Archive for June, 2011

The killing


26 Jun

El noir escandinavo está de moda. No es algo nuevo. El fenómeno lleva implantado varios años. Se inició en la literatura y ha dado también el salto a la pantalla, tanto grande como pequeña. Escritores como Mankell, Larsson y Lackberg venden libros como churros: era cuestión de tiempo que tuvieran su traslación a otros formatos. Las novelas de Mankell han dado pie a mini-series, con mención especial para la británica, protagonizada por un estupendo Kenneth Branagh. La trilogía de Larsson está a la espera de que David Fincher le haga justicia (las películas suecas podrían pasar por telefilmes de sábado a las 4 de la tarde). Y he aquí que ahora sumamos una serie, The Killing, no basada en material previo, que tras triunfar en su país, Dinamarca, y en otros como Reino Unido, ha sido objeto de remake en USA.

Como la serie original, The Killing sigue la investigación del asesinato de una adolescente por parte de una detective de la Policía a punto de cambiar de aires y su más inexperto compañero. En ambos casos, la serie pone el foco con especial énfasis en el impacto en la familia de la chica, Rosie, y en el candidato a la alcaldía de la ciudad: Seattle, en la versión USA; Copenhague, en el original. Ciñéndonos al remake, a lo largo de 13 capítulos asistimos a la clásica recolección de pistas al tiempo que se va enredando la madeja; los que parecían principales sospechosos en un primer momento, van quedando descartados al tiempo que surgen otros responsables potenciales del crimen. Paralelamente a la investigación, contemplamos cómo se desmorona la familia de la víctima y cómo la campaña por la alcaldía sufre constantes vaivenes y drásticos cambios en la carrera hacia el Ayuntamiento.

The Killing arranca de forma soberbia. Agradece sobremanera ese tono frío y desangelado, herencia del original danés, con un Seattle casi fantasmal, en el que se imponen las brumas que arropan a los barcos en el puerto y la lluvia que golpea los cristales del coche de los policías mientras montan sus infructuosas guardias. Se apoya la serie, además, en potentes actuaciones: muy bien Mireille Enos como la protagonista, Sarah Linden, mujer dura de complicada adolescencia, capaz de volcarse tanto en su trabajo que amenaza con tirar su vida personal por la borda; bien también su compañero de andanzas, interpretado, curiosamente, por un actor sueco, Joel Kinnaman; y sobresalientes también los padres: Michelle Forbes, que suena para unos cuantos premios, y Brent Sexton.

La pega: el ritmo lento y la huida del cliffhanger, señas de identidad que, personalmente, no me disgustan, acaban derivando en un remanso quizás excesivo, con algún que otro capítulo que termina con la preocupante sensación, para el espectador, de que apenas ha ocurrido nada. Es curioso, porque sucede esto justo tras unos capítulos iniciales en los que da la impresión de que el caso quedará resuelto demasiado rápido. No es así, sin embargo, y llegamos al cierre de temporada con todas las cartas sobre la mesa. Un cierre de temporada que ha dado mucho que hablar, y no precisamente para bien. Como si sus creadores hubieran esperado 12 capítulos para abrir la caja de Pandora, esos últimos 45 minutos concluyen con una traca final que traiciona el espíritu de la serie; que rompe completamente con el tempo pausado en el que todo se va masticando con lentitud (para algunos, exasperante).

El global, sin embargo, es digno de aplauso. The Killing no inventa nada nuevo (el crimen, la investigación, los sospechosos, los giros en el caso), pero quizás ahí radica, precisamente, la gracia, en que no necesita acudir a escenarios o circunstancias exóticos para captar la atención. Le basta con estar rodada con gusto y sólidamente interpretada. Y quizás, cuando llegue la segunda temporada, comprendamos y perdonemos la conclusión de la primera.

Estrenos 24 de junio


25 Jun

La ola de calor no trae precisamente un tsunami de grande estrenos. Aunque el aire acondicionado de un cine siempre es seductor para aplacar las altas temperaturas, cuesta encontrar algo decente en la cartelera. Lo sabemos: el mismo estribillo de todos los fines de semana…

*La mejor opción:

-Resacón 2 ¡Ahora en Tailandia!: La acusan de ser un calco de la primera. ¿Qué esperaban? ¿Un giro de 180 grados hacia una cinta de arte y ensayo? Con que garantice el mismo nivel de desmadre de la entrega original, el espectador se dará por satisfecho. El nuevo y exótico entorno (mono incluido) garantiza animaladas aún más bizarras.

