Archive for March, 2011

Akira


28 Mar

En pleno shock por esa pesadilla en la que vive instalado Japón, y a la que no se atisba final, con esa bomba atómica de relojería que es la central de Fukushima, pone aún más los pelos de punta y encoge el corazón esa película de por sí descorazonadora que es Akira, la brillante cinta de animación que Katsuhiro Otomo… más que parir, arrojó al mundo en 1988.

Akira es el relato de cómo el ser humano se equivoca terriblemente, no una vez, sino dos, y queda la sensación de que cuantas haga falta. Está ambientada en un futuro para nosotros cercano, 2019, en la imaginaria ciudad de Nuevo Tokio, lo que viene a ser la capital japonesa después de una ardua reconstrucción tras una hipotética Tercera Guerra Mundial acaecida unos treinta años antes. Nuevo Tokio es cualquier cosa menos una ciudad idílica; más bien, es pasto de bandas callejeras que dirimen sus luchas a bordo de motos de gran cilindrada, al tiempo que un grupo de terroristas de organización más bien precaria se dedican a algo más que colocar bombas en centros comerciales. Al parecer, tienen gran interés por desmontar una serie de experimentos con niños a los que han desarrollado poderes o habilidades hasta límites insospechados, convirtiéndolos en algo así como pequeños monstruos de feria tremendamente peligrosos en manos equivocadas.

Uno de los pandilleros, Tetsuo, choca accidentalmente con uno de esos niños, convirtiendo en literal la colisión entre ambas realidades. Tetsuo acaba convertido en un conejillo de indias de militares y científicos, que se topan (en la parte más endeble de la trama) con que posee un potencial muy superior al de cualquier otro sujeto de los experimentos. Su responsable máximo, un trasunto de Einstein, desoye las dudas sobre su capacidad para poner freno al chico si la cosa se descontrola. Y esto es exactamente lo que sucede.

Dotada de un guión que poco tiene que envidiar a una cinta convencial de ciencia-ficción de corte apocalíptico, Akira suma a esto una estupenda animación que apenas ha envejecido más de 20 años después, prueba de que en su momento fue un producto visionario y rompedor. Casi dos horas desasosegantes en las que, mientras nos preguntamos quién es el legendario Akira y si realmente existe, vamos asistiendo a la progresiva degradación de una sociedad podrida en su raíz, más allá de su espectacular fachada. Un mundo que parece necesitar una catarsis brutal, reventar para poner fin a la escalada de ira irracional.

Akira asusta porque es muy dudoso que a través de la manipulación científica un ser humano pueda desarrollar una energía tal que ponga en riesgo el futuro de la sociedad. Pero no lo es tanto imaginar que la estupidez, combinada con la obsesión por ir demasiado lejos, pueden acabar borrándonos de la faz de la Tierra.

Estrenos 25 de marzo


26 Mar

Tremendo. Hasta once películas aterrizan este fin de semana en la cartelera. Haciendo el chiste rancio, tenemos el equipo de fútbol al completo. Eso sí, la mayoría serían suplentes en una escuadra decente. La abundancia implica eclecticismo aunque no eleva el nivel. Vienen meses oscuros, superada la resaca de los Oscar…

-Sucker Punch: Zack Snyder, responsable de 300 y Watchmen, se marca una rareza digna de análisis en la que, bajo la excusa argumental de los desvaríos de una chica internada en un psiquiátrico, monta un equipo de lolitas armadas hasta los dientes que se enfrentan a los más variopintos enemigos. Bimbos en una bizarrísima cruzada psicotrópica. Algunos irán a verla hoy por tercera vez. Otros, huirán despavoridos. Reconozcámosle al señor Snyder la capacidad de no dejar indiferente a nadie.

-Inside job: El documental ganador del Oscar. Con esto debería bastar para que nos sintamos atraídos. Añadamos que aborda la reciente crisis económica, por qué ocurrió, qué se hizo, qué se dejó de hacer… Un must.

