Archive for November, 2011

Oz


30 Nov

Los paralelismos son inevitables. Mismo canal (HBO). Actores que aparecen en ambas series. Episodios largos (en torno a la hora). Tramas duras, sin concesiones, que no ahorran detalles a la hora de hurgar en vidas violentas, al límite. Preocupación por el trasfondo social, por indagar en las motivaciones de los personajes. Repartos corales, donde todos los elementos tienen su importancia, mayor o menor, y el tempo suficiente para desarrollarse, darse a conocer. Resonancias shakesperianas. Ver Oz después de The Wire produce ese efecto.

Aunque hijas de distintos padres (Tom Fontana vs Ed Simon), la comparación surge sola, de forma natural. Es complicado no encontrar en Oz un precedente de The Wire, por más que la primera utilice un escenario mucho más reducido (la cárcel) y la segunda persiga horizontes más amplios y ambiciosos (todos los estratos de la sociedad, todos los rincones del Sistema). Más allá de que Simon utilizara después numerosos actores fogueados en Oz, esta abrió camino en varios sentidos. Fue la primera producción de HBO en hincarle el diente a capítulos con un metraje tan largo, y se atrevió a romper tabúes que hoy pueden parecer superados (o no), pero que eran más vigentes en 1997, año en que Oz echa a andar. Desnudos integrales, lenguaje grueso, xenofobia, homofobia: Oz pone toda la carne en el asador como solo una serie al abrigo de un canal de pago podía soñar con hacer.

La serie, ya se ha apuntado, se ambienta en una cárcel de máxima seguridad, ficticia, Oswald State, una referencia a otra prisión, esta real, Attica, en Nueva York, famosa por un motín en 1971 que dejó 39 muertos. Todos se refieren a la cárcel con un diminutivo, Oz, que se inspira, por supuesto, en el famoso relato de El mago de Oz, cuyas resonancias se amplían en una unidad especial, Emmerald City, donde se lleva a cabo algo así como un programa piloto que persigue mejorar la integración de los presos y sus opciones de reinserción, para aquellos no condenados a perpetua o pena de muerte. Lo peor de cada casa en un torno casi experimental, con los grupos raciales y religosos sometidos a un intento de equilibrio en número y poder. Todo, bajo el auspicio del idealista Tim McManus, un tipo que cree que otra cárcel es posible, pero que debe cuentas al más cínico Leo Glynn, el alcaide, a su vez sometido a las veleidades del megalómano gobernador Devlin. Los esfuerzos de McManus se entrelazan y colisionan con la labor del resto de la plantilla, desde los guardias a los médicos, pasando por una monja-psicóloga y el cura de la prisión.

El experimento de McManus no tarda en revelarse de imposible cumplimiento. Los grupos raciales/religiosos no son compartimentos estancos, y a menudo se forjan alianzas que no entienden de credos o colores de piel. Para muchos presos la vida terminará entre los muros de Emmerald City; no hay razón para no dar rienda suelta a su crueldad y ansia de poder y sí pocos alicientes para convertirse en “mejores personas”. Arios, latinos, negros, mafiosos… conforman un conglomerado explosivo, en el que basta con la más pequeña chispa para que prenda la mecha y todo salte por los aires.

Las bondades de Oz son tan diáfanas como difíciles de encontrar en otras series: guiones realistas e incisivos; tramas adultas; personajes a los que se da tiempo para crecer; interpretaciones potentes; planteamientos arriesgados, huida de lo convencional. Os suena a algo, ¿verdad? Oz no es The Wire pero es de lo más parecido que se puede encontrar. Ah, y ambas comparten algo más: no les dieron un triste premio. Razón de más para idolatrarlas.

Estrenos 25 de noviembre


27 Nov

Acaba el penúltimo mes del año y nos situamos en la antesala de lo bueno, del aluvión de las películas con aspiraciones reales a los Oscar. Antes, de la actual cosecha se puede extraer algo bueno (y premiable):

-Un método peligroso: La evolución de la carrera de David Cronenberg (evolución para bien) es digna de tesis; por lo tanto, no tiene cabida aquí. Sin más, hay que recomendar como una de las cintas más apetecibles del año esta aproximación a la figura de Freud y al universo del psicoanálisis y las perversiones de la mano de dos actores como la copa de sendos pinos: Viggo Mortensen y el emergente Michael Fassbender. Completa el trío la escuálida Keira Knightley: es el peaje que nos obliga a pagar Cronenberg.

