Archive for October, 2011

Damages


26 Oct

Ante todo, un valor seguro: Glenn Close. Con una mujer 5 veces candidata al Oscar al frente de una serie, crecen exponencialmente las garantías de que el producto será bueno.

A priori, un recelo: otra serie de abogados. Médicos, polícas y abogados, la Santísima Trinidad de la pequeña pantalla. Los mismos reparos que podía despestar The good wife, por citar otro ejemplo actual y de calidad, desaparecen muy pronto, tanto como en el mismísimo piloto. Sí, hay abogados, pero aunque uno es fan de la (buena) temática judicial, entiende que para algunos resulte cansina la sobredosis de escenas en tribunales y similares. No es el caso en Damages, donde la inmensa mayoría de la trama ocurre fuera de los solemnes templos de la Ley.

Un toque original: flashbacks y flashforwards, jugar a enseñar, dar pistas que pueden aclarar o no las cosas, quizás engañarnos, una forma ingeniosa de captar la atención desde el primer minuto, de avisarnos de que vienen curvas. En un primer momento da la impresión de que acaban con el factor sorpresa. Pronto se revela como un acierto. Es un sistema que funciona especialmente bien en la primera temporada, donde más que a una serie de abogados se diría que nos enfrentamos a una historia policíaca.

Damages (Daños y perjuicios) va de gente que miente, mata y recurre a lo que sea, lo que sea, con tal de salirse con la suya. Gente muy oscura. Todo el mundo tiene secretos y cadáveres en el armario. Ninguna acción es inocente. Bajo la superficie, rascando un poco, aparecen las segundas intenciones. La reina de las artimañanas es Patty Hewes, el personaje de la grandiosa Glenn Close, una auténtica mantis religiosa que devora a todo el que se le acerca. Una araña peligrosa en cuyas redes cae la cándida Ellen Parsons, interpretada por Rose Byrne (vista, por ejemplo, en Troya), a partir de ese momento convertida en “la otra”, en el frontón de Patty, en su contrapartida. Su relación, sus tiras y aflojas, sus constantes mentiras, dan pie a uno de los mejores dúos de los últimos años en televisión. Una tan dura, otra tan frágil. Al menos, en apariencia.

Cada temporada, un caso. Cada temporada, un “villano”. Secundarios potentes como Ted Danson y John Goodman. Un territorio a explorar cada nuevo año al tiempo que Patty Hewes va engordando su fama y su lista de víctimas, su vida familiar resquebrajda, casi podrida, mientras Ellen Parsons lucha por salir de su sombra y asomarse fuera, jugando al gato y al ratón, madurando, jugando a un juego muy peligroso del que pocos pueden salir indemnes. Seres humanos en su máxima expresión: viles, mezquinos, mentirosos, dañinos, corruptos, cegados por la fama, la codicia, el poder. Un mundo fascinante en el que Glenn Close borda un papel a la altura de esos que, en el cine, le han granjeado reconocimiento a la espera de un premio que le haga justicia.

Estrenos 21 de octubre


22 Oct

Es curioso. Siempre que hay una avalancha de estrenos (hoy, 11), cae en picado la calidad de las películas en cartel. O tal vez tenga su lógica. Tal vez saturen la oferta, al más puro estilo bazar, para que no advirtamos que nos están colando morralla. Nosotros, siempre vigilantes, separamos el grano de la paja. Y prometemos rescatar algo salvable de entre tanta chatarra.

Por eso, en esta ocasión, dividiremos en dos la remesa de estrenos:

*Valen la pena:

-Margin call: Potente thriller ambientado en el prólogo a la crisis financiera de 2008. El reparto es de lujo: Kevin Spacey, Jeremy Irons, Paul Bettany, Stanley Tucci, Demi Moore, Zachary Quinto… Para caerse de espaldas. Por fin Hollywood se atreve a hincarle el diente a las irregularidades de los tiburones de traje y corbata que, con su codicia especuladora, nos han llevado al punto (muerto) en el que estamos. Hay que verla.