*Alternativa:

-Hermano: Hablan bien de esta cinta venezolana que, como indica el título, versa sobre la relación entre dos hermanos en medio de un hábitat violento. Ambos sueñan con triunfar en el fútbol pero uno de ellos coquetea con el crimen.

*Ni fu ni fa:

-Confucio: Chow Yun Fat se mete en la piel del famoso filósofo chino.

-Blitz: Jason Statham, al que Sly designó sucesor en The Expendables, en otra de las suyas: ya sabéis, adrenalina y mamporros; aquí es un poli que persigue a un asesino en serie de polis; sale Aidan Gillen, el Carcetti de The Wire.

-Solo una noche: Romántica. Kiera Knigthley, Sam Worthington, Eva Mendes.

Beginners


23 Jun

Da gusto encontrarse de vez en cuando una película realizada de forma tan personal que podría salir directamente de la cabeza del director a la pantalla de cine. Mike Mills nos sienta a ver casi, casi la proyección casera de las fotos de su vida.

Mike Mills, director y guionista, lleva a la gran pantalla su propia experiencia cuando, a la muerte de su madre, su padre le confesó que era gay. Y así arranca Beginners, una reconstrucción del duelo de Oliver (el trasunto del propio Mike) a la muerte de su propio padre, con Anna, una joven afectivamente complicada, mientras paralelamente reconstruye el redescubrimiento de la nueva vida de su padre. Dicho así, suena bastante complicado. Y de hecho lo es. Beginners es una película que avanza a golpe de sentimientos, de recuerdos, de sensaciones y de imágenes. A veces con un montaje perfecto que ya en sí valdría para basar en él una película; otras veces con flashback a la infancia; o con el humor, perfecto canalizador hacia la catarsis. En definitiva, una película en forma de terapia en la que nosotros, los espectadores, somos los inesperados psicólogos.

Paradójicamente, la relación entre Oliver y Anna es lo mejor de Beginners, construida a partir de una constelación de instantes en los que el corazón pende siempre de un hilo. Por el contrario, la historia entre padre e hijo abusa de la ternura y quizás se hace demasiada larga. Pero es que Mills es ambicioso. Hace una película en donde otros harían diez con ayuda de tres actores extraordinarios: Ewan McGregor, Christopher Plummer (el mítico capitán Von Trapp de Sonrisas y lágrimas) y Mélanie Laurent. Un trío que baila perfectamente la sintonía de recuerdos de Mills.

Indie, intimista, vanguardista, personal, dramática, comedia… Hay muchas películas en Beginners y casi todas valen la pena.

Veredicto: 7

Lo mejor: el perro que piensa. Y piensa mucho.

Lo peor: no la veáis a la hora de la siesta.

X-Men: Primera generación


19 Jun

Vuelven los mutantes, y parece que recuperan el pulso perdido en X-Men 3 y Lobezno después de las dos estupendas primeras películas de la saga. Pero que el gen-X no se nos suba a la cabeza.

Con la vuelta de Bryan Singer a la saga como productor y coguionista parece que los mutantes vuelven por los mismos fueros que el mismo impuso en X-Men y X-Men 2, y que abrieron las salas de cine al reto del imaginario superheroico Marvel: superhombres vulnerables, transtornados y marginados. Una fórmula que siguió la saga Spiderman pero que parecía olvidada ya en los últimos títulos mutantes o en las irrisorias adaptaciones de Los 4 fantásticos y Thor. Seguramente por eso Singer delegó en Matthew Vaungh, el responsable de las mejores adaptaciones comiqueras que se recuerdan en los últimos años (vease Kick-Ass), para recuperar para el público inteligente a la Generación X.

