Archive for April, 2011

Estrenos 29 de abril


29 Apr

Se hipertrofia la cartelera a base de estrenos con mucho músculo inflado de por medio.

*La mejor opción:

-The company men: La recomendación de la semana podría haber quedado perfectamente en blanco, tan bajo es el nivel. Pero estamos para arriesgarnos. Y avalar una cinta protagonizada por Ben Affleck, lo es. Uno quiere ver cierta madurez en esta historia de adultos creciditos (también salen Chris Cooper, Tommy Lee Jones y Kevin Costner) que se ven de pronto en la calle y se replantean su vida y su trabajo. El riesgo de estar ante otra “americanada” sobrevuela cual buitre.

*Alternativas:

-Fast & Furious 5: Debo confesar que la primera entrega, The fast and the furious, me pareció entretenida, más allá de que va justita de argumento y ofrece poco si obviamos las carreras de coches. Pero su espíritu macarra tenía algo. Ese algo desapareció en la floja segunda entrega, ya sin Vin Diesel. Parecía que la saga tocaba fondo con un tercer capítulo en el que desaparecían todos los protagonistas y se marchaba incluso a otro país (Japón). Insospechadamente, la serie resucitó en 2009 y sigue adelante. Se incorporan The Rock y Elsa Pataky. ¿El preludio de una siguiente cinta? ¿Meterán la sexta Dominic Toretto y compañía? Quién sabe.

-Thor: Por mucho que se empeñe Kenneth Branagh, esto no es Shakespeare. Pero claro, el buen hombre tiene que vender como sea su paso por el aro de Hollywood. Sale Natalie Portman, empeñada en desconcertarnos. Y el marido de la Pataki como Thor.

-Tokio Blues: Basada en la novela de Haruki Murakami; protagoniza Rinko Kikuchi, vista en Babel.

-No tengas miedo: Montxo Armendáriz dirige a Michelle Jenner en una cinta que viene avalada por la crítica; sin ir más lejos, la elogia Boyero en El País.

*Ni fu ni fa:

-Año bisiesto: Cinta mejicana cuyo mayor atractivo, a priori, reside en su surtido de desnudos. Quizás, más allá de su cartel provocador, encierra algo más, y por eso ganó la Cámara de Oro en Cannes.

-El viaje de Jane: Documental sobre Jane Goodall, la famosa experta en primates.

-Vamos a hacer dinero: Otro documental, este austríaco, sobre la crisis y su trasfondo.

-El vuelo del tren: Española.

-La marca del ángel: Francesa.

*Huir:

-Bebés: Aún intento discernir a qué viene que se proyecte este documental sobre tiernos infantes. Más que rechazo, me genera perplejidad.

10 películas sobrevaloradas


27 Apr

¿A quién no le ha ocurrido alguna vez? Se habla de cine (cara a cara, un grupo de gente, en televisión; es lo de menos) y todos coinciden en ensalzar tal o cual película. Los críticos la ponen por las nubes. Llueven los premios. Y uno, mientras se muerde la lengua para no apartarse del sentir general, piensa que no está de acuerdo; opina que no, que ese filme no es para tanto.

Por eso, el autor de este post se atreve con una lista de películas que considera que, por distintos motivos, están sobrevaloradas. No siguen ningún orden concreto y cada una ha de entenderse en su contexto.

-Heat: De acuerdo, Al Pacino y Robert De Niro juntos. Sí, pero un rato mínimo. Insuficiente para compensar un metraje demasiado largo y ese tono pretencioso con el que Michael Mann consigue estropear sus cintas.

-Slumdog Millionaire: La historia es entretenida. El entorno, exótico. Está la gracia del 50×15. ¿Pero 8 Oscar? ¿Nos hemos vuelto locos?

-El discurso del rey: Otra película inflada por la Academia. Correcta y bien interpretada, pero lejos de la imaginación de Origen y el nervio de La red social, por no hablar de los riesgos que toma Cisne negro.

-Toy Story 3: No es mi saga favorita, lo admito. Es mucho mejor que la segunda parte, sin duda, y no desmerece en nada a la primera. Pero de ahí a proclamar que merecía llevarse el Oscar a mejor película e incluirla entre las más destacadas de 2010…

-La vida de los otros: Nunca he llegado a entender la excitación que despierta. Por otra parte, y tras intentarlo varias veces, nunca he conseguido verla al completo.