-La cosa: Es cierto que le falta la mística, el ángel de la cinta de John Carpenter, pero esta precuela está rodada con pulso y consigue lo que se propone: mantener la tensión durante hora y media. Y no es poco. La vimos hace unos días y nos gustó.

-La voz dormida: El regreso de Benito Zambrano tuvo su reconocimiento en el Festival de San Sebastián a través del premio a María León. Ambientada en la posguerra para mayor gloria del eterno sambenito del cine patrio, eso sí. Qué le vamos a hacer.

*No valen la pena:

-Paranormal Activity 3: La pregunta, sin rodeos, es: ¿Pero ya van por la tercera parte? Qué locura. La sorpresa de la primera entrega queda ya más que rebasada.

-Tentación en Manhattan: Basta con ver el poster, con Sarah Jessica Parker bolsas de boutique en mano, skyline de fondo, para advertir que este engendro está montado a mayor gloria (?) de la ex estrella de Sexo en Nueva York, en lo que se antoja prolongación de la serie tras las dos películas (?) que la ampliaron penosamente. En fin. Una lástima ver por ahí a gente como Pierce Brosnan, Greg Kinnear y Christina Hendricks.

-Otra tierra: Bizarro filme sobre un mundo paralelo y los quebraderos de cabeza de su protagonista.

-De mayor quiero ser soldado: Una cosa rara y española.

-Transgression: Menuda pinta chunga la de este absurdo también nacional con Carlos Bardem y Maria Grazia Cucinotta.

-Fucsia la mini bruja: Cinta alemana de aventuras.

-Un gato en París: Animación franco-belga.

-Inmigrantes L. A. Dolce Vita: Extraña película húngara de animación.

La cosa


18 Oct

Puestos ante La cosa (The thing, 2011), la duda es legítima: ¿era necesaria esta película? ¿Valía la pena acercarse por tercera vez al mismo material? La incógnita tarda unos minutos en despejarse, pero la buena noticia es que la balanza se inclina del lado positivo. Ayuda, de forma considerable, que nos situemos en el antes y no en el durante. Me explico: a diferencia de la mítica cinta de 1982, no se trata exactamente de un remake, sino de una precuela; la cosa acaba donde arrancaban tanto el filme de Carpenter como su antecesor. Una buena forma de evitar comparaciones odiosas.

En la práctica, la diferencia no es demasiado grande. La estación en la Antártida es la misma. El pérfido alien que vuelve locos a los científicos es el mismo cabronazo al que tanto le gusta adoptar formas humanas. La secuencia (uno a uno van cayendo todos como moscas) aporta pocas novedades. Lo cual nos lleva a la pregunta inicial. ¿Era necesaria? Como ya hemos respondido afirmativamente, toca ofrecer algún argumento que sustente la tesis. Por no aburrir, aquí va el principal: esta revisión de La cosa entretiene, mantiene el interés durante todo el metraje, pega tres o cuatro sustos en condiciones, está rodada de forma efectiva y ofrece exactamente lo que uno espera.

¿A qué me refiero con esto último? A que no se pasa ni por arriba ni por abajo. Por arriba, porque no pretende ser lo que no es, y esto se traduce en una bien dosificada mezcla de acción y suspense. Por abajo, porque los diálogos huyen de lo facilón (sin ser Shakespeare), y el guión no insulta la inteligencia del espectador. Dicho de forma llana, no es una americanada, y el factor espumoso de cintas como, pongamos, Independence Day, queda excluido. Es posible (entrando en el juego, claro) creerse todo lo que ocurre sin enarcar una ceja o soltar una carcajada. Y no es poco, oiga.

