Archive for the ‘Entrevistas’ Category

"Me preocupa más el público que la gente de mi gremio"


28 Oct

El director Fran Casanova.

Actor, guionista, director, camarógrafo, doble de Leonardo Sbaraglia… el polifacético Fran Casanova es uno de los creadores más conocidos y seguidos de la Red. Su pasión por el cine y su sueño por triunfar como director le han llevado a realizar sus propios cortos casi de manera autodidacta y a trasmitir el fenómeno fan film por medios de comunicación de toda España. RNE, Canal+, Telemadrid, El País, Fotogramas y un largo etcétera le han entrevistado sobre este subgénero, nacido en Internet, en el que los fans reinterpretan a sus personajes favoritos del celuloide. Su último fan film, Indiana Jones y la Búsqueda del Ídolo Perdido, acaba de ganar el primer premio en el Tri-City Independent / Fan Film Festival  celebrado en Richland (EEUU). Los autores de este blog conocimos a Casanova hace cinco años, cuando trabajábamos para el periódico universitario El Rotativo. En una entrevista en un McDonalds de la capital Casanova se mostró tan entusiasmado por sus películas como hoy en día. Años más tarde le entrevisté para el programa La luna, de la Cadena COPE. Y como no hay dos sin tres, volvemos a hablar con Fran Casanova para preguntarle por sus proyectos más inmediatos.

Pregunta: Antes de nada, enhorabuena por el premio, ¿qué supone para ti este nuevo reconocimiento?

Respuesta: Es un premio bastante importante, el festival es bastante conocido. Había veinte cortos seleccionados que eran bastante buenos. Es una referencia, ya que un corto basado en una película no puede recibir ninguna compensación económica por el tema del copyright.  Pero fueron ellos los que se pudieron en contacto conmigo a raíz del estreno de mi corto en la Comic-Con de Nueva York.  La verdad es que el movimiento fan ha quedado muy satisfecho  con el resultado.  Yo siempre he tenido la suerte de conectar con el público y lograr que pasen un buen rato.

P: ¿Lo consideras el mejor de tus cuatro fan films sobre Indiana Jones?

R: Sin duda. Es el más completo, sobre todo en el aspecto de producción: hay más localizaciones, hay más atrezzo… Pero la forma sigue siendo exactamente la misma que cuando en el año 99 hice el primer corto (Indiana Jones y el tesoro oculto): rodar con el mismo grupo de amigos de siempre.

RafaRodriguez&FranCasanova

Fran Casanova y su Indiana Jones: Rafa Rodríguez.

P: ¿Cómo empezaste en el mundo de los fan film?

R: Pues rodando ese corto (Indiana Jones y el tesoro oculto). Yo no había estudiado ni leído nada, sólo había visto mucho cine. Soy un gran admirador de Steven Spielberg , me encanta el género de aventuras y creo que Indiana Jones en una figura iconográfica en el género. Quería hacer un homenaje personal a su gran trabajo. Cuando yo lo lancé, fue el primer corto de Indy en Internet. Recuerdo que también estaba Troops, un corto de Star Wars sobre las tropas de asalto con un humor negro tipo Cops. Y a raíz de ese corto el género fan film fue creciendo y hoy en día tienes fan films de todo y muy currados.

P: ¿Te da miedo que los fan films te acaben encasillando?

R: La verdad que no. En todo caso, me han dado bastante a conocer. Siempre he intentado que sean cortos bastante fieles a las películas, no he hecho cosas paródicas. He hecho nuevas aventuras de Indiana Jones. Y la gente ha captado el espíritu de las películas clásicas en los cortos y tienen bastante respeto con el resultado.

P: ¿Qué percepción tienen de ti y de tu trabajo el resto de directores de cortos en España? ¿Ven los fan films como una excentricidad?

R: A mí me preocupa más el público que la gente de mi gremio. Es el público el que va a pagar mis películas y el que las va a disfrutar. Yo intento alejarme del tema este del artista. Creo que el arte es muy amplio y da cabida a todos. Lo que es importante son las cosas bien hechas, da igual que sea una película intimista de autor que una de ciencia ficción.

P: ¿Sientes que haces un cine alejado de los estándares del cine español?

R: La verdad es que me siento un poco en el país equivocado. Mucha gente me lo ha dicho. Pero está bien intentar que aquí se hagan otras cosas. A veces me siento un poco luchando contracorriente, pero recibes la energía de la gente y tiras para delante.

P: Además de Indy, te has atrevido con Star Wars (Jedi: Forjando su destino) y El Señor de los Anillos (La pesadilla de Frodo). ¿Qué otros universos cinéfilos te gustaría tocar en el futuro?