-El gato con botas: En televisión, hacer esto, otorgar su propio show a un personaje, se conoce como spin off. El término viene a cuento porque es exactamente lo que han hecho los creadores de Shrek, permitir al felino al que presta su voz Antonio Banderas protagonizar una aventura diseñada específicamente para él. El minino era, sin duda, uno de los más cachondos de la galería de secundarios del ogro verde. De ahí a merecer cinta propia, y a esperar algo realmente bueno de esta, media un abismo. Siempre se puede acudir a ella en busca de un entretenimiento sin pretensiones.

-Premonición: Siempre sorprender encontrar a un acto consagrado en una peliculilla como esta, un thriller con su toque sobrenatural. Acontece aquí con John Malkovich, uno retirado, desde hace tiempo, de los focos más potentes. Le acompaña Evangeline Lilly, vista en Lost (Kate).

-Además: Todo un hombre; La chica más feliz del mundo; Si no nosotros, ¿quién?; El gato desaparece.

Dexter


23 Nov

Últimamente ha sido noticia porque ha sido renovada por otras dos temporadas, de forma que llegaría a una muy respetable cifra de ocho entregas. Antes vino cierto culebrón, con el protagonista, Michael C. Hall, pidiendo la barbaridad de 24 kilos al año. Ahora, se ha montado cierto debate acerca de si es necesario que el show se alargue tanto. Por el medio hubo hasta un cambio de cadena. Pero lo primero fue lo primero: un punto de partida más que interesante.

El de los asesinos en serie siempre ha sido un filón argumental muy explotado en todos los vehículos de ficción. Será que nos fascinan esos seres carentes de sentimientos que se dedican a arrebatar vidas de formas que llegan a poner los pelos de punta. Libros, películas y series se han esforzado por rizar el rizo e imaginar fulanos a cual más retorcido y despiadado. Como todo tiene un límite, para ser original se impone buscar en otra dirección. Eso hace Dexter, cuya aportación se resume en que el asesino en cuestión trabaja para la policía de Miami y solo se cepilla a otros asesinos, después de haberse cerciorado de que son culpables al cien por cien.

A Michael C. Hall, visto previamente en A dos metros bajo tierra, le sienta como un guante la piel de este tío que, pese a carecer de sentimientos y dedicarse por la noche a cazar, mutilar y deshacerse de cadáveres, es capaz de tener engañado a todo el mundo, comenzando por sus compañeros de Homicidios y continuando por su novia, tan disfuncional como él por culpa de un ex maltratador. La doble vida de Dexter da pie a la esperada sucesión de situaciones límite en la que nuestro “héroe” está a punto de ser descubierto y el tinglado, de venirse abajo, pero no se queda ahí. El personaje va evolucionando al tiempo que se nos revela que fue su padre adoptivo quien le proporcionó un “código”, algo así como un manual de supervivencia que es, además, una jaula en la que mantener a la bestia a buen recaudo. Las primeras temporadas funcionan muy bien con esa dicotomía: flashbacks para saber de dónde viene Dexter, quien al mismo tiempo se va desarrollando como ser humano a pesar de sus enormes limitaciones.

Esa trama “humana” convive muy bien con la policial. El asesino Dexter se las ve con otros asesinos que desafían su inteligencia, y a los que da caza al margen del sistema, aunque valiéndose de este, cumpliendo un rol de justiciero nada convencional y movido por intereses en absoluto altruistas. Hay criminales esporádicos, que no merecen más de un capítulo o dos, y monstruos que abarcan el arco argumental de toda una temporada, entre los que destacan los de la primera y la cuarta (y hasta ahí podemos leer para no dar más detalles).

La serie, avanzada ya en USA la sexta entrega, ha sufrido la lógica erosión del tiempo; de ahí el debate sobre la necesidad de una renovación de golpe por otros dos años. No es el único interrogante, el de si le queda algo por contar. Hay otros como el peso creciente de los personajes secundarios, especialmente el de la insoportable hermana, que ha mutado de meritoria con pocos recursos a una especie de super-madera en una transformación algo chirriante, a lo que se suma su repetitiva mala suerte con los hombres. Otros, como el pervertido pero cachondo Masuka, merecen más amor del que reciben.