X-Men: primera generación, ahonda en la relación entre Charles Xavier (profesor X) y Magneto, con la creación de la primera generación de ‘X-Men’ y la crisis de los misiles de Cuba de fondo. Una adaptación totalmente libre de los cómics (y ya no lo decimos más) y que en ocasiones parece una película de espionaje de la saga Bond. Comunistas, submarinos nucleares, espías de la CIA… pero con mutantes. El resultado es espectacular, tanto a nivel narrativo como visual, pero a base de recurrir a la iconografía de la época que tenemos grabada a fuego en la conciencia colectiva con un ritmo trepidante. Más allá de eso, y del estupendo trabajo de los actores (en particular James McAvoy y Kevin Bacon), la película es buen ejercicio de efectividad pero no de profundidad. Hay más mutantes, más poderes, y enlaza perfectamente con las anteriores películas, pero no hay nada nuevo bajo el sol, y eso incluye la típica sesión de entrenamiento de los nuevos reclutas justo antes de enfrentarse a la enésima amenaza para la Humanidad.

En resumidas cuentas, da gusto volver al cine y salir satisfecho con un trabajo serio, bien hecho y entretenido. Creemos que el material da para registros más altos, pero podremos esperar.

Veredicto: 7

Lo mejor: el cameo de Hugh Jackman haciendo de Lobezno.

Lo peor: la frasecita “mutantes… y a mucha honra”.

Estrenos 17 de junio


18 Jun

Sube la temperatura, los termómetros ya juguetean con la treintena de grados centígrados, pero la cartelera sigue más bien tibia, sino fría. He aquí los culpables:

*La mejor opción:

-Un cuento chino: Visto el trailer, no parece la mejor cinta de Ricardo Darín… pero es Ricardo Darín. Aquí, en una comedia que le empareja con un chino y una vaca. Siempre vale la pena ver a este hombre derrochando talento.

*Alternativas:

-Kung Fu Panda 2: Servidor se durmió viendo la primera parte. Poco que añadir por tanto. ¿Era de esperar una secuela ante las buenas cifras de la primera parte? Claro. Pero también otros truños como Alvin y las ardillas han tenido continuidad, y no precisamente por sus cualidades artísticas.

-Micmacs: Jean Pierre Jeunet (Amelie) se alía con el cómico francés de moda, el estomagante Dany Boon (Bienvenidos al norte), para parir otra de sus rarezas; aquí, un peculiar personaje con una bala en su cabeza se une a una banda de extraños sujetos para vengarse de unos fabricantes de armas.

-El viaje del director de recursos humanos: Cinta israelí. Curiosa road-movie que llega al protagonista (el director de RRHH) de Jerusalén a Rumanía para trasladar el cuerpo de una turista fallecida en un atentado, junto a un variopinto grupo de personajes.

*Ni fu ni fa:

-América, una historia muy portuguesa: Co-producción europea; sale María Barranco.

-Naufragio: Drama español sobre la inmigración.

-Voces desde Mozambique; Espera un milagro: Documentales españoles.

*Huir:

-Algo prestado: Hubo un tiempo en que “comedia romántica” no solo no significaba necesariamente película abominable, sino que podía ser sinónimo de cinta entretenida, con diálogos briosos y trama algo ligera, sí, pero con ritmo ágil y de agradecido visionado. Hubo un tiempo… De unos años a esta parte, en cambio, anticipa precisamente lo contrario: una bazofia sensiblera sin mayor argumento que el chico acabe con la chica. Ya si sale Kate Hudson, tan insoportable como su madre, apaga y vámonos.

Estrenos 10 de junio


10 Jun

Lo poco (poco bueno y poco estreno) impone, una semana más, una versión exprés del repaso semanal a la cartelera. Prometemos regresar muy pronto a nuestro aclamado (?) formato en secciones.

-Hanna: La joven Saoirse Ronan, descubierta en Expiación, donde apuntaba excelentes maneras, se nos muestra aquí como una púber asesina a sueldo. Curiosa.

-Insidious: Da algo de cosica toparnos a Patrick Wilson (Hard Candy) y Rose Byrne (Troya) en esta cinta con niño amenazado por el Maligno. Papelillo también para Barbara Hershey. Pedir que el guión esté a la altura de los intérpretes no cuela ni como chiste malo.

-Almas condenadas: Wes Craven (Scream) y otra de sus serial killer movies. ¿Para qué molestarse?

-Diario de Greg 2: Americanada para críos.

-La llegada de Karla: Documental.

-Miami Blue: Fele Martínez está vivo y lo demuestra en esta película. Servidor pasa de comprobar el resultado. ¿Vosotros?