-Malditos bastardos: Donde unos ven homenajes, yo veo plagios. El arranque no me parece genial, sino lento. Y, en general, la película me reafirma en mi idea de que Quentin Tarantino perdió toda su chispa después de Pulp Fiction.

-La vida es bella: A Roberto Benigni bajó la Virgen a verle la noche en que se llevó el Oscar a mejor actor (la cinta acaparó otros dos). El hombre es cansino como pocos. Pero supo qué resortes activar para tocar la fibra sensible del público. La primera mitad del metraje es estomagante.

-Crash: Hablando de maniqueísmos, Paul Haggis. Esta película puede engañar en un primer visionado, pero no resiste un segundo, y no digamos ya un tercero y sucesivos. Construida a base de clichés, sus personajes son puramente arquetípicos. Sensiblerismo de laboratorio que gozó de un éxito injusto.

-Alta fidelidad: Nick Hornby, en general, es un tío sobrevalorado. John Cusack es un actor sobrevaloradísimo. La unión de sus fuerzas da como resultado una película que promete pero, al final, amaga más que da.

*Bonus track / Casablanca: Incluir una película tan aplaudida en una lista así escuece. Lo asumo. Pero siempre he pensado que las andanzas de Rick en Marruecos estaban un poquito, aunque solo sea un poquito, infladas por la mística. Sospecho que el “tócala otra vez, Sam” y el “siempre nos quedará París” nos impiden juzgarla con justicia. No digo que no sea una buena película. Digo que no está a la altura (inmensa) de su leyenda.

Esa es mi lista. Vilipéndiala, arrástrala por los suelos, mejórala… Haz lo que quieras. Para eso están los comentarios.

Friends


24 Apr

¿Por qué triunfó? ¿Cuál era su secreto? ¿Qué hizo de Friends una serie de fama mundial cuando partía de las premisas más sencillas que cupiera imaginar? Su título, igualmente simple, Friends / Amigos, anticipa por dónde van los tiros. Seis amigos, tres chicas y tres chicos, más cerca de los 30 que de los 20, que viven en Nueva York y reparten su tiempo entre un café (el Central Perk) y sus respectivos apartamentos, y que de vez en cuando se presentan en sus lugares de trabajo. Sus alegrías, sus sinsabores, sus sueños, bla, bla, bla. Nada de tramas retorcidas, giros de guión sorprendentes, muertes trágicas o entornos exóticos. Y, sin embargo, uno revisa Friends ahora, casi 20 años después de que echara a andar, y comprende desde el primer momento por qué era una serie singular.

El ingrediente clave de la “fórmula Friends” es su guión. Como en cualquier sit-com, cada capítulo parte de tres tramas paralelas, que suelen implicar a los personajes en dúos. La diferencia con la ingente lista de series parecidas: diálogos brillantes en situaciones originales, puestos en escena por actores con una química insuperable. Aquí entra en juego la excelente elección de caracteres y sus respectivos intérpretes.

Tenemos de un lado a Joey, actor italoamericano, algo simple, ligón y con poca suerte en las audiciones; y Chandler, un tipo con un trabajo gris que disfraza a base de chistes sus inseguridades y su tendencia a meter la pata; juntos, forman un dúo inmejorable. De otro lado, Mónica, la maniática de la limpieza, obsesiva y un punto cargante, en cuya vida irrumpe Rachel, ex compañera de Instituto, niña de papá que escapa de su boda y se ve en la calle y sin un céntimo. Vinculado a ambas, Ross, hermano de Mónica y amante (platónico) de Rachel, un paleontólogo tímido y tirando a cursi. Y, por último, el elemento más discordante: Phoebe, la rara del grupo, una hippie que se dedica al negocio de los masajes y aporta a un grupo más bien modosito las aristas más estrafalarias.

