Stephen Baldwin: ¡Ah, los Baldwin! ¡Qué gran saga! Al abrigo de Alec, que ahora colecciona Globos de Oro gracias a 30 Rock, sus hermanos Daniel, William y Stephen se han currado un puesto en esta lista. Pero Daniel y William nunca llegaron realmente a ser alguien en la industria. Stephen sí gozó de sus quince minutos warholianos. Año: 1995. Película: Sospechosos habituales. Desde entonces, morralla. En 2008 toca fondo con la infecta Shark in Venice, algo así como Tiburón en el Gran Canal. Para 2011 está previsto su debut como director. Temblemos…

-Brooke Shields: Sorprendió al mundo en 1980 con El lago azul, película iniciática que removió a mucha gente en las butacas de los cines, incómodos ante la espléndida desnudez de una cría. Se casó con el tenista André Agassi y se embarcó en un puñado de películas y series intrascendentes. De lo último: ser la madre de Hannah Montana. A su favor: que sigue estupenda.

Insisto en que esta no es una lista cerrada. Es más: os animo a completarla y enriquecerla con otros nombres.

Estrenos 3 de septiembre

by Pablo

(Insértese aquí entradilla graciosa, ocurrente, original, diferente, ácida, lírica o lo que desee el lector. El autor de esta entrada no se siente con fuerzas para acometer una vez más la tarea…)

-Lope: Algún mal pensado podría llegar a sopesar la posibilidad de que el cine histórico en España sea la forma sutil de dar trabajo a Pilar López de Ayala. No llegaremos a tanto. Tampoco a entusiasmarnos con una cinta que de histórica tiene lo justo. El personaje de Lope de Vega es más bien punto de partida para triángulo amoroso que completan Alberto Ammann (Celda 211) y la también cantante Leonor Watling. La producción parece muy cuidada. La sensación es que el guión no pasa de convencional.

-Bright star: Otra de poeta enamorado, esta inspirada en la vida de John Keats. Dirige Jane Campion (El piano).

-Submarino: Historia de dos hermanos. Dirige el danés Thomas Vinterberg, aclamado en Cannes en el 98 por Celebración.

-El aprendiz de brujo: Nicolas Cage se enfrenta a Alfred Molina en una de magos ambientada en nuestros días. También es una historia iniciática, de ahí el título. Llega sin hacer demasiado ruido… y así se irá, probablemente.

-Vaya par de polis: ¿Recordáis aquella época en la que Kevin Smith tenía cosas que decir y había gente dispuesta a financiarle sus proyectos? Bien, pues este no es uno de ellos. Este es un filme cien por cien alimenticio, para ir tirando. El guión no es suyo. Él sólo se puso delante de la cámara y observó como Bruce Willis y Tracy Morgan hacían el indio.

-Un pequeño cambio: Comedia romántica en la que, como era de esperar, figura Jennifer Aniston. La ex Friends, tras algún pequeño escarceo con el drama, ha decidido que ese es su nicho (exclúyanse las connotaciones necrológicas). Junto a ella, Jason Bateman, visto en Juno.

-Campanilla y el gran rescate: Cinta de animación que, sorprendentemente, no va a parar directamente al mercado de DVD y similares. Perfil más bien bajo.

Los mercenarios

by Carlos

Resumamos: un grupo de soldados de fortuna que mata sin cuartel al mejor postor. Y ahí acaba el argumento de Los mercenarios (The expendables, 2010). Como mucho, conociendo a sus componentes, podemos aventurar que el dinero se lo gastan en botox. Pero ya está. Ese es el comentario más profundo que se puede sacar del último taquillazo de Sylvester Stallone. Y si tiene intención de verla eso es lo único que debe saber, así que por su propia autoestima no siga leyendo este post.

Los mercenarios surgió de una idea muy especial: reunir a los grandes actores del cine de acción de los 80 y 90 en una película homenaje a ese género. El anfitrión de semejante colección de músculos no era otro que Sylvester Stallone, director, guionista y protagonista, un mito rejuvenecido por la recuperación y adaptación de sus franquicias Rocky y Rambo. En Celuloides en su jugo dimos buena cuenta de los pormenores de la selección de plantel, en el que destacan, además de Sly, Jason Statham, Jet li, Dolph Lundgren, Mickey Rourke, Eric Roberts y, como invitados especiales, Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger (que hace un cameo bastante vergonzoso). Es verdad que dijeron que no otros “grandes”, como Van Damme o Seagal, pero seguro que a estas horas se están tirando de los pelos al ver la cantidad de dinero que ha recaudado esta ¿película?

Sí, película entre interrogantes porque, señor Sly, cuando se tiene una idea lo suyo es desarrollarla, no poner cuatro camaras y esperar a que Lundgren o Statham improvisen un diálogo brillante. Si algo tenían las películas de acción de los 80 eran, precisamente, esas frases ingeniosas y surrealistas tipo “sayonara, baby” envueltas en situaciones irreales llenas de violencia sin compromiso. Pero llenar un ¿guión? de lenguaje machista, comentarios jocosos y chistes entre actores para, encima, intentar colar una ¿reflexión? moral después de pasarse todo el metraje dando tiros y saturando al personal con los cliches más burdos… eso, Sly, eso no se puede dejar pasar, por mucho Rocky, Tango y Rambo que hayas hecho.

Los mercenarios es, como su título original vaticina (The Expendables), una película totalmente prescindible que no hace sino emborronar, si eso es posible a estas alturas, la carrera de algunos actores que al menos dejaron su huella en una época más ingenua que la actual, pero bastante más fresca en cuanto a nuevas ideas.

Para esto, mejor que no hubieran salido del gimnasio.

Veredicto: 2

Lo mejor: El guionista de los Razzies ya puede descansar por ese año. Se lo merecía.

Lo peor: Sly ya piensa en una segunda parte. No nos lo merecemos.

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