Archive for September, 2011

Polémica Concha


25 Sep

Tranquilos: no hablamos de Concha Velasco y sus inquietantes anuncios de pérdidas de orina. Hablamos del Festival de cine de San Sebastián, que ayer, más que entregar, arrojó sus premios cual tarta sobre el rostro de los sorprendidos críticos, que mientras se iban anunciando los nombres de los agasajados, iban rompiendo en discreto y malhumorado silencio sus quinielas.

Y si no nos creéis, leed cómo vierte su bilis Carlos Boyero en El País.

Al final, ni Kore-eda, ni Urbizu, ni Davies. Isaki Lacuesta con Los pasos dobles, a la que cayeron más palos que caricias, se ha llevado el premio gordo gracias a su viaje humanístico-artístico a África de la mano de Miquel Barceló. El propio director, al valorar el galardón, pidió al público que no hiciera caso a lo que leyera y fuera a ver el filme. Revelador.

De vacío se marchó de San Sebastián, pues, No habrá paz para los malvados. Era más dudoso que la película mojara, pero era un clamor que José Coronado debía ser reconocido por su papel de Santos Trinidad. Tampoco. El hecho de que María León fuera designada mejor actriz parece que ya completó el cupo de galardones que podían quedarse en casa. El jurado, con Frances McDormand a la cabeza, terminó de cubrirse de gloria al dar dos premios gordos a la griega Mundo injusto: el de actor arrebatado a Coronado y el de director. Tremendo.

En fin. Nada nuevo bajo el sol. Simplemente, el refrendo de que estos saraos hay que tomarlos como lo que son: una semana de promoción y postureo en el que un puñado de señores acaban dando los premios a los candidatos más insospechados, se diría que en un ejercicio llamado a irritar a la crítica.

Y no ocurre solo en San Sebastián. El citado Carlos Boyero se puso aún más de los nervios con su memorable y demoledora disección del palmarés de Venecia. Mejor que él no lo vamos a resumir nosotros.

Estrenos 23 de septiembre


24 Sep

No es muy frecuente que elijamos una película española como recomendación para el fin de semana. No se trata de un descuido, sino de una convicción. Pero de vez en cuando (muy de vez en cuando) aparece alguna cinta patria que realmente vale la pena. Y como sí somos justos, o intentamos serlos, le damos el tratamiento que se merece. Y esto, por fin, ha vuelto a ocurrir:

-No habrá paz para los malvados: Enrique Urbizu se toma su tiempo para rodar, pero cuando estrena, vale la pena. Ahí están La caja 507 y La vida mancha. Al bilbaíno no le tiembla el pulso a la hora de salirse de lo trillado y servir un thriller, género menospreciado en España, que no necesita beber de los productos que salen de la cadena de montaje de Hollywood y donde pone John escribir Paco, y en lugar de Los Ángeles colar Madrid. No, las suyas son historias genuinas. Como esta que embarca al personaje de un alabadísimo José Coronado en una cruzada en la que aplicará sus poco ortodoxos métodos en pos de una verdad que esconde mucho más de lo que sugiere en un primer momento. Ya solo el título sedue y empuja a verla. Una rara avis que conviene celebrar como se merece.

-Las acacias: Cinta argentina que cosechó varios premios en el Festival de Cannes. Pablo Giorgelli dirige esta road movie donde un camionero solitario y una joven madre comparten kilómetros entre Asunción y Buenos Aires, y mucho más.

-Con derecho a roce: Justin Timberlake va diciendo en entrevistas que la música no le motiva, que ahora le apetece ser actor. En La red social no estaba mal, de hecho estaba hasta bastante bien, pero de ahí a creernos que esto vaya más allá de una demostración del ex Disney de que puede hacer lo que se proponga… Desde luego, no será con comedietas sobre polvos con amigos, como esta, donde se ganará el respeto de crítica y público. Le da la réplica Mila Kunis, cada día más atractiva, y vista en Cisne negro (aquella escena con Natalie Portman…)

-Kerity, la casa de los cuentos: Animación francesa.

-Otra película de huevos y un pollo: También de animación, pero mejicana.

-Los pasos dobles: Española. Dirige Isaki Lacuesta. Proyectada en el Festival de San Sebastián.

-Las oficinas de Dios; La muerte de Robert Mitchum: Francesas.