Fran Casanova posa en el Retiro de Madrid.

R: Hice éstas porque soy un gran fan de las películas. Me gustaría acabar dirigiendo u na película de Batman, Spiderman o Flash. He coleccionado sus cómics desde pequeñito.

P: ¿Alguna vez Lucas Arts ha contactado contigo a raíz de tus cortos?

R: Ellos tienen constancia de mi trabajo, y lo sé por medio de su abogado.

P: Hablemos de tus trabajos más personales. En el corto Merry Christmas la protagonista es la conocida Pilar Rubio. ¿Cómo surgió su colaboración?

R: Fue porque Pedro Martín, el otro actor del corto y amigo mío de toda la vida, trabajó con ella en un spot para una marca de gasolinas en Italia.  Cuando yo hice el guión, él me comentó lo de Pilar. Yo le mandé mis anteriores trabajos y el guión, y ella aceptó encantada. Se portó genial, es muy sencilla y muy currante. Y eso que se rodó en Navidades y hacía muchísimo frío. Fueron cuatro noches de rodaje.

P: Además, rodaste en blanco y negro…

R: El corto es mi homenaje a las películas de suspense de los 50. Por eso es en blanco y negro, y por eso ella tiene ese look en el vestuario y en el maquillaje.

P: También has hecho tus pinitos en el mundo del videoclip para el grupo Delco. El videoclip, para la canción Sara, recuerda un poco a la serie Perdidos

R: Sí, la gente lo dice. Cuando hice el videoclip la serie estaba comenzando. Soy muy fan de la serie, pero la verdad es que no la tome como referencia. Fue el bajista el que me propuso hacer el videoclip, dejándome libertad absoluta. La canción me inspiró la idea de esta persona que naufraga en una isla e intenta salir para adelante dejando atrás su pasado para buscar una nueva vida.

P: Tú último proyecto es Campo de batalla, el primer corto en el que has conseguido el apoyo de una productora (Carisma Films). ¿Cómo conseguiste la financiación?

R: La fórmula que he usado siempre, que es la de yo me lo guiso todo, no podía hacerla con Campo de batalla porque es un producto mucho más delicado y quería un acabado lo más profesional posible. Y para esto necesitaba un equipo y dinero. Entonces decidí presentar el guión en la escuela de cine donde había estudiado, Séptima Ars. Les propuse que fueran la productora del corto y que alumnos y profesores formaran el equipo técnico. Y ahí empezó todo. Luego se unió Carisma Films.

P: ¿Qué nos puedes adelantar de Campo de batalla?

R: El corto ya está montado y creo que va a funcionar bastante bien en festivales. He intentado que fuera mucho más personal que mis anteriores trabajos. He ahondado más en el guión. Pero no quiero contar nada porque hay que ver el corto sabiendo lo menos posible de qué va. Sólo decir que el protagonista es un soldado republicano que está atacando una trinchera nacional, y en esta trinchera se percata de que hay un niño. Mi intención es que el espectador se sienta parte de ese grupito de soldados que aparece al principio. La acción se ve siempre desde dentro de ese grupo, no desde fuera. Es un corto con muchísima carga dramática.

P: ¿Qué esperas de Campo de batalla?

R: Yo espero que sea un punto de inflexión en mi carrera. Imagina pasar del corto de Indy, que éramos cuatro personas, a más de 50 en el equipo técnico de Campo de batalla. El corto es muy completo y espero que a quien lo vea le haga pensar y le deje cosas por dentro.

P: Por último, ¿para cuándo un largo?

R: Tengo unas posibles productoras interesados en un guión en el que trabajamos Pedro Martín y yo.  Es una película de miedo, ahora que el terror está bastante de moda. Es una historia con la que estoy muy contento y que tiene un enfoque muy original.

"Woody Allen haría películas de lesbianas extraordinarias" (Carmona&Basas, parte II)


15 May

Continuamos con la entrevista a Luis Miguel Carmona y Alex Basas, autores del libro Cine para adultos. 1001 películas para 1001 noches, una verdadera enciclopedia de este género realizada con un estilo muy desenfadado. Eso sí, no incluye imágenes de los films, sólo unos cuantos carteles que, la verdad, saben a poco (quizás algo a mejorar en futuras ediciones). Y sin más preámbulos, os presentamos la segunda parte de esta interesante entrevista [Para ver la primera parte, pulsa aquí].

Luis Miguel Carmona y Alex Basas, posando con su libro.

Luis Miguel Carmona y Alex Basas, posando con su libro.

Pregunta. ¿Qué directores de cine convencional os gustaría que rodasen cine porno?