-Encontrarás dragones: Desconozco si es intencionado, pero estoy convencido de que el título va a generar no pocas confusiones. Entrada de unos cines cualquiera. “-¿Qué te apetece ver? -Venga, esta de los dragones, igual está entretenida”. Error. La cinta aborda la vida y milagros del fundador del Opus.

-Howl: Coge tus gafas de pasta negra, modelo de Woody Allen, y ve a gozar con esta cinta protagonizada por James Franco (bien secundado por Jon Hamm y David Strathairn) en el papel del escritor Allen Ginsberg. Basada en hechos reales.

-Piraña 3D: El estreno trash, cachondo y desenfadado. Los simpáticos pececillos como excusa para despachar chavalas en bikini y miembros amputados.

-Sin compromiso: Natalie Portman recibió un merecidísimo Oscar (podrían haberle dado dos, o tres) por Cisne negro. Pero claro, no todo van a ser obras maestras. Aquí se embarca en una comedia romántica con el cansino Ashton Kutcher. Ella es una chica alérgica al compromiso. Él, un brasas; vamos, como en la vida real.

-Esta abuela es mi padre: Sólo una pregunta: ¿¡por qué!? De hecho, ¿¡por qué le siguen dando trabajo a Martin Lawrence!?

-Potiche (Mujeres al poder): Comedia francesa con dos grandes, Catherine Deneuve y Gerard Depardieu, demostrando que los maduritos también saben hacer reír.

Además…

-Mademoiselle Chambon; El último verano: drama romántico y comedia francesas, respectivamente; Guest: documental español.

¿24: la película? ¡No, gracias!


24 Mar

Kiefer Sutherland promete adaptación a la gran pantalla de 24, la adrenalínica serie que le ha permitido alejarse de la alargada sombra de su padre y ganarse un lugar de mérito por derecho propio. Asegura Kiefer Sutherland que 2012 será el año y que solo falta encontrar director. Habla Kiefer Sutherland y se supone que los fans tenemos que sentirnos regocijados. Pues no, señor Sutherland. No. En absoluto.

Desconozco los que puedan esgrimir los demás, pero estos son mis argumentos:

-Dejemos tranquilo a Jack Bauer: Ocho temporadas después, con muchos, demasiados sinsabores y palos por servir a su país, a la UAT y a sucesivos presidentes, el pobre hombre merece un descanso. Sí, el final era muy abierto. Pero era el final.

-El hándicap del formato: 24 innovaba y gustaba porque articulaba, casi en tiempo real, 24 horas, un día en la vida de Jack Bauer, mediante otros tantos episodios. ¿Qué harán en la película? ¿Cargarse el tiempo real, el famoso contador? ¿Reducir la acción a la hora y media, dos horas de metraje? ¿Comprimir un día en una duración lógica para un filme?

-Un pésimo precedente: Entre las temporadas 6 y 7 nos colaron una tv movie con Bauer auto-exiliado en África que daba auténtica grima. Por mi parte, he optado por una solución drástica: fingir que ha sido un mal sueño; que tal truño no existe.

-La tele no es el cine: De infames y vergonzantes traslaciones de series a la gran pantalla está llena la Historia. ¿Queréis ejemplos? ¿Os sirven las dos adaptaciones fílmicas de Expediente X, una de ellas entre las temporadas 5 y 6; y otra, aún peor, con la serie ya terminada? ¿Qué me decís de Sexo en Nueva York, Scooby Doo, Alvin y las ardillas, Inspector Gadget, Los ángeles de Charlie? Auténticas bazofias. Como mucho, se salvan El fugitivo y la primera de Misión imposible.

-Mal sabor de boca: La serie tuvo sus picos y sus valles. Lógico, teniendo en cuenta lo peculiar del formato y lo complejo que es mantener el interés durante ocho entregas. La última temporada resultó lo suficientemente digna como para dejar un regusto agradable. Una película, si no cumple las expectativas, se arriesga a dejar un mal sabor de boca.