Seis naipes barajdos con maestría, que se demuestra en a) la capacidad para profundizar en los personajes y darles un desarrollo; y b) saber jugar con las relaciones entre unos y otros sin caer en la monotonía, descubriendo nuevas vías a partir de interacciones poco exploradas. Por ejemplo, el dúo cómico Joey-Chandler, que tanto juego daba en las primeras temporadas, se viene abajo cuando Chandler y Mónica entablan una relación, pero los guionistas mueven pieza y sacan jugo a la interacción de Joey con Rachel o Joey con Ross. Cuando la complicada relación entre Rachel y Ross, que vertebra toda la serie, amenaza con hacerse cansina, la carga romántica pasa a Mónica y Chandler y vemos a Rachel en una faceta más cómica. Los distintos trabajos de cada uno cobran de tanto en tanto protagonismo, y de la misma forma pasan a un segundo plano, pero de una forma natural que impide que chirríe el conjunto.

Que Friends fue algo especial y único lo prueban las diez temporadas que aguantó en antena y, seguramente en mayor medida, el que las carreras de los seis no tuvieran gran impacto cuando concluyó en 2004. Jennifer Aniston (Rachel) es quien puede presumir de estar más asentada en Hollywood, de ser la que más trabaja y cobra, y la que ha protagonizado la relación más sonada (Brad Pitt). Pero no se puede decir que la suya sea una trayectoria de lustre. El resto ha tenido sus escarceos con la gran pantalla, pero básicamente ha intentado prolongar en la pequeña el éxito de Friends. Sin conseguirlo. El mejor ejemplo lo encontramos en Joey, el spin-off a mayor gloria del personaje que aportaba los momentos de humor más físico, el bobalicón al que es imposible no adorar. Joey fue un fracaso a la altura del éxito de Friends. Porque algunas fórmulas son irrepetibles.

Mentiras de cine


21 Apr

Curiosa la encuesta que publica la web lovefilm.com y de la que se ha hecho eco el diario The Guardian: las películas que provocan más mentiras acerca de su visionado. Cuestión nada menor: 4 de cada 5 encuestados admitieron haber colado alguna vez una trola para impresionar a alguien.

El primer puesto es para El Padrino; hasta un 30 por ciento de los encuestados reconocieron que iban por la vida afirmando haber disfrutado con la película sobre la Mafia más famosa de todos los tiempos, ¡sin ser cierto! En segundo lugar, Casablanca, con un 13 por ciento, seguida muy de cerca por Taxi Driver (11%). Cuarta, 2001. Una odísea en el espacio. Y quinta, mucho más reciente y bastante sorprendente, Reservoir dogs.

Salvando el debut de Quentin Tarantino, la lista tiene algo en común: películas con al menos 30 años de antigüedad y ampliamente reconocidas. Películas que resulta vergonzoso o, cuanto menos, poco cool admitir que se han visto. [¿El Padrino? Mi favorita. Sí, "una oferta que no podrás rechazar". Muy buena]. Lo chocante y revelador de la encuesta es ese dato del 80 por ciento de mentirosos. Y que un tercio falsee la realidad con la primera entrega de la saga Corleone.

Estrenos 20 de abril


20 Apr

La Semana Santa anticipa la nueva hornada. En cartelera, ningún estreno potente:

*La mejor opción:

-No mires atrás: Thriller italiano. Poli veterano que aterriza en pueblo dejado de la mano de Dios e investiga una serie de crímenes. Todos saben, todos callan. ¿Trillado? Puede. La clave: que esté bien contado y bien interpretado.

*Alternativas:

-El amor y otras cosas imposibles: El título ya avanza muchas cosas. Pues eso. Un drama romántico con su pizca de comedia en el que Natalie Portman, qué lástima, no es una bailarina psicópata, sino una chica normal que se enfrenta a un matrimonio con sus complicaciones. Sale Lisa Kudrow, por cierto.

-Winnie the Pooh: El oso y sus colegas vuelven al cine cuando nadie, un servidor al menos, contaba con ellos. Siempre han sido un tanto blanditos, pero los más pequeños estarán encantados de ir a verla.

-Águila roja: Los fans de la serie están de enhorabuena. Su éxito (cifras de audiencia abrumadoras) la ha catapultado de la pequeña a la gran pantalla. Acción y humor son sus bazas. El reto, vencer esa máxima que dice que ese trasvase no suele salir demasiado bien.

-Country strong: ¿Gwyneth Paltrow cantando? Lo que hay que ver.