Luis Miguel Carmona. John Ford sería muy interesante. ¡Rodarlo con indias! (risas). Lars von Trier en Los idiotas (Idioterne, 1998) incluye escenas de sexo explícito. Sería un director muy interesante para hacer una película X.

Alex Basas. Realmente, quien haría muy buenas películas X es David Cronenberg.

Luis Miguel Carmona. Sí, es un hombre malsano. De hecho alguna de sus películas, Crash (1996) por ejemplo, con escenas de sexo explícito pues hubieran sido películas muy interesantes. También David Lynch.

Alex Basas. O Brian de Palma. Aunque a mí, lo que me encantaría sería que Tim Burton hiciera una película porno.

Luis Miguel Carmona. Woody Allen podría hacer una película de lesbianas extraordinaria, porque le gustan mucho las lesbianas y las prostitutas. Mezclando dos géneros podría hacer una comedia muy buena. Y hay uno que no ha hecho películas porno, pero casi, que es Vicente Aranda. Sus películas siempre han estado en el terreno del sexo. O Bigas Luna. Pero ninguno se atreve.

P. A pesar de vuestro amor al género, si una hija vuestra os dijera que quiere ser actriz porno, ¿qué contestaríais?

Luis Miguel Carmona. Yo la educaría en el tema. A mí no me importaría que una hija mía fuera actriz de cine porno.

Alex Basas. A mí tampoco me importaría que una hija suya fuera actriz de cine porno (risas). La verdad es que estamos cansados de tanta hipocresía. Realmente este libro lo hicimos en un momento determinado porque pensamos que hacía falta que alguien cogiera todo lo que se ha hecho en cine X, cine S y cine erótico y darle una oportunidad, porque realmente todo eso se está perdiendo. Ya basta de hipocresía.

P. Toca entonces hablar de las películas… ¿cuáles son las imprescindibles, las que os llevaríais a una isla desierta?

Luis Miguel Carmona. En el libro pusimos cinco estrellas a 75. Lujuria desenfrenada (Naked Came the Stranger, 1975) me parece una obra maestra. Una obra de Henry Paris (pseudónimo de Radley Metzger) un director americano que está incluido en los libros de los mejores directores de todos los tiempos. Pero también las francesas, como La mujer objeto (La femme objet, 1980), que es otra obra maestra. Me cuesta quedarme con una. A una isla desierta me llevaría La pequeña porno extranjera (La petite etrangère, 1979), obra maestra francesa, Debbie does Dallas (1978), que también me parece una obra maestra. Y luego una S, como La caliente niña Julietta (1980), que es un clásico absoluto del cine español, más que El verdugo (1963) o cualquier otra.

Alex Basas. Yo elegiría Las satisfacciones de Alpha Blue (The satisfiers of Alpha Blue, 1981), una película de Gerard Damiano que me parece una auténtica maravilla. Es, además, muy decandente, que refleja una sociedad del futuro, donde el sexo está completamente automatizado. Es una anticipación de lo que sería Internet, pero a través de hologramas. La gente vive una serie de fantasías que les impiden estar conectados los unos a los otros. Tiene una historia de amor, de un hombre que quiere que una mujer le quiera a la antigua usanza. Y, aparte de todo eso, unas escenas de sexo morbosísimas y tremendas. Otra película que también es una obra maestra absoluta es Adolescencia perversa (Adolescenza perversa, 1993), de Mario Salieri, que es un director fantástico.

Luis Miguel Carmona. Él colabora con un actor, Mario de Sica, que es uno de nuestros actores favoritos, porque era un viejecillo entrañable que practicaba sexo de una manera extraordinaria. En Viaje en el tiempo (Viaggio nel tempo 1, 1991), donde hacía de romano, hay una escena donde se le cae la baba, que es para ponerla en la ceremonia de los Oscar junto a Cantando bajo la lluvia (Singin´in the rain, 1952).

P. No quisiera terminar la entrevista sin hablar de los títulos del cine X, que han dado pie a tantas bromas. ¿Cuáles son los títulos más divertidos o ingeniosos con los que os habéis encontrado haciendo esta selección?

Alex Basas. Yo tengo que elegir uno de una película que, en su momento, fue una superproducción rodada en el desierto de Almería, copiando todos los decorados de los spaghetti-westerns, y que llamaron Por un puñado de polvos (1998). El título es lo mejor de la película.

Luis Miguel Carmona. Hay películas que sólo valen por su título. Caray con el mayordomo, qué largo tiene el maromo (Couple cherche esclave sexuel, 1978) también es un título extraordinario. Hay películas S que eran muy buenas: No me toques el pito que me irrito (1983), El fontanero, su mujer y otras cosas de meter (1981)… eran títulos impagables. Sueca bisexual necesita semental (I vizi della signora, 1982), que es una película muy buena de Richard Vogue.