Juego de tronos


08 Jun

No tengo el gusto (o el disgusto) de haber leído los libros de George R. R. Martin, señor que hasta en el nombre evoca a J. R. R. Tolkien. La suya, su saga, evoca irremediablemente a la del creador de El señor de los anillos y El hobbit, y que los puristas salten como mastines a mi yugular por haber cometido tamaña afrenta.

Me falta la referencia de los libros y me sobra la fanfarria activada por la maquinaria HBO. La tele por cable americana más cool, la más encumbrada por críticos y entendidos gracias a esa joya monumental que es The Wire y otros magníficos trabajos (Los Soprano, Entourage), nos vendió el oro y el moro con la traslación a la pequeña pantalla de Juego de tronos. La octava maravilla. El acabose. Y lo que nos ha llegado, aún sin concluir la primera temporada, es una costosa pero correcta panoplia de viscisitudes de aire medieval que tiene de Tolkien las espadas, y para de contar. Por no haber no hay ni magos ni criaturas estrafalarias (dragones, trolls, etc), aunque se las insinúa, sí; asoman la patita por debajo de la puerta como algo perteneciente a un pasado que, ojo, amenaza con volver.

Dirán los entendidos que no hay bichos porque no tiene por qué haberlos. De acuerdo. Quedémonos con lo esencial, los reinos, los tronos, los unos y los otros, las sagas familiares, sus disputas, sus reclamaciones, sus ambiciones. Todos anhelan la gloria y el poder. Tenemos a las gentes de Desembarco del Rey, algo así como La Capital. A los más norteños de Invernalia. A los aún más norteños y más brutos del Muro, que se supone protege al resto de lo que mora en el perpetuo invierno. Dándole la vuelta al mapa asoman unos peculiares sujetos que vienen a ser algo así como unos aborígenes a caballo, cuyas vidas se cruzan con otra estirpe de rubios intrigantes. Agitado todo en la coctelera nos sale Juego de tronos.

A la espera de que futuras temporadas, consecutivamente basadas en sus padres bibliográficos, vayan aportando más mordiente, lo cierto es que la primera tirada no cumple las expectivas. ¿Intrigas? Haberlas, haylas, pero las justas, y contadas con poquita gracia. ¿Diálogos potentes? Algún atisbo, pero siempre con el envoltorio por encima del contenido. ¿Batallas? Más bien no. Y ya hemos apuntado que los efectos especiales quedan excluidos al quedar el terreno esotérico para mejor ocasión.

¿Qué tenemos, pues? Un buen piloto, que visualmente es una maravilla. Una serie adulta, en la que se trata al espectador como tal, que no ahorra momentos crudos, que llama a las cosas por su nombre y que no busca ni giros efectistas ni saltos al vacío. Diálogos correctos, aunque no brillantes. Escenas que tienden a alargarse en exceso. Personajes Guadiana, que vienen y van. Y actores que, en general, no van mucho más allá de cumplir. Famoso, ninguno. Conocido, Sean Bean, visto precisamente en El Señor de los Anillos. Algo menos, Jason Momoa, el nuevo Conan. Los amantes de The Wire ya conocen a Aidan Gillen, que aquí cambia la alcaldía por el palacio, igual de intrigante pero mil veces menos seductor. El resto, meritorios, actores en su mayoría desconocidos y con poca experiencia. Uno de los mejores, de largo: Peter Dinklage, el estupendo Tyrion Lannister, ese impagable enano putero.

Juego de tronos es una buena serie, pero no la gran serie que nos vendieron HBO y quienes, cegados por anteriores producciones, esperaban de la adaptación de las novelas de George R. R. Martin algo así como la serie definitiva sobre intrigas palaciegas y épicas batallas a espada y sangre.

Estrenos 3 de junio


04 Jun

Rápidamente, en modo telegrama, el repaso a la cartelera:

-X-Men: Primera generación: Los responsables de la saga le dan al botón de RESET. La gracia, ahora, pasa por ver a Magneto y el profesor Xabier hechos unos churumbeles. Es lo último en Hollywood: rejuvenecer y seguir. Lo veremos con Spiderman.