*Huir:

-Scream 4: No era necesario. Una de las sagas de terror que menos ha aportado en toda la historia vuelve para dar la matraca con los habituales (Neve Campbell, Courtney Cox, David Arquette) y varios fichajes (Hayden Panettiere, Anna Paquin) para dar los mismos sustos de siempre con la máscara de marras.

-Perdona pero quiero casarme contigo: Perdona pero no soporto a Federico Moccia, sus libros ñoños y las películas basadas en sus libros ñoños.

Delitos y faltas


19 Apr

La última gran película de Woody Allen, Match Point, no deja de ser una revisión de otra de sus mejores cintas. Estrenada en 1989, Delitos y faltas (Crimes and misdemeanors) recorría la misma senda: la que lleva al pecador desde la infracción que ha cometido hasta el momento en que ha de hacer frente a sus actos, atravesando un camino, el del remordimiento, lleno de espinas.

Se podría decir que Delitos y faltas sitúa el arranque de la historia más tarde. Esto es, cuando ya su protagonista había afianzado su posición y la veía amenazada por una mujer que amenazaba con romper su idílico matrimonio. En el 89, Allen optó por no retratar el ascenso de Judah Rosenthal, sino acudir directamente al momento en que su amante, una azafata a la que conoció durante un vuelo, le coloca en una posición que no admite retorno: o le confiesa a su mujer su doble vida, o lo hará ella. Desesperado, incapaz de encontrar una solución en los consejos de un amigo rabino, opta mira al otro lado, como en los dibujos animados de la era del cartoon, y encuentra al demonio encarnado en su turbio hermano. Tras jugar a hacerse el digno, Judah acaba por aceptar la radical solución que el otro le propone. Es entonces cuando le corroe la culpa, le asaltan los sentimientos religiosos y le abruma el recuerdo de su padre.

La diferencia fundamental con respecto a Match Point reside en que Delitos y faltas se escinde para dar cabida a otro personaje. Woody Allen se (y nos) regala uno de sus maravillosos caracteres en la figura de Cliff, un director de documentales al que le cae el encargo de rodar un trabajado laudatorio a mayor gloria de su cuñado, un engreído insufrible al que odia con todas sus ganas; un triunfador en el que ve reflejado, pero a la inversa, el poco fuste de su carrera. No mejora las cosas el hecho de que la chica que le gusta es objeto de interminables lisonjas por parte de su némesis. Al tiempo, el matrimonio de Cliff está a punto de irse a pique y a su hermana le ocurre de todo cuando acude a la sección de anuncios por palabras en busca del amor. Personaje, en principio, que nada tiene que ver con el de Judah, actúa sin embargo como excelente contrapunto.

Acudir al Woody Allen anterior a la pasada década es asomarse al trabajo de un director genial que tejía diálogos insuperables y regalaba planos tan sencillos como únicos. Sabía, además, rodearse de gente con talento. Martin Landau ha estado pocas veces tan bien como aquí, interpretando al torturado Judha. Alan Alda, por su parte, borda el rol del odioso Lester, como bordaría más adelante su interpretación, secundaria pero deliciosa, en Misterioso crimen en Manhattan.

Es un ejercicio de nostalgia, pero seguramente el propio Allen querría esto: que, como el personaje de Cliff, nos entregáramos a las películas de su gran etapa y gozáramos, sin más, del buen cine.

Estrenos 15 de abril


15 Apr

Los estrenos llegan a la cartelera y al blog. A partir de hoy, el resumen de las nuevas películas tiene un formato ligeramente diferente. Esperamos que os guste.

*La mejor opción:

-Código fuente: Duncan Jones (hijo de David Bowie, aunque le pese) se marcó una estupenda primera película con Moon, ciencia-ficción de bajo presupuesto pero grandes dosis de cine. Ahora se enfrenta al reto de la segunda película, la que debería confirmar que ha venido para quedarse. O no. La fachada, un thriller con ribetes de sci-fi para que se luzca (?) Jake Gyllenhaal, no es para tirar cohetes, pero concedámosle a Jones el beneficio de la duda.