P. Por último, ¿a quién va dirigido este libro?

Luis Miguel Carmona. Es un libro donde se habla de películas que tienen el sexo como principal componente dentro de su trama. Es un género más. Si la gente compra un diccionario de la comedia o un diccionario bélico, por qué no comprar un diccionario de cine para adultos. No te tiene que gustar exclusivamente el porno.

Alex Basas. Se ha hecho esfuerzos parecidos, pero nunca como el que hemos hecho Luis Miguel y yo para intentar condensar en un libro toda la documentación, toda la información sobre lo que es, ya no sólo la historia del cine para adultos, sino la historia más íntima que tenemos las personas.

Luis Miguel Carmona. Hay que leerlo con una mentalidad abierta. Obviamente, no es un libro para todos los públicos. Yo no se lo recomendaría a alguien del Opues Dei, por ejemplo (risas).

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Ver primera parte de la entrevista: “El cine porno ha sido contracultural”.

"El cine porno ha sido contracultural" (Carmona&Basas, parte I)


15 May

Ellos definen su libro como “un trabajo duro, pero alguien tenía que hacerlo”. Dicen haber visionado todas las películas que desgranan sin piedad, pero con mucho humor, en Cine para adultos. 1001 películas para 1001 noches (T&B Editores), publicado en 2007. Además del humor,  a Luis Miguel Carmona y Alex Basas les une su formación periodística y su conocimiento casi enciclopédico del séptimo arte, sea el género que sea. En esta entrevista, realizada a duo (mejor no hablar de tríos en esta ocasión), nos hablan de sexo y cine (o cine y sexo, depende de la postura), con total naturalidad. Y para que no os perdais nada, Celuloides en su jugo ofrece la entrevista en dos partes. Aquí va la primera.

Pregunta. En una entrevista en la que hay que dejar atrás cualquier prejuicio, la primera pregunta debe versar sobre las  ideas preconcebidas que hay que olvidar al  ver cine para adultos.

Luis Miguel Carmona. Primera, que todas las películas son aburridas y que son las que ves en Canal+ (risas). Es que la gente está acostumbrada a creer que el porno es el que ve en Canal+. Escenas de 20 minutos, que son largas, que acaban todas igual.

Alex Basas. La gente piensa que el cine porno es aburrido, que es un muermo, un rollo que sólo sirve para cascarse una paja. Pero la verdad es que el cine porno ha sido muy contracultural en algunos momentos, en otros aspectos ha llegado a ser muy excitante, porque incluso ha ayudado a la sexualidad de las parejas. Pero es verdad que todo eso ha quedado muy apagado por toda la capa de prejuicios que se han ido poniendo encima del porno.

Luis Miguel Carmona. Sobre todo porque lo mató, primero el video, y luego Internet. Han matado la  creatividad.

P. En vuestro libro tienen cabida desde El último tango en París hasta El potro se desboca, pasando por Lucía y el sexo o Emanuelle, todo englobado en lo que llamáis “cine para adultos”. ¿Cómo definiríais este género?

Alex Basas. Nos estuvimos peleando durante dos meses para ver cuál era el concepto de “cine para adultos”. Llegamos a la conclusión de que es toda película en la que el sexo tuviera un papel importante, tanto si es cine convencional como cine porno.

P. ¿Creéis que puede considerarse un género como cualquier otro?

Luis Miguel Carmona. Es como el musical. Es un género totalmente asumible al western, al musical, a la comedia…

Alex Basas. Yo lo equipararía un poco a los géneros, entre comillas, menores, como el western europeo. Hubo una época que lo fue, sin lugar a dudas.

Luis Miguel Carmona. Del 78 al 82 fue el mejor cine que se ha hecho en España. Eran películas sin ningún tipo de subvención, es decir, sin ningún tipo de ataduras políticas, morales o de grupos de comunicación. Además eran películas que la gente quería ver.

P. Dentro de esta amalgama de cine erótico y pornográfico, ¿en qué os habéis basado para seleccionar 1001 películas?

Luis Miguel Carmona. Son las que consideramos más importantes, ya sea porque eran muy buenas, porque tuvieron un gran impacto, porque ganaron premios, porque son famosas en el mundo entero…Hay un poquito de todo mezclado.

Alex Basas. Y algunas que, posiblemente, no son conocidas o no han tenido importancia histórica, pero que nosotros, en una gran labor documental las hemos reivindicado.

P. En el libro habláis de la “eclosión erótica de los 70″. ¿En qué se diferencia el porno actual con el que se hacía entonces?