Adiós, ojos violetas


23 Mar

Si Paul Newman fue el dueño de los ojos azules más famosos de la gran pantalla, qué decir de los violetas de Elizabeth Taylor. Ambos nos regalaron el duelo de miradas más fascinante del celuloide en La gata sobre el tejado de zinc. Hoy, esta actriz morena, de belleza perturbadora y corazón volcánico nos ha dejado a los 79 años. Llevaba dos meses ingresada en un hospital.

La Taylor está considerada una de las más grandes. Quizás la última del star system. Celebridad en todas las acepciones del término, fue tan conocida por sus potentes interpretaciones como por su agitada vida sentimental.

Optó al Oscar en cinco ocasiones, una de ellas por La gata sobre el tejado de zinc. No tuvo suerte entonces, pero sí en el 61 y el 63 por Una mujer marcada y ¿Quién teme a Virginia Woolf? Gigante, El árbol de la vida, De repente, el último verano y Cleopatra fueron otras de sus cintas míticas.

Cuando no rodaba, se casaba y se divorciaba. Contrajo matrimonio en ocho ocasiones, aunque con siete hombres, porque con Richard Burton cometió el error o la frivolidad de repetir. Solo en una ocasión el casamiento se truncó por una razón ajena totalmente a su voluntad: cuando Michael Todd, que viajaba a bordo de una avioneta, se mató. La Taylor, inmersa en el rodaje de La gata sobre el tejado de zinc, acabó completando su trabajo.

Alejada del estrellato a partir de los 70, Elizabeth Taylor siguió trabajando en cintas menores o series de televisión, dando todavía que hablar; para bien (apoyando la lucha contra el Sida, en memoria de su amigo Rock Hudson) o para mal (casándose con casi 60 años con un hombre al que aventajaba en dos décadas). Amiga declarada de Michael Jackson, superó una operación para retirarle un tumor cerebral en los 90. El último revés en su salud ha apagado para siempre sus famosos ojos violetas.

Estrenos 18 de marzo


19 Mar

Una adivinanza de las fáciles: ¿qué película, de las que se estrenan este fin de semana, logrará destronar a Torrente IV? Respuesta: ninguna. Los descreídos, que pasen y lean:

-Gnomeo y Julieta: El género de la animación vive un gran momento. Esta película se atreve a revisar la inmortal tragedia de Romeo y Julieta… con gnomos de jardín. Curiosa.

-El mundo según Barney: Paul Giamatti consiguió el Globo de Oro a mejor actor de comedia por esta cinta peculiar llamada a contentar a un público minoritario. Giamatti es de esos actores poco conocidos entre el gran público pero con pequeña y apasionada legión de fans. Su interpretación, a buen seguro, vale la pena.

-El rito: Vaya por Dios, y nunca mejor dicho. Anthony Hopkins, que lleva años pidiendo a gritos un papel a su altura, se nos embarca ahora en el enésimo thriller sobre posesiones, alzacuellos incluido.

-Nunca me abandones: Buen trío de actores jóvenes (Kiera Knightley, Carey Mulligan, Andrew Garfield) para un triángulo amoroso con internado inglés como telón de fondo. Basada en la novela del japonés Kazuo Ishiguro.

-The roommate: Drama psicológico teen ambientado en la Universidad. Una alumna novata se obsesiona con su compañera de cuarto. Argh.

-Misterios de Lisboa: Vaya, una cinta portuguesa. Sí, nuestros vecinos también hacen cine y alguno, poco, cruza la frontera. Una historia de celos a caballo entre Europa y Brasil protagonizada por una condesa celosa.

-La mitad de Óscar: Española. Sobre un guarda de seguridad cuya anodina vida cambia con la reaparición de su hermana.

-Vidas pequeñas: Otra española.

Downton Abbey


17 Mar

He aquí la antítesis de la serie española media. He aquí la serie que jamás se rodaría en nuestro país. Ni ahora ni dentro de cien años. Porque Downton Abbey y (por decir una) La señora no es que no jueguen en la misma liga, es que no son ni siquiera el mismo deporte. Que diría el otro. Pues eso.