Debates al margen, en el terreno de la originalidad, Dexter es de lo mejor que ha dado la televisión en los últimos años. Una propuesta rompedora y renovadora del género policial que va mucho más allá de sus convenciones. Y con mención especial a Michal C. Hall, que seguramente vale la pasta que ha pedido y obtenido.

P. D. : Los títulos de crédito son soberbios.

Estrenos 18 de noviembre


21 Nov

El cine no entiende de procesos electorales… pero estos afectan de refilón a este blog. Un meandro explicativo que viene poco a cuento.

Lo que importa:

-Un dios salvaje: Roman Polanski adapta una pieza teatral con un cuarteto de lujo: Kate Winslet, Christoph Waltz, John C Reilly y Jodie Foster dan vida a dos matrimonios que se reúnen para cenar, hablar de sus cosas… y mucho más. Muchísimo más.

-Pánico en la granja: Esta cinta de animación belga tiene una pinta estupenda y cachondísima. Un indio, un vaquero, un caballo y otras figurillas se montan una barbacoa mucho más caótica que bucólica. Apetece.

-Asesinos de élite: Thriller protagonizado por el trío Robert De Niro – Clive Owen – Jason Statham que, desgraciadamente, parece diseñado para satisfacer al público del menos talentoso de los tres (Statham, obviamente). Esto se resume en que el argumento pesa menos que la parafernalia. Una lástima. De Niro sigue echando a perder todo lo que toca.

-Crepúsculo: Amanecer parte I: Sabíamos que arrasaría. Todas las entregas lo vienen haciendo. Pero no por ello asusta menos su tremendo dominio de la taquilla y que este cuarto episodio, tan insulso y vacío como los anteriores, todavía atraiga a tanta gente a las salas de cine. Vivimos tiempos oscuros.

-Morralla extra: Winx 3D, Medianeras, Carne cruda y Los muertos no se tocan, nene.

El rodar… ¿se va a acabar?


14 Nov

La cosa ha generado cierto ruido por venir de quien viene. Brad Pitt asegura que colgará el traje de actor a los 50. Es decir, dentro de tres años. El anuncio no es exactamente nuevo. Ya hace un tiempo el intérprete de películas como Seven y El árbol de la vida comentó que había entrado en una edad que hacía cada vez más difícil seguir optando a los roles de siempre: el héroe, el galán, el macho alfa, etc.

Se pone Pitt a sí mismo fecha de caducidad y nadie se resiste a hacerse eco. ¿Por qué lo deja tan pronto? ¿Qué le pasa a este hombre por la cabeza? ¿Tendrá un plan B o simplemente se ha hartado del negocio? Son preguntas legítimas porque no es frecuente que un tío como él, con una carrera sólida y una fama consolidada, tire la toalla a una edad no precisamente avanzada.

Yo, en cambio, me pregunto si será cierto que pasados tres años cogerá la puerta y se irá. ¿Os acordáis de Steven Soderbergh? No quería seguir dirigiendo películas. Le daría carpetazo a Hollywood y a otra cosa. Pues bien: no pasó demasiado tiempo hasta que aseguró que todo había sido un malentendido. Salvando las enormes distancias, por trayectoria y repercusión, la joven actriz Amanda Bynes hizo algo similar. Aseguró primero en su cuenta de Twitter que lo dejaba. Aquí lo comentamos en su momento. Y después, con la misma ligereza, declaró que se “desretiraba”.

Caso aparte es el de Joaquin Phoenix. Pocos se creyeron que realmente lo dejaba y se pasaba al mundo de la música para triunfar como estrella del hip-hop. La mayoría desconfiaba al ver a Casey Affleck seguirle a todas partes con una cámara de vídeo. El resultado fue el mockumentary I’m still here.

Lo dicho: quiero ver yo al señor Pitt dejando el cine dentro de 3 años, a la tierna edad de 50. Si para entonces se retira, estoy dispuesto a tragarme mis palabras.

*Actualización: No es por sacar pecho… pero ni 24 horas ha tardado el señor Pitt en darnos la razón. Ahora dice que no, que no se marca una fecha concreta para jubilarse. Pues eso.