Luis Miguel Carmona. El porno de los 70 era virgen. Su visión era totalmente fresca de lo que era la pornografía. Ahora está todo muy calculado. Ya no hay la creatividad ni la libertad que había en los 70. El cine erótico empieza en el año 68 y acaba a comienzos de los 80. A partir de ahí olvídate del cine erótico. Hay alguna película como 9 semanas y media (Nine 1/2 Weeks, 1986) pero el cine erótico como tal ha acabado. Y el cine para adultos creativo también acabó a principios de los 80.

P. ¿Ha renunciado a su faceta artística?

Luis Miguel Carmona. Sí, se ha vuelto comercial totalmente.

Alex Basas. Se convirtió en una mega industria, pero perdió toda esa riqueza y libertad que tenía, porque hay películas de los 70 que eran contraculturales, divertidas, irreverentes, que rompían tabúes riéndose de todo, políticamente incorrectas… Tanto los directores como los actores se creían realmente que estaban haciendo cine, y se preocupaban de actuar, de interpretar sus papeles.

P. Cuando veis una actriz practicando sexo en una película, ¿cómo valoráis si su actuación es mejor o peor?

Alex Basas. Lo importante es que lo veas y te lo creas. Que te transmita que está viviendo, en ese momento, el personaje. No es sólo el físico. Marilyn Chambers, recientemente fallecida, físicamente no era nada del otro mundo, pero es una de las mejores.

Luis Miguel Carmona. Después hay otras como Traci Lords o Ginger Lee, que son unas auténticas bellezas y que también lo vivían.

P. Y en un actor, ¿cuenta mucho el tamaño?

Luis Miguel Carmona. Es importante siempre, como Godzilla (risas), pero no fundamental. Ves a Rocco Siffredi y realmente te crees todas las guarradas que es capaz de hacer ese tío.

La segunda parte de la entrevista, muy pronto en Celuloides en su jugo.

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"El spaghetti-western murió porque agotó su discurso y se volvió repetitivo"


13 Apr

Para todos los amantes del spaghetti-western, la publicación, en 2006, del libro Western a la europea… Un plato que se sirve frío (Entrelíneas Editores) fue una grata sorpresa. No sólo porque su autor, Anselmo Núñez Marqués, es un auténtico experto en este, a menudo, denostado género. También porque mostró (por vez primera en nuestro idioma), un amplísimo y crítico estudio sobre el nacimiento, recorrido y alcance del eurowestern, la peculiar visión europea del “cine de vaqueros” que sólo en la década de los 60 y 70 llegó a plasmarse en más de 500 títulos. Precisamente, sobre esta fascinante época hemos querido charlar con Anselmo Núñez.

Anselmo Núñez, a la izquierda de la imagen, junto a Eli Wallach y Giuliano Gemma.

Pregunta. ¿Cómo nace su interés por el Spaghetti Western?

Respuesta. Siendo ya muy crío comencé a interesarme por estas películas. Por entonces no reparaba en si el producto era europeo o americano. Cuando veía en la pantalla a Terence Hill o a Anthony Steffen ni siquiera imaginaba que estuvieran utilizando seudónimos. A decir verdad, en aquellos años de iniciación, mi interés por los créditos terminaba con la referencia a los dos o tres protagonistas y al título de la película, desinteresándome por toda alusión a la autoría técnica. Con todo, la estética de aquellas cabeceras y su singular efectismo musical, el peculiar uso de aquella iconografía, aquellos duelos, la resonancia y contundencia de aquellos disparos, me fueron cautivando hasta que llegó ese momento en que resultó inevitable identificar y decantarme por estas películas.

P. Su libro Western a la europea. Un plato que se sirve frío muestra un completísimo conocimiento del género. ¿Cuántas películas ha llegado a ver y cuáles son sus favoritas?

R. No me he parado a contabilizar cuántas películas de este género -de las más de 600 que llegaron a rodarse- he podido llegar a ver, pero en tantos años seguramente que muchas más de la mitad; teniendo en cuenta que algunas nunca llegaron a estrenarse en España o resultaban imposibles de encontrar en el mercado del VHS. Y en cuanto a mis preferencias, le diré que con la edad cambia la percepción de las cosas, de ahí que mi predilección por unas u otras haya ido variando también. Quizá de niño -y obviando la primera trilogía de Leone- hubiese dicho que El halcón y la presa de Sollima o Le llamaban Trinidad de Barboni; pasado el tiempo tuve y mantuve como mi favorita a El bueno, el feo y el malo. Hoy sin desdeñar las citadas, mi sensibilidad está más cercana a títulos como Hasta que llegó su hora de Leone o a Mi nombre es Ninguno de Valerii.