Downton Abbey es la enésima y no por ello fatigosa demostración de que los ingleses son unos maestros a la hora de rodar (ya sea para cine o televisión) historias de época. Los números 1. Es indiscutible. Tienen un don que trasciende lo generoso de los presupuestos (notable y notorio) y se traduce en algo tan intangible como el buen gusto. Porque rodar historias de época va mucho más allá de encontrar ambientaciones adecuadas, vestir a unos señores con la ropa que habrían llevado hace 50, 100 o 500 años y colar referencias que atestigüen que, efectivamente, hemos viajado atrás en el tiempo.

Downton Abbey nos traslada a la Inglaterra de 1912, a un par de años del estallido de la Primera Guerra Mundial y en pleno shock por el hundimiento del Titanic. Tragedia que para los Crawley supone un vuelco de enormes proporciones: entre los fallecidos se encuentran los dos herederos del cabeza de familia, Robert; carambola del destino, y producto de las leyes de la época, Downton no pasará a su muerte a su primogénita o cualquiera de sus dos hermanas, sino a un lejano primo que, además, recibirá la fortuna de la esposa, que fue, en este caso, quien aportó la riqueza del matrimonio. La serie, creédme, lo explica mejor que un servidor.

El futuro de Downton y los Crawley es el hilo conductor que transmite el resto de tensiones: la que surge entre Mary, la hija, y Matthew, el primo de Manchester; otra no menor entre la madre de este y la matriarca, Violet; y las que se desarrollan entre el servicio, también cautivo de rencillas y disputas de egos. Unas interpretaciones estupendas y una dirección impecable consiguen el resto: que desde el primer capítulo, Downton Abbey cautive al espectador, reconfortado a partes iguales por la factura visual y la narrativa.

Podrán argumentar los críticos que es más de lo mismo. Que ya están los ingleses con una puesta al día de Arriba y abajo, otra vez contándonos la historia de siempre de los señores y los lacayos, los fuertes y los débiles, las injusticias ancestrales y las reformas que se van abriendo paso poco a poco. Que con un buen presupuesto, cualquiera se marca una buena serie. Tal vez. El día que en España se haga algo así, abramos el debate. El día en que nos caigamos de la burra y entreguemos siete episodios por temporada, en lugar de emular a los culebrones venezolanos; el día en que los actores suenen veraces y no ridículos; en que el vestuario no parezca sacado de una obra de fin de curso de colegio; en que…

En fin, demasiados condicionantes. Downton Abbey: una serie de época como solo saben hacerlas los ingleses. A disfrutarla.

Torrente: apuesta Segura


14 Mar

Llamadme demagogo. Echadme a los leones. Pero no me digáis que no tiene miga que semanas después del triunfo de Pa negre en los Goya, llegue Torrente IV y barra en taquilla. Las cifras son provisionales pero ya se dan por buenas: con más de 8 kilos, es el mejor estreno del cine español en su historia (3D mediante).

La Academia, el aparato, el tinglado, van por un lado. El público, la plebe, los ciudadanos, por otro. Los que inflaron a premios a una cinta pequeña, que habían visto cuatro gatos, contemplan ahora cómo el filme más populista y accesible que quepa imaginar arrastra riadas de gente a las salas de cine. La reacción de estos señores será: a) Sentirse reforzados, porque Pa negre es un filme para minorías y Torrente IV, un producto diseñado para la masa. b) Encantados de la vida, porque el pastón que amasará Santiago Segura servirá para engordar unas cifras hasta ahora famélicas. “Con Segura, Almodóvar y Amenábar, 2011 será mucho mejor que 2010″, se frotaban las manos.