Abundando en las alabanzas, el director no es Carpenter, sino el debutante Matthijs van Heijningen Jr., de nombre imposible y correctas maneras, un hombre que hace bien su trabajo. En el reparto, clase media, con Mary Elizabeth Winstead, vista en Scott Pilgrim, a la cabeza; una suerte de teniente Ripley con menos carisma y rasgos más aniñados, pero bien en lo suyo, correcta. La secundan un puñado de actores que se ajustan a sus roles, como Joel Edgerton, integrante de la estupenda cinta australiana Animal Kingdom; o el más veterano Ulrich Thomsen. Nadie esperaba de ellos otra cosa que ofrecer veracidad en un filme de ciencia ficción, y lo logran.

Casi 30 años después del lanzamiento de la película de Carpenter, sin su mística, Universal ofrece una digna continuación que, como ya se ha explicado, es en realidad un viaje atrás en el tiempo. 90 minutos de cine de entretenimiento de buena factura que deja un poso ciertamente agradable.

La cosa se estrena el 21 de octubre en España

Veredicto: 7

Lo mejor: Sabe mantener la tensión.

Lo peor: La (alargada) sombra de Carpenter.

Estrenos 14 de octubre


15 Oct

Buenas noticias: sube el nivel. Hacía semanas, meses, que uno no agarraba la cartelera y se topaba con hasta tres buenas opciones para ir al cine. Ese momento ha llegado. ¡Aleluya!

-Another year: Mike Leigh es un señor que se prodiga poco pero ha sido candidato 7 veces al Oscar, amén de haber cosechado premios en Cannes, Venecia y Berlín. Un currículum que infunde el respeto necesario para aguardar con enormes expectativas el resultado de su último trabajo, que data de 2010 y llega aquí con inexplicable retraso. El repaso a un año en la vida de una familia podría ser una premisa anodina en manos de otro. No en las de Leigh, que cuenta, además, con actores tan sólidos como Jim Broadbent. Un must see.

-Contagio: Steven Soderbergh, el de “ahora lo dejo, ahora no lo dejo”, sigue rodando hasta nuevo aviso, y estrenando trabajo potente por primera vez en mucho tiempo, después de la interminable saga Ocean, entretenida y ya, y enredar con experimentos con gaseosa (The girlfriend experience, con la pornostar Sasha Grey, y otras idas de olla). El reparto es inmejorable para esta cinta que narra cómo el mundo se va al carajo por culpa de un virus tremendo. Ojo a la alineación: Matt Damon, Kate Winslet, Jude Law, Gwyneth Paltrow, Marion Cotillard y Lawrence Fishburne. Si sale mal… es culpa suya.

-Mientras duermes: Jaume Balagueró no deja de cosechar loas con este thriller oscuro, tanto como el personaje de un Luis Tosar que vuelve a enfundarse la piel de un tipo siniestro, en este caso con abyectas intenciones que tienen como destinataria a la inocente Marta Etura (su pareja en la vida real). Muy apetecible.

-Semilla de maldad: Duro drama húngaro (sí, hungaro), con resonancias Frankensteianas, que optó a la Palma de Oro en Cannes. Relato de un adolescente que regresa a casa tras años en un internado. La cosa acaba de la peor forma posible.

-One day: ¿El mismo día, una y otra vez, con la cansina de Anne Hathaway y su cara de pena? ¡Arggghhh!

-Sin salida: El imberbe Taylor Lautner, el hombrecito-lobo de la saga Crepúsculo, echa a andar en solitario con este action thriller en el que lo arropan con un puñado de secundarios veteranos (Alfred Molina, Sigourney Weaver, Maria Bello, Jason Isaacs) para ver si cuela. Nosotros, avispados censores del séptimo arte, no tragamos. Veredicto: truño para niñatos.

-Bertsolari: Documental español.

-El sueño de Iván: Española. Resines. Huir.