P. ¿Qué secuencia cree que define mejor lo que fue el spaghetti-western como género cinematográfico?

R. A propósito y por justificar mi respuesta anterior, creo que el duelo final de Hasta que llegó su hora resulta ser un compendio de cuanto define a este género. Esa secuencia del enfrentamiento entre Harmónica (Charles Bronson) y Frank (Henry Fonda) con su particular narrativa visual, con el diálogo sentencioso que antecede (cuando aluden a esa vieja raza sin futuro que representan), y la grandilocuencia musical de un iluminado Morricone, es espléndida.

P. Su libro tiene un epílogo del recientemente fallecido Robert Hundar, uno de los actores pioneros del género, ¿qué nos puede decir de él?

R. Pues todo lo que pueda decir de él lo haré siempre desde el cariño y el respeto que le profesaba. Le contaré que recientemente escribí el prólogo de un libro titulado Vivo o muerto. Cuentos del Spaghetti Western (Tropo Editores) y esta circunstancia me llevó a utilizar el correo electrónico para contactar con Claudio Undari (que era el nombre verdadero de Robert Hundar); lo hice para comunicarle este suceso y el detalle de que le había citado en dicho prólogo, a sabiendas de que le hacía mucha ilusión sentirse presente en este tipo de iniciativas relacionadas con el género. Habitualmente, cuando manteníamos contacto lo hacíamos por vía telefónica o por carta, pero en esta ocasión que hice una excepción, extrañé la tardanza de su respuesta. Fue entonces cuando recibí un mail de alguien de su familia con el siguiente comunicado: “Caro Anselmo, purtroppo devo comunicarle una brutta notizia, Claudio è morto il 12 maggio, mi dispiace non averla avvisata, un abbraccio. Tiziana“. Como puede comprender, esto me produjo una gran conmoción, pues hacía sólo unas semanas que habíamos estado charlando sobre la conveniencia de encontrarnos aquí en España, para ir a visitar juntos a su maestro y amigo Joaquín Romero Marchent, a quien quería implicar en un proyecto para la televisión italiana. Claudio era un hombre agradecido y afectuoso, del que me sorprendía que mientras hablaba siempre sonreía, algo que contrastaba con la imagen del pistolero lacónico que antaño representara en el cine. Sentirse recordado por aquellas películas era algo que le emocionaba y le provocaba una gran melancolía, sin la afectación que en otros produce el paso del tiempo.

P. En su opinión, ¿el spaghetti-western es un género sobrevalorado por un puñado de aficionados nostálgicos o de verdad aportó algo al cine en general?

R. Que quiere que le diga, actualmente cualquier aficionado al cine no puede por menos que admitir que los westerns que se han ido haciendo en Estados Unidos, posteriormente a la época del Spaghetti, muestran una clara influencia en el uso de muchos de sus clichés, de su iconografía. En lo que se refiere a aportaciones más generales, ¿quién se imagina hoy día la escenificación de un desafío, un cara a cara, sea del género que sea, sin la típica sucesión de planos, cada vez más cortos, acompasados de un crescendo musical?

P. ¿Está el spaghetti-western presente en el cine actual?

R. Es sabido que la admiración y el interés hacia aquellas películas, por parte de algunos realizadores del cine actual anglosajón, tales como Quentin Tarantino, Robert Rodríguez, Sam Raimi, John Carpenter, John Woo o incluso Steven Spielberg, nos ha permitido en más de una ocasión asistir a particulares homenajes al género de forma más o menos consciente.

Anselmo Núñez con Aldo Sambrell, un "clásico" del eurowestern.

P. De todos los protagonistas de aquella época que ha podido conocer, ¿qué es lo que más le ha sorprendido? ¿Qué actor o director le ha impresionado más?

R. Lo que más me ha sorprendido de todos ellos es que fueran de carne y hueso, con lo que eso comporta, y su susceptibilidad ante el qué dirán pese a sus experiencias –y a la distinta opinión de la crítica- siendo como son o como han sido, personalidades de ámbito público. En general, todos me han causado una gran impresión por una razón u otra, quizá porque nunca he podido abstraerme de la admiración que les he tenido. Pero con permiso de Robert Hundar, por el que ya he manifestado una gran debilidad, quisiera destacar también la caballerosidad y el saber estar del actor italiano Giuliano Gemma. Muchas veces me viene el recuerdo de un detalle que presencié en Italia, en uno de esos eventos que congregaban a gentes de la profesión, cuando Giuliano Gemma se afanaba, de forma modesta, en procurar que algunos de los allí presentes como Tonino Valerii o Eli Wallach ocuparan asientos destacados a costa de mantenerse él de pie si llegaba el caso. Un hombre en fin, en el que he encontrado una gran sensibilidad hacia los demás, una persona muy respetuosa.