*Alternativas:

-Carlos: Al francés Olivier Assayas le salió tan larga su aproximación a la vida y pecados del terrorista real Carlos que optó por a) convertirla en mini-serie y b) hacer una versión más reducida, aunque extensa, como película. Personalmente me atrae más observar el material íntegro repartido en varias entregas.

-Hop: James Marsden aterriza de forma sorprendente en esta cinta en la que le vemos emparejado con animalejos creados por ordenador, como la liebre que le da título.

-Una dulce mentira: Audrey Tautou como principal reclamo en este drama francés.

-Cartas a Dios: Co-producción francesa, belga y canadiense. Papelín para Max Von Sydow.

*Huir:

-Never say never: ¿Nunca digas nunca? ¡Al contrario! Di siempre jamás a ver la película sobre la vida de Justin Bieber, que debe de tener mucho que contar a sus 17 añazos. El inexplicable mega-fenómeno musical planetario se muestra a sus fans durante hora y media o lo que dure este bodrio. Aunque, quizás, como fenómeno sociológico… Nada, olvidadlo.

Almodóvar y Pe se verán en Cannes


14 Apr

Pedro Almodóvar se paseará y paseará su última película, La piel que habito, por Cannes y parece que se detiene el mundo. Se subraya, además, que coincidirá en La Croisette con su amiga Penélope Cruz, que viajará para promocionar la poco festivalera Piratas del Caribe IV. Uno irá con los nervios propios de competir en la sección oficial y perseguir su primera Palma de Oro como director; la otra acudirá con la única exigencia de elegir los modelos adecuados para posar en la alfombra roja.

Al gran público seguramente le deja bastante frío que Almodóvar vuelva a Cannes. Al gran público no le sonarán la mayoría de sus rivales. ¿Quiénes son Naomi Kawase, Nicolas Winding Refn o Nuri Bilge Ceylan? Conocidos, lo que se dice conocidos, Lars Von Trier y Nani Moretti. Los que estén un poco más puestos sabrán quiénes son los hermanos Dardenne (institución en Cannes), Aki Kaurismaki y Terrence Malick.

Junto a Piratas IV se proyectarán fuera de concurso, entre otras, Kung Fu Panda 2 (?!), Beaver de Jodie Foster y la nueva de… sí, el amigo Woody Allen, esa Midnight in Paris con la que no sabemos si remontará el vuelo el veterano director neoyorquino.

Que Almodóvar y Allen pasen por Cannes le dará lustre al festival y proyección a ambos. Y poco más. La edad de oro de los festivales es historia. En cuanto a los escépticos, ¿qué puedo deciros? Si no nos altera el pulso quién gane en los Oscar, ¿qué efecto pensáis que tiene el palmarés de Cannes?

Exacto.

El color del dinero


12 Apr

Las comparaciones son odiosas. Tanto como inevitables. Resulta, así, casi imposible visionar El color del dinero (The color of money, 1986), la continuación (25 años después) de El buscavidas y no trazar constantemente paralelismos; intentar determinar qué es mejor en una y peor en otra; sacar punta a las respectivas interpretaciones de Paul Newman; colocar en la balanza la dirección de Robert Rossen y Martin Scorsese. Las comparaciones son odiosas e injustas: El buscavidas es una cinta inmortal; El color del dinero, una digna y entretenida prolongación.

Scorsese se llevó finalmente el Oscar, largamente merecido, por Infiltrados, un remake. Años antes ya había puesto a prueba el aguante de los más puristas atreviéndose con una secuela (cierto que en una época en la que no eran epidemia). Newman, al que no le importaba retomar personajes (véase Harper) aceptó el reto y cantó bingo: también para él se acabaron los años de menosprecio y se llevó la estatuilla. Lo hizo con una película de mucho menos lustre que tantas y tantas de su privilegiada filmografía. Cosas de Hollywood.

Newman vuelve sobre los pasos y los trucos de salón de billar de Eddie Fast Felson, aquel legendario chulazo que manejaba los tacos mucho mejor que su propia existencia. El buscavidas nos regalaba aquella famosa escena final, la del canto del cisne de un chico al que todavía parecían quedarle muchas partidas para el recuerdo y aún más primos a los que timar. He aquí que reaparece un cuarto de siglo después, reciclado en próspero empresario etílico en cuya vida se cruza un mocoso, un chaval con cara de niñato que responde al nombre de Vincent Lauria y al que presta sus resgos un por entonces pipiolísimo Tom Cruise, con su tupé, su pendientito y esa sonrisita entre chuleta y buen chico que jamás ha roto un plato (y que, por desgracia, aún conserva).