Estrenos 11 de noviembre


12 Nov

Muchos estrenos. Perfil bajo. Resumen rápido:

-George Harrison: Living in the material world: Después de Bob Dylan y los Rolling Stones, Martin Scorsese arroja luz sobre la figura del Beatle, que vivió a la sombra de los más mediáticos John Lennon y Paul McCartney. La mejor opción de la cartelera, visto lo pobre de la nueva remesa.

-Anonymous: ¿Escribió realmente William Shakespeare sus famosas obras de teatro? He aquí una película que lanza la tesis de que fue otro quien se trabajó los textos sin llevarse la fama. Vanessa Redgrave le da categoría a la producción.

-La guerra de los botones: Nueva adaptación de la novel del francés Louis Pergaud. Niños, Segunda Guerra Mundial, una visión más nostálgica.

-London Boulevard: Colin Farrell y Keira Knightley en un thriller made in UK.

-Miradas de amor: Cinta italiana de ¡2008! Es curioso lo que tardan algunas cintas en estrenarse aquí. Un thriller sobre los celos y el odio con el arte como trasfondo.

-30 minutos o menos: Jesse Eisenberg, candidato al Oscar por encarnar al creador de Facebook en La red social, al frente de una comedia loca sobre un pizzero pringado al que adosan una bomba, y su carrera contrarreloj para no saltar por los aires.

-La gran aventura de Winter: Los delfines. Qué bonitos. Qué pereza. Qué pinta ahí Morgan Freeman.

-Cinco metros cuadrados: Por si no hubiéramos tenido suficiente con Aquí no hay quien viva, Fernando Tejero y Malenia Alterio repiten como tándem. La crisis y el complicado acceso a la vivienda como argumento.

-La sombra de Evita: Documental español.

-Kika Superbruja: El viaje a Mandolán: Sin comentarios.

Por la boca muere Brett


09 Nov

Hasta ahora, Brett Ratner era un director de 40 y pocos años con un currículum cimentado en vehículos de acción, principalmente la flojísima saga Hora punta, y puntuales contactos con productos de supuesta mayor envergadura, como El dragón rojo, secuela de El silencio de los corderos, y la tercera de X Men, la anterior al reboot. Un realizador mediocre cuyo último trabajo responde al título de Un golpe de altura y reúne a Ben Stiller, Eddie Murphy y Matthew Broderick.

Lo próximo era producir la gala de los Oscar. Pero ya no habrá ese próximo. Ratner ha renunciado porque últimamente había decidido sacar a pasear la lengua al más puro estilo Lars Von Trier y había puesto a todo el mundo de uñas en Hollywood. Al final, no le ha quedado más remedio que marcarse un Berlusconi y decir ciao.

¿Qué fue lo que soltó Ratner? En su caso, nada de Hitler, como LVT, o de judíos, como Mel Gibson en su día. No, lo suyo no ha tenido una vertiente racial, sino sexual. The Hollywood Reporter glosa mejor que nosotros sus perlas más brillantes, pero por si no te apetece pinchar en el enlace o te da pereza leer en inglés, te resumimos: aseguró que ensayar es de maricas, presumió de atributos, dejó para el arrastre a la semi-desconocida actriz Olivia Munn, narrando de forma despectiva sus encuentros íntimos, e insinuó haber tenido algo con Lindsay Lohan, a la que habría obligado a pasar test para cerciorarse de que no tenía ninguna enfermedad… requisito que asegura exigir habitualmente.

En el mundo del cine no gustan los que se pasan de listos o graciosos. Los bocazas son personas non gratas, ya sea para producir los Oscar o pasear por Cannes. Seguramente es injusto colocar en el mismo club a un mediocre como BR y un tipo genial como LVT, pero en último término acaban igualados por su incontinencia verbal y su pésimo gusto.

*Actualización: Eddie Murphy sigue los pasos de Brett Ratner y no presentará los Oscar. ¿A quién le pasará la papeleta la Academia?

*Actualización 2: Pues la papeleta es para Billy Cristal. Todo un clásico. No es que se hayan estrujado demasiado las neuronas en Hollywood, ¿verdad?