Fucking Amal


11 Oct

He aquí una película de apariencia engañosa. Por su factura y su presupuesto modesto, por su aire costumbrista, por el doblaje no precisamente excelso al castellano, podría pasar sin problemas por una tv movie que perfectamente podría colarnos Antena 3 o Telecinco un domingo a las cuatro de la tarde, con la connivencia de la modorra inherente a tales horas. Por no hablar del horrible título con el que fue traducida en Estados Unidos, Show me love; y no digamos ya en España, Descubriendo el amor. Realmente terrible cuando el título original, Fucking Amal, merece al menos un Jodida Amal, si no un buen Puta Amal, que describen mucho mejor lo que sienten los habitantes de la citada localidad sueca.

Y es una pena semejante lastre (aspecto, título, etc) cuando estamos ante un filme más que apreciable, un retrato muy certero, nada condescendiente, tremendamente incisivo de la primera adolescencia. El fresco es generacional pero se centra en dos chicas; y he aquí la primera novedad: pareja del mismo sexo. La pobre Agnes sigue sin hacer un puñetero amigo después de dos años en Amal. Es lesbiana y esto no hace sino multiplicar su inseguridad. Es tímida y no demasiado guapa. Inteligente y muy sensible. Elin, en cambio, es una joven extrovertida que tiene que espantar a los pretendientes, rubia y llamativa, con fama de suelta pero mucho más lista de lo que parece. Agnes vive asfixiada por una familia sobreprotectora, con un padre que intenta hacerlo bien sin dar con la tecla, y una madre demasiado estirada. Bajo sus ignorantes narices, Agnes desarrolla una depresión de manual. Para colmo, está enamoradísima de Elin, que vive en un ambiente mucho más liberal y cuenta con la referencia de su hermana, más mayor y ya con novio, sin ir más lejos.

De forma fortuita, Elin acaba acudiendo al triste y solitario cumpleaños de Agnes, y lo que empieza siendo una apuesta, un beso más bien torpe, que termina de romper el corazón a la pobre Agnes, se convierte de forma insospechada en el comienzo de un romance que desafía las estrechas miras del pueblecillo sueco del que ambas, por distintos motivos, tanto desean escapar. Elin, hecha un manojo de dudas, empieza una relación con un chico que ni siquiera le gusta. Todo, a un ritmo aparentemente lento, moroso, pero que dosifica muy bien los tiempos.

Fucking Amal se revela como una grata sorpresa, quizás, porque es una película que no genera a priori grandes expectativas. Pero no le restemos méritos. Está hecha con inteligencia y madurez. Trata al espectador como a un adulto pese a abordar una temática adolescente, lo cual es una rareza como la copa de un pino. Y muestra esa sensibilidad tan difícil de conseguir, que hemos comentado aquí más de una vez, para hablar de sentimientos sin caer en lo ñoño. Más de una vez encuentra el asidero perfecto en el sentido del humor, pero sabe ser tierna cuando debe. Las dos actrices protagonistas, sin apenas experiencia, están realmente bien en sus papeles. Y el director, Lukas Moodysson, se dedica a rodar sin florituras ni chorradas.

En resumen: la mejor forma de poder presumir de haber visto cine escandinavo sin haber muerto en el intento.

Estrenos 7 de octubre


10 Oct

Que se nos pasaron los estrenos y os habéis dado cuenta, ¿verdad? Eso nos temíamos. Pero aún no es demasiado tarde. Vamos a subsanarlo sin más dilación. Ya en sus carteleras…

-Intruders: Vuelve Fresnadillo por todo lo alto, con reparto de lujo encabezado por Clive Owen y un thriller que apuesta por la tensión en detrimento del susto fácil. Una cinta que gana enteros cuando llega al final. Lo cual no es poco. Nosotros la vimos hace unos días y esta fue nuestra crítica.

-Crazy, stupid, love: Menudo repartazo para esta comedia. Curiosamente, a un servidor el que menos le atrae de todos es su protagonista, el supuestamente graciosísimo Steve Carrell. Qué le vamos a hacer. Pero ojo al resto: Ryan Gosling, Marisa Tomei, Julianne Moore, Kevin Bacon y Emma Stone. Casi nada.