Fenómeno Vigalondo


22 Sep

Con Extraterrestre recién aterrizada en Toronto y San Sebastián, la expectación que genera el segundo largo de Nacho Vigalondo no hace más que aumentar. ¿Es el cántabro el director con mejor relación currículum / fans del cine español? Nuestra respuesta es un rotundo SÍ.  He aquí, resumidos y ordenados, nuestros argumentos:

-Un corto prometedor; un paseo por la alfombra roja: Irrumpió en nuestras vidas a través de 7.35 de la mañana, un cortometraje que gozó de candidatura al Oscar. Resultó ser tremendamente original, tanto como chocante. De buenas a primeras, el realizador cántabro se había hecho un nombre, aunque fuera incipiente.

-Solo una película… pero de culto: Es inevitable, al hablar de Vigalondo, que en un momento dado se encienda la bombilla y alguien diga: “¡Pero si solo ha estrenado una película!” Y es cierto: cuánto ruido ha hecho con solo un filme. Los Cronocrímenes aparece, de momento, como el único largo en su CV. Pero con un matiz: se trata de uno de los trabajos más originales hechos en España en bastante tiempo. La categoría “película de culto” le va como anillo al dedo. Bajo presupuesto, casting exiguo (él mismo aparece en un papel de peso), estupendo guión y paso de puntillas por el circuito comercial, más allá de unos pocos que supimos apreciarla. Situarla entre tus preferencias, en determinados círculos, da caché. Y eso es un valor añadido.

-Amor en la distancia: No es comparable a lo de Almodóvar con los franceses… pero casí. Vigalondo tiene una gran acogida fuera de nuestras fronteras. Basta con leer alguna reseña de Extraterrestre para darse cuenta de que se le esperaba con ganas desde Los cronocrímenes.

-Un aire maldito: ¿Por qué tarda tanto en volver a estrenar Vigalondo? Una buena pregunta de difícil respuesta para quien no gozara de información de primera mano. Él mismo ha relatado en más de una ocasión hasta qué punto le ha costado parir su segunda criatura. Durante la espera, la leyenda no ha hecho más que engordar.

-Una voz diferente: Nacho Vigalondo es la máxima expresión del hartazgo que sentimos la mayoría hacia el estándar del cine español: guerracivilismo, caspa, tetas, culos, dramillas sociales, copias baratas de productos USA… Vigalondo se atreve con el cine de género, proscrito en nuestro país; más aún, con la ciencia-ficción, auténtico erial en la producción patria. Un acto de valentía que merece nuestro reconocimiento.

-Una personalidad explosiva: ¿Quién no supo del affaire con El País? Lejos de enterrarle, potenció el conocimiento de su persona entre el gran público. Basta leerle en las redes sociales (de ahí partió el problema con el diario generalista más vendido en España) para darse cuenta de que se trata de un tío especial. Si ya acudimos a Youtube y buscamos vídeos suyos, acabamos de rendirnos a sus pies.

-Un tío que sabe venderse: En más de una entrevista ha reconocido que atiende demasiado a los medios, que no sabe decir que no: es parte de su modus operandi. Vigalondo no se esconde. Se muestra. A diferencia de la mayoría del cine español, que vive de espaldas al resto, rencoroso y asustado, que aparta la cara antes de la bofetada, porque no espera una caricia, Vigalondo camina seguro de que lo que hace vale la pena. Estamos de acuerdo.

Emmys 2011: un análisis


19 Sep

A estas alturas, no os vamos a aburrir con la lista completa de premiados, que podéis consultar, si tenéis gran interés, pinchando aquí, cortesía de los amigos de Internet Movie Database.

A estas alturas ya sabréis que Modern family, serie que quien escribe desconoce por completo, se ha erigido en la gran triunfadora. Más que nada, porque ha arrasado en la categoría de comedia. En cambio, el drama ha hecho honor a su nombre y ha jugado con los corazones de todos. Con el de Jon Hamm, que se ha quedado sin premio al mejor actor, mientras veía cómo ganaba su serie Mad Men. Con el de la gente de Boardwalk Empire, que tampoco ha encontrado consuelo en Steve Buscemi, aunque Martin Scorsese ha sido reconocido por su única intervención, su estupendo piloto. Disgusto también para HBO y su Juego de tronos, cuya honra ha salvado el soberbio Peter Dinklage como el inolvidable Tyrion Lannister. Lo de Julianna Margulies (The good wife) estaba tan cantado en drama como lo de Jim Parsons (The big bang theory) en comedia. Sorpresón, en cambio, lo de Kyle Chandler por Friday Night Lights.