Felson, al que el descubrimiento remueve de golpe las entrañas, se propone pastorear al crío, aunque lo suyo le cuesta, con la novia de este, Carmen, conformando un interesante triángulo. El veterano intenta meter en la mollera del novato la idea de que debe ir poco a poco, siguiendo al pie de la letra sus instrucciones, para llegar con piel de cordero a la gran cita de Atlantic City y, allí, mostrar todo su potencial y amasar muchísimo dinero. Vincent, algo así como el Cristiano Ronaldo de los billares, loco por demostrar siempre lo bueno que es, acaba poniéndolo tan complicado que Felson arroja la toalla… hasta que acaban reencontrándose en Atlantic City.

Aunque Scorsese regala planos mágicos y el guión líneas estupendas, amén de mantener el interés en todo el momento, la hora y tres cuartos de metraje no deja en ningún momento lugar a la duda: esto no es El buscavidas. Mucho menos profunda, mucho menos intensa y mucho menos preocupada por hurgar en la psique de los personajes, El color del dinero es, a cambio, una película más fácil de ver e igual de estética. Pero falta esa mística con la que Scorsese se acercó al boxeo en Toro salvaje. Desde luego, no ayuda esa banda sonora netamente ochentera que, para el gusto de un servidor, tiene demasiada presencia.

Que no quede la sensación de que esta es una resaña negativa. Simplemente se trataba de explicar por qué, en lugar de incluirla en nuestra sección Delicatessen, ha ido a parar a la muy digna pero menos sabrosa Fast Cinema.

Estrenos 8 de abril


10 Apr

Fin de semana de esos llamados a pasar desapercibidos; perfil muy bajo; esto hay en el menú:

-Nada que declarar: Dany Boon, responsable del pelotazo Bienvenidos al norte, ha vuelto a revolucionar la taquilla francesa con esta cinta sobre rivalidades en la frontera de su país con Bélgica. Habrá que estar pendientes del comportamiento del filme en nuestro país, y apreciar en qué medida se pierden los chistes más locales.

-Happy thank you more please: Josh Radnor, protagonista de la serie Cómo conocí a vuestra madre, se pone en plan hombre-orquesta escribiendo, dirigiendo y encabezando el reparto de este fresco sobre una generación, la suya, y una ciudad, Nueva York. Ya quieren colgarle la etiqueta de nuevo Woody Allen. Un poco de calma, por favor.

-Sin límites: Bradley Cooper, dado a conocer en Resacón a Las Vegas, va orientando su carrera hacia galán con capacidad para capitanear thrillers/action movies. Desde el póster promocional intentan vendernos adrenalina y apuros para el amigo Bradley, cuyo personaje pagará un alto precio por su éxito. Le secunda Robert De Niro, que ha quedado para estas cosillas.

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-La legión del águila: Una de romanos para la chavalada. Protagoniza Channing Tatum, que hasta ahora había explotado su perfil más malote. Junto a él, Jaime Bell, sí, el chavalín de Billy Elliot, uno cuya carrera no termina de despegar; y como veterano ilustre, Donald Sutherland, que a buen seguro será lo mejor de la cinta.

-Soy el número 4: Una de adolescentes con poderes. Alex Pettyfer oposita a nuevo guaperas mojabragas.

-Río: Todo lo que rodea a esta película de animación huele tanto a prefabricado, a producto de marketing para lanzar la marca Brasil, que lejos de animar a verla, consigue el efecto contrario. Tampoco es que las peripecias de un loro resulten lo más apetecible en un momento en que el listón (Píxar mediante) está tan alto.

-Furia ciega 3D: Nicolas Cage persigue a los asesinos de su hija, unos tíos muy chungos de una secta, con carrazo y chica mona. Qué pereza, oiga.

-Morente: Documental sobre el cantaor, fallecido hace pocos meses.

-Crebinsky: Española.

Celuloides en su jugo

Recetas sencillas para degustar buen cine, sabroso y bajo en calorías.