-El ilusionista: Con bastante retraso aterriza esta cinta francesa de animación que fue candidata a un puñado de premios gordos, entre otros, Globo de Oro y, sobre todo, Oscar.

-El Capitán Trueno y el Santo Grial: No son precisamente buenas las referencias que nos llegan de la esperadísima adaptación de uno de los cómics españoles más famosos de todos los tiempos. Para esto, casi mejor haber seguido esperando…

-Nader y Simin, una separación: Iraní. Premiada en el Festival de Berlín.

-Son of Babylon: Iraquí.

-Las razones del corazón: Mejicana.

Intruders


04 Oct

De entre la nueva camada de directores españoles que han encontrado en el género fantástico un altavoz para hacerse oír, incluso, y sobre todo, fuera de nuestras fronteras, Juan Carlos Fresnadillo demostró muy pronto tener una voz propia y ser muy valiente. No queda otra para atreverse con una cinta como Intacto, absoluta rara avis en nuestra cinematografía, brutalmente original y audaz en su exploración de las fronteras del ser humano.

Diez años después, con Intruders, se zambulle en las oscuras aguas de las pesadillas en un trabajo que, como se encarga de subrayar el tinerfeño, escapa al arquetipo de película de terror para abrazar el suspense. No hay sustos fáciles, sino hora y media de tensión en la que van progresando dos historias llamadas a cruzarse: la de una familia inglesa, padres e hija, sacudidos por el terror que les inyecta un misterioso asaltante; y la de una familia española, madre sola e hijo, socavados por las abominables visitas de un ser igualmente tétrico, cuyo único e infatigable propósito es el de robar el rostro del que carece.

A ese equilibrio de fuerzas entre ambas historias vuelca buena parte de sus esfuerzos Fresnadillo, apoyándose en el trabajo siempre sólido de una estrella internacional como Clive Owen, de un lado, y de la presencia eficaz de Pilar López de Ayala, por el otro, más la grata sorpresa del buen desempeño de los dos intérpretes más jóvenes: Ella Purnell e Izan Corchero. Una historia angustiosa a dos bandas y a caballo entre dos países que requiere de un pulso firme, una planificación milimétrica y un trabajo arduo en la sala de montaje.

Resulta complicado extenderse sin meter la pata y desvelar detalles de una trama de la que solo avanzaremos que crece exponencialmente al llegar al final, cuando es posible el ejercicio de retroceder en el metraje e ir recogiendo las piedrecitas sembradas por Fresnadillo a lo largo de un camino tortuoso pero coherente. El resultado es una reflexión sobre nuestros miedos y sus orígenes; la familia y la necesidad de sentir el apoyo y el cariño de las personas más cercanas; la facilidad con la que podemos caer en un pozo para nunca volver a asomar la cabeza.

Como en el caso de Intacto, una apuesta valiente, teniendo en cuenta la hoja de ruta del cine español, y digna por tanto de aplauso.

Intruders se estrena el 7 de octubre en España.

Veredicto: 6,5

Lo mejor: el placer de atar cabos al final

Lo peor: que Héctor Alterio tenga un papel tan breve.

No habrá paz para los malvados


03 Oct

Es una lástima que Enrique Urbizu no se prodigue más. O quizás no. Si la espera garantiza películas tan estupendas como No habrá paz para los malvados, bienvenida sea. Algo parecido se podría aplicar al conjunto del cine español: tal vez resultaría saludable abrir un debate sobre la conveniencia de estrenar menos y mejor; seguramente todos, ellos y nosotros, saldríamos ganando.

Urbizu es de esos que estrenan poco pero bien. Ahí estaban ya, como antecedentes, La caja 507 y La vida mancha. Es, además, un tío valiente. Porque requiere arrestos lanzarse en este país  a servir un thriller, con todas sus consecuencias. Un thriller, por encima, auténtico, no una fotocopia pálida del modelo industrial norteamericano. Lejos del protagonista guapo que al final del día salva a la ciudad, al alcalde, a su mujer / novia y un colegio lleno de críos, Urbizu apuesta a lo grande con un tipejo salido del sumidero más cochambroso. Santos Trinidad, encarnado por un José Coronado que acojona, es tan turbio que cuesta un mundo empatizar con él, aunque su desapego absoluto por todo, persona o norma, le hace ganar no pocos puntos.