En cuanto a miniseries, laureles para Downton Abbey, elegida como la mejor en este formato, y para Mildred Pierce, reconocida a través de sus dos actores principales, Kate Winslet y Guy Pierce. Un dolor personal: ver cómo Idris Elba (Luther) se ha quedado con la miel en los labios; sorprendentemente, el premio ha recaído en Barry Pepper por la irregular The Kennedys.

Y lo de siempre: estos premios nos los podemos creer o no. Ocurre como con los Oscar. ¿Se galardona a los mejores o a los que más invierten en promoción? ¿Se reconoce la calidad o, como en el caso del triunfo de Kyle Chandler en el cierre de FNL, se rinde una suerte de tributo? ¿Un Emmy para Scorsese se hace por convicción o por el tirón del nombre del cineasta? Muchas preguntas que dan pie a no menos respuestas. Un recordatorio: The Wire, la mejor serie jamás hecha, nunca se llevó un Emmy a casa y solo rascó dos míseras candidaturas. Por si este detalle (nimio) ayuda en el análisis.

Exit through the gift shop


18 Sep

Al final, puede que todo sea una gran broma, una estupenda tomadura de pelo, pero eso no le resta valor. Al contrario: es el ingrediente definitivo y especial, la guinda a un pastel que aterriza en pleno rostro y te deja sin palabras. ¿Un documental sobre el arte callejero? Sí, y no. Acotar con esas seis palabras el contenido de Exit through the gift shop (traducido libremente al español, Salida por la tienda de regalos; candidato al Oscar al mejor documental en 2010) es quedarse solo con la punta del iceberg.

Con Banksy, el rey del grafitti y el amo de la provocación inteligente a los mandos, cabe esperar cualquier cosa. Por eso no sorprende que, ya en el arranque, alguien pegue un manotazo a la cámara y en lugar de apuntar al anónimo inglés perturbador de conciencias pacatas y rígidas, el objetivo se centre en un francés peculiar, un tipejo con fisonomía de Mario Bros, un tal Thierry Guetta que va a todas partes, como un moscardón insaciable, armado con su cámara de vídeo. Creíamos estar ante una oda al arte callejero a mayor gloria de Banksy y nos encontramos con esta vuelta de tuerca que nos coge con el pie cambiado. Se supone que al bueno de Thierry le pica el gusanillo del arte callejero a través de su primo, el tan famoso como igualmente anónimo Space Invader, un chalado que ha llenado las calles de medio planeta de curiosos mosaicos que evocan al videojuego vintage. ¿Es realmente su primo?

El caso es que ese supuesto contacto se convierte en la puerta de entrada a un mundo fascinante, el de unos chavales que hacen mucho más que salir de noche a las calles para utilizar cualquier muro, elemento del paisaje urbano, para dejar su pintada o creación en papel. Son gente inquieta que buscan despertar a las mentes adormecidas, llamar su atención sobre lo retorcido de este mundo capitalista en el que el individuo ha quedado reducido al mero papel de consumidor. A Thierry Guetta, su persecución de esta forma de concebir el arte como arma socio-política le lleva, en último término, a ansiar el encuentro con su máximo exponente, el escurridizo Banksy. El cara a cara se produce de una forma tan sencilla que no hace más que alimentar la sospecha. El estrafalario francés experimenta algo parecido a lo que viviría una groupie cuando es admitida en el séquito de la banda de rock del momento. Banksy le abre su mundo, le anima después a montar un documental con sus horas y horas de vídeo y, por último, le empuja a mostrar sus propias creaciones. El resultado es un éxito brutal, inesperado… O no. O un fabuloso montaje.

De cualquier forma, analizando Exit through the gift shop simplemente como producto audiovisual, más allá del debate sobre si es o no un mockumentary (falso documental), uno no puede hacer otra cosa que aplaudir. Más de hora y media de arte callejero puede convertise en una montaña difícil de escalar para el no iniciado. El mérito reside en contarlo de tal manera que el metraje se devora y la historia de estos tíos geniales atrapa y fascina. Son grafittis y montajes callejeros cuando podría ser cualquier otra cosa mientras esté contada con tal inteligencia, brío y ritmo. ¿Es la historia de Guetta demasiado buena para ser cierta? Tal vez. Pero haga usted lo que Banksy, mezcle con tanta sabiduría testimonios y grabaciones caseras, distribuya los momentos de tal forma que la transición entre lo underground y lo cómico resulte tan suave como el cambio de marchas de un vehículo de lujo.

