Los seductores

by Carlos

Cuatro millones de espectadores han pasado por los cines franceses para ver esta tópica pero divertida comedia romántica. Por algo será. Los seductores (L’arnacoeur, 2010) son un golpe de aire fresco al trasnochado panorama cultural europeo, entre otras cosas porque conecta con la gente. Y de eso se trata.

Dos hermanos y una empresa: separar parejas. Parejas que no funcionan, claro. Y no vale enamorarse. Todo se va al garete cuando aceptan el encargo más difícil de sus vidas: detener una boda en tan solo diez días. Con este planteamiento se construye una película que avanza a golpe de buenos (algunos muy buenos) gags, un ritmo endiablado, diálogos acertados y un equipo actoral que parece habérselo pasado de coña rodando esta película. Romain Duris borda el papel de seductor multidisciplinar tanto en la vertiente romántica como en la cómica y Vanessa Paradis le sigue bien el juego, aunque su papel no es tan exigente.

Pascal Chaumeil, formado en las películas de Luc Besson, dirige esta versión moderna y espectacular del mito de Don Juan siendo, gracias a Dios, más comedido que su mentor. Se apoya en un guión sólido, aunque previsible, y rueda con eficiencia. La historia se hace un poco larga, eso sí, pero las risas están aseguradas.

Eso sí, no vayan a verla si sufren de amores. No es el momento.

Veredicto: 6,5.

Lo mejor: Risas aseguradas, aunque no seas amante del género. A ver qué película te ofrece eso hoy en día.

Lo peor: Demasiado previsible.