Urbizu lo reboza de toda la porquería imaginable, física y moral, y lo despacha en una historia dura, sin concesiones, que arranca en un putiferio regentado por unos colombianos y lo arrastra al barrio de Lavapiés y a una trama que huele cada vez menos a coca y cada vez más a terrorismo islamista. Sí, también para esto es valiente el bilbaíno, al que no le tiembla el pulso a la hora de meter el dedo en la llaga de la inmigración, el crimen organizado y los errores burocráticos, y, toma ya, con un aroma a 11-M que haría torcer el gesto a los más remilgados.

No habrá paz para los malvados seduce desde el título y lo confirma con su veracidad, con eso que habréis leído, pero es cierto, de que tiene atmósfera. La ves y te la crees. Aceptas que los policías son policías y los narcos, narcos; y los yihadistas, yihadistas. Te zambulles en la historia y estás ansioso por que ese fulano llamado Santos Trinidad vaya desenredando la madeja al tiempo que asistes a una vuelta de tuerca más en su proceso de degradación. Al final, nada tiene de Jack Ryan y sí mucho de héroe de Sergio Leone, alegal pero decidido a hacer justicia, aunque sea por su cuenta, sucio pero determinado, dispuesto a dar su vida por la causa, si es necesario, a llegar a las últimas consecuencias pasando por encima de todo y todos.

Veredicto: 8

Lo mejor: José Coronado

Lo peor: Algún cabo suelto en la trama.

Alphas


02 Oct

Los referentes son reconocibles. Está la base de X-Men, con sus mutantes dotados de habilidades especiales que, lejos de hacerles más felices, les convierten en seres clandestinos. Está el ejemplo de Héroes, donde un puñado de personas de todo el planeta, con intenciones desde buenas a malísimas, aprendían a lidiar con ciertos poderes, o a exprimirlos para su beneficio egoísta. Y también hay pinceladas de Fringe, a su vez deudora de X-Files, con ese rollo de investigadores outsiders no adscritos oficialmente a ninguna agencia, que van resolviendo sus casos a base de recurrir a sus peculiares condiciones.

Todo esto encontramos en el trasfondo de Alphas, apuesta de la cadena SyFy que ha recibido luz verde para despachar una segunda entrega, después de una primera tirada de 11 capítulos más bien decepcionantes. No, Alphas no ofrece gran cosa a nivel de originalidad, y en líneas generales, tiende más bien a cubrir el expediente con un tono un tanto plomizo, monocorde, solo alterado por puntuales escenas de acción, que son de lo poco salvable.

La galería de personajes viene definida por las características de cada uno. Al frente del grupo, el doctor Rosen, al que encarna el único actor conocido del elenco, un David Strathairn al que sorprende bastante encontrar enrolado en un producto de este pelaje. A su trabajo se le pueden poner pocas pegas, aunque su rol es más bien cansino: compone al clásico científico con aire entre cansado y preocupado, el ceño fruncido, lleno de buenas intenciones y sufridor por todos. Es algo así como la gallina clueca que protege bajo el ala a los polluelos: el violento, inestable y forzudo ex FBI; el vulnerable y autista chico que tiene acceso a todos los canales de comunicación imaginables; la chica hipersensible en todos los sentidos, capaz de escuchar y oler a kilómetros; la seductora que doblega voluntades pero es incapaz de tener auténticas relaciones; el díscolo y rebelde de puntería infalible.