Y, sobre todo, absorbamos el mensaje. De la calle a las galerías de arte. De burlar a los agentes de la ley a succionar los millones de los más ricos, de demoler iconos y alertar sobre desigualdades a acabar colgado en una mansión junto a un Picasso. Los contrastes son bestiales. La ironía llega a su máxima expresión con el supuesto y fulgurante éxito de Guetta: un tipo salido de la nada que se harta a vender gracias al Photoshop y un pudor muy escaso. ¿Cómo es posible? ¿Se puede triunfar así, justo al contrario que Banksy, que como tantos otros fue puliendo su estilo a base de años, llamando la atención con arriesgadas performances? ¿Debemos concluir que el arte es una broma, como puede serlo este documental? Si lo es, pero nos lo venden tipos tan geniales como este señor, no nos queda más remedio que quitarnos el sombrero. Bravo.

Estrenos 16 de septiembre


16 Sep

Arrancó en San Sebastián el Festival de Cine. A las carteleras nos van llegando cositas, así, sueltas, desperdigadas. Nada del otro mundo. Llegará un momento en que se acumulen los estrenos potentes y faltará tiempo para verlos todos. De momento, hay que conformarse con lo que sigue:

-El árbol de la vida: Terrence Malick se llevó la Palma de Oro con esta cinta larga y de digestión no precisamente fácil que sitúa a Brad Pitt, de nuevo, en el disparadero del Oscar. De los años 50 al presente a través de la relación del personaje de Brad con el de su hijo, interpretado por Sean Penn en su versión adulta. Esto, pasado por el filtro de Malick, algo que, insisto, garantiza que el visionado será complejo. Amantes de lo liviano, absténganse.

-Los amos de Brooklyn: Antoine Fuqua dirige este vehículo policial con buena pinta y un trío protagonista formado por Richard Gere, Ethan Hawke y Don Cheadle. La pinta es sólida. El resultado dependerá de en qué medida se aleje el guión de lo previsible y lo manido.

-Cómo acabar con tu jefe: Comedia ácida con buen cartel: Jason Bateman, Jennifer Aniston, Colin Farrell, Jamie Foxx, Kevin Spacey y Donald Sutherland.

-Colombiana: Jordi Mollá se cuela en esta cinta a caballo entre USA y Francia, con Luc Besson en el guión y la dosis de adrenalina con poco cerebro que eso garantiza. Al frente, Zoe Saldana como la asesina a sueldo que, en el fondo, todo lo que quiere es vengar a sus papis.

-Arrietty y el mundo de los diminutos: Cinta japonesa de animación.

-La cara oculta: Thriller español.

-The french kissers: Comedia francesa.

Half Nelson


10 Sep

2011 es el Año de Ryan Gosling, seguramente el mejor actor de su generación. No lo decimos nosotros: lo dice el puñado de estupendas películas en las que se ha enrolado: Drive; Crazy, stupid, love; y, sobre todo, The ides of march. Descubierto en 2001 gracias a la potente El creyente, y con la satisfactoria reválida en 2003 de El mundo de Leland, Gosling ha ido forjando una carrera más que interesante, alternando cintas indies con otras más comerciales (El diario de Noa, Fracture), pero dejando siempre su huella. Dos eran sus papeles más sólidos hasta la fecha. En Delicatessen ya dimos cuenta de su buen hacer en la peculiar Lars y una chica de verdad. Un año antes se puso al frente del filme que ahora nos ocupa: Half Nelson.

Que este trabajo modesto e independiente le granjeara su primera (y hasta el momento única) candidatura al Oscar, dice mucho de lo que consigue con su rol de Dan Dunne, un joven profesor de instituto que trata de inculcar a sus alumnos de Historia algo más que el encorsetado programa que ordena enseñar la dirección, labor que alterna con la de entrenador del equipo femenino de baloncesto. Su principal caballo de batalla, sin embargo, son él mismo y sus adicciones. El solitario Dan se mete sus tiros antes de tratar a sus pupilos como si estuviera en la facultad y fuma lo que le vende su camello de confianza en los desiertos vestuarios, al acabar los partidos. Lo habitual es que llegue al trabajo con las gafas de sol puestas, un termo que rellena con el café de la sala de los profesores y el aspecto, a grandes rasgos, de que un camión le ha pasado por encima.