-Qué dilema: Enésima comedia USA para público de 30 en adelante. Vince Vaughn y Kevin James vuelven a unir fuerzas (?). Por algún motivo, a los americanos deben de parecerles graciosos estos señores, y más si trabajan juntos. En fin. A un servidor le hacen de todo menos gracia. Les dan la réplica Jennifer Connelly, una cuya carrera languidece y languidece, y la semi-desaparecida Winona Ryder, más allá de su papel fugaz en Cisne negro.

-La doctrina del shock: Documental británico. Dirige Michael Winterbottom.

-El árbol: Francesa. Protagoniza Charlotte Gainsbourg.

*Bonus track: Los estrenos de la semana pasada, que se quedaron en el tintero…

-Senna: Documental sobre el piloto más famoso, seguramente, de todos los tiempos en la F1. El brasileño aunó carisma, gloria y tragedia. Vale la pena.

-El castor: Jodie Foster dirige a Mel Gibson. Mel, sumido en una particular galopada a los infiernos, dicen que lo borda. Jodie es prácticamente la única en Hollywood dispuesta a darle bola, repudiado como se halla por sus constantes cagadas (burradas sobre judíos, altercados, violencia doméstica).

-Pequeñas cosas sin importancia: No importa si no vais a verla. Francesa.

-Nowhere Boy: Biopic sobre John Lennon.

-BrutalBox: Thriller español.

Los Borgia


01 Jun

No es un spin off pero huele a sucedáneo. Es difícil aproximarse a Los Borgia sin acordarse de Los Tudor: serie histórica contada desde un ángulo moderno, aunque la primera va siempre con una marcha menos y resulta menos transgresora. Licencias como un Enrique VIII de gimnasio no caben en este producto de Showtime dirigido por Neil Jordan, un señor que sabe lo que es ganar un Oscar (Juego de lágrimas), y que ha optado por pasarse a la tele, ahora que el medio goza de prestigio, después de labrarse una carrera en el cine (Michael Collins, Entrevista con el vampiro).

El material al servicio de Jordan no desmerece del que tenía a su disposición Michael Hirst, creador de Los Tudor. En lugar de un rey capaz de todo, incluso de romper con la Iglesia católica, cuenta con toda una disfuncional familia, incluido un patriarca, Rodrigo, que no necesita pasar del Vaticano porque compra el sillón papal a base de untar a cardenales. Sus hijos no le van a la zaga: desde César, al que la púrpura no impide correr detrás de las faldas, a Juan, un pendenciero bribón y arrogante capaz de llevar a la ruina a las tropas romanas; pasando, sobre todo, por Lucrecia, quizás el miembro de la familia que con mayor merecimiento ha pasado a la historia como ejemplo de perfidia y malas artes. Los Borgia son algo así como los precursores de la Mafia, la primera familia de criminales.

Jordan utiliza estos mimbres con mucha corrección y considerable rigor, pero queda el poso de que, o bien no ha sabido exprimirle todo el jugo al clan (español, por cierto; de Valencia, para más señas), o guarda la munición para posteriores temporadas. No ayuda, seguramente, un casting en el que solo descolla el único actor de peso, un Jeremy Irons que campa a sus anchas, en un papel que seguramente le granjeará nominaciones a premios. Irons se pasa buena parte de los capítulos rozando la sobreactuación y ofreciendo un recital de muecas, mohínes y parrafadas con voz impostada… y, aún así, es el mejor de largo. Su Papa Borgia es el mejor personaje, y él, el actor con más talento. Le secunda una pléyade de actorcillos desconocidos y con el carisma justo. Se salva Holliday Grainger, más talludita de lo que sus rasgos sugieren, y que va creciendo conforme lo hace su personaje, Lucrecia. El resto de la familia, mediocres. Mención especial para Michel Muller como el rey de Francia. En general, los mejores son los secundarios.

Los Borgia tiene su dosis de violencia y catre (aquí encuentra hueco Emmanuelle Chriqui, que hace poco más que lucir cacha), como Los Tudor, pero con menos convicción, y posee también una ambientación cuidada, aunque menos variada. La primera temporada sienta unas bases correctas pero lejos de resultar brillantes. Las comparaciones son tan odiosas como inevitables. Neil Jordan tiene trabajo por delante si quiere que su serie acabe dejando huella. Por lo de pronto, la audiencia ha respondido y ha conseguido luz verde a una segunda temporada.

Celuloides en su jugo

Recetas sencillas para degustar buen cine, sabroso y bajo en calorías.