Estrenos 4 de noviembre


08 Nov

Que sí, que a buenas horas los estrenos. Sin parches calientes, el resumen de lo último en llegar a la cartelera:

-Melancolía: En efecto; esta es la película que presentaba Lars Von Trier en Cannes cuando soltó aquello de Hitler, fue declarado persona non grata y se armó la mundial. Al margen de polémicas, LVT no dejará indiferente a nadie con esta cinta sobre el fin del mundo que protagoniza Kirsten Dunst, gracias a la espantá de Pe Cruz.

-Habemus Papam: Nanni Moretti vs El Vaticano. Ay, ay, ay. Este hombre siempre metiendo el ojo en el dedo de los poderosos (recordad Il Caimano). Personalmente, me parece un coñazo de tío, pero tiene su público.

-Un golpe de altura: A lo más alto del séptimo arte no va a llegar precisamente esta cinta comandada (es un decir) por Ben Stiller, que saca de las catacumbas a Eddie Murphy y Matthew Broderick para que le ayuden a robar a un ricachón sin escrúpulos, al que encarna Alan Alda (no, no se ha retirado).

-Detrás de las paredes: Sorprendente, cuanto menos, encontrarse a Daniel Craig y Rachel Weisz, matrimonio en la vida real, junto a Naomi Watts, en la enésima (bostezo) cinta de terror con casa maldita por un antiguo asesinato (bostezo).

-Footloose: Increíblemente, el sub-sub-género de las cintas con adolescentes bailones todavía goza de cierta salud. Periódicamente llega a las salas de cine una cinta con esta ¿temática?, para gozo y deleite de la chavalada.

-Tiburón 3D La presa: En fin, sobran las explicaciones. En serio, ¿no hemos progresado nada desde que Steven Spielberg barrió las taquillas hace 36 años?

-Verbo: Con un nombre como Eduardo Chapero Jackson, es de imaginar que solo puedes rodar rarezas a la altura de lo bizarro de tu partida de nacimiento. Hela aquí en esta cosa fantástica en la que sale MAS, que ha vuelto, con capucha. Uf.

Estrenos 28 de octubre


01 Nov

Ante todo, disculpas por el retraso a la hora de publicar.

Sin más dilación, rápido resumen de unos estrenos con aroma europeo y completamente rendidos a la llegada de uno de los filmes más esperados del año, aunque les pese a algunos:

-Las aventuras de Tintín. El secreto del unicornio: Por fin. Dos palabras para resumir un sentimiento. Por fin se le hace justicia a Tintín. Habrá quien acuse a la película de ser tan bonita como vacía, de ser para niños, de mero vehículo de entretenimiento… Allá ellos. El personaje de Hergé llevaba décadas pidiendo a gritos una digna traslación a la gran pantalla que borrara de un plumazo intentos previos que solo podemos calificar de insultantes. Con Spielberg y Jackson a los mandos, un servidor ya se queda tranquilo. De lo poco que he querido ver, para no matar el factor sorpresa, solo se me ocurren calificativos elogiosos. Qué más decir: que apetece verla y, sobre todo, disfrutarla. Y que recaude lo suficiente para convertirse en la proyectada trilogía.

-Criadas y señoras: La sorpresa del año en EEUU. Una película que retrasa el calendario hasta los años 60 para mostrar cómo las barreras entre blancos y negros (en este caso, blancas y negras) se resquebrajan gracias a la iniciativa de un joven con vocación de escritora y espíritu aperturista. Protagonizan Emma Stone (la actriz joven de moda) y Viola Davis, junto a secundarias como la veterana Sissy Spacek.

-El niño de la bicicleta: Los hermanos belgas Dardenne, esos que siempre que van a Cannes se llevan el premio gordo, cambian de registro en una historia más amable, con niños al frente.

-Tímidos anónimos: Deliciosa comedia, que dirían los rancios, sobre dos tímidos empedernidos. Francesa.

-Eva: Increíble, ciencia-ficción rodada en España. Kike Maíllo es el valiente que se ha atrevido. Dejemos a un lado las comparaciones con Inteligencia Artificial, la peor película que ha rodado Steven Spielberg (por volver a mencionarle) en los últimos tiempos. Se la ha acusado de funcionar mejor a nivel visual que narrativo.

-Dime con cuántos: Una chorradita con Anna Faris (saga Scary Movie) y Chris Evans (Capitán América) que no vale la pena.

Celuloides en su jugo

Recetas sencillas para degustar buen cine, sabroso y bajo en calorías.