Todos ellos son Alphas, es decir, individuos especiales que han desarrollado habilidades fuera de lo común. Su cometido, más bien extraoficial, consiste en encontrar otros Alphas, algunos descarriados, y lidiar con entes malvados un tanto nebulosos. ¿El problema? Tramas predecibles y anodinas hasta decir basta, que siguen de la A a la Z los cánones marcados hace años, incluso décadas, por productos auténticamente pioneros. Ejemplo: caso extraño en pueblo perdido en el culo de Estados Unidos; la alargada sombra de X Files siempre presente…

Los únicos momentos de alivio y de posible disfrute vienen de las citadas escenas de acción y de la química entre los dos únicos personajes que funcionan bien juntos: el bruto ex federal y el crío autista, obsesionado el primero por ser el único profesional y empeñado el otro en llevarle la contraria. Por lo demás, Alphas se ve sin pasión. Lo dicho: no ofrece nada nuevo y se queda en pastiche de productos anteriores. Puede que le hayan otorgado una segunda temporada. Nuestra confianza ya la ha perdido.

Estrenos 30 de septiembre


01 Oct

Cierra septiembre y llega octubre. Pa negre irá a los Oscar. Bueno, si quiere la Academia. De momento, España envía a Hollywood su primera candidata rodada en catalán. En Valencia, Rita Barberá cancela la Mostra; la carísima Fórmula 1 se seguirá corriendo a orillas del Turia. Arturo Ripstein rajó del Zinemaldi: “No vuelvo”. Pero dice que no está “ardido”, solo enojado con el jurado.

¿Y en la cartelera? En la cartelera, poca cosa; o mucha, pero floja:

-Somewhere: Sofia Coppola. O la odias… o la odias un poco menos. Reconozcamos que Las vírgenes suicidas es una estupenda película. No tengo en tan alta consideración la artificial Lost in traslation. Somewhere, que aquí llega con un año de retraso, promete poner a prueba nuestras paciencias con ese actor de Hollywood que recapacita sobre su turbia existencia cuando su hijita se presenta por las buenas en su disoluta vida. El tándem Stephen Dorff – Elle Fanning ofrece tantas luces como sombras. Intrigante. Puede resultar un leño de proporciones bíblicas o cautivarte para siempre.

-El arte de pasar de todo: Más que las andanzas del chaval protagonista, lo llamativo es echar un vistazo al reparto. Lo encabeza Freddie Highmore, el crío tan prometedor de Charlie y la fábrica de chocolate. Asusta ver cómo ha crecido. Y ojo a las castas de Hollywood: por ahí andan la sobrina de Julia Roberts y la hija de Steven Spielberg. Casi nada.

-Larry Crowne: Hablando de la Roberts, aquí une fuerzas con Tom Hanks en una comedia que parece un intento por reverdecer viejos y marchitos laureles. A un servidor no le atrae en lo más mínimo la historia de este señor que es despedido y, ya talludito, vuelve a la uni.

-Los tres mosqueteros: Orlando Bloom le ha cogido gusto a la espada. Cerrada su etapa en Piratas del Caribe, ha cambiado el look corsario por el mosquetero, en la enésima revisión del clásico de Dumas. Apetece (es un decir) más ver a Christoph Waltz como el malvado Richelieu. Pero, en general, no motiva nada enfrentarse al cíclico remake de una historia que, por conocida, ya satura.

-Four Lions: El cómico inglés Chris Morris sirve una sátira sobre el terrorismo islamista. Muy alabada.

-Johnny English Returns: De alguna forma, Rowan Atkinson ha conseguido engañar a la gente adecuada para volver sobre el penoso personaje de la primera entrega, un espía patoso que hacía poquísima gracia. Chirría ver por ahí a gente como Gillian Anderson, Pierce Brosnan y Dominic West.

-Prom: Comedieta teen made in USA.

-Pina 3D: Wim Wenders rinde tributo a la bailarina Pina Bausch, que murió cuando preparaban un filme sobre danza.

-Feliz año, abuela: Española.

-Tralas luces: Documental hispano-argentino.

Celuloides en su jugo

Recetas sencillas para degustar buen cine, sabroso y bajo en calorías.