Top Ten 2010 (By Pablo)

by Pablo

Fiel a la tradición, he aquí las 10 películas que más me gustaron de cuantas se estrenaron en 2010 y tuve la suerte o desgracia de ver. Insisto en dos matices: son las que más me gustaron, lo cual no las convierte en las mejores; y fueron estrenadas, que no es lo mismo que visionadas, a lo largo del año que acaba de terminar.

Sin más, mi lista:

1- Origen: Si el cine es espectáculo, Origen es el cine. Lo de Batman estaba muy bien, pero Nolan va un paso más allá en esta cinta de una originalidad brutal que hace trizas escenas de Matrix consideradas insuperables en su día. No entiendo la campaña que la tacha de sobrevalorada. Holywood, que este año prefiere los filmes basados en hechos reales, ha decidido darle la espalda. Una lástima. Como lo es el menosprecio a Leo Di Caprio.

2- La red social: La niña bonita de los premios. Se los lleva todos. Alguno, tal vez con un exceso de alcohol en sangre, llegó a compararla con Ciudadano Kane. No perdamos la perspectiva pero sí admitamos que Fincher y Sorkin han parido una película magnífica, de un ritmo agilísimo cuando apenas hay acción y abunda el diálogo.

3- Shutter Island: La primera media hora me pareció soberbia. El conjunto, lo mejor y más arriesgado de Scorsese en años. Una vez más, la crítica ha querido darle la espalda. De nuevo se ignora a Di Caprio.

4- Gru: La coletilla “Mi villano favorito” estuvo a punto de conseguir que desdeñara su visionado. Craso error. La mejor cinta de animación del año, por encima de Toy Story 3 (aupada por la corriente favorable que despierta siempre Píxar).

5- Un profeta: Audiard nos dió una sonora bofetada con esta dura cinta carcelaria que tiñe de cruda realidad esos rincones que en Celda 211, por ejemplo, dejaban ver cierto cartón-piedra. Magnífico el protagonista.

6- Kick Ass: Sorpresón. O no tanto. Hollywood mira al cómic y encuentra perlas como esta. Un crío normal y corriente metido a superhéroe. Deliciosamente original. Los secundarios, para quitarse el sombrero. Sobre todo la niña.

7- Precious: Dura pero conmovedora, cine del que remueve y conviene ver.

8- En tierra hostil: La triunfadora en los últimos Oscar da una vuelta de tuerca al género bélico con la historia de un artificiero que sólo consigue vivir a través de su peligroso trabajo. Enorme Jeremy Renner.

9- Buried: Y Rodrigo Cortés lo hizo. Nos mantuvo hora y media pendientes de un fulano encerrado en un ataúd. Chapeau.

10- Biutiful: Cierra la lista la última de Iñárritu. No por él, sino por el papelón de Bardem, que debería estar en los Oscar.

(El 10º puesto siempre admite alguna que otra licencia; es cierto que aquí podría haber entrado alguna otra película y lo habría merecido igualmente, como The town o Un hombre soltero).

El discurso del rey

by Pablo

Si la Academia de Hollywood no hubiera decidido, como ha hecho, que en 2011 toca premiar el cine basado en hechos reales (La red social, 127 horas, The fighter), es probable que El discurso del rey (The king’s speech, 2010) no estuviera gozando de un crédito tal que se postula como gran rival de la cinta de David Fincher de cara a los Oscar. Dicho de forma más simple: estrenada en el momento adecuado, ha evitado el riesgo de pasar más desapercibida.

No queremos, con esto, restar méritos a El discurso del rey. Los tiene, y con nombre y apellidos: Geoffrey Rush y Colin Firth. Al señor Rush, deslumbrante en papeles como los de Shine y Llámame Peter, juguetón en Piratas del Caribe, secundario siempre efectivo, las quinielas (del Oscar) le colocan con unos cuerpos de desventaja sobre Christian Bale por The fighter. Al señor Firth, después de coquetear con la estatuilla gracias a Un hombre soltero, todo parece indicar que le ha llegado la hora de saborear las mieles del triunfo. Injusto, por más que la injusticia esté en la esencia de todos los premios, porque si ambos brillan en sus respectivos papeles, uno se atreve a decir que en la foto finish aparece por delante Rush con una nariz (la suya, generosa) de ventaja.

Rush es Lionel Logue y Firth, nada más y nada menos que Jorge VI de Inglaterra, después de ser simplemente el duque de York. El señor Logue es un actor fracasado, apasionado de Shakespeare, que se ha reciclado en una suerte de terapeuta que, bajo la apariencia de trabajar con los problemas de locución de sus pacientes, se dedica, en realidad, a detectar traumas y reparar fobias. Al futuro monarca le aterra hablar en público, y convierte cada discurso en una tortura para él, su familia y todos aquellos que tienen la desgracia de ponerse a tiro. A manos de Logue va a parar, por insistencia de su esposa, tan noble personaje, al que asiste, con no pocos tiras y aflojas, con sus heterodoxos pero eficaces métodos. ¿Alguien alberga alguna duda de que, al final, Jorge VI vencerá sus limitaciones?

De modo que El discurso del rey habla de superación, de escapar de la sombra del padre, de lograr lo que te propones; pero habla, sobre todo, de amistad, la que se forja entre dos hombres tan distanciados socialmente como lo son uno criado para gobernar y otro que, desde su Australia natal, ha terminado desempeñando en Londres una profesión que apenas existe. Todo esto, en el siempre agradecido marco, por dramático, de los instantes previos a la entrada de Inglaterra en la Segunda Guerra Mundial. Sí, por ahí anda Churchill, entre otros.

Correctamente rodada por Tom Hooper, responsable de la muy estimable The Damned United, como toda cinta británica de calidad, El discurso del rey garantiza buen gusto y factura impecable. Queda la duda de qué ocurriría si la entrañable historia no la hubieran encarnado dos actores de la talla de Geoffrey Rush y Colin Firth. Probablemente estaríamos ante una película del montón que ni por asomo haría ruido en los Oscar. Con esas dos bazas, sin embargo, es difícil que no guste.

Un consejo: conviene verla en versión original.

Veredicto: 7,5

Lo mejor: El tándem protagonista.

Lo peor: ¿Qué hay más allá de los protagonistas?

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