Foto dedicada de Eduardo Fajardo (cortesía de Anselmo Núñez).

Y en eso de las impresiones también quisiera destacar la que me produjo un encuentro tardío con Eduardo Fajardo, fue toda una experiencia de la que recuerdo una anécdota que me contó y que ya mencioné hace algún tiempo en algún foro. Me dijo sobre Anthony Steffen, que tenía fama -en aquel mundillo- de ser algo engreído y muy seco, que en realidad era un hombre bastante vulnerable e inseguro, además de buena persona cuando te consideraba su amigo. Y que para disimular aquella inseguridad adoptaba esa imagen distante y poco comunicativa, para que no se le subieran a las barbas. En cierta ocasión, mientras rodaban Los cuatro salvajes, en pleno desierto almeriense y después de llevar varias horas trabajando a pleno sol, subiendo y bajando lomas, Fajardo se encontró con un Anthony Steffen muy tocado, asfixiado, pues padecía algún problema respiratorio que no quería que nadie descubriera por temor a que esto afectara a su carrera, pero en aquel momento le tenía tan desencajado y exhausto que no pudo por menos que, a solas, pedirle ayuda -a Fajardo-. Steffen le dijo con preocupación que no podía seguir, sabiendo que el director estaba con mucha prisa y que no paraba de apretarles y de gritar. Steffen no se atrevía a poner pegas, pero Fajardo le vio de tal manera que intercedió por él enfrentándose al director, diciéndole: “Lo siento pero no puedo seguir por hoy”. El director se enfadó y gritándole le preguntó: “¿Qué te pasa Fajardo? Esto no puede ser. ¿Por qué no puedes seguir?. Y Fajardo le respondió: “Porque no me sale de los cojones y porque tengo almorranas y no puedo ni rozar la silla del caballo”. La negativa de Fajardo permitió ese día detener el rodaje y Steffen nunca olvidó el detalle, marcando el comienzo de una amistad que siempre duró.

P. Una pregunta típica, pero también obligada… ¿por qué murió el spaghetti-western?

R. Porque agotó su discurso y se volvió repetitivo, al tiempo que irrumpieron otras modas narrativas.

P. Si alguien quisiera acercarse al género por primera vez, ¿qué le recomendaría? ¿Por dónde debería empezar?

R. Para empezar le diría que fuera indulgente al juzgarlo como escaso de medios, que se pusiera en situación y comprendiera que el cine de los 60 era un cine más artesanal, y que lo visionara sin esperar nada más allá del entretenimiento. Sé que la capacidad de sorpresa que pudiera provocar no sería sino consecuencia del grado de sensibilidad y educación que como cinéfilo tuviera adquiridas. Sin embargo, también soy consciente de que cualquier consejo sobre cómo abordarlas es complicado de seguir, dado que el cine comercial actual nos tiene acostumbrados a otro ritmo y a infinitas posibilidades de transferir esa ficción. ¿Por dónde empezar? Yo recomendaría la receta inicial de los tres Sergios. Empezando de forma evidente por la primera trilogía de Sergio Leone, en su correspondiente orden (Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo). Continuando con El halcón y la presa o Cara a cara de Sergio Sollima. Y para afianzar el gusto atreverse con el visionado de Los compañeros o Salario para matar de Sergio Corbucci. Todas ellas trepidantes. A partir de ahí se abre un camino de lo más diverso, con trabajos tan meritorios como los de Tessari, Valerii o Castellari, pasando por nuestros Romero Marchent o Balcázar.

P. Para terminar intente definir el spaghetti-western con una sola palabra.

R. Definirlo con una sola palabra me resulta difícil, pero sí le diría que me sugiere un estado de ánimo: el de un atardecer.

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"Internet te ofrece la posibilidad de ser auténticamente libre y no ceñirte a ningún tipo de censura"


28 Mar

Víctor Blázquez, director de Pigmalión.

A través del boca a boca hemos oído hablar de un proyecto que, a priori, suena muy interesante. Se trata de una serie rodada exclusivamente para Internet que se podrá disfrutar de manera gratuita. Una serie en español, sin anuncios, sin registros y realizada por un grupo de jovenes y prometedores creadores que pretenden salir del, a menudo, difícil y reducido mundo del cortometraje. La serie se llama Pigmalión, y ya está disponible un trailer aquí. Como tiene pinta, al menos, de mostrarnos algo diferente a lo que se ha hecho en el mundo de la ficción en la red de redes, hemos contactado con Víctor Blázquez (Sevilla, 1981), coguionista y director de los dos primeros episodios, para que nos cuente algo más sobre este proyecto. Blazquez ha trabajado durante dos temporadas como auxiliar de dirección en la serie Herederos, y dirigido infinidad de cortometrajes.