Queda claro, pues, que en este país se cuentan con los dedos de las manos los realizadores capaces de reventar la taquilla. El resto chupan de la teta y se marcan películas que pasan sin pena ni gloria. Ay, la competencia del cine americano, claman. Ay, los perjuicios que nos asfixian, lamentan. Santiago Segura decía estar como un flan en las horas previas pero ya debía de olerse, visto el éxito de la hasta hace poco trilogía, que muy mal no le iba a ir. Claro que había que costear, entre otros dispendios, el caro sistema para rodar en 3-D.

Arrasa Torrente IV y uno constata que no, que las aventuras del detective más casposo no han perdido el favor del público. Y no es que Segura haya afilado el sutil retrato de una sociedad podrida que constituye lo mejor de la primera entrega. Más bien, la táctica ha sido la de insuflar aire nuevo al habitual desfile de rostros conocidos, a cual más cutre: desde Kiko Rivera a Belén Esteban, pasando por María Lapiedra. Suficiente para una audiencia que, en la pequeña pantalla, encumbra a estos mismos sujetos.

Mientras los Torrentes sigan engordando la taquilla, la Academia podrá sentirse tranquila para seguir premiando a sus colegas más alternativos.

Estrenos 11 de marzo


11 Mar

Tranquilos, seguimos al pie del cañón aunque la actividad post-Oscar haya decaído un poco. Atentos a todo lo que ocurre, no se nos escapa la irrupción de la nueva entrega del detective más casposo del cine español:

-Torrente 4: Santiago Segura retoma el personaje que le ha dado fama y dinero tras un tercer episodio que marcó un acusado bajón, cuando ya el segundo perdía mucho, muchísimo frente al primer Torrente, un filme distinto y que encerraba bastante más de lo que aparentaba. Conocido de sobra el personaje, Segura vende espectacularidad y, sí, hasta tres dimensiones. Amén, claro está, de rostros conocidos procedentes de lo más cutre del panorama patrio (Belén Esteban, Kiko Rivera, El Cobra, etc). Escuálido como está, el cine español parece dispuesto a sacrificar todos los corderos a las nuevas peripecias del fulano más guarro y machista de nuestro celuloide. Después de leer algunas críticas, da la impresión de que más de un periodista se ha sumado a la causa.

-En el centro de la tormenta: Tommy Lee Jones encabeza uno de esos thrillers en los que suele dejar esa pátina de actor veterano y solvente. El papel de detective que acecha a un asesino en serie que, a su vez, sigue sus pasos, le viene como anillo al dedo. John Goodman y Peter Sarsgaard completan reparto.

-Cuestión de principios: Comedia argentina con dos grandes de la escena de este país: Federico Luppi y Norma Leandro.

-Incendies: Drama canadiense.

No diga Hollywood, diga remake


06 Mar

Una buena mañana de marzo te desayunas con la repugnante noticia de que se planea una secuela o precuela de Blade Runner. No das crédito mientras lees que la compañía Alcon Entertainment, algo así como una filial de Warner Bros, maneja la espeluznante idea de pervertir la mítica cinta de ciencia-ficción a base de nuevas y bastardas películas, una serie de televisión y lo que haga falta. Lo único que tienen prohibido es un remake del filme de Ridley Scott. ¡Vaya, muchas gracias!

Mientras, consternado, aún tratas de digerir la enésima constatación de que Hollywood, en su sequía de ideas, está firmemente decidido a no respetar nada, no puedes evitar la tentación de visitar Google e introducir las terribles palabras: “remake”, “precuela” y “secuela”. Así, a bote pronto, descubres que:

-Rhianna y Beyonce quieren el papel que dio fama a Withney Houston en El guardaespaldas.

-James Franco ya rueda una secuela de El planeta de los simios (que ya tuneó Tim Burton en una castaña ejemplar).

-Se suman nombres a la precuela de Alien que perpetrará el propio Ridley Scott (quizás sea de justicia poética que pisoteen su Blade Runner).

-En enero de 2012 arranca el rodaje de las secuelas de Mad Max.

-Hollywood prepara remake de La comunidad, de Álex de la Iglesia.

