Estrenos 1 de julio

by Pablo

Ante todo,  y en primer lugar, disculpas por el retraso. ¡Pero aún estamos a tiempo! Antes de que llegue la nueva remesa (que no trae nada espectacular, ya os vamos avisando), un rápido repaso a lo que aterrizó el pasado viernes:

*La mejor opción:

-Blackthorn: Ojo, Mateo Gil se marcha a hacer las Américas y todo apunta a que se ha marcado un estupendo western con Sam Shepard y, sí, Eduardo Noriega. La película del fin de semana, sin discusión.

*Alternativa:

-Win Win: Hablan bien de esta comedia con el siempre efectivo Paul Giamatti al frente. Le da la réplica Amy Ryan.

*Ni fu ni fa:

-Una mujer en África: Isabelle Huppert pasea palmito por el continente negro. Entre las fieras con las que se topa, un tal Christoph Lambert.

-Cuando un hombre vuelve a casa: Comedia escandinava.

-Cena de amigos: Comedia coral francesa.

*Huir:

-Transformers 3: La primera tuvo su aquel. La segunda era un despropósito. La tercera promete ser, directamente, infumable. El que decidió que Shia LaBeouf era lo mejor que le había ocurrido a Hollywood en los últimos años… debería ponerse unas gafas de diez dioptrías.

-Caballeros, princesas y otras bestias: Qué grima encontrar a Natalie Portman y James Franco, dos de los mejores actores de su generación, involucrados en esta memez a la que no se adivina la gracia por ninguna parte. Si el mayor reclamo es ver a la Portman en tanga… En fin.

When you’re strange

by Pablo

Bajo la premisa juguetona de que, quizás, Jim Morrison no murió en aquella bañera de París, se vertebra When you’re strange, documental sobre The Doors que fue candidato al Gran Premio del Jurado en el Festival de Sundance. Un repaso y un tributo (nunca amable, nunca condescendiente) a la figura legendaria de Jim Morrison, cantante y alma de un grupo que sigue vendiendo millones de discos 40 años después de la muerte de su líder.

Apoyándose en el material de archivo y en la inmortal música de The Doors, Tom DiCillo no se vuelve loco y va trazando un retrato más bien cronológico en el que acierta a la hora de dejar que sean los protagonistas los que hablen por sí mismos a través de sus palabras, sus actos y, por encima de todo, sus canciones. DiCillo, responsable de un puñado de películas y unas cuantas incursiones en la televisión, no quiere en ningún momento el protagonismo, y se agradece. Lo más parecido al intervencionismo por su parte es esa voz en off, que en la versión original corresponde a Johnny Depp, que va engarzando los episodios que componen la historia de ascensión y caída de Morrison. Hay un poco de contexto, pero no es abusivo, si bien puede pecar, para algunos, de superficial. Pero tampoco pretende este documental ser una pieza sesuda que analice exhaustivamente el impacto de The Doors en la cultura y la sociedad americanas.

Lo mejor, lo más conveniente, es zambullirse en la loca peripecia vital de ese chico nacido para la fama que escapó del corsé de su hogar, de un padre militar involucrado en la guerra de Vietnam (qué ironía), para dar rienda suelta a un instinto artístico tan desatado que ni siquiera la falta de formación supuso una traba. Uno asiste atónito a la formación de un grupo tan mítico a partir de gente sin apenas experiencia, que se lanzó a la piscina sin saber nada del negocio. Pero The Doors estaban hechos para triunfar porque Morrison estaba predestinado al estrellato. Obviamente, era un arma de doble filo: su genialidad convivía con sus múltiples adicciones, y el cóctel era tan inestable como la nitroglicerina.

No debe causar sorpresa el saber que en When you’re strange estamos ante un retrato (el enésimo, aquí no hay novedad) del inevitable descenso a los infiernos de alguien que quisó volar demasiado alto y acabó quemando sus alas. La metáfora de la cerilla que utiliza DiCillo es acertada. Como una vela fue apagándose Morrison. Hoy se cumplen 40 años de su triste muerte. Él se olía el final. Temía ser el tercero en discordia junto a Hendrix y Joplin. Y acertó. Nos queda su estupenda música. Y documentales como este para que no se borre el recuerdo de The Doors y su irrepetible líder.

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