Pregunta. ¿Cómo surgió la idea de crear una serie con formato televisivo directamente para Internet?

Respuesta. Supongo que en parte es culpa de Eugenio Gómez (uno de los actores) y en parte es culpa mía. Desde que tengo 18 años he rodado unos cuantos cortos, más de veinte, y siempre me quedo con la misma idea rondándome la cabeza, que tengo verborrea y no sé ceñirme al formato corto. No me gustan las historias cortas. Me encantan las series, las novelas largas, los comics continuados, las películas… Eugenio me dijo en diciembre que teníamos que rodar algo, porque nos encanta rodar y rodar, y volvió a meterme el gusanillo en el cuerpo. Pero esta vez me planté y me dije a mí mismo que nada de cortos, que iba a hacer una serie donde pudiera desarrollar la historia todo lo que me apeteciera. Cristina, otra de las directoras, fue la primera que apoyó y empujó este proyecto para que saliera adelante. Si me juntara con gente razonable me hubieran dicho que estoy loco y me hubieran parado los pies, pero no es el caso.

P. ¿Qué puede aportar la Red con respecto a la televisión tradicional?

R. La pregunta debería ser al revés, ¿Qué le puede aportar la televisión a la red? No podemos negar las cifras. Cualquier capítulo de Lost, 24, Héroes o demás series americanas tienen cifras de descargas impresionantes en Internet, hasta el punto en que han dejado de ser rentables para la televisión española. Internet ofrece un público masivo y global, además de la posibilidad de ser auténticamente libre y no ceñirte a ningún tipo de censura. En la televisión hay cosas que no se pueden mostrar, y nosotros queremos mostrarlas.

P. ¿Con qué medios partíais y con qué apoyo contáis?

R. Partíamos con una buena cámara, un buen equipo de sonido y gente que sabe, pero imagino que el mayor empujón ha sido la entrada de Artemisa Studio en el proyecto, con todo lo referente al diseño web y de logotipos, y posiblemente algún que otro efecto digital que ellos están más preparados para hacer que nosotros.

P. Pigmalión se vende como un thriller… cuéntanos de qué va la serie y cuál son sus influencias.

R. La serie va sobre gente normal metida en circunstancias extraordinarias. Y sobre cómo diferentes tipos de personas se enfrentan a la obligación de matar a otros, cada cual a su manera, ya sea haciéndolo o intentando escapar de Pigmalión. Nos parecía interesante hacer un thriller, ya que la mayoría de series que hay en Internet son de humor. Esto es diferente. En cuanto a las influencias, hay demasiadas, algunas más palpables que otras, desde Blanco humano (Hard Target, 1993) a Los jueces de la noche (Judgment Night, 1993) pasando por Battle Royale, Tag, la serie 24, el comic The walking dead (no por los zombies, sino por su forma de estructurar las historias), libros como El fugitivo, de Stephen King…

P. ¿Qué nos puedes decir de los actores?

R. La primera palabra que me viene a la cabeza es gratitud. Todos ellos se han tomado la serie como algo propio y participan en ella con ganas, ilusión y dedicación, y no paro de darles las gracias. Hemos creado una pequeña gran familia y hay mucha unión. Para mí era fundamental crear buen rollo entre todos los que estamos metidos en Pigmalión, y creo que eso se ha conseguido con creces. Son todos maravillosos. Es una serie donde los personajes mueren, y es una pena cada vez que tenemos que despedirnos de alguien. Y tendremos caras conocidas, no sólo en forma de cameos. Alguno vendrá a hacer un papel más grande.

P. Una de las claves del éxito de una serie es su continuidad… ¿Cuántos capítulos podéis garantizar?

R. Tenemos rodados los primeros seis capítulos, planificados para rodar los tres siguientes y escritos hasta el 12. Pero no pensamos parar hasta el 20 mínimo. Si hablamos de parar, claro. ¿Garantizar? Garantizo que le daremos un final a la serie.

P. Tal y como esta la situación de la industria cinematográfica en nuestro país, ¿cuál son los principales escollos con los que os encontráis los jóvenes directores para rodar un largo?

R. Demasiados. Partimos de la base de que el cine no es el negocio que podía ser antes y la inversión ha bajado. Seguimos con la crisis del cine, más acentuada en el caso del cine español, y terminamos con la falta de valor de quien respalda los proyectos. Proyectos arriesgados en este país hay pocos. El año pasado pudimos ver Los cronocrímenes, 3 días… y poco más. Hablo de cine de género, claro.

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