Insisto, son solo un puñado de ejemplos fruto de un mínimo rastreo. Pero uno prefiere no seguir escarbando. Disipada la indignación, lo que queda es un poso de tristeza. Porque triste es que, ante la falta de ideas nuevas, la Meca del Cine nos bombardee con más de lo mismo. Cuando no se readapta algo que ya existe (y cada vez se espera menos; ejemplo: la saga Millennium), se opta por el antes (la infancia o juventud de tal personaje) o el después (qué fue de…). Y si todo esto no es suficiente, ahí está la puñetera moda de las sagas y el afán por estirar ad aeternum historias que ya están agotadas desde la primera entrega.

Pues eso. Cualquier día nos arrojarán a la cara un remake de Apocalypse Now, con Zach Efron en el papel de Martin Sheen y ambientada en Irak; o una precuela de Casablanca, con Shia LaBeouf interpretando a un joven Rick dando sus primeros pasos en Estados Unidos; o una secuela de El apartamento, porque quién puede estar conforme con ese final que no es ni un final, sin beso ni nada (por favor, adviértase la profunda ironía). Qué pena.

Estrenos 4 de marzo (y 25 de febrero)


04 Mar

Todavía con la resaca de unos Oscar que defraudaron a la mayoría (servidor incluido), llega una nueva remesa de estrenos de perfil tirando a bajo:

-Destino oculto: El genial Philip K. Dick ha sido objeto de cuantiosas adaptaciones, aunque solo una, Blade Runner, estuvo a la altura (si no por encima) del original literario; cierto que, siendo tan buena como es, casi compensa la baja calidad del resto. Esta nueva versión de una obra del visionario de la ciencia-ficción tiene a Matt Damon a la cabeza del reparto, pero desprende un aroma a producto de segunda fila que resulta complicado obviar.

-Rango: Gore Verbinski (las tres primeras de Piratas del Caribe) sorprende con una cinta de animación distinta, que tiene poco que ver con la línea Píxar. Un camaleón metido a sheriff en un western poblado de bichos peculiares, al que dobla en la versión original Johnny Depp, protagoniza un filme con muy buena pinta y que aporta aire fresco al género.

-Bienvenidos al sur: Versión italiana de la aclamada comedia francesa Bienvenidos al norte.

-En tiempo de brujas: Las últimas elecciones de Nicolas Cage son para dedicarles un rato de reflexión. Tampoco demasiado. Aquí se pone a las órdenes de Dominic Sena (60 segundos, Operación Swordfish) en una cinta a caballo entre la aventura y lo fantástico que no parece llamada a alcanzar grandes cotas.

-Mañana, cuando la guerra empiece: Australiana. Primera entrega de una saga de novelas para adolescentes. Poco que añadir.

-El estudiante: Mejicana.

-Ispansi: Española. Sobre niños huidos del franquismo en Rusia.

-Lola: Drama franco-filipino.

Y en el tintero, en el fragor de los Oscar, se nos quedaron las siguientes:

-Los chicos están bien: Annette Bening fue candidata al Oscar por su papel de lesbiana en una comedia en la que comparte reparto con Julianne Moore y Mark Ruffalo.

-Chico y Rita: Cinta de animación con dibujo de Javier Mariscal, dirección de Fernando Trueba y música de Bebo Valdés. Hay consenso en que falta guión.

-Secuestrados: También española, sobre una familia cuyo hogar asalta un grupo de criminales.

-Sígueme el rollo: Dice Jennifer Aniston que está mejor ahora que a los 20. Es más fácil reír con esta frase que con su enésima comedia. Aquí, con el cansino Adam Sandler.

-The mecanic: Jason Statham, uno de los mamporreros de nueva generación, en otra de las suyas.

-23-F: Estrenada el día de marras, la traslación a la gran pantalla del día en que la democracia española estuvo bajo amenaza no parece que vaya a pasar a la historia, a diferencia de aquel día crucial.

Además: Dragones, destino de fuego; Objetivo Terrum; Women without men.

Celuloides en su jugo

Recetas sencillas para degustar buen cine, sabroso y bajo en calorías.