Sin el menor atisbo de pretender aparcar las drogas y encauzar el rumbo, su vida da un vuelco de consecuencias que no puede predecir cuando entabla una relación que va más allá de la convencional con una de sus alumnas. Drey es una callada chica negra que vive en un hogar roto: padres divorciados, madre deslomada por interminables horas de trabajo y hermano en la cárcel. El vacío lo llena de forma creciente Frank, amigo de su hermano y la razón por la que ha terminado en el trullo; Frank se dedica a actividades poco lícitas. A Drey le repele y atrae en la misma medida, y algo parecido le ocurre con su profesor, a cuyo talón se pega como un cachorrillo receloso, eso sí, de que llegue la patada.

Half Nelson es en un porcentaje muy alto Ryan Gosling, cuyo mérito, para empezar, reside en dar una dimensión al filme mucho mayor de la que cabe esperar de una historia que no excede en exceso lo convencional. Es brutal cómo Gosling, con solo 26 años, consigue transmitir a su personaje la sensación de que lleva sobre sus hombros unas viente toneladas de peso que le abruman y empujan a drogarse. Sus ojeras, su rostro melancólico y su cuerpo flaco tienen más fuerza que mil líneas de diálogo. Gosling es un actor joven pero que ya ha vivido mucho desde sus tiempos en la factoría Disney, y de su madurez antes de tiempo se beneficia sobremanera su Dan Dunne. Más allá de esto, la película se limita a ser creíble y honesta, que no es poco. El instituto y el barrio parecen un instituto y un barrio reales, algo que escasea en el celuloide. Por cada cien productos artificiales y acartonados como Mentes peligrosas, con una irreal Michelle Pfeiffer, surge cada muchos años algo veraz como Half Nelson.

Sobre Ryan Gosling, poco más se puede decir. Que apuntéis su nombre, porque, sin hacer demasiado ruido, solo a base de talento, este canadiense está llamado a llegar muy lejos en Hollywood.

Estrenos 8 de septiembre (y 2 de septiembre)


08 Sep

Con el mundillo del séptimo arte pendiente del Festival de Venecia, y nosotros con los dientes largos ante las películas que allí se han exhibido (Los idus de marzo, Shame, Una terapia arriesgada, El topo), aquí tenemos que arriesgarnos con lo que nos sriven en el plato: pocos manjares y mucho rancho.

Vayamos por partes.

*8 de septiembre:

-La deuda: Dos veteranos, Helen Mirren y Tom Wilkinson, dos intérpretes sólidos y de peso, al frente de este thriller de espionaje en cuyo reparto hay otra cara conocida, la de Sam Worthington, el prota de Avatar.

-Divorcio a la finlandesa: Mika Kaurismaki, más conocido por ser hermano de Aris Kaurismaki que por su filmografía, firma esta comedia. Finlandesa, obviamente.

-Noche de miedo: Comedia de terror, como suena, con Colin Farrell, qué poca vergüenza, metido a vampiro. Aliciente para geeks: sale Christopher Mintz-Plasse, el inolvidable McLovin de Superbad.

-El Cairo, 678: Egipcia.

-Y tres francesas: Black heaven, Mammuth y Stella.

*2 de septiembre:

-La piel que habito: A pesar del traje que le hizo Boyero, o quizás, en parte, gracias a él, el público ha respondido muy bien a la última propuesta de Pedro Almodóvar. Un hierático y loco Antonio Banderas le hace putadas mil a una combativa Elena Anaya. La cinta podría ser de terror psicológico si no anduviera de por medio el manchego, lo cual siempre es garantía de que veremos algo personal y diferente. No necesariamente bueno. No obligatoriamente malo. Diferente.

-Cowboys and Aliens: Extraña mezcolanza que permite a Daniel Craig colgar por un tiempo el traje de 007 y colocarse el de vaquero en plena invasión alienígena. Jon Favreau, director, entre otras, de la saga Iron Man, tiene también bajo sus órdenes a Harrison Ford y Olivia Wilde en un proyecto… en fin, dejémoslo en fallido. El choque de dos mundos tan opuestos parecía prometer algo más.

-Monte Carlo: Uf, uf, uf. Selena Gómez (producto Disney) y Leighton Meester (una de las pijas de Gossip Girl) en una historia de chica corriente que, de forma accidental, acaba viviendo una vida a todo trapo; en este caso, como sugiere el título, en el principado más famoso del mundo, el de Mónaco. Ni que decir tiene que es, claramente, un filme del que conviene huir.

-Dancing dreams; Animals United: Alemanas; la primera, un documental musical; la segunda, una cinta de animación.

Celuloides en su jugo

Recetas sencillas para degustar buen cine, sabroso y